I — El panorama
Inmersos, como estamos, en un mundo que cambia a una velocidad trepidante, nos encontramos atrapados en las trampas que nos plantean y, sutilmente, nos empujan a actuar de una determinada forma y nos obligan a pensar según las reglas que diseñan para nosotros.
![]() |
| Foto: Curious Expeditions |
En la práctica, actuamos como títeres sin que, ni siquiera, lleguemos a darnos cuenta.
![]() |
| Foto: Dean Ayres |
La manipulación opresiva utiliza los canales de comunicación de la mayoría —los mass-media—, en un discurso que asfixia la posibilidad de plantearse un pensamiento divergente.
![]() |
| Foto: David Gunter |
La pluralidad —manifestada en formas de pensar y comportarse diferentes— paulatinamente va desapareciendo, transformándose en un discurso monocorde —por monótono y por aceptarse por acuerdo mayoritario—.
![]() |
| Foto: John O Dyer |
II — Estratagemas
El lenguaje es la herramienta utilizada. La verdad aceptada se manipula como anticipó George Orwell —desconociendo que su novela era predictiva— y, como si fuéramos todos Winston Smith, ya no sabemos, ni lo que fue cierto entonces, ni lo que es ahora verdadero.
![]() |
| Foto: Slightlynorth |
La memoria, el recuerdo, la historia —como todo— son construcciones manipulables interesadamente y, como consecuencia, pueden siempre volverse a escribir. Nuestro mayor enemigo está dentro de nosotros y ya no podemos confiar en nadie.
Qué grises son estos días.
![]() |
| Foto: Tomasz Tom Kulbowski |
Algunas referencias, de signos contrarios, para tratar de combatir el martillo con el que, repetidamente, nos golpean.
“Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. […] Pensar de modo diferente requiere hablar de forma diferente”.
La consecuencia derivada de orden inverso también resulta cierta: hablar de forma diferente implica pensar de forma diferente.
“Lo importante no es lo que uno dice sino lo que la gente entiende”.
Cuando los trucos se utilizan como entretenimiento, asistimos a un espectáculo —la magia— cargado de ilusión y emocionante para todos.
Cuando su uso implica la búsqueda de un beneficio, interesado, de unos pocos, a costa del sacrificio de muchos, los trucos se convierten en engaños y nuestra obligación es tratar de desenmascarar a los farsantes y las artimañas arteras que emplean para alcanzar sus lúgubres fines.
Las manos frías de Potter tratan de atrapar en sus redes a George Bailey. El fragmento de interés transcurre entre (1:40 y 6:50)
Hasta hace muy poco, asumíamos con una cierta naturalidad —y una elevada dosis de despreocupada inconsciencia— que nuestra economía se regía por la ley de la oferta y la demanda. El mercado era el resultado práctico de la plasmación en un instante concreto de esa relación de fuerzas. Así lo define el diccionario: “conjunto de compradores potenciales, o de posibilidades de venta o de demanda de un producto o de un servicio”. Economía de mercado es, pues, la “basada en la ley de la oferta y la demanda”.
![]() |
| Foto: procsilas |
El mercado era, digámoslo ya, el escenario.
![]() |
| Foto: jaime.silva |
Al convertirlo al plural, los mercados, se consigue un triple efecto:
ü Se personifica (convirtiéndose en actor)
ü Se multiplica (ahora es poliédrico)
ü Se le otorga un carácter anónimo, sin rostro
![]() |
| Foto: miskan |
Ya no es el parqué, ahora son ellos. Un enemigo plural, difícil de combatir por carecer de rostro, pero que utiliza su poder para coger un teléfono y obligar a tomar drásticas decisiones. Son actores definitivos.
Individualmente, nada podemos hacer.
![]() |
| Foto: Tiffany.Ann.M |
III — Reaccionando
Toda acción tiene su reacción.
La sociedad civil debe alzarse frente al atropello a que se ve continuamente sometida.
¡Identifícate!: ¿Alguna vez has hablado de los mercados? Estás atrapado. La sugestión colectiva nunca es espontánea. Los intereses no están ocultos. Cualquiera que quiera ver, encontrará muestras del deterioro creciente y del empobrecimiento al que nos quieren condenar.
Ya ha pasado antes. Pero ni el enemigo era tan poderoso, ni nosotros tan lúcidos para saber cómo enfrentarnos a él.
La película resume, en un breve episodio, la crisis de 1929. Próximamente la verás en TV.
Aprovechando la época, me despido con un mensaje apropiado: “Jo, jo, jo”.
![]() |
| Foto: sally_monster |












