jueves, 31 de enero de 2013

Por Amor a la Música: The Alan Parsons Project — “Eye in the sky” (1982)


Aunque el triunfo pase por la aprobación de los demás, el éxito radica en la satisfacción con el trabajo que uno considera bien hecho.

1982 — Eye in the sky


Alan Parsons era un ingeniero de sonido y productor interesado en trabajar un estilo musical peculiar (incluso para la época). Se alió con Eric Woolfson, compositor y vocalista, bajo una denominación ligeramente engañosa, que corresponde a un dúo, como eje central (y una cohorte de colaboradores, algunos fijos) y no a un proyecto individual, pese a lo que la etiqueta (The Alan Parsons Project, en adelante APP) pueda llegar a sugerir.

La música de APP está basada en el uso de sintetizadores y, en ocasiones, los temas se desarrollan en suites. Otra de las características esenciales de su propuesta es que los álbumes eran conceptuales, gravitando en torno a algún tema común. Y, por encima de todo, intentaron marcar su propio rumbo, al margen de modas y tendencias, lo que supuso que fueran imitados y resultaran de gran influencia para otros.

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1976 — Tales of mystery and imagination. Edgar Allan Poe

¿Cómo ambientar musicalmente la obra de Edgar Allan Poe?

“The raven”
Basado en el poema “El cuervo”.



Basado en el relato humorístico “El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether”.

The fall of the House of Usher (parte I / parte II)
Suite instrumental, organizada en cinco movimientos (Prelude, Arrival, Intermezzo, Pavane, Fall).
Basado en el cuento de terror “La caída de la casa Usher”.


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1977 — I Robot

El disco está inspirado por el conjunto de relatos cortos “I, Robot”, de Isaac Asimov.

“I Robot”

Una aportación de Asimov es haber formulado las tres leyes de la robótica:

1 – Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2 – Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

3 – Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.

Y lo que, en 1977, parecía un futuro lejano, ya hace tiempo que nos planteamos si las leyes de la robótica se están cumpliendo.


“I wouldn’t want to be like you”

El rarísimo vídeo original de la canción. Cuenta con la aparición estelar de Parsons.


Breakdown



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1978 — Pyramid
El álbum gravita sobre varios conceptos, todos envueltos en la mística de la pirámide, aunque de forma subyacente se encuentra el eterno asunto del libre albedrío. ¿Somos capaces de decidir nuestro destino, por nosotros mismos, o estamos pre-determinados? ¿Es el hombre libre? ¿Dónde está el origen de las supersticiones?

“What goes up”




“Pyramania”


“Hyper-gamma-spaces”



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1979 — Eve

Las relaciones entre parejas y, específicamente, el poderoso influjo que la mujer ejerce sobre el hombre es el leitmotiv de este disco.

Instrumental. En el vídeo se utilizan imágenes de la película de 1966 “Fahrenheit 451”, basada en el libro de Ray Bradbury (en el que los bomberos se ocupaban de quemar los libros).



“You won’t be there”






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1980 — The turn of a friendly card

Ahora APP centran sus esfuerzos en la suerte y el azar. La idea de que la vida es un riesgo continuo en el que hay que apostar y, en ocasiones, perder.

“May be a price to pay”
Otro raro vídeo promocional, con Parsons en los controles de un estudio de grabación y Woolfson asistiendo al proceso.


“Games people play”
En el vídeo, el cantante Lenny Zakatek, muestra su Casio CA-53W-1Z (con calculadora), recién estrenado. Parsons lleva una gorra de visera (amarilla y con cuernos). El tiempo no pasa en balde.




Fluye como un río.




¿Soy el único que encuentra rastros de Ennio Morricone?


“The turn of a friendly card (suite completa)”
La Cara B del disco original se estructuraba en una suite, con cinco movimientos. Aquí están todos. Evocamos la época en que los discos se oían completos y te dejabas perder en un flujo continuo.


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1982 — Eye in the sky

APP siempre mostró su atracción por Egipto. Ahora entregan su trabajo más famoso y lo hacen bajo el ojo de Horus.

“Sirius / Eye in the sky”

Está es la versión publicada en el LP, con “Eye in the sky” precedida por el instrumental “Sirius”. Para quien la oyó en un disco, “Sirius” es un preámbulo necesario. Para los demás, es un tema que se ha popularizado porque, en muchos estadios, es utilizado para calentar el ambiente mientras presentan a los jugadores (a la americana).



“Psychobabble”
Imágenes inquietantes las del vídeo.




El disco contiene referencias a “1984”, la distopía imaginada por George Orwell, en la que un ubicuo Big Brother controla todo lo que sucede. La individualidad no está permitida y, no sólo se condiciona hacia un pensamiento único, sino que, de forma más agobiante, el pasado es reformulado a voluntad. Winston Smith, el protagonista, se siente atrapado en un mundo sin esperanza.

“Eye in the sky”

Aquí está la canción que dio fama eterna a APP, una formación que trabajó en la línea más progresista de la escena pop británica (e internacional); no sólo porque se les adjudicó la etiqueta de rock progresivo, sino porque supusieron un avance con respecto a sus contemporáneos. Incluyeron el uso de sintetizadores y programadores, dándole un tono reconocible a sus trabajos. Profundizaron en el desarrollo de ábumes realmente conceptuales, estructurados en torno a una idea central que, revisando su carrera, se podría resumir en la búsqueda de la individualidad, frente a la tiranía del terror, o de las máquinas y sus creadores, o de las supersticiones, o de la influencia de las mujeres, o del azar, o del condicionamiento del destino individual por entidades que nos gobiernan a su antojo.


Y esa línea que les llevó —marcando tendencias, influyendo en otros, guiados por la intuición de lo que querían hacer, sin importarles demasiado que estuviera de moda, desarrollando planteamientos sofisticados, complicados, difíciles de asimilar, pero, precisamente por ello, duraderos— les llevó a un punto en el que su canción más sencilla, la más accesible, les garantizó un éxito que supuso, también, el inicio de su declive.

A partir de aquí siguieron publicando pero ya no eran tan innovadores como al principio, ni conseguirían ser sustituidos en el recuerdo colectivo por otra pieza que su “Ojo en el cielo”.

Tan actual, además, como un par de vídeos que me dejan sin dormir desde hace unos días.




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Este artículo corresponde al juego “Por Amor a la Música”, en el que (presento mis disculpas ahora por haber llegado con un día de retraso, debido a mi despiste) me tocaba iniciar propuesta. Y mi sugerencia es “Discos que contengan en la portada la imagen de UN OJO. Espero que sea interesante para todos los participantes.

sábado, 26 de enero de 2013

Enfermar. La tos como síntoma de la asignación de roles


Me he puesto malo.
La gripe, claro.
He seguido mi propio consejo y me he metido en la cama.
He visto la TV.

"Todo el tiempo" Foto: billellis

Ése fue mi error.
He comprobado que todo el mundo parece estar enfermo.



¿Lo has visto?

¿Seguro?

¿Y te ha parecido normal?

Yo estoy encendido (y no sólo por la fiebre).

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No ha sido cuestión del azar. Verás cómo todo estaba bajo control.



Así es el modo en que la sociedad del conocimiento (en la que dicen que vivimos), afronta la enfermedad y la forma en que se asignan los roles sociales, atendiendo a si se trata de hombres o mujeres, obrando con una denigrante desigualdad.

El primero de los anuncios presenta a un hombre en un mundo de gladiadores.

Un oficinista llega al trabajo, disparando a discreción.


Viene bien pertrechado, embutido en su abrigo y con una bufanda (a la que no ha tenido tiempo de quitarle la etiqueta).


Su estornudo provoca una reacción y hace que su compañero vierta el café que estaba tomando. Le está bien empleado, por posar las nalgas en la mesa y tratar de escaquearse, mientras otra compañera —una mujer— está afanosamente trabajando.


Es multi-woman. La podemos ver en segundo plano —afanosamente trabajando, otra vez—, mientras el tosedor diurno, que claramente ha llegado tarde (todos los puestos están ocupados ahora; un oficinista varón ha tenido tiempo, ya, de quitarse la chaqueta y colgarla en el respaldo de la silla) es acompañado por su secretaria (o una compañera voluntariosa, todo puede ser), que le informa, estresada, con ese código telegramático impuesto por las prisas:

Reunión. Ya mismo.


Al tipo hay que reconocerle su mérito. Ha sido capaz de llegar al despacho del jefe —a despecho de su propio malestar— y ha podido deshacerse en el trayecto del abrigo (pero no de la bufanda). La cara que muestra se debe más a su lamentable estado de salud, que al miedo escénico.


Y eso que, detrás de la puerta le esperan tres de sus compañeros y el jefe. Éste, como manda su porte imperial, se muestra sereno. Lo de los otros tres sí que tiene delito. Él, guarnecido con un casco, pone gesto estreñido y adelanta su mano derecha con intención de agarrar algo. Ellas se muestran con mayor fiereza y marcan su feminidad de forma evidente: la pelirroja (más próxima a la vista) está desmelenada. La rubia (en segundo término) lleva un peto en el que se le marcan los pezones. Ambas muestran de forma palpable su agresividad.


El jefe (al que no sabemos si el puesto le viene grande, aunque podamos afirmar rotundamente que la corona de laurel, sí; se le hubiera caído si no fuera porque las orejas la sujetan) muestra su gesto reprobatorio (nótese la efectiva combinación de rostro y pulgar).


Este es el momento en el que el tipo me conquista definitivamente, mostrando a las bravas que los tiene bien puestos. Hace caso omiso de la pelirroja (que asiste estupefacta a la pachorra del pavo), el estreñido (que, inexplicablemente, lleva ahora un reloj colgado del pecho) y un tercero, barbudo, que, habiéndose incorporado en el último momento, parece querer proponerle una partida de teto. De la rubia ya no se sabe nada. Pero él, impasible el ademán, no sólo se toma tiempo para tomar el fármaco, sino que ha aprovechado para quitarse la bufanda y montarse un estrado de orador, con jarrita de agua (a un lado) y juego de café (al otro).


Esta demostración de aplomo, esta conducta, típicamente de macho alfa, aplaca los ánimos de la grey con la que trabaja y, pese a que podríais hacerlo vosotros, sé que agradeceréis que detalle los efectos. La pelirroja ha pasado de ser la sobrina de Bob Marley (enfurecida) para convertirse en una jovencita risueña. El estreñido ha dejado de serlo, aplicando un conocido remedio. La rubia ha recogido su pelo en unas trenzas, cual moderna Rapunzel. El jefe pone la sonrisa de un buencha que nunca hubiese roto un plato. El barbas saluda, mientras dice “bueno, lo del teto lo dejamos para otro rato, ¿vale? Siempre estaré disponible”. Hay botellines de agua dispersos por la mesa, para ayudar a pasar el mal trago.


Todo ello para explicar en su charla un esquema que tiene la complejidad del mecanismo de un silbato. Y, además, hacerlo, con esa chaqueta, en tono beige, que, por arriba, lleva abrochada como una sotana y, por abajo, parece estar dispuesto para facilitar la micción. Con esa facha y es capaz de capear el temporal.


El gesto de su jefe se ha transformado. Ya no es sólo aprobador (es notorio). El componente freudiano de la elevación del pulgar, dejo que lo descubráis por vuestra cuenta.

¿Consecuencias?


Sonrisas en él...


...y en ella. ¡Todo arreglado!

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El segundo anuncio muestra a una mujer trabajadora.


Llega tosiendo a casa, tarde, cuando las luces están apagadas y todos están durmiendo.


Sólo la recibe su mejor amiga que, antes de encender la luz, ya se ha puesto a saltar y a jugar y a mostrar su alegría por su llegada.


La manda callar, porque no quiere despertar a su familia.


Ella, que no ha mirado para sí (y viene desabrigada, con el cuello abierto; sin chaquetón, ni bufanda), no deja de preocuparse por los suyos.


Su esfuerzo es baldío. Su hijo y su pareja (que duermen con la puerta entornada) se despiertan y preguntan, con una alegre despreocupación (no suponen que pueda ser un psicópata o un ladrón; asumen que es ella), “¿mami?, ¿cariño, eres tú?”. Sí, claro es ella, ¿quién va a ser a esas horas? Ella (no puede ser otra), que llega cansada del trabajo, con tos, sensación de agotamiento y depresión generalizada, porque tiene la impresión de que no da abasto con todo lo que tiene que hacer, a pesar de salir de casa cuando no ha amanecido y llegando con noche cerrada, para, en el fondo, tener que hacer todo el trabajo en la oficina y preparar las estúpidas charlas de su compañero que, además de llegar con abrigo y bufanda (bien calentito) ha tenido la desfachatez de contagiarle. ¡Vida ésta!


El tono de la voz en off —que dice “calla tu tos”, pero al que es fácil imaginar añadiendo un epíteto de cuatro letras— hace que se mire en el espejo y comprenda lo verdaderamente jodido que es ser mujer hoy.


Repasemos el cuadro: se acuesta, sin que su pareja le haya dedicado un mísero beso. En la mesilla, sobre una carpeta (no sobre un libro), descansan sus gafas de lectura que, ni intentando exprimir el tiempo, ha podido utilizar. En su caso, cuando tiene oportunidad, la emplea para, antes de dormirse, repasar asuntos del trabajo; no tiene ni un minuto que pueda desaprovechar.


Y, así, el barrio entero se apaga. Mañana será otro día (aunque, para ella, pueda parecer el mismo).

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El mundo de la tos es así. Cuando voy al médico, es una de las cosas con las que me atormenta, tratando de tipificar mi tos.

— Tengo tos.
— ¿De qué tipo?
— ¿Cómo de qué tipo? Tos. No sabría que hubiera tipos de toses.
— ¿Tos seca?
— ¿Perdón?
— Que la tos, ¿que si es seca?
— El otro tipo de tos, ¿qué es?, ¿húmeda?
— No. Productiva.
— ¿Y qué produce?
— Expectoración, flemas, esputos...

Recuerdo que siguió enumerando otras asquerosidades, pero yo ya había cerrado mis conductos auditivos.

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Nuestra protagonista es, además de multitarea, multitursiva. El mismo spot sirve para promocionar productos que combaten distintos tipos de tos.


La inespecífica (y con otros síntomas, como dolor, fiebre o congestión nasal).




La seca.

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Una mujer es capaz, ella sola, en un único intento, de cubrir el amplio espectro de toses posibles, mientras que, todo el trabajo que puede mostrar un hombre, en una apretada jornada, llena de estrés y amenazas, es un diagrama de una simplicidad insultante.

Luego dirán que los esfuerzos para tratar de conciliar la vida laboral, la personal y la familiar, no son más acentuados en las mujeres. Yo, después de esto, prometo dejar de ver la TV.

E intentar conciliar el sueño.

jueves, 24 de enero de 2013

Por Amor a la Música: Frankie Goes To Hollywood — “Welcome to the pleasuredome” (1984)


La provocación es la forma menos transformadora de plantear una revolución.



En 1984 se publicó este doble LP que marcó un hito en la música de baile de los años ‘80s y que supuso, por la estrategia de marketing con que se promocionó, su ascenso meteórico a la fama. Alcanzaron el #1 en listas UK con sus tres primeros singles. Nadie, desde Gerry & The Pacemakers, lo había logrado nunca.

El grupo tomó su nombre, Frankie Goes To Hollywood (en adelante, FGTH), de un titular, aparecido en la revista The New Yorker, que hacía referencia a un póster del artista belga Guy Peellaert, cuyas obras podéis ver en esta página.

"Frankie goes to Hollywood"

Tenían su base en Liverpool, de donde eran los que, tras los cambios iniciales, siempre aburridos de relatar, se convirtieron en el quinteto definitivo: Holly Johnson (voz), Paul Rutherford (teclados), Peter Gill (batería), Mark O’Toole (bajo) y Brian Nash (guitarra). Y, después de rodarse en actuaciones y de haber participado en una de las famosas sesiones de John Peel, en la BBC, ficharon por el nuevo sello, ZTT, de Trevor Horn (que había fundado The Buggles, participado en Art of Noise, sustituido a Jon Anderson en Yes, y, desde entonces, se volcaría definitivamente en la producción, llegando a ser conocido como “El hombre que inventó los ochenta”).

Así que, con la producción de Horn y el diseño de la campaña de marketing realizado por el cofundador de ZTT, Paul Morley, centraron su estrategia en la provocación, en tres temas especialmente sensibles (el sexo, la política y la religión). [El tipo de temas que me gusta tratar en esta página (si se hubieran metido en economía, habríamos completado el lote; demostraron no ser tan transgresores como ellos mismos creían)].

Su primer single fue “Relax”. El vídeo original (censurado en UK, como, también, la canción), fue dirigido por Bernard Rose y muestra al cantante, Holly Johnson, en actitud provocadora, al acudir a un club de ambiente, donde los asistentes entienden (en la terminología de la época), vestido de traje y corbata (¿a quién se le ocurre?), en una sesión dominada por la imaginería gay y BDSM, en la que participan chicos musculados vestidos de cuero y látex, una drag-queen rubia y un obeso envuelto en una toga, simulando ser un Emperador romano. Un tigre anda suelto y la actitud de Holly parece ser la de buscar pelea. Extraña forma de relajarse. Para los escrupulosos, adjunto la segunda versión del vídeo, más tradicional (con el grupo simulando participar en una actuación) y dirigido por Godley & Creme.

Relax (Rose)

Relax (G&C)

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Esta pareja de afamados músicos (que habían estado en 10cc y que tendrían relativo éxito como pareja artística) montaron una máquina de dirigir videoclips. Duran Duran, The Police, Herbie Hancock, Sting se aprovecharon de su pericia. Tras la nueva versión de “Relax” (aceptable para la censura), dirigieron el vídeo del segundo single, “Two tribes”. Un combate de wrestling se ha organizado. En él participan Ronald Reagan (Presidente de USA en aquel momento) y Konstantin Chernenko (sucesor de Yuri Andropov, que acababa de fallecer, como Secretario General del Partido Comunista y Presidente del Soviet Supremo de la URSS). Realmente no son ellos (no hacía falta explicarlo), sino unos dobles, en un momento histórico, como mostraba “Spitting image” de forma cotidiana, en que la burla era una conducta permitida. En la primera parte del vídeo se manipulan grabaciones de Richard Nixon, Yasser Arafat y John F. Kennedy para potenciar el tono satírico del vídeo, que, de forma previsible, concluye con una catástrofe que se muestra como moraleja. Debe recordarse que eran los años en los que la Guerra Fría estuvo más próxima a calentarse.

Two tribes

El single iba acompañado, en la cara B, por “War”, el tema que, compuesto por Norman Whitfield y Barrett Strong, que, en la versión de Edwin Starr, llegaría al #1 USA, aprovechando las protestas pidiendo la retirada del Ejército americano en su intervención en la guerra de Vietnam. Había sido grabada previamente por The Temptations, pero Berry Gordy no se atrevió a editarla como sencillo y Starr (en una versión interpretada con rabia) obtuvo el mérito que se correspondía con su talento. Bruce Springsteen también quiso hacer su propia lectura.

War

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El tercero de los singles llegaría también a lo más alto de las listas británicas. Es “The power of love”. Publicado en noviembre, el vídeo (dirigido de nuevo por G&C) aprovecharía la imaginería cristiana, reproduciendo la historia de la Natividad de Jesús. La portada del disco incluía una reproducción de “La Asunción de la Virgen”, de Tiziano (se encuentra en la Basílica De Santa María Gloriosa dei Frari, en Venecia). Vídeo y portada harían suponer, de forma equívoca, que se trataba de una canción navideña. Desde entonces, se programa, repetidamente, en las recopilaciones de Christmas y, por tratarse de una sensiblera balada, evocando “el poder del amor”, se utiliza en numerosos enlaces matrimoniales y en repelentes vídeos de carácter motivacional.

Tiziano: "La Asunción de la Virgen" (1518)

The power of love

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El cuarto, y último, single, fue una vuelta al sonido que hizo memorables a FGTH —después de su impasse tranquilo—, con la canción que daba título al álbum. Un tema presentado en múltiples formatos y cortes, de distinto grosor —en mixes y re-mixes de diferente longitud— constituye una progresión libre en la que la banda suena de fábula y sirve, al abrir boca en la primera cara del vinilo, como el anzuelo que invita a una escucha incesante y repetida. El texto está inspirado por el poema “Kubla Khan”, de Samuel Taylor Coleridge, soñado por él, bajo la influencia del opio, tras haber leído la biografía del Gran Khan, el emperador mongol.

Welcome to the pleasure dome





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 Otros temas completan el disco, entre los que destacan tres versiones: Ferry (Go) (Gerry & The Pacemakers), Born to run (Bruce Springsteen) y San Jose (The way) (Dionne Warwick).

Y una de mis favoritas, Black night white light, con una vibrante línea de bajo.

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Estructura del disco:

F — Pray Frankie Pray

A1 – Well...
A3 – Snatch of fury (Stay)


G — Say Frankie Say


T — Sty Frankie Sty

C1 – Ferry (Go)
C2 – Born to run
C5 – Including the ballad of 32

H – Play Frankie Play

D5 – Bang


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La portada, en blanco, enmarcaba un dibujo de Lawrence Cole (firma con el seudónimo LoCole) en el que el quinteto se muestra con el torso desnudo (en una alusión explícita al leitmotiv del primer single), incluyendo una pareidolia, en la que parece posible intuir el pene de Holly Johnson, en el centro de la imagen. En la contraportada, una orgía animal (con las partes pudendas castamente tapadas por hojas de parra) podría servir como aceptación de la propuesta de Pupilo Dilatado, en el juego Por Amor a la Música.


Por si fuera poco, otro dibujo de LoCole aparecía en el desplegable interior y apaga las posibles dudas sobre la ubicación exacta de la “cúpula del amor”.


Más explícito no se puede ser.

En todo caso, la intención provocativa con que, en ZTT (Trevor Horn y Paul Morley), plantearon el acceso triunfal a la fama de FGTH se apagó con la misma rapidez de un cohete comprado en el chino de tu barrio. Desaprovechar las expectativas que fueron capaces de generar con una campaña de marketing masivo (apoyada en una música excitante e intemporal) y utilizar como todo arsenal una pose pueril, reducida a decir “caca, culo, pedo, pis”, resulta profundamente decepcionante y estéril. Exactamente igual que tratar de llamar la atención, enseñando las tetas o gritando de forma ordinaria; a la postre, el intento de alborotar (una vez superado el escándalo) se desvanece en el olvido, sin haber procurado ningún cambio. Y, tanto esfuerzo, para alcanzar un resultado tan efímero, produce verdadera lástima.

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El motivo que planteaba Pupilo Dilatado en esta etapa del juego era “Sexo explícito” y —con las salvedades que yo establezco en mi propio blog—, espero haberme ajustado al requerimiento.

La fenomenal música incluida en este disco merecía la pena el intento.


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Añadido (25/01/2013):

Aldo, de Algo más que rock and roll, me avisa de la existencia de un vídeo alternativo de “Relax”, que cuenta con imágenes de la película de 1984, “Body double” (Doble cuerpo), dirigida por Brian de Palma y protagonizada por Craig Wasson y una jovencísima Melanie Griffith, antes de que ésta me fascinara por completo en “Something wild” (Algo salvaje), dirigida en 1986 por Jonathan Demme, con Jeff Daniels, arrastrado por Griffith a una sucesión de aventuras y a su reencuentro con el pasado y un perturbador Ray Liotta.

En el vídeo se perciben las gotas de sudor (y de sufrimiento) de Wasson, mucho más que por llevar un jersey de rombos, tan populares aquellos años.


Relax (De Palma)