viernes, 12 de abril de 2013

Trabajo en equipo: La hondura de Barracus o la simpleza de Jane


La línea descendente que marca el declive mostrado por la TV, no sólo se manifiesta en momentos ruborizantes —como arrojar (proto)tipos a una piscina, en una humillante y renovada parada de los monstruos—, sino que, de modo más preocupante, la ficción (hablo de la americana, por supuesto), servida a domicilio (y seriada), ha perdido su capacidad para mostrar referentes válidos.

Pongamos que intento averiguar qué es un equipo.

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Lo mejor del trabajo en equipo es saber que tienes a otros de tu lado y que, todos, pueden llegar a pensar como uno sólo.

Un equipo se mimetiza, consigue mirar siempre en la misma dirección y también, siempre, consigue ver lo mismo.

Después de cuatro años, el equipo avanza, ya, como una sola persona, y una sola mente.

"Un gran equipo sería algo así" Foto: lumaxart

Quizá no entiendas por qué se plantea la evolución apoyada en torno a ciclos de cuatro años.

Yo tampoco.

Sólo puedo esgrimir, en mi defensa, que es una cita textual, extraída de un anuncio (que acompaño, para que, los suspicaces, puedan realizar las comprobaciones pertinentes).
Así que, ya sabes: delego toda la responsabilidad en Patrick Jane, antiguo feriante, hoy colaborador de la policía y conocido, urbi et orbe, como “el mentalista”.

De forma más apropiada: en su publicista.

Y, concretando todavía más: en TNT (España).

Seré más claro, exponiendo de forma diáfana mi propósito: refutar su tesis y convencerte de que es un charlatán de feria, un tipo peligroso; de los que hablan y hablan y no dicen nada.

Un aprendiz de político.

Una escoria social.

Un paria.

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— Pues a mí me resulta simpático.
— Y a mí también, pero eso no significa que sepa de lo que está hablando.
— Cambia de canal.
— Eso voy a hacer.
— Pero no pongas fútbol, anda...

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La otra gran ficción televisada.

El deporte.

El fútbol, para ser exacto (y sus triquiñuelas).

Esa estrategia desplegada de forma permanente por los que se colocan a la sombra de los llamados astros (no de los que se ocupa Sandro Rey) y que consiste, básicamente, en el examen minucioso del gesto. El análisis ad nauseam de cualquier detalle, por nimio que sea, para ampliar la repercusión y el alcance de los nuevos héroes de la modernidad: las estrellas del balompié.

No lo son [héroes, me refiero] por su deseo desinteresado de contribuir a la defensa de causas justas, o por su empeño en alcanzar un anhelo duramente perseguido.

No.

Se mueven por su propio interés: la búsqueda de la riqueza y la fama [ese reverso siniestro asociado al reconocimiento ajeno de las gestas individuales].

Todos creen que llevan dentro al nuevo Messi y que conseguirán que su padre (y el resto del clan) abandone el ostracismo y la pobreza.

Un modelo (defendible en ocasiones), pero que acarrea peligros al tratar de trasponerlo a otros ámbitos, cuando, algunos, se empeñan en que se convierta en una forma de vida paradigmática (y de entender el mundo y las relaciones sociales).

Por decirlo claramente: el espíritu de superación, el deseo de integrarse en colectivos, el trabajo en equipo, la competición como forma de estimular el deseo de perfeccionamiento, son buenos y deseables. Pero, estructurar la práctica del deporte en torno a victorias (y derrotas), no debería ser la forma excluyente de entender la superación personal y colectiva.

Más aún, con total rotundidad: nunca llegará a ser la única forma de entender las relaciones. Más allá de la competitividad (entendida como la forma de vencer a la competencia), permanecerá la colaboración (en la que, todos, según sus capacidades, contribuyen a alcanzar objetivos compartidos, abordados con miras de mayor alcance y trascendencia).

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"Orquestando un trabajo conjunto" Foto: miss mass

La búsqueda (individual) del virtuosismo se incardina en un esfuerzo (plural), organizado y sincronizado, que se manifiesta en una viva demostración de talento. No requiere de vencedores (ni vencidos), pero atiende, igualmente, a un alto nivel de sacrificio y exigencia.

Mueve (y conmueve) a cualquiera que se interese.
Algunos lo llaman arte.
No importa su nombre.
Para que funcione correctamente, sus miembros deben trabajar en equipo.

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¿Cuáles son las características esenciales de un equipo?

Reducidas a su mínima extensión, son dos:

— Son plurales. Formados por varios; cada uno, con su propia identidad.

— Buscan alcanzar un objetivo común.

Una definición para subrayar:

Grupo de personas que trabajan coordinadas en una empresa común. Muestra su eficacia alcanzando los resultados previstos”.

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— ¿Podrías poner un ejemplo?
— Por supuesto.

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Si tiene usted algún problema y si los encuentra, quizá pueda contratarlos.

Entre 1983 y 1987 (en USA) mostraron de lo que eran capaces. En España, hoy mismo, te los puedes encontrar, sin que tengas que, necesariamente, estar buscándolos.

Pueden suponer un problema —por su ingenuidad sonrojante—, aunque, en una velada insomne o un domingo sin planes, despiertan esa complicidad reservada para los amigos antiguos, a los que, a fuerza de conocerlos, se les termina perdonando todo.

Son, todos lo admitimos, un equipo.
  
Eran:

John “Hannibal” Smith (En España, Aníbal). El ideólogo del grupo. Fumaba habanos y sentía predilección por disfrazarse ante desconocidos.
Templeton “Faceman” Peck (aquí, Fénix). Apuesto. Seductor. Un galán. Todo ingenio y descaro. Un conseguidor.
H. M. “Howling Mad” Murdock. Para Barracus, una pesadilla. Para el resto del mundo, un loco. Él se sentía comandante de sus (delirantes) sueños.
Bosco Albert “B. A.” Baracus” (para nosotros, “M A Barracus”). Su mote (“mala actitud”) se justifica en su incapacidad para mostrar sentimientos, más allá de los que pueden expresarse en un gruñido. Su gran corazón (y sus nobles intenciones), se ocultaban bajo el vestuario estándar del Carrefour fin de siècle (zapatillas deportivas, pantalones de chándal —o petos— y camiseta de tirantes). Su atracción por el oro se convierte en garantía de un trapecio hipértrofe. El pelo, a cepillo, es la única diferencia apreciable con un Rafa Mora sometido a una sesión intensiva de rayos UVA.

En la vida real respondían a otros nombres.

George Peppard, Dirk Benedict, Dwight Schultz y Mr. T. En la primera temporada, les acompañaba una periodista, interpretada por Melinda Culea. Su nombre incluye todas las claves para que puedas averiguar, por tu cuenta, los motivos de su contratación.

La otra cara del equipo A (según La hora chanante).


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Utilizar, de forma provechosa, las diferencias entre los componentes del equipo, será ineludible. Si se combina con otro estilo de liderazgo, distribuido —en el que todos los miembros adquieren relevancia y deben ejercer su aportación particular en la persecución del objetivo común—, estaremos construyendo un modelo diferente, mucho más interesante y responsable.

Así podremos adoptar a Barracus. Su tótemica figura resulta imponente, presidiendo el salón familiar; mejorando el desvaído porte de Patrick Jane, vistiendo un terno, y tratando de resultar sorprendente.

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En un equipo, muchos están dispuestos a echar una mano.
Chus, Santi o Adolfo (entre otros) lo hacen siempre de forma ejemplar.




12 comentarios:

  1. Interesante. La cuestión es que el metodo de trabajo a lo japones ha calado. La empresa es un familia y tu jefe es el pater. No se puede crecer sin que todos hagan uno. Adios a la iniciativa e individualismo.

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    1. Cuando yo empecé a interesarme por asuntos laborales (allá por el pleistoceno) se utilizaba a Japón como referencia y un concepto que, hoy (mucho después), recuerdo difusamente: los círculos de calidad, en los que, el trabajo, se distribuía entre grupos organizados en estructuras NO piramidales. Sin precisar demasiado, recuerdo que alentaban (quizá en exceso) la responsabilidad individual.

      Creo que probablemente debías estar pensando más en China o la India o esa imagen que tenemos del trabajo repetitivo y carente de creatividad.

      En cierto sentido, el verdadero problema que sufrimos en España es que cada vez hay menos trabajo.

      Un abrazo.

      PD - La consideración de la empresa como familia aún sigue vigente en las pequeñas. Tengo la certeza de que eso es bueno.

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  2. Lo mejor del trabajo en equipo es que cada una de las partes que lo conforman aportan su base que, una vez puesta a disposición del resto y consensuada por un alma mater que se encarga de coordinarlo todo, harán que la cadena, convenientemente engrasada, mueva toda su ergonomía.
    Lamentablemente hay mucho single que quiere hacer él sólo todo lo que lleva una formación y así acaba.......derrotado, apesadumbrado, decepcionado, sólo.
    Un saludo

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    1. Claro. Tú tienes la suerte de trabajar en un círculo pequeño (por su dimansión), pero enorme (en su relevancia).

      La estructura social basada en proyectos especializados y localizados se la están cargando y no somos conscientes de sus verdaderas consecuencias.

      Un abrazo.

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  3. No hay líder sin equipo. Sin el trabajo del equipo estos figuras ni meterían goles ni serian nada.
    Tambien es verdad que no es posible un equipo sin líder y que contra mas preparado y fuerte sea el líder mas será el equipo.
    El estilo de liderazgo será fundamental para el éxito como lo es la claridad de los objetivos marcados pero saber seleccionar a las personas y hacer equipo es la mas difícil de las tareas a realizar pues es fácil catalogar las destrezas y Formación pero no es tan fácil detectar las cualidades humanas.
    Las vanidades de las personas suelen ser el gran problema de que un equipo fracase, inclusive llegando a la destrucción del grupo. Por eso el primero que tiene que arrojar a la hoguera su vanidad es el líder,dejando claro que quien no arroje la suya no estará en el equipo.

    Ánimos Alberto. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Pepe, por tenerte como comentarista: engrandeces el nivel de debate.

      Me quedo con un asunto que planteas, pleno de interés, y sobre el que echaré una pensada: ¿es posible desarrollar un método fiable de detección de cualidades humanas?

      Realmente interesante. Tengo que trabajar en ello. Se me ocurren varias ideas y, justo ahora, tengo que ir al lugar donde mejor las maduro. Ya te contaré.

      Gracias por tu valiosa aportación (y tu aliento).

      Un abrazo.

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  4. He leido hoy una frase de Indira Ghandi que me ha gustado mucho "un día mi padre me dijo que hay dos tipos de personas: las que trabajan y las que buscan el mérito. Me dijo que tratara de estar en el primer grupo, hay menos competencia ahí". Lo malo es que a todas partes donde he estado, o he trabajado, siempre es el del segundo grupo el que asciende y gana, a los del segundo grupo no me los trago, sólo se mueven si el trabajo va a provocar un bien individual. Muy típical spanish, como el jamón. Muy buena reflexión.
    Saludos.

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    1. Los tiempos pintan mal actualmente, querido Chals; eso hace que tengamos que ser más perseverantes y tratar de seguir peleando, todavía más duro, para conseguir revertir este sistema aberrante que se está desmoronando.

      Yo creo en la grandeza de las personas y desprecio el comportamiento de la gente.

      No son lo mismo. Los que actúan como personas son muchos, aunque carezcan de voz. Constituyen la esencia de la humanidad y encierran toda nuestra grandeza. Son capaces de realizar grandes gestas (que no se habrían podido llevar a cabo en solitario) y sirven de aliento para seguir creyendo que las cosas pueden hacerse de otra manera.

      Los que no piensan y se comportan de forma doctrinal, manifiestamente egoísta (la gente), carecen de interés (salvo para los que les inducen a hacer lo que hacen, como lo hacen).

      A la larga, los proyectos interesantes y que perduran y que pueden y merecen ser recordados son los que contaron con la participación de un grupo de personas que, a pesar de su diversidad, aunaron esfuerzos para sacar adelante un proyecto común.

      A nuestra pasión compartida me remito.

      Hay muchos motivos para la esperanza, Chals. Tu trabajo es uno de ellos.

      Gracias, un abrazo.

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  5. Personalmente creo que el trabajo en equipo es el peor de los males , hoy trabajar con resultados se ha vuelto una estrategia
    un saludo

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    1. Es una estrategia que corresponde a que, sin remedio, debemos vivir relacionándonos, de manera continua, con los demás. Y hacerlo, contando con las aportaciones de todos, facilita la convivencia.

      Un saludo.

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  6. Me inclino totalmente por lo comentado por Pepe en este profundo post. Un abrazo.

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    1. Bueno, es que Pepe sabe mucho de trabajar en equipo.

      No te imaginas, querido Johnny, el lujo que supone tener comentaristas como él o como tú, compartiendo espacio.

      Un abrazo.

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