Estupefacientes,
muchos lisérgicos, que, pese a que el nombre parezca indicarlo, no proceden
necesariamente de Capricornio, ni producen cáncer.
Su
empleo indiscriminado provoca alteración temporal de los sentidos y, de forma
más duradera, una percepción anómala de la realidad, acompañada de cambios
drásticos en la personalidad del sujeto sometido a un viaje continuo (y
permanente).
También
se produce en recintos cerrados. En los afectados, provoca ansiedad por
iniciar, sin mayor dilación, un viaje.
Afirmar
con vehemencia: “Me las piro”, puede
darte apariencia de pirado (especialmente si suena, como fondo sonoro el inmortal "Yakety sax", de Boots Randolph).