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lunes, 10 de junio de 2013

Nomenclátor — Think tank

En la perspectiva de un mundo occidental, globalizado, interconectado e incomprensiblemente pasivo, el ciudadano de a pie —sustento económico del invento— necesita ser orientado. No se le puede dejar andar a su aire, no vaya a ser que cese en su servicio a los intereses colectivos.

Para ello, los teóricos del sistema operan en tres jerarquizadas categorías:

Los gurús. Claramente identificados, llegan a alcanzar un status mesiánico. Su capacidad de sugestión les hace sobrevolar cualquier crítica que se les quiera realizar.

Los grupos de expertos. Son accesibles fácilmente, pero desconocidos para los legos en la materia. El resto de especialistas, excluidos del plantel definitivo, afirman su ignorancia supina, cuando no mencionan su permisividad para el intercambio de dinero (o fluidos).

Think tank. Son utilizados con un fin determinado: servir a los intereses de una agrupación, comúnmente política o económica. Como responsables ideológicos de las propuestas que, tras ser sondeadas y testadas son aprobadas, carecen de rostro y se enmascaran dentro de un colectivo de mayor rango.


"No nos hacemos responsables de recoger el desastre" Foto: veDro - L'Italia al futuro

“Los que mueven los hilos”

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Pueden ser considerados como estrategas, sabios, ideólogos o simples oráculos.

En USA se reúnen en oficinas minimalistas, decoradas con muebles de diseño extravagante, mientras los ñordos transportamos y montamos chiffoniers y cajitas plegables con las que guardar corchos, chapas y los tickets de caja.

En España, mucho antes de que la embotelladora de Atlanta quisiera enseñarnos cómo son nuestros bares (en los que no hay jukebox, ni se beben refrescos a morro), cada pueblo contaba con el suyo propio, en el que, pertrechado a la barra, algún intrépido se animaba a lisonjear a la camarera, mientras cuatro viejos, en la mesa de siempre, jugaban al mus y eran capaces de opinar sobre cualquier cosa. La TV les comió el terreno, sin que pudieran preverlo y serían reemplazados fulminantemente por tertulianos, el punto más bajo de la escala evolutiva.

Nadie les echó en falta, por mucho que lo hubieran visto todo, y lo contaran sin cesar (“precisamente por eso”, alguien afirma con falsa ingenuidad).

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Son The LumineersHo hey



El servicio de traducción simultánea con conciencia social.


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Actualización (11/06/2013):

Mi amigo Bernardo De Andrés Herrero, activo comentarista en este blog y alma mater en Mi tocadiscos dual, propone enriquecer las texturas del espectro cromático y sugiere una banda sonora. Recojo su guante, concretado en estas extraballs:


The Gurus: Good morning [de “All the children sing by...” (2002)]


Grupo de Expertos Solynieve: Claro y meridiano [de “Alegato meridional” (2006)]


Blur: Out of time [de “Think tank” (2003]


Por mi parte, remato con un artista esencial, Van Morrison: In the garden [de “No guru, no method, no teacher” (1986)]




Gracias.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...