La
presente edición de City WARS®
es un duelo de vecinos.
Y
cualquiera que haya asistido a una reunión de una Comunidad de Propietarios, o
que tenga un terreno con lindes, sabe cómo pueden llegar a ser.
Iremos
al Sur de los Estados Unidos, el lugar de la Tierra más próspero para la
música; es sabido que la opresión es una increíble fuente de inspiración.
Visitaremos
Clarksdale, en el delta del Mississippi, el lugar donde cuentan que Robert Johnson vendió su arma al diablo
para que le enseñara a tocar la guitarra e inventar el blues.
También
Mobile, en Alabama, ciudad portuaria, y, como todas, lugar de tráfico de
mercancías, influencias y enfermedades contagiosas.
Una
ciudad con un extenso pasado, fundada en 1702, con un importante puerto en el
Golfo de México, el único en todo el Estado de Alabama, con distritos
históricos llenos de colorido.
Visitamos
la ciudad que tiene el Mardi Gras más antiguo del Nuevo Mundo, primera capital
colonial de la Louisiana francesa y que, además de la francesa, ha ondeado la bandera inglesa, la española, la de Alabama, la confederada y la de los Estados Unidos.
No
en vano es conocida como “La ciudad de
las seis banderas”.
En
USA no se avergüenzan de su pasado. De hecho, en Mobile se encuentra el Museo Nacional de Archivos Afroamericanos,
una visita que recuerda la historia de los negros en USA (su participación en
el Mardi Gras local, la esclavitud y retratos y biografías de algunos
afroamericanos ilustres).
Confesaré algo que, quien lea estas notas (si existe alguien así),
debe dar por sabido: me encanta seguir pistas. Un amigo dice que una buena
canción puede aparecer en cualquier sitio aunque, y esto es añadido de cosecha
propia, es preciso estar atento.
Como no soy dado a seguir las cadenas que suponen, en todos los
sentidos, los LPs, prefiero ir a mi bola y (di)vagar.
Me chifla establecer conexiones.
*****
Leo en el libro de Andreu
Cunill: “Espíritus
en la oscuridad: Viaje a la era soul” sobre un cantante desconocido. Su
biografía es apasionante. Y el disco que destaca Cunill es Stranger
(1976), del que he conseguido una copia.
Todo el disco es magistral, pero me atrae sobremanera cuando habla
de su vida.
Su padre era una leyenda del R&B, muerto en el backstage del concierto que daban el día
de Navidad en Houston, jugando a la Ruleta Rusa. Una muerte absurda. En febrero
de 1955 llegaría al #1 de manera póstuma con su canción más recordada.
Te amaré por siempre
Por el resto de mis días
Nunca me separaré de ti
O de tus maneras amorosas
Sólo prométeme, cariño, tu amor a cambio
Que este fuego en mi alma arda para siempre, querida
Saunders no supo que Ace había sido su padre. Se enteró en el
lecho de muerte de su madre que, antes de irse, le dejó ese regalo.
Sí conoció a su hermana pequeña, Lynn. Debutó tres años después de
que Larry alcanzara su cima creativa. Su carrera fue más longeva: publicó una
docena de discos entre 1981 y 1998, aunque ninguno llegaría al esplendor de su
hermano.
Todos esos antecedentes, y ser conocido como el “Profeta del Soul”, no hicieron de
Saunders alguien que apreciara las cosas cercanas, familiares, a las que podría
sentirse vinculado.
Y cuando fue padre de una niña, a la que llamaron Ledisi Anidabe
Young, tardó poco en coger la puerta y escoger giras, escenarios y actuaciones.
Ledisi nació en 1972. Y, siendo una vocalista notable, deja en toda su obra notas
de anhelo de cambio; quizá la decepción haya sido motor para su fortaleza.
Un viaje por una saga extraordinaria de artistas, con paradas en los
estilos más destacados de la música negra de los últimos cincuenta años (R&B,
soul, blues, funk, RnB) que espero te haya resultado entretenido.