lunes, 26 de octubre de 2015

DH, graduado

"El objetivo principal de la educación es crear hombres
que sean capaces de hacer cosas nuevas,
no repetir simplemente lo que han hecho las otras generaciones,
hombres que sean creativos, inventivos y descubridores".
Jean Piaget

Génesis: “En el principio”

Ben Braddock está en las nubes.

No se trata de una forma de hablar.
Es real.


Acaba de graduarse en una de las Universidades americanas de más prestigio; no se menciona, pero todo hace suponer que se trata de alguna de las ocho que conforman la Ivy League (Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth, Harvard, Pennsylvania, Princeton y Yale), un círculo concéntrico que se cierra en el nordeste USA y que constituye el club más exclusivo que el adiestramiento moderno haya logrado forjar.
Y, tras haberse graduado con méritos y honores (obteniendo un premio por su esfuerzo; reconocimiento a su talento), vuelve a la casa de sus padres, en Pasadena, California, para disfrutar de un bien ganado descanso entre los suyos.
Tras aterrizar, se desliza por el aeropuerto, tal como su maleta.
Se desplaza al domicilio familiar y sube a su habitación.



Es la secuencia inicial de “El graduado” (“The graduate”), segundo largometraje dirigido por Mike Nicholls en 1967, tras su celebradísimo debut, “Who’s afraid of Virginia Woolf?”.

*****

Ben Braddock está in albis.

Se sienta, delante de la pecera que tiene en su cuarto.
Su padre sube a hablar con él.




— ¡Eh! ¿Qué te pasa? Los invitados están abajo, Ben, esperando verte.
— Papá, ¿no podrías decirles que deseo estar solo un rato?
— Son todos buenos amigos. Muchos de ellos te conocen desde…, ¡bueno!, prácticamente desde que naciste.
— …
— ¿Qué te pasa, Ben?
— Sólo que…
— ¿Estás preocupado?
— ¡Uf! …pues sí.
— ¿Por qué estás preocupado?
— Creo que por mi futuro.
— ¡Hum! ¿Y a santo de qué?
— No lo sé. Quisiera ser …
— Ser ¿qué?
...diferente.
— ¿Ocurre algo?
— No, no. Ya íbamos a bajar.
— Han venido los Carlson…
— ¿Ah, sí? ¡Bien, magnífico!
— ¡Y han venido desde Tarsana! ¡Vamos!, hace rato que te esperan.
— Que agradable es en la vida poder contar con buenos amigos.


Aunque la escena se prolonga, el plano fijo, enfocando un cuadro de dudoso gusto, muestra el aspecto interior de Ben.
Ha completado su formación. Ya es todo un hombre.

*****

Ben Braddock está en el limbo.

Ben (interpretado por Dustin Hoffman en su debut en el cine) acompaña a Mrs. Robinson (Anne Bancroft) a su domicilio.

Ella, amiga de sus padres y poco dada a mantenerse fiel a las convenciones, ha apreciado el cambio en Ben, quien muestra que, habrá leído muchas páginas en sus libros de texto, pero le falta echar algún vistazo a las páginas de la vida. Es sonrojante su ingenuidad, siendo el único que no se percata de la seducción a que le somete la más clásica MILF del cine.




El juego no se completará en el hall de la familia Robinson; deberán ascender a la planta superior, donde se encuentran los dormitorios.

*****

Ben Braddock está inmerso.

Ha aterrizado. Ha bajado de su habitación. Ha descendido de la habitación de los Robinson.
Ahora debe integrarse en la sociedad.
Sus padres le embuten en un traje de buzo que le da autonomía (subacuática).




Pero él no quiere alcanzar la independencia.
Ha pasado de estar sujeto por sus padres a estar sometido por su ilícita amante.

*****

Ben Braddock está confundido.

Ha cogido gusto a la piscina y no quiere salir de ella.
Dedicará el verano al dolce far niente.




Si en lugar de estar circunscrito a la piscina familiar, rodeado de barbacoas, hubiera ido a la playa, podría parecer una promoción del verano español.

*****

Ben Braddock está en un proceso de cambio.

Ha comprendido, al fin.
Quiere a Elaine (Katharine Ross).
Quiere llegar hasta ella.
Quiere estar con ella.
Debe darse prisa. Puede ser demasiado tarde.
Ella puede no estar de acuerdo.
Es lo único que tendrá importancia.




En la última fila de un autobús que se dirige a ninguna parte, adquieres verdadera conciencia de que sigues careciendo de plan.
Pero tienes compañía.
Has forjado un vínculo.

*****

Ben Braddock está indeciso.

La película fue recibida con gran éxito de público y crítica.
Se le asignó la etiqueta de contracultura, como forma de clasificar a aquellas que pretendían dar una nueva visión, desde el cine, a los problemas de una sociedad que cambiaba.
Los tres vértices del irregular triángulo protagonista conforman las metáforas de los cambios que caracterizaron una época convulsa:

Mrs. Robinson no sabe qué hacer, a su edad. Desengañada con la vida cómoda que está viviendo, le parece turbador seducir a un joven triunfador y engañar a su marido.

Ben no sabe qué hacer, con su tiempo. Una vida programada resulta más cómoda, dada la facilidad de aceptar (o rechazar) los planes ajenos, que cuando es uno mismo el que debe concretar sus propósitos.

Elaine no sabe qué hacer. Nadie le animó a realizar preguntas. Su comodidad se muestra como su cautiverio.

Más allá de la seducción provocada por una mujer madura, activa, depravada, alcohólica confesa e inmoral, en la que un imberbe cae atrapado sin poder resistirse, la película muestra las fisuras de una sociedad que se resquebraja, al haber renunciado a sus tradiciones.

“Son los campesinos quienes conservan las tradiciones
en los campos de batalla o de la construcción de iglesias;
son ellos quienes recuerdan, en tanto que se recuerdan,
las apariciones de las hadas o las maravillas más solemnes de los santos.
En las clases superiores lo sobrenatural ha sido eliminado por el desdén”.
G. K. Chesterton

El desdén.

*****

Ben Braddock no se entera.

La película está ambientada en el verano de 1967 (“el verano del amor”). Su banda sonora fue un LP, en el que un grupo que se alejaba de los escenarios se transformaba en una banda ficticia que dejaba aparcada la corbata y la chaqueta para enfundarse un uniforme multicolor, charreteras y bigote, tocar en parques públicos, con sus corazones solitarios y un sargento especiado al frente.

Un destino se erigía como obligado; el único requisito era llevar flores en el pelo.

Había que ir a San Francisco. Era el momento de hacerlo.

Ben había cruzado el país. Se había hecho un coast-to-coast, para llegar desde Yale, pongamos por caso, hasta Pasadena.


"Ocho horas y media"

Y fue incapaz de irse a Frisco, en el mismo estado.

"Poco más de una hora"

Del 16 al 18 de junio de 1967 se celebró el Monterey International Pop Music Festival, en Monterey, California; considerado por todos los entendidos como el precursor de Woosdtock, un par de años antes. Allí triunfó como un coloso Otis Redding, pocos meses antes de morir al estrellarse la avioneta en que viajaba.
Al lado de la casa de Ben.
Se perdió una oportunidad irrepetible, con tanta visita al hotel Taft.

Si es que está a tiro de piedra…

"Con el clima californiano, su descapotable sería un imán rojo"

La combinación del LSD, que circulaba con profusión (bajo el nombre en clave “Purple Monterey”), más las lecciones de Otis, le hubieran permitido —levitar— para alcanzar la sabiduría.

“La sabiduría es como un zorro al que, tras larga persecución,
al final cuesta mucho esfuerzo hacer salir de su refugio;
es como un queso que, cuanto más sabroso es,
más espesa, más fea y más basta es su corteza,
y en el que, para un paladar sensato, los gusanos son lo mejor;
es como un ponche de vino, en el que cuanto más ahondas más dulce lo encuentras.
La sabiduría es como una gallina, cuyo cacareo debemos saber valorar y considerar,
pues es acompañado por un huevo;
en fin, es como una nuez, que, de no ser elegida con juicio,
puede costarte un diente y dispensarte nada menos que un gusano”.
Jonathan Swift

La mejor forma de alcanzar la satisfacción es empleando la ternura; convierte al amor en algo duradero.


*****

Todo lo bueno se acaba.
El inicio de las clases trajo el fin del verano.
El 6 de octubre de 1967 se celebraron sus funerales, en el distrito de Haight–Ashbury.


*****

Ben Braddock trabajó duro.

Tras haberse aplicado en seguir el plan que su padre había diseñado para él, Ben descubre que su graduación no era una meta; era una etapa, decisiva, pero no la más importante.
Era una puerta: la transición a la vida adulta. En ella, debería lograr algo más difícil que ser autónomo. Tendría que ser independiente.
Y, del mismo modo que hicieron sus padres, comprendió que la única forma de ser independiente, era siendo dependiente.
Forjando un vínculo estrecho, incondicional, que permitiera desentrañar las desconocidas circunstancias que le depararía el futuro.

Quizá intentara reproducirse junto a Elaine.
Recaería sobre ambos la responsabilidad de educar a sus hijos.
Mirar los referentes aprendidos en la familia y transmitirlos a su descendencia.

El mensaje más contracultural que se pudo contar en los ‘60s.

Que, casi 50 años después, sigue siendo innovador y transgresor.

“Existe una inteligencia común a todos los individuos.
Cada ser humano es una puerta de entrada tanto para lo idéntico como para sus semejantes.
Quien accede a la libertad de la razón se convierte en hombre libre de la herencia de ésta.
Puede pensar lo que pensó Platón, puede sentir lo que sintió el hombre santo,
puede entender todo lo que ha acontecido a cualquier persona.
Quien tiene acceso a esa mente universal participa de todo lo que existe y
todo lo que puede suceder, pues ésta es el elemento único y soberano”.
Ralph Waldo Emerson

*****

Nos obsesionamos por encontrar respuestas, mientras tememos hacernos preguntas.
Una vez que Ben es capaz de decidirse a hacer algo; una vez que ha superado la fase en que necesitaba ser empujado o arrastrado para convertirse en su propio motor, el gesto contrito que DH mostraba todo el tiempo, cambia.
Ya no está contenido, comedido o sobrio; el dique que retenía su pasión se ha desbordado.

*****

En la siguiente etapa de esta serie, su trayectoria interpretativa será analizada.
Mostraré cómo el control de sus emociones será determinante en su formación.
Eso espero, al menos. Es mi propósito. Estáis invitados.

*****

Esta entrada es la nº 600 de este blog.
Gracias a todos.

sábado, 24 de octubre de 2015

¡Redcarpetízate!

Contagiado por el ambiente con el que se ha despertado, hoy, la ciudad en que vivo —en la que se entregan los Premios Princesa de Asturias—, animado por las letras, las artes, las ciencias sociales, la comunicación, la investigación científica, la cooperación internacional, la concordia y el deporte, que se galardonan en Oviedo, he decidido que hoy es el día para dejarme llevar por las tendencias en boga...

— ¿Tendencias en boga? ¿Pero qué manera de hablar es ésa?
— Perdón, quería decir que voy a tratar de adaptar mi forma de hablar...
— ¿Adaptar? ¿Forma de hablar? ¡Eres más antiguo que la Campos!
— ¿María Teresa?
— Ná; ésa tiene un aire fresco, desenfadado, mítico.
— Ya.
— Hablo de la otra, la que no deja de llorar.
Terelu.
— Con ese nombre, ¡qué ibas a esperar!
— ¿Qué le pasa?
— A ella nada; es a ti. Olvídate de hablar como un viejo.
— Será que he alcanzado esa incierta edad.
— ¿Lo ves? Lo has vuelto a hacer.
— No te sigo, Doc.
— ¿Hay alguien en casa?
— Como me des con el puño y me llames McMosca, ¡te lo comes!
— ¡WTF1!
— ¡OK2! Es época de cambios. Me haré runner3, y hípster4, merendaré cupcakes5, compraré packs6, le pediré a cualquiera que pase que me haga un selfie7, tendré TDAH8, seré bipolar9, Community manager10, haré un curso online11 de marketing12 gamificado13, gestionaré14 mis management15 skills16, just in Bieber17.
— Te estás rallando, OMG18.
— lol19.
— ytd20.
— ¿Qué hago?
— ¡Redcarpetízate!
— ...
— Que pongas una alfombra roja.
— Será azul.
— Vale. ¡Bluecarpetízate!
— Suena un poco triste.
— Déjalo.

*****

No vuelvo a leer la prensa.


“Los convocantes de las "marchas de la dignidad" en Oviedo lograron ayer ejecutar con éxito un plan que llevaban meses preparando: ocupar el Ayuntamiento de la ciudad y pasar la noche en su interior”.

“…durmieron en la sala de prensa”.

“Los participantes, que en todo momento aseguraron que se trataba de una "ocupación pacífica", metieron mantas, comida, bebida y medicamentos para pasar una noche que calificaron de "histórica"”.

“El alcalde, Wenceslao López, aseguró ayer que no tenía conocimiento del asunto […]. "Siempre es posible el diálogo", justificó el regidor”.

“Iban con camisetas amarillas, una pancarta con el lema "Emburriando un cambio social", mochilas y sacos de dormir, y accedieron sin oposición”.

*****

Me siento incapaz de resolver el sinsentido de que una marcha pueda alcanzar el éxito ocupando un espacio para pasar la noche en su interior, ejecutando un plan preparado durante meses.

Para realizar en la sala de prensa lo mismo que los periodistas hacen, a diario, en su jornada laboral.

O encontrar qué necesidad de introducir ¿medicamentos? para pasar una noche.

¿”Emburriando un cambio social”? ¿En serio? ¿A nadie se le ocurrió otro slogan?

*****

Es todo un asunto de educación.
O de falta de educación.
O de modelo educativo.
O de acuerdo sobre el modelo educativo.
O de olvido de las tradiciones.
O de priorizar las novedades.
O de creer que lo emergente es, además, más importante.

Olvidamos lo FIFO21; ahora todo es LIFO22.
Ya ni siquiera sirve la FIFA23, pero eso todos los intuían.

Dado que no hago más que recibir limones, me dispongo a hacer litros de lemonade24.

*****

Despliego mi red carpet25 y me dispongo a hacer un photocall26.


"La línea roja más selectiva que conozco"

A partir de aquí, establecemos un estricto filtro.
Los de siempre, pasarán por el papo.
El resto, pueden adquirir su abono y elegir la opción que se ajuste mejor a sus necesidades:

Premium27
Exclusive28
Ultimate29

*****

¡Aha30!. Una inspiración.
Llamo a mi agente.

— Voy a organizar una serie.
Wow31.
— Tengo todos los detalles.
— ¿Casting32?
— Sí. Cuento con el actor principal.
— ¿Seasons33?
— Cinco. Organizado como el Pentateuco, los primeros cinco libros de ...
Holy Bible34. I know35.
— ¿Ya no hablas español?
— Un poco, ofcors36.
— ¿Sigo?
— ¿Follow?
— I hope so, my fellow. C'mon.
— ¿Episodios?
— Piloto, prólogo, siete episodios en la temporada 3, otros siete en la 4 y grand finale37.
— ¿Open end38?
— Sí. Permite spin-offs39.
— ¿Timeline40 o feedback41?
— Discurso lineal con pequeñas excursiones.
— Se te irá la olla, ¿no?
Little crazy42.
— Tu estilo característico. ¿Plot43?
— ¿Sin miedo a spoilers44?
— Sí.
— Te haré un teaser45.

*****

Hablaré de educación.

Génesis: En el principio. Orígenes del protagonista.
Éxodo: Todo viaje es una transformación. Analizamos su trayectoria.
Levítico: Manual para elegidos. Elitismo. Cohesión interna.
7 episodios, según las enseñanzas de los sabios de Grecia.
Números: Babilonia en lugar de Salomón. La minuciosidad.
Modelo antagónico. Deconstrucción en 7 elementos.
Deuteronomio: Conclusiones que anuncian una despedida.
Búsqueda del elemento aglutinador que caracterice a la educación.
Talento o esfuerzo.
En casa o en la escuela.
Conservación de las tradiciones o adopción de novedades tecnológicas.

*****

A partir de la semana que viene, la primera entrega.

Nuestro invitado espera en el photocall de la red carpet.

Es Dustin.

*****

Términos traducidos a lenguaje viejuno.

1 WTF — What The Fuck: ¿Qué diantres?
2 OK — McKay.
3 Runner — Corredor.
4 Hípster — Sin afeitar.
5 Cupcakes — Madalenas.
6 Pack — Quiero 1, me llevo 6, pago 5. Me sobran 4 que he pagado y no quería.
7 Selfie — Ego replicado.
8 TDAH — Trastorno con Déficit de Atención e Hiperactividad. Falta de un cachete a tiempo.
9  Bipolar — Indeciso.
10 Community manager — Experto en hacer ruido.
11 Online — Conectado. Enchufado. Adicto. Mátrix.
12 Marketing — Gasolina apagafuegos.
13 Gamificado — WTF.
14 Gestionar — Hacer como que se sabe lo que se está haciendo.
15 Management — No sé de qué me hablas, pero te diré cómo debes hacerlo. Tráeme un café.
16 Skill — Habilidad. Salvo el escaqueo, en total desuso.
17 Just in time — Técnica logística para salir del auditorio antes de que llegue el cantante. Karaoke evasivo.
18 OMG — Oh My God: No me lo puedo de creer.
19 lol — Tip y Coll.
20 ytd — Ya te digo.
21 FIFO — First In First Out: Atender por orden de llegada. Miras el papel del turno en la Delegación de Hacienda y recuerdas una carnicería.
22 LIFO — Last In First Out: Atender al último que llega. Mundo virtual.
23 FIFA — Blatter y Platini me tocan más las pelotas que Mourinho.
24 Lemonade — Cara que se me queda cuando pienso en el trío precedente.
25 Red carpet — Alfombra roja.
26 Photocall — Selfies que te hacen otros. Evitas el uso del palo.
27 Premium — Tarifa A.
28 Exclusive — Tarifa B.
29 Ultimate — Tarifa Z.
30 Aha — Grupo musical (y tipo de pensamiento) favoritos de Martin Gardner.
31 Wow — Guau.
32 Casting — Proceso de selección guiado por criterios intuitivos y subjetivos. (Pre)Dominio de la apariencia.
33 Seasons — Temporadas. Formas de agrupar contratos laborales de carácter fijo discontinuo
34 Holy Bible — Un libro. El libro. Una sarta de engaños. Opio para el pueblo. Atrapapolvo. No hay acuerdo para una definición canónica.
35 I know — Ni idea de qué me hablas.
36 Of course — X deskontao, maGT.
37 Grand finale — Se nos acaba el presupuesto. Cogorza bestial. Comprar alka-seltzer.
38 Open end — Recurso narrativo aplicable cuando faltan las ganas o la inspìración.
39 Spin-offs — Ha gustado. Volver a empezar.
40 Timelime — Avance continuo. Mira tu red social favorita.
41 Feedback — Volver atrás. McFly en estado puro.
42 Little crazy — Twin Peaks.
43 Plot — Trama argumental.
44 Spoilers — Destripar la sorpresa final.
45 Teaser — Avance que trata de funcionar como gancho..

miércoles, 14 de octubre de 2015

Amigos de la soja

"Comemos como cerdos. Babilónicos"

— Hola, Jordi. ¿Qué tal?
— Bueeeenoo…
— ¿Qué te pasa? Te veo cabizbajo.
— Naaaaadaa… Preocupaaaaadoo que aaaaaandoo…
— ¿La crisis siria? ¿El índice de desforestación? ¿El cuadrado térmico?
— ¿Cuadrado térmico?
— Nada. Una cosa de una zona que tiene máximos históricos de temperatura…
— Nunca había oído hablar de ello.
— Es muy largo. La conclusión es que se acerca el apocalipsis.
— Noticias frescas.
— Sí. Eso también. Habrá una fuerte glaciación.
— Y yo sin enterarme.
— Pensé que por eso llevabas ese aire alicatado.
— ¿Alicatado?
— Sí. Como apagado, débil, falto de fuerzas, triste, desanimado.
— Pareces un diccionario.
— Dicho de una persona: que ha venido a menos.
— Y yo que pensaba que había llegado a tiempo…
— No. Algo te pasa.
— El chico.
— ¿Mateo? ¿Qué tiene? ¿Se encuentra mal?
— No, no es eso.
— Ya sé: el trabajo. ¿No había sacado el certificado profesional de jardinero?
— Sí. Quizá ahí empezó todo.
— Cuenta.
— Estaba muy contento. Había hecho el curso.
— ¿En modalidad online?
— No. En presencial, ¿por quién me tomas?
— Perdona.
— Sigo: hizo amigos; le gustó.
— ¿Y le sirvió para algo? Porque yo he oído de gente que hace cursos y …
— Sí. Aprendió mucho. Tú le señalas ese arbusto y te dice qué da.
— ¡Vaya!
— No. Ése da moras, no bayas. ¿No ves que es una zarzamora?
— Ya.
— Y aprendió a usar herramientas. La pala.
— Ya.
— Y otras más que no me acuerdo.
— Ya.
— ¡Ah, sí! Las tijeras de podar.
— Las podadoras.
— Sí. ¿Te acuerdas de aquellos árboles que puse en mitad del jardín?
— ¿Los que querías que hicieran de cortavientos para la barbacoa?
— Sí. Llegó un día y se puso a podar.
— ¿A podar?
— Sí. Y tanto podó y podó y podó, que un día teníamos un 1.
— Decorativo.
— Tú ríete. Luego siguió con letras, sinsentido ninguno.
— ¿Y que decía Isa?
— Ya la conoces. Le dejaba hacer.
— Ya.
— Pero lo peor todavía no había llegado.
— ¿Qué paso?
— Nos trajo a su amigo.
— ¿Novio?
— Sí. Ahora vive con nosotros.
— Bueno. Si se quieren. No debes tener prejuicios con que tu hijo sea gay.
— ¿Prejuicios? ¿Quién dijo prejuicios?
— Tú. Antes eras muy moderno y eso, pero, ahora, como tu hijo se ha echado novio, ya no te parece lo mismo…
— Que no es eso, caramba. Ya sabía que no tenía que haberme puesto a hablar contigo. Todo lo malinterpretas.
— ¿Yo? Pero si eres tú, que andas alicatado porque su hijo sea maricón.
— Jo, Pepe. Te juro que te aguanto porque te conozco desde que íbamos a la Escuela Moderna Ferrer i Guardia, que si no…
— …
— La cosa es que no me importa que el chaval destroce los árboles y se ponga a dibujar formas abstractas, como si fuera el mismísimo Eduardo Manostijeras. Mira que a mí siempre me gustaron los jardines ingleses, y ahora vivo en el centro de uno francés, de tan modelado y recortado como el chico lo ha dejado. Pero te aseguro que no es eso. Ni tampoco que no encuentre trabajo, que ya lo asumo. Sé que el curso le sirve para haber descubierto su vocación y seguro que cuando el ayuntamiento pueda contratar a alguien, y disponga de presupuesto, tener la certificación le vendrá de maravilla. Y te aseguro, de verdad, con todo el respeto que te profeso, que según pasa el tiempo vas mermando de una forma que no te imaginas, que no me preocupa que sea homosexual y que esté enamorado como un alacrán. De verdad que no. Ni siquiera que se haya traído a su novio a vivir a casa. No hay motivos personales.
— ¿No?
— No. De verdad. Lo que pasa es que su novio es un pesado.
— ¿Y eso?
— Mira. No para de darnos la turra explicándonos lo que hacemos mal. Va con un aire de sobrado que me ha hecho encanecer. ¿Ves cómo tengo la barba? Ya no hay santa manera que nadie me confunda con un hípster. Todo el mundo querrá que, estas navidades, haga de Santa.
— Aféitate.
— Jo. Otro a decirme lo que tengo que hacer. Voy a afeitarme ahora, cuando por fin la barba está de moda. Pareces tonto.
— ¿Cómo se llama?
Álex González.


— La cagaste.
— Me tiene harto. Ese aire de suficiencia que se trae, ese dedito señalándolo todo, esa manía de ponernos motes.
— ¿Motes?
— Sí. A mí me llama Don Creíque. Y a Isa, Doña Penseque.
— ¿Llama Doña a Isa?
— Sí. Pero, no te lo pierdas: ni siquiera le pone acento.


— A mí, sí. Pero a ella, vete tú a saber por qué, no.
— Chao.
— ¿Dónde vas?
— A saber por qué. ¿No me habías mandado? Iba al bar, a beber.
— Eso. Y me dejas aquí con éste.
— Tienes razón.
— Ya te digo. El otro día fuimos a hacer la compra. Nos llevó a un mercado, súper, de los que dan bolsas de papel marrón, sin asas, que coges por abajo.
— ¿Ahora hay de esos en España?
— No. Pero, con él, como sale en TV, no reparan en gastos. Es todo attrezzo.
— …
— Falso. Que es todo apariencia.
— Sé lo que es attrezzo. Yo también hacía interpretación libre, si recuerdas.
— Vale. La cosa es que llevábamos cuatro bolsas mal contadas. Isa se puso a sacar la que había dejado en el asiento de atrás, con sus pimientos de colores como semáforos, y su barra de pan integral, que dice que le ayuda a dejar unas deposiciones como las de una cabra, que parecen Ferrero Roché sin envoltorio dorado, ni tener que encaramarte a un risco.
— Te estás perdiendo.
— Que sí. Que estoy que trino. Ya lo sé.
— Cálmate.
— Sigo.
— Sigue.
— Pues que llegamos a casa, con la compra. Todo en plan natural: verduras y pan integral; todo ese rollo. Y aparece el Álex, con una bolsa en la mano, de la que salía un envase, con su camisa de cuadros.
— ¿El envase llevaba una camisa de cuadros?
— No. El envase era un brick. La camisa de cuadros la llevaba él.
— Ya.
— Y en lugar de ponerse a ayudar, se puso a dar la plasta. Me miro en plan retador. Salió un rótulo que decía que yo era Don Creíque.
— No doy crédito.
— Y, entonces, después de haber ido a la compra en coche, un subtítulo me indica que debo caminar 30 minutos al día. Y me envía a una página web.


— Yo le hubiera mandado al risco.
— Pues así estamos. Así estoy yo. Así es la cosa: mientras el Álex habla, van saliendo subtítulos. Por ejemplo, pone su dedito, mientras se ve de fondo el paisaje de la sierra, y se lee un subtítulo minúsculo, que, por María Montessori, juro que pone La Fundación Alimentación Saludable recomienda que el 50% de tus proteínas sean de origen vegetal.


— Y, en ese instante, surge un helicóptero de dos rotores, en medio de la ciudad, pero que vemos desde la casa en la sierra, transportando un cartel que multiplica el tamaño del aparato y que calculo que, en la medida estándar, ocuparía la superficie de cuatro campos de fútbol, con un dibujo de una balanza en la que, en uno de sus brazos hay proteínas vegetales 50% —porque lo pone y lo leo— y, en el otro brazo, bolitas rojas que no son vegetales, ni proteínas y que deben ser cancerígenas —porque lo intuyo—.
— ¡Qué bárbaro!


— Ya te digo. Se me va la vista al cielo y encanezco.
— Normal.


— Luego llega Isa. Entra ella con su bolsa, abrazada, que la lleva como llevaba las carpetas cuando iba al colegio.
— No. Ni siquiera cierra la puerta, así que no parece que necesite sentirse protegida.


— Será una costumbre.
— El que se está acostumbrando es él. Le pone esa cara…


— …y apunta con ese dedo…


— …para señalar a Mateo, que sigue en el jardín retocando su trabajo.
— Siempre fue un perfeccionista.
— Ahora es obsesivo.


— Ya me dirás tú como te sentirías si tu hijo estuviera todo el día encaramado a unas escaleras, dándole a las tijeras, y, en lugar de podar en forma de animal, o geométrica, o abstracta, o lo que fuera, cualquier cosa sería mejor que convivir con el logo daltónico de Día, los supermercados.
— Visto así.
— No se me ocurre otra forma de verlo.
— Será una etapa.
— Sí. Ahora comemos con la puerta abierta, por si Mateo se anima a entrar.


— Pero no.
— No. Sólo aparece él.
— Ya.
— Es invasivo. Nos hace poner cada cosa en cuencos de cristal, con su correspondiente cucharita.
— ¡No me lo creo!
— ¿Tú sabes cuántas cucharitas debemos emplear para tomar algo rápido, de la que llegamos de la compra? Si no, no está contento.


— Debe ser agotador.
— Ni te lo imaginas. Ahora bien: debo confesarte algo. Siempre pillo una cosa de esas rojas, redondas, cancerígenas, que no tengo ni la menor idea qué serán. Me importa un rábano.


— Jordi, lo siento.
— Te aseguro. Estamos en tierra de lobos. Al príncipe éste, como no dé un paso adelante, le hago una cuenta atrás. Por muy Álex González que sea.

*****




*****

La soja es buena.
SOJA, el grupo liderado por Jacob Hemphill, mola.
De su disco de 2009, “Born in Babylon”, You and me (ft. Chris Boomer)”.