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martes, 6 de septiembre de 2011

Gabriel Ginebra: Gestión de incompetentes



El libro:


Reflexiona sobre la incompetencia como elemento orientador de la gestión de personas, asumiendo un doble planteamiento:


  1. Todos somos incompetentes

  1. Aceptar la incompetencia para poder superarla, lo que finalmente se convierte en un principio central de la filosofía del autor: “con estos bueyes hay que arar”.



El autor:

Formador de dilatada experiencia, Filósofo, profesor universitario y apasionado docente. Por primera vez se asoma a la edición de una obra completa. En su favor, se aprecia la labor de destilación de principios de desarrollo propio y de inspiración ajena. En su contra, da la sensación que el proyecto se gesta de forma externa y con premuras de tiempo.

En cualquier caso resulta satisfactorio leer a alguien que escribe de “gestión de personas” y que sabe lo que se trae entre manos.


Concepto clave:

Modelo FOUGI de diagnóstico de incompetencias. Realmente útil para ayudar a enfrentarse con la realidad cotidiana. Presenta un cuestionario que avanza progresivamente identificando y clasificando a los incompetentes en orden creciente de importancia. Aporta soluciones particulares para toda la taxonomía de incompetencias. Es una lástima que no incluya un encarte (plastificado) a modo de resumen, para ponerlo con carácter intimidatorio a la vista de incompetentes próximos.


Valoración global: ««««

Muy interesante, aunque menos esclarecedor de lo que podía sugerir el título.

martes, 14 de junio de 2011

Joaquín Lorente: Piensa, es gratis

Joaquín Lorente es un publicista de muchísimo éxito con una dilatada trayectoria profesional. Ahora se ha retirado de la primera línea de batalla y recoge en éste libro los principios que ha aprendido durante toda su vida. Están articulados en torno a 84 principios, con un enunciado llamativo en forma de eslogan y un desarrollo sintético (no suelen sobrepasar las dos páginas). Es por tanto un libro singular y tremendamente atractivo. Atrapa con su diseño: el llamativo tono amarillo. Interesa con su cautivador título. Finalmente seduce con un planteamiento entretenido y fácil de leer.


En cualquier caso, las virtudes del autor se plasman también en los defectos que, a mi juicio, encierran los principios enunciados:






ü      Capacidad de síntesis. Los enunciados de sus principios son demoledores. La mayoría de ellos tienen mucho gancho. Sin embargo, pierden entereza cuando pasa a desarrollarlos. Su estilo literario flojea y, en ocasiones, presenta un trasfondo conceptual dejémoslo en anticuado.

ü      La competencia. El planteamiento de Lorente se enmarca en un tipo de relaciones con la competencia que, algunos, entendemos superado. Para muchos la competencia son compañeros de profesión. Hay sitio para muchos y no todos pueden ser el líder. Los clientes comparten a sus proveedores, no estamos en una competición en la que sólo uno puede ganar.

ü      La marca. Reducir la experiencia empresarial a la marca es un pecado asociado a los profesionales de la publicidad. Las empresas son más, mucho más, que marcas.

ü      Confianza versus credibilidad. Esa dualidad que Lorente no llega a percibir (él se queda en la credibilidad) es la principal falla de su esqueleto argumental. Por encima de la credibilidad —él la asigna para los compradores de sus clientes—, se encuentra la confianza —supongo que él la buscaba en sus propios clientes—. Ambas comparten similitudes, pero enunciaré aquí, al menos, un par de diferencias:

1.      La credibilidad se presenta ante desconocidos. La confianza es una relación de proximidad: se establece con conocidos.

2.      La confianza se fundamenta en el principio de reciprocidad. Doy y recibo confianza. Está en la base de una relación, establecida a largo plazo. Será entonces mutua y recíproca.

ü      El mundo de los pequeños. El libro de Lorente —como el de muchos otros— no reconoce la existencia de los pequeños. No todas las empresas pretenden ser grandes corporaciones. El mundo está repleto de profesionales —pequeños en su escala, pero grandes en proyectos, ambición o humanidad—, que no pretenden subir en una proyección hacia arriba sin fin que, al despersonalizarse, deja vacíos a sus participantes. Para muchos, el crecimiento no debe ser ilimitado y busca, no ir hacia arriba, sino avanzar hacia delante.



Próximos temas

El protagonismo

Técnicas de pastoreo

Walter Riso – El arte de ser flexible

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...