miércoles, 30 de septiembre de 2015

A vueltas con la CUP

— Ha pasado el día de las elecciones catalanas. Me quedan dudas.
— Como a todos.
— Supongo que sí. Pero hay algunas que no soy capaz de resolver.
— Pregunta.
— Voy. ¿Qué es la CUP?
— ¿La CUP?
— Sí. La CUP. ¿No has oído hablar de ella?
— Me suena.
— Mira su logo.


— Llamativo.
— Ya te digo. Seguro que sus pegatinas son todas reflectantes.
— Con esos colores y esa estrella, deben ser independentistas.
— O secesionistas.
— ¿Cómo?
— Que, según a quien preguntes, puede que diga que buscan la secesión.
— O la independencia.
— Exacto.

*****

— ¿Quizá les gusten las madalenas?
— No creo.

*****

— También hay quien dice que habría que darles Jarabe de Palo.
Depende.



— No me líes.
— Empezaste tú.
— Ya lo sé, pero sigo con la duda.
— La CUP, ya lo sé.
— Eso.
— Quieres saber quién es.
— No.



— Es bastante más sencillo. Te gusta complicar las cosas.
— Estás tú para hablar.
— De acuerdo.
— Me alegro.
— Pero dime, ¿qué significa?
— Que buscan reafirmar sus rasgos identitarios y separarse de …
— Para, para…
— ¿Pues no me has pedido que te explique?
— Se te va la olla. Sólo quiero saber qué significa.
— Qué significa, ¿qué?
— La cup, cony.
— ¿La capconi?
— No. ¡¡¡La CUP!!!
— No me grites.
— Es que me estás poniendo de los nervios.
— Perdón.
— Perdonado.
— Lo intento otra vez. La CUP, ¿qué significa?
— Taza, ¿no?
— ¿Cómo taza?
— ¿Qué comes tazas? Como el sombrerero loco.
— Que no. Que quiero saber qué significa CUP.
— Yo creo que son siglas.
— Hace siglos que lo supongo.
— ¿Y para qué preguntas?
— Porque no sé qué siglas.
— La “C” debe ser “Cataluña”.
— Y la “P”, “Popular”.
— La “U” será “Unión”, me imagino.
— Ya. Como Convergencia se desunió de Unión, que se hizo divergente.
— Así que Catalanes Unidos Populares.
— Más o menos.
— Por lo menos no es la relaxing cup.
— Ni la Davis Cup.
— Ni la Ryder Cup.
— Ni la América Cup.
— Ni la UEFA Cup.
— Ésa no sale de Sevilla.

*****

— Demasiados deportes.
— Me voy al bar a ver si me tomo una copa.
— Saluda a Anna Kendrick.



— Menos mal que no te acordaste de dos chicas y una copa.
— Viene a ser el mejor resumen.
— Pero no lo busques, anda…


martes, 29 de septiembre de 2015

Gasolina (alta en octanos)

Sucesión de acontecimientos:

El pasado día 20 (septiembre de 2015) España vence a Lituania en la final del Eurobasket por un apabullante 80 – 63, liderado el equipo por Pau Gasol, con presencia en la grada de SM Felipe VI.

"Uve Palito lamenta haberse quitado la barba, pero sigue siendo capaz de sonreír"
"Reyes ambos"
"Cagüen-mi-manto. Chócala, ho"
"No te vuelvo a llevar a ver baloncesto. Pau es mío"

Antes del partido, en el periódico francés Le Monde, Clément Guillou firma un artículo, Les secrets de jeunesse de Pau Gasol (Los secretos de juventud de Pau) en que se trata de dar explicación al rendimiento del pivote, acudiendo a la relación con Nicolás Terrados, fisiólogo (vinculado con anterioridad al ciclismo). El diario Marca ya daba noticia de esta sinergia.

Sombras de duda (en forma de dopaje) empezaron a planear.

La reacción de Íñigo Méndez de Vigo, Ministro de Educación, Cultura y Deporte, fue fulminante y taxativa en sus términos. Era el 25 de septiembre.



“Pau Gasol es el alma de la selección nacional, un jugador de baloncesto que ha tenido un éxito extraordinario en la NBA, que ha paseado por todo el mundo el nombre de España y ha tenido, ahora mismo, un gran éxito en el Europeo de Baloncesto, y constituye un ejemplo para jóvenes españoles y del mundo; por ello, me parecen totalmente intolerables las insinuaciones de un bloguero en Francia sobre Pau Gasol y, por ello, esas insinuaciones las he puesto en conocimiento de la Abogacía del Estado y la Fiscalía, por si son constitutivas de delito, y para exigirle responsabilidades. Quiero decir también que en España se ha hecho un esfuerzo extraordinario en los últimos tiempos para luchar contra esa lacra que es el dopaje. La política del Gobierno es “tolerancia cero” contra el dopaje y, por tanto, no consentiremos ninguna insinuación en ese sentido”.

Lo que quiere decir (y dice) es que no se va a tolerar que nadie insinúe que Pau pueda haber hecho “puf”. Es intolerable.

*****

Ayer, día 28, las cosas estaban claras. Miguel Cardenal (presidente del Consejo Superior de Deportes, CSD) y José Luis Sáez (presidente de la Federación Española de Baloncesto, FEB) han anunciado que demandarán al bloguero (al que en El Mundo cambian el apellido como forma sutil de sugerir la forma de hacerle perder la cabeza). Se informa del fundamento jurídico (el artículo 7.7 de la Ley 1/1982, de 5 de mayo, “de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”, pidiéndose una indemnización de un millón de euros, además de otras medidas de distinta consideración.

El hecho no constituye peccata minuta, o así se desprende de la cuantía de la indemnización.

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Para un lego, sorprende:

1 — La cerrazón implícita en plantear los términos como un enfrentamiento nacional y revanchista con los franceses (culpa suya, mon Dieu).
2 — La consideración apriorística de exculpar a Pau, convirtiendo la “tolerancia cero contra el dopaje”,  en “intolerancia frente a las insinuaciones de un bloguero francés”.
3 — La dificultad de identificar la intimidad personal y familiar de Instituciones como el CSD o la FEB.
4 — La propia cuantía y el destino del dinero en caso de que la resolución sea favorable.
5 — La coincidencia de que este párrafo esté redactado empleando la sangría francesa.

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Todo un sinsentido.

Una nueva muestra del deporte que cambia.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Plebiscito

Cito a la plebe.


"Apertura de matrícula para el curso 'Iniciación al tertulianismo premium IV'"

  
— ¿Y haces lo que dicen?
— Depende.
— ¡Qué bueno eres, truhán!

martes, 15 de septiembre de 2015

Pimentel, sueco

Que digo yo, que si Pimentel está pasando por un gran conflicto —así se puede considerar que Anticorrupción pida su imputación—, ¿no podría acudir a sí mismo?


Todo pasa por intentar hacerse el sueco.

sábado, 12 de septiembre de 2015

USA is: Maryland

Quizá resulte inevitable.

Nos embarcamos y, en ese instante, perdemos la perspectiva.

Puede que en el camino nos olvidemos de los motivos que nos impulsaron y, mirando hacia atrás, tratemos de buscar una explicación alternativa, nueva, diferente. Nos parece cierta, pero está condicionada por los resultados que alcanzamos.

Puede que nos veamos iguales que siempre y, pese a que ojos de cualquiera resulta evidente, no percibamos cómo nos hemos transformado.

Puede que tendamos a pensar que los viajes sean un conjunto de estampas, una serie de etapas inconexas que debemos ir superando. Pero, más que un inicio (o un final), en el viaje cobra importancia el tránsito.

No se puede caminar sin cambiar.

Los planes se establecen con antelación, en calma, desde un lugar en el que, con comodidad, tenemos la apariencia de controlar la situación. Pero deben ser alterados, moldeados, adaptados a las circunstancias que se presentan sin avisar.

Ningún plan es válido si no deja cabida a una pizca de improvisación.

Las cosas no son siempre sencillas. Las explicaciones simplistas no resultan suficientes (y son, por tanto, innecesarias).

Las líneas que se dibujan en un papel no son vistas desde el lugar que representan.

*****

Un viaje a USA, para conocer todos sus estados, lleva tiempo. Hoy es momento para Maryland, una de las Trece Colonias establecidas en América que se rebelaron contra el dominio británico en la región. La relación de colonias sublevadas, de norte a sur, era:

  1. New Hampshire
  2. Massachusetts (más tarde, Massachusetts y Maine)
  3. Rhode Island
  4. Connecticut
  5. New York (más tarde, New York y Vermont)
  6. New Jersey
  7. Pennsylvania
  8. Delaware
  9. Maryland
  10. Virginia (más tarde, Virginia, Kentucky y West Virginia)
  11. North Carolina (más tarde, North Carolina y Tennessee)
  12. South Carolina
  13. Georgia (más tarde, Georgia, algunas partes de Alabama y Mississippi)

El primer asentamiento de colonos británicos en América del Norte fue en Jamestown, Virginia. La película “El nuevo mundo” (2005) de Terrence Malick es un acercamiento libre a esa historia, prestando atención a la relación entre John Smith (Colin Farrell) y Pocahontas (Q’Orianka Kilcher).

En territorio de lo que más tarde sería Maryland William Clairbone establecería el primer puesto comercial, en 1631, año en el que George Calvert, lord Baltimore, solicita a la corona los derechos de propiedad y gobierno de la región de la bahía de Chesapeake. Su intención era mantener un reducto católico, en el que otros correligionarios pudieran establecerse y mantener su independencia del credo protestante que la mayoría inglesa profesaba en América. El rey Charles I aceptaría, antes de perder la cabeza, Cecil Calvert (hijo de George) heredaría tierras y títulos, siendo segundo lord Baltimore y primer propietario de la provincia, una vez dirimidas las diferencias con el plebeyo Clairbone.

En agradecimiento, Cecil nombra la colonia Maryland (“la tierra de María”) homenajeando a la reina Henrietta María de Francia, esposa de Charles.

Un estupendo follón, pues no debe olvidarse que la región estaba ocupada, desde unos diez mil años antes, por nativos algonquinos. Los colonos eran tipos que pretendían encontrar Eldorado, o eludir cuentas pendientes. Tratar de imponer una civilización, a quienes tenían una propia, sólo podía conseguirse a la fuerza, con estratagemas o con subterfugios.

Aquella debió ser una época fascinante.

Condados de Maryland

*****

Has llegado a la tierra de María.

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Old line state

“Fatti maschii, parole femine”
(Los hechos son masculinos; las palabras, femeninas)

El apodo es un homenaje a sus tropas de línea, elogiadas por George Washington en la guerra de la Independencia.

La bandera está compuesta por las de la familia de George Calvert. Los cuadros con el diseño en amarillo (oro) y negro (sable) fueron dados a Calvert, por su gesta en una batalla, tras asaltar una fortaleza (las barras verticales asemejan una empalizada). El diseño en rojo (gules) y blanco (plata) es el de la familia de su madre, los Crossland (de ahí la cruz). Todo queda en casa. En todo caso, es la única bandera que USA la heráldica británica.

El motto o lema era el de la familia Calvert. A la vista de la controversia que ocasiona tan desactualizado motivo (en italiano antiguo, no latín), hoy se expresa con un más aceptable “Firmes acciones, suaves palabras”. A Dios orando y con el mazo dando, que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda, más daño hace una pluma que una espada, mano de hierro en guante blanco, si no puedes reducirlo intenta seducirlo, son otras interpretaciones que podrían argüirse para terminar comprendiendo que, en el escudo actual del estado —donde aparece el motto, un texto en latín, “Scuto bonæ voluntatis tuæ coronasti nos” (“Un escudo de buena voluntad tuya, Señor, bendice y corona al justo”), un granjero (con pala y botas de caña alta) y un pescador (mostrando una pieza cogida por su cola) apoyados en el escudo familiar cuatricolor y, en tiempos, una leyenda que indicaba que “la industria es el medio, la prosperidad el resultado”—, ese conglomerado, digo, forma el anverso ya que, por si todo eso fuera poco, el reverso esconde el antiguo escudo en el que un caballero, con armadura y espada desenvainada, monta a una caballo rampante, pese al peso, con una orla en la que se lee, traducido del latín, “Cecil, señor absoluto de Maryland y Avalon, lord Baltimore”. No se andan con chiquitas.


En el mapa se ve la ubicación del estado, enclavado entre Delaware, Pennsylvania y las dos Virginias. La bahía Chesapeake y la desembocadura del Potomac (río arriba se encuentra la explicación al cuadrado que se adentra, entre los condados de Montgomery y Prince George, para dar cabida a la capital del estado, Washington, DC) marcan los límites para el puntal en que remata el condado de St. Mary.

Capital y ciudades

La capital del Estado es Annapolis. Enclavada en el condado de Anne Arundell, llamado así en honor a la esposa de Cecil Calvert, lord Baltimore, fundador y primer propietario de la provincia. Tras el tratado de París de 1783, que puso fin a la Guerra de Independencia, Annapolis fue capital USA durante un breve periodo de tiempo, en el que George Washington presentó su renuncia como comandante en jefe del ejército y se dieron los primeros pasos, en una convención que trataba de regular el comercio en todos los estados, anticipando la de Philadelphia en la que, en 1787, se firmaría la Constitución de los Estados Unidos.

La ciudad más poblada del estado es Baltimore. Otras ciudades con más de 50.000 habitantes son: Frederick, Rockville, Gaithersburg y Bowie.

Canción

Eva Cassidy nació en Washington, DC, en el hospital al que su madre acudió a parir, el 2 de febrero de 1963. La familia vivía en Oxon Hill, Maryland. Más tarde establecerían su residencia en Bowie, el lugar que Eva consideró siempre su casa.

Desde pequeña mostró interés en la música. Su padre le enseñó a tocar la guitarra.

La proximidad con el núcleo de la capital de la nación hizo que Eva empezara a frecuentar el circuito de Washington, donde inició su trayectoria musical. Los comienzos son difíciles y Eva trastabillaba. No le importaba en exceso, porque no mostraba esa taimada ambición que hace claudicar a algunos, sometiéndose a los deseos de los intermediarios o los gustos del público.

Ella, por su parte, era firme defensora de un estilo propio, de una forma particular de afrontar su carrera como cantante.

Ecléctica a la hora de elegir los temas que interpretaba, dotaba a su repertorio de un sello característico que, de manera sucinta, se resume en una explosión de sensibilidad. Se atrevió con los más grandes. Versionó a Billie Holiday, Ray Charles, John Lennon, James Carr, Judy Garland, Peggy Lee, Little Willie John, James Brown, Bill Withers, Paul Simon, Box Tops, Cyndi Lauper, Joni Mitchell, Fairport Convention, Patti Page, Dolly Parton, Aretha Franklin, Patsy Cline, Willie Nelson, Fred Astaire, T-Bone Walker, Simon & Garfunkel, Al Green, Curtis Mayfield, Fleetwood Mac, Sting o Louis Armstrong.

Su criterio selectivo es una muestra definitiva de su exquisito gusto.

En todo caso, su independencia fue una traba para un reconocimiento acorde a su espléndido talento. Todos los que le escuchaban se quedaban fascinados. Uno de ellos fue Chuck Brown, un veterano del funk, que se empeñó en grabar un disco junto a Eva, “The other side” (1992). La buena acogida hizo que surgieran ofertas para grabar como solista. Eva las rechazó todas. Las discográficas querían que se centrara en una colección de temas más uniforme y que modulara su estilo para darle un aire pop —entendiendo aquí el término como la metáfora de una burbuja, inconsistente y efímera, que desaparece sin dejar rastro—, algo a lo que Eva no mostró la menor disposición.

Siguió actuando en la escena local, asombrando a los privilegiados que pudieron verla en directo. Dos incondicionales, Chris Biondo (ingeniero de grabación, bajista, amigo y amante ocasional) y Al Dale (su manager desde que fueron presentados por Biondo) se convencieron de que debería publicar las canciones que interpretaba en directo. Programaron dos sesiones en Blues Alley (un club de Washington, DC) para el 2 y el 3 de enero de 1996. Un problema en la grabación, el primero de los días, hizo que las tomas no fueran aprovechables para su posterior edición. El segundo día, Eva tuvo problemas de salud, desconocidos entonces, que afrontó con entereza. Eso hizo que reconociera que “no estaba satisfecha con cómo sonaba su voz ese día”, pero, al ser el único material disponible, el disco se publicó en mayo con las grabaciones del día 3.

Un mes después, durante la promoción del disco resultante, “Live at Blues Alley”, Eva empezó a notar fuertes dolores en la cadera. Se le diagnosticó un cáncer de piel, en fase terminal. El agresivo tratamiento al que se sometió no resultó efectivo y fallecería el 2 de noviembre, con 33 años, en su residencia familiar, en Bowie, Maryland.

En su última actuación, para un grupo de amigos, interpretó What a wonderful world.


“He visto árboles verdes, y también rosas rojas
He visto cómo florecían, para ti y para mí
Y he pensado, ¡qué maravilla de mundo!

He escuchado a bebes llorar, y luego los he visto crecer
Ellos aprenderán mucho, más de lo que yo sabré nunca
Y he pensado, ¡qué maravilla de mundo!

Los colores del arco iris, preciosos en el cielo
También están en las caras de las personas que veo pasar
Veo amigos estrechándose la mano, diciendo: “¿qué tal?”
Cuando en realidad lo que dicen es: “te quiero”
Y he pensado, ¡qué maravilla de mundo!

*****

Tras su muerte, y conforme a sus deseos, fue incinerada y sus cenizas esparcidas en una reserva natural cercana a Callaway, en el condado de St. Mary, en Maryland.

Una cadena de acontecimientos —en que se incluye una cantante folk local, el propietario de un sello discográfico, el productor y el presentador de un programa de la TV británica, algunos críticos musicales con gusto y olfato, relevantes cantantes famosos que se declararon rendidos ante su calidad como intérprete, una patinadora sobre hielo que incluyó un tema suyo como banda sonora de su rutina en los juegos Olímpicos de invierno de 2002 y, con mayor desvergüenza, una cantante británica de origen georgiano y un cantante americano con escaso talento y ánimo rapiñero, empeñados en hacernos creer que Eva hubiera consentido cantar junto a ellos unos dúos en los que lucen palmito mientras ella se muestra en plenitud— llevaron al éxito post-mortem y a la triste reflexión de que, quien era rechazada por mantenerse fiel a sus ideas artísticas, alcanzaría el reconocimiento worldwide y, muy en concreto, en UK, donde 3 de sus discos —“Songbird” (1998), “Imagine” (2002), “American tune” (2003)— alcanzarían el #1.

Una historia que sólo puede terminar caminando en campos de cebada.

Libro

Ebenezer Cooke es un poeta y virgen. Poeta, antes de haber escrito. Virgen, por no haber consumado.

Aristóteles no aprobaría esta forma de entender potencia y acto. Pero disfrutaría leyendo “El plantador de tabaco”, de John Barth.

Una novela publicada en 1960, ambientada a finales del siglo XVII, cuando el protagonista es enviado a los territorios de ultramar, con dos proyectos en los que se desenvuelve con desigual fortuna: preocuparse de la plantación de tabaco de su padre y ocuparse en escribir un poema épico sobre la vida en las colonias, la Marylandíada:

"¡La Marylandíada! Una obra épica que acabará con todas las obras épicas: la historia de la casa principesca de Charles Calvert, lord Baltimore y lord propietario de la provincia de Maryland, en la cual se refiere la heroica fundación de dicha provincia. El valor y la perseverancia de sus colonos, batallando contra la naturaleza bárbara y los temibles salvajes, para rescatar su territorio inculto y transformarlo en un paraíso terrenal. La majestad y discernimiento de sus propietarios, quienes, cual jardineros reales, mimaron las tiernas semillas de la civilización en tan rudo suelo plantadas, tratándolas y cultivándolas para que fructificara una Maryland de belleza que no cabe describir: verde, fértil, próspera y culta; poblada por hombres valerosos y mujeres virtuosas, por gentes sanas, hermosas y refinadas: una Maryland, en fin, de pasado esplendoroso, presente majestuoso y futuro glorioso, la joya que más reluce en la bella corona de Inglaterra, poseída y gobernada, para beneficio de ambas, por una familia que nada tiene que envidiar a ninguna otra de las que figuran en los anales de la historia del mundo universal, todo ello, en rima heroica, impreso en lino, forrado en piel de becerro, estampado de oro... -al llegar aquí Ebenezer se inclinó, dando un sombrerazo- y dedicado a Vuestra Señoría".

  
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Una delicia de lectura, colosal en sus dimensiones y en la ambición de su autor, un extraordinario narrador.

Otra forma de ver un nuevo mundo, incluyendo la historia de Pocahontas y John Smith en territorio virgen, antes de que la factoría Disney o Terrence Malick quisieran dar una versión alternativa.

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Las aventuras de un pícaro para recuperar su legítima herencia.
El empeño de un manchego en busca de entuertos que desfacer.
Un narrador enredado, incapaz de avanzar en la explicación de su vida.

Tom Jones, Quijote o Tristram Shandy son referentes que uno (yo) imaginaba en una lectura inolvidable. Un libro que, según mi amigo Tongoy, hace que el mundo sea un poquito mejor, constituyente del más eficaz remedio contra el tedio.

Tantas idas y venidas, tantos cambios de personalidad, tantas cosas que aparentaban ser de una forma y terminaban siendo de otra distinta, tantas peripecias hacen del libro un prodigio divertido y erudito.

El estrecho margen que delimita lo que es real y lo que es ficticio es tan estrecho que, en realidad, carece de importancia.

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Un dicho inglés sostiene que no se debe juzgar un libro en función de su portada. Quizá fuera George Eliot quien se atreviera a afirmarlo, amparada su figura bajo el nombre de un varón. Aunque nadie haya afirmado nada sobre juzgar un libro por su grosor, quizá pensando que podía no hacer falta.

Valorar una obra artística por el esfuerzo (léase tiempo) que conlleva acabarla es un enfoque mezquino. Quizá la satisfacción que produce sea más adecuado.

Y las que supone contemplar las intrincadas relaciones entre personas que mudan de apariencia, sentido ético y continente en el que residen, adoptando nuevas personalidades o matizándolas, participando en tal cantidad de singulares requiebros en los que resulta fácil perder el resuello, tratando de comprar un cuaderno o formando parte de un atípico y definitivo juicio.

Una verdadera delicia, sin duda. Un tiempo bien empleado.

Edita Sexto Piso.

Película

Dicen que los finales de siglo provocan en la humanidad respuestas irracionales, premonitorias de un pretendido fin del mundo. Cuando se trata de finales de milenio, se alcanzan niveles de brotes psicóticos, demenciales, al borde del delirio, a los que resulta difícil sobreponerse.

Ahora suena a coña pero, en 1999, la idea de que el efecto 2000 acabaría con la civilización (la occidental, entendíamos) alcanzó una notable extensión y un grado inesperado de credibilidad.

En ese ambiente crédulo Eduardo Sánchez y Daniel Myrick consiguieron que su película fuera un fenómeno paranormal. En esencia: tres estudiantes de cine (Heather Donahue, Michael C. Williams y Joshua Leonard) tratan de hacer su proyecto de fin de carrera, en 1994, en los bosques cercanos a Burkittsville, Maryland, con un documental sobre una leyenda local, la bruja de Blair. Desaparecen sin dejar rastro. Más tarde se encuentra el material que habían grabado, con profusión de primeros planos y aspecto casero. Es la base en la que se apoya una de las películas más rentables de la historia del cine (atendiendo al ratio entre inversión y recaudación), capaz de difuminar los límites entre ficción y realidad, y sustento para la aparición estelar en España de Iker Jiménez, reconocido por sus efectos para alterar el sueño (provocando insomnio o profundo sopor, dependiendo de la persona que esté al otro lado de la nave del misterio).



Serie de TV

El cambio de formato en los productos para TV es harto evidente.
Hemos pasado, en un pispas, de episodios independientes de 20 o 45 minutos de duración (sin soluciones intermedias), a tochos en los que debe completarse el visionado completo del conjunto de una serie (todas las temporadas) para comprender el intrincado nudo de relaciones que se establecen en su desarrollo. Y ni por esas. En algunos casos puedes acabar perdido.

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En fin.

Cada uno se tomará las dosis de la manera que considere más oportuno.

Pero si soy capaz de dedicarme a contemplar los 60 episodios de las 5 temporadas de “The wire”, es evidente que no se trata de falta de tiempo, sino de la forma en que quiero invertirlo.

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Una producción de HBO, emitida en USA entre 2002 y 2008. Creada por David Simon. Narra la vida en Baltimore, la ciudad más poblada del estado de Maryland.

Cada una de las temporadas se centra en un aspecto diferente de la vida en la ciudad: policía, puerto, políticos, educación y prensa.

La sintonía es la misma, con distintas imágenes e intérpretes diferentes para cada temporada: The Blind Boys of Alabama, Tom Waits, The Neville Brothers, DoMaJe, Steve Earle.



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La ficción narrativa ha desarrollado su propio lenguaje. La edad de oro de las series de TV parte de la madurez del público. El claroscuro es un terreno propicio para la ficción, porque es el más parecido a la vida real. La complejidad de los asuntos en que nos vemos envueltos, de las personas que nos rodean, de nosotros mismos, no permite despacharse con etiquetas en las que lo blanco es prístino y lo negro tiene capacidad entrópica para atraer la luz.

Que todo tiene matices, vaya. Que no todo se resuelve diciendo quién es bueno o malo. Que a veces depende de cuándo y de cómo.

No es una serie para quien quiera sesenta horas de desconexión continuada, no sé si me explico.

Visita obligada

La bahía de Chesapeake. Alimentada por los ríos Chester, Choptank, Nanticoke y Pocomoke (en su vertiente este) y Patapsco, Patuxent, Potomac, Rappahannock, York y James (en la oeste) constituye el mayor estuario de los Estados Unidos.

Sobre ella, un espectacular puente conecta ambas vertientes, a la altura de Annapolis, con el Sandy Point State Park a un lado y, al otro, la isla de Kent.



No hay mejor metáfora para describir la vida que un río que fluye, de forma continua, purificando las orillas que encuentra, llevándose las impudicias que vertemos a su paso.

Una frontera natural que delimita márgenes y propicia un final para una entrada que se prolonga en exceso.

Ubicación

Wikipedia

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Otros Estados:

Alabama (Montgomery)
Nebraska (Lincoln)
Ohio (Columbus)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Contadores

El asunto se plantea de la siguiente manera: llego a mi domicilio, a las diez de la noche (del 9/09/15) y, en el portal han pegado un cartel anunciador que no se encontraba cuando salí a las cuatro, tras haber comido en casa.


Lamento la calidad de la fotografía; es la mejor de las (4) que he tomado.

Que me cambian los contadores. Desconozco los propósitos de una Orden con fecha del Día de los Inocentes, pero sé que me costará dinero:

   Por la sustitución. Que deberé pagar yo.
   Y por el aumento en la factura. Que también pagaré yo.

No es lo que más me molesta. Digamos que debo aceptar este abuso (en el que participan, en connivencia, el Gobierno y las eléctricas).

Lo que me resulta ofensivo es que, viendo que argumentan que la sustitución resulta necesaria porque deben instalar otros, electrónicos, que
permitan la discriminación horaria
de los consumos y la telegestión (nos controlarán a distancia), sean incapaces de concretar un día (puede ser mañana, día 10, o pasado, día 11) ni, ya puestos, fijar una horquilla horaria menos indiscriminada.
Hora aproximada: 8 a 18 h.

No se me ocurre mayor sinsentido que permitir que unos tíos que no son capaces de fijar día, ni aproximar un horario con menos de 10 horas de margen, sean los que me digan cuánto más voy a tener que pagar.

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Os dejo. Me voy a acostar, a esperar a los de EDP (porque no necesitaré estar presente, pero llamarán a todos los botones del portero automático para que alguien les abra, buenos son ellos).

viernes, 4 de septiembre de 2015

Juegos de verano

Tras una laaaaaaaaaaarga pausa vuelvo para enseñaros mi colección:
palabras terminadas en ancia o encia.

Un día, yendo en canoa, bajando el Eo, algunos amigos me ayudaron a buscar: Yago, Martín, Iñigo, Ian, Luis, Álvaro, Hugo, Miguel, Bea, Álex, Pelayo, Gonzalo, Toñi, Isabelle, Antonio, Ana, Javi, Totó, Jesús, Juliana, Roma.


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He limitado su número a 300.
Más, me parecía un exceso.

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No se incluyen países o ciudades, así que no están Francia o Florencia.
Tampoco Maguncia.

No están Hortensia o Ansia, porque constituyen terminaciones excepcionales.

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La lista completa:

Incidencia / Incumbencia / Creencia / Coherencia / Rancia / Docencia / Concordancia / Circunstancia / Equidistancia / Residencia / Indulgencia / Valencia / Vehemencia / Intrascendencia / Beneficencia / Conferencia / Apariencia / Carencia / Exuberancia / Intransigencia / Emergencia / Ciencia / Inmanencia / Incongruencia / Intemperancia / Inteligencia / Complacencia / Piromancia / Evidencia / Magnificencia / Reticencia / Menudencia / Prominencia / Intolerancia / Contingencia / Vigilancia / Coalescencia / Querencia / Inadvertencia / Condescendencia / Deficiencia / Reverencia / Sugerencia / Turgencia / Consciencia / Paciencia / Prudencia / Interferencia / Solvencia / Necromancia / Alternancia / Ambulancia / Pendencia / Cartomancia / Iridiscencia / Vigencia / Gerencia / Conveniencia / Grandilocuencia / Convivencia / Lactancia / Incoherencia / Obsolescencia / Tenencia / Diferencia / Flatulencia / Asistencia / Infancia / Convergencia / Transparencia / Aquiescencia / Redundancia / Presidencia / Asonancia / Inexistencia / Imprudencia / Permanencia / Arrogancia / Injerencia / Recencia / Fluorescencia / Autosuficiencia / Descendencia / Experiencia / Congruencia / Opalescencia / Efervescencia / Petulancia / Inconveniencia / Anuencia / Tendencia / Tumescencia / Providencia / Impaciencia / Interdependencia / Indigencia / Inconstancia / Afluencia / Intermitencia / Sustancia / Indecencia / Perseverancia / Tolerancia / Insistencia / Condolencia / Inapetencia / Contundencia / Inferencia / Ausencia / Pervivencia / Elegancia / Licencia / Connivencia / Tangencia / Desobediencia / Inasistencia / Existencia / Omnipresencia / Relevancia / Refulgencia / Influencia / Malevolencia / Luminiscencia / Adolescencia / Indolencia / Concurrencia / Recurrencia / Regencia / Renuncia / Somnolencia / Fraudulencia / Jactancia / Convalecencia / Excrecencia / Consecuencia / Inclemencia / Jurisprudencia / Delincuencia / Presciencia / Fosforescencia / Reminiscencia / Ponencia / Referencia / Prepotencia / Ascendencia / Clemencia / Violencia / Decadencia / Vagancia / Negligencia / Deferencia / Correspondencia / Ganancia / Dolencia / Protuberancia / Ortodoncia / Preexistencia / Pertenencia / Insolvencia / Subsistencia / Demencia / Conciencia / Vuecencia / Ignorancia / Precedencia / Impertinencia / Procedencia / Adherencia / Dominancia / Temperancia / Insurgencia / Preferencia / Exigencia / Coexistencia / Corpulencia / Consonancia / Renuencia / Desavenencia / Reluctancia / Divergencia / Antecedencia / Opulencia / Impotencia / Predominancia / Transigencia / Inocencia / Abundancia / Pertinencia / Insolencia / Discordancia / Militancia / Confluencia / Ambivalencia / Coincidencia / Avenencia / Insuficiencia / Supervivencia / Sentencia / Sanguinolencia / Disidencia / Transferencia / Constancia / Sinsustancia / Coeficiencia / Resiliencia / Disonancia / Preponderancia / Cadencia / Rimbombancia / Secuencia / Persistencia / Decencia / Instancia / Reincidencia / Insignificancia / Inexperiencia / Equivalencia / Quintaesencia / Provincia / Confidencia / Competencia / Denuncia / Suplencia / Estridencia / Comparecencia / Incontinencia / Excedencia / Resistencia / Trascendencia / Abstinencia / Turbulencia / Extravagancia / Displicencia / Potencia / Benevolencia / Advertencia / Consistencia / Virulencia / Discrepancia / Inconsciencia / Ocurrencia / Obediencia / Herencia / Truculencia / Excelencia / Videncia / Absorbencia / Importancia / Improcedencia / Desinencia / Repugnancia / Resonancia / Mantenencia / Penitencia / Indiferencia / Exorbitancia / Maledicencia / Concomitancia / Flagrancia / Incompetencia / Elocuencia / Apetencia / Clarividencia / Quiromancia / Beligerancia / Dependencia / Fragancia / Omnisciencia / Sapiencia / Suficiencia / Nigromancia / Irreverencia / Circunferencia / Estancia / Concupiscencia / Incandescencia / Vivencia / Diligencia / Frecuencia / Eminencia / Esencia / Independencia / Distancia / Continencia / Rutilancia / Inconsistencia / Audiencia / Comandancia / Presencia / Eficiencia / Preeminencia / Prestancia / Pestilencia / Florescencia / Omnipotencia / Inminencia / Intendencia / Plenipotencia / Impedancia / Agencia

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Propongo dos juegos:

1 - Acertar (y encontrar) las palabras que terminan en incia [1], oncia [1] y uncia [2].
2 - Averiguar cuál no está en el diccionario; que reclamo como aportación propia.

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Otro juego veraniego que resultó un éxito fue el intento de contar, de uno a cincuenta, en números romanos:

Palito / Palito, palito / Palito, palito, palito / Palito, uve / Uve / Uve, palito …

Pruébalo. Es más difícil de lo que parece.

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Y algo relacionado con la edad (incierta), de lo que tendréis novedades más adelante.