Tercer
LP de la antigua componente de Calle 13
(junto a Visitante y Residente), Ileana Mercedes Cabra
Joglar, tras iLevitable (2016) y Almadura (2019), publicado el
pasado viernes 21 de octubre, disco en el que colaboran Natalia Lafourcade, Rodrigo
Cuevas o Mon Laferte, otra favorita personal.
Un
trabajo gozoso, en el que el bolero es protagonista, aunque es conocido el afán
de iLe, una de las artistas hispanohablantes más destacadas del momento, por el
mestizaje de estilos y propuestas.
Soberbio.
Pidiéndome
otro traguito, haciéndome que le quiero
¿Y si tras haber triunfado tienes interés en centrarte en un
trabajo más íntimo?
Eso fue lo que le pasó a la mexicana Lafourcade: su disco de 2015,
Hasta la raíz, obtuvo reconocimiento de público y crítica. Y, extenuada
tras el tour promocional y la
exposición continua, quiso trabajar en secreto con un dúo de guitarristas, Los
Macorinos: Miguel Peña y Juan Carlos Allende. El resultado es un
disco homenaje al folklore hispanoamericano.
Musas (Un Homenaje al
Folclore Latinoamericano en Manos de Los Macorinos), Vol. 2 (2018)
*****
El resultado fue tan satisfactorio que Natalia quiso ofrecer una
continuación.
Sigue explorando el terreno de sus predecesoras y mezcla
composiciones propias y ajenas. Si “Soledad
y el Mar” estaba coescrita por ella y David
Aguilar, “Alma Mía” es obra de María Grever, una mexicana que habiendo
recibido clases de Claude Debussy,
en 1916 se trasladó a New York para evitar los disturbios de la Revolución
Mexicana y triunfar internacionalmente.
En “Soledad ...”,
Natalia juega en casa; mientras ella despide a unos invitados que no salen en
plano, Los Macorinos improvisan con las guitarras y, al llegar, monísima, con
un tocado de flores, sigue con ganas...
“¿Otra? ¿Nos echamos otra?”, propone a los guitarristas, un percusionista
y un contrabajista que, sin mediar duda, se ponen a la faena.
En la segunda parte, Natalia sale a enfrentarse, otra vez, al
público.
Y elige con cuidado y mimo: va a una residencia de ancianos, para
cantarle a ellas, que tanto lo necesitan; ellas que, después de años descubren
que van perdiendo sus recuerdos (todo lo que creían atesorar) y se van dando
cuenta de que siguen sintiendo emociones, por mucho que las escondan porque les
parece que, a otros, suelen parecer inapropiadas.
Ahí Natalia está brillante: da voz a quien ya no tiene quien le
escuche.