Me
chifla el inicio con las notas de piano, el sutil cambio que se produce con la
entrada de las bailarinas clásicas ataviadas con tutú negro, su espasmódica
coreografía, ...
La
he escuchado un montón de veces, más todas las que vi el vídeo (pero no me
atrevo a meterme más de treinta y cuatro minutos para ver la versión extendida).
Todo
tiene un límite.
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Me
apetecía subirla aquí, porque tengo la sensación de que el blog está incompleto
sin tenerla.
Y
busco algo más que decir.
Y,
por supuesto, no me imaginaba todo lo que iba a encontrarme.
Sé
que no tengo tiempo para desentrañar todo el embrollo, pero esbozaré un
resumen.
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Kanye
es un genio.
Pero
también un bocazas.
Y tiene un ego del tamaño de Alaska (el Estado, no la pareja
de Vaquerizo).
En 2009 interrumpió a Taylor
Swift mientras le entregaban el premio al mejor videoclip del año y West
subió al escenario, le quitó el micro y dijo: “Sí, vale. Pero el mejor era el de Beyoncé”.
Ésta no daba crédito.
Y nadie de los que estaba presente.
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Luego West se casó con Kim
Kardashian y todo alcanzó dimensiones colosales.
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Pero
antes de eso, un año después del desplante a Taylor, Kanye escribe esta canción
en la que explica muchas cosas.
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Siempre
encuentro algo mal
Has
estado aguantando mi mierda demasiado tiempo
Estoy
tan capacitado para encontrar lo que no me gusta
4º
disco de una mujer poliédrica: compositora, música, intérprete, escritora,
dramaturga, conferenciante TED, activista...
Y
partícipe en un dilatado número de proyectos, lo que explica que sólo sea su 4º
disco en solitario desde su debut en 2004.
En
realidad no ha dejado de hacer cosas.
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Nacida
y criada en Atlanta, vivió en Charleston (South Carolina) y lleva tiempo
residiendo en Harlem. Su música refleja su periplo vital y es una suerte de black americana, recogiendo las
influencias de la música de Estados Unidos, moldeándola en ocasiones a posiciones
cercanas a su historia personal, lo que dota de una identidad al resultado, del
que, es inevitable, puede extraerse un componente racial.
Coger
una conocidísima canción del más emblemático grupo de country rock blanco (Eagles)
y hacerla sonar como si fuera un blues,
no es sencillo.
El Sur de Estados Unidos se ha transformado. Su
pasado rural y segregacionista ha quedado atrás.
La Guerra de Secesión propició que sus habitantes dejaran de ser los
orgullosos propietarios de grandes plantaciones —como reflejaba “Lo que el viento se llevó”, el libro de
Margaret Mitchell y la película basada
en él, producida por David O. Selznick,
dirigida por Victor Fleming y
protagonizada por Vivien Leigh y Clark Gable—, para ser el hogar de un Nuevo Sur, sede de grandes corporaciones
—Coca Cola, AT&T, CNN—, dueñas orgullosas de un destino en una renovada
prosperidad, a todas luces imparable.