Mostrando entradas con la etiqueta Emil Jellinek. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Emil Jellinek. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de junio de 2013

Algunos objetivos

Tras haberse opuesto abiertamente a la Segunda Guerra Mundial, Gerald Holtom, artista británico, diseñó su logo para el desarme nuclear, que sería utilizado en la primera Aldermaston March, del 4 al 7 de abril de 1958, en oposición a la “Guerra Nuclear”, como parte de la “Campaña para el desarme nuclear”. Posteriormente, el movimiento hippie se apropiaría de él; su uso extendido lo convirtió en uno de los símbolos de la paz.

Un gran objetivo. “Por supuesto”.

"Peace" Foto: Celeste Damiani

Conceptualmente el logo es de una extrema simplicidad. Empleó el semáforo, el Código de señales usado por la OMI (Organización Marítima Internacional) que utiliza banderas y resulta apropiado en condiciones de buena visibilidad.

Dado que tenía como objetivo el desarme nuclear (“Nuclear Disarmament”) integró las correspondientes letras del alfabeto.

"Descifrando el código" Foto: mashroms

La paz. Un objetivo de alcance universal.

“Of course”.

Apoyado colectivamente.

"Acción por la paz" Foto: Niconectado

*****

Karl Benz y Gottlieb Daimler inventaron en 1881, en Alemania, de forma independiente, el motor de combustión interna. En lugar de competir, decidieron integrarse en la misma compañía.

A principios del siglo XX, contaron con un notable distribuidor, Emil Jellinek, diplomático, empresario y hombre de mundo, de origen austro-húngaro. Participante en carreras de coches, empezó a apuntar sus pedidos como llamaba a su hija, Mercedes; con el tiempo, daría nombre a la firma.

El famoso logotipo con la estrella de tres puntas rodeada de un círculo, fue diseñado por Daimler. Simboliza la capacidad de adaptación de sus motores para su funcionamiento por tierra, mar o aire. Los laureles, símbolos de la marca Benz, se integraron en un logo perfectamente reconocible.

"Mercedes" Foto: garryknight

La ostentación y el exceso fue una seña de identidad en parte de la comunidad negra en los 80s (y siguientes). Uno de los símbolos de status era llevar mucho oro encima y adornarlo con las estrellas de Mercedes, colgando como si fueran medallones.

Barracus, miembro del equipo A, es recordado por su corte de pelo mohicano, sus problemas para controlar sus accesos de ira y su miedo a volar. Su gusto por el exceso —y su afición a llevar chatarra colgando del cuello— apuntan una explicación pavloviana en la aversión asociada al pitido que el arco de control de acceso emitía cada vez que, infructuosamente, trataba de acceder a un avión, sin estar drogado.

Como quiera que fuera la cosa, supuso un modelo para muchos. El desarrollo descontrolado de conductas imitativas y la falta de respeto a la propiedad ajena, condujeron a que la casa alemana decidiera integrar el logo en la carrocería del vehículo.

"A ver cómo haces para llevártelo ahora" Foto: FroyoNation

La ambición, combinada con el deseo de aparentar y resultar intimidante, dejan expuestas las verdaderas intenciones del que así actúa.

A nadie le gusta la ambición, la ostentación y la avaricia, cuando son ajenas.

“Por supuesto”.

*****

Estamos sometidos a tanta tensión que, en ocasiones, se nos ocurren medidas drásticas con las que resolver, taxativamente, los problemas que afrontamos.

Mi amigo Deploreibol lo tiene claro: “Un tanque es la mejor solución”.

Todos rechazamos el uso de la violencia. No parece concebible que alguien haya tomado una determinación así.

“Of course”.

Pero quizá, en algunas ocasiones, se me ocurren ideas, encuentro atajos, me planteo modos drásticos de terminar con todos esos que creo que se lo merecen de veras. Aquellos que, desapareciendo, conseguirían que el mundo fuera mejor.

No lo tomo en serio. Por supuesto que no. No me crean capaz de hacerlo. Hago todo lo posible para controlarme.

“Of course”.

Aunque quizá —“but maybe”— me sienta tentado a comportarme como un antisistema y  poner a alguno en el punto de mira.

"En el punto de mira"

Es posible que, aceptando sin cuestionar tantos “por supuesto”, mientras se alienta la visión egoísta de este mundo moderno que no deja de cambiar, estemos dejando mucho espacio para demasiados “but maybe” que sólo pretenden eliminar al que (nos) molesta.

Que, curiosamente, suele ser percibido como diferente y, por eso, extraño.

Y, quizá, prescindible.


*****

En ocasiones me cuesta distinguir los logros colectivos, las aspiraciones orientadas hacia lo propio y las lacras sociales, si sólo atiendo a su forma de mostrarse, a su apariencia externa.

*****

El martilleo de ese ritmo pis–benz–pum, pis–benz–pum, pis–benz–pum, repetido sin parar, me obsesiona, me hipnotiza y me levanta jaqueca.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...