Se
trata de uno de los momentos más memorables de la música popular y de la TV en
directo.
Elvis
Presley llevaba siete años sin subirse a un escenario, siguiendo las
indicaciones de su manager, el Coronel Parker, que había utilizado su
presencia en el cine como principal motor de su carrera y que había planteado
que su reaparición fuera un mero entretenimiento navideño.
Afortunadamente,
el productor Bob Finkel, transformó
la idea, buscando llegar a un público más joven haciendo un concierto más
actual y atractivo.
El
programa, transmitido por la NBC el
3 de diciembre de 1968, conocido para siempre como ’68 Comeback Special, fue un rotundo éxito y relanzó la carrera de
Elvis que conseguiría ser cabeza de cartel en Las Vegas.
Lo
cierto es que nunca cantó tan a gusto como con The Jordanaires.
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Tendré una triste Navidad sin ti
Estaré tan triste pensando en ti
Todo decorado de rojo sobre un árbol verde, la nieve blanca
El
15 de noviembre de 2019, hace ya más de dos años, antes de que el bicho
centralizara toda nuestra atención, Molly Burch publicaba su disco navideño. Es
una tradición arraigada en USA y, lo que ellos llaman Christmas y nosotros
Villancicos, son protagonistas el último mes del año.
No
es sólo sensiblería, es también algo práctico: un lenguaje común, lleno de
tópicos reconocibles que hacen que muchos se sientan cómodos hablando del
muérdago, de los renos que tiran del trineo, o de las noches familiares al
calor de un hogar.
Dice
mucho de quienes se sienten orgullosos de las tradiciones; en realidad muestran
que no se avergüenzan de su pasado.
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En
fin, que, hace dos años, esta mujer que toca palos diversos se animó a grabar
su disco de Navidad. Y tiró de clásicos, de un par de composiciones propias y
reformuló una canción que no se había escrito con ese objetivo, pero cuyo tono
encajaba con el sentido global del disco.
John Phillips, Cass Elliot,
Michelle Phillips, Denny Doherty
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La
canción, escrita por John Phillips, fue incluida en el 5º y último disco de The Mamas & The Papas, publicado en
1971, tres años más tarde de la disolución del grupo.
¿Cómo
es posible?
¿Grabaciones
que habían quedado descatalogadas?
¿Un
intento de relanzar su carrera?
¿Las
diferencias se habían aplacado y podían volver a estar todos juntos, otra vez?
No.
Una
cláusula de su contrato con Dunhill,
descubierta por ABC Records cuando
compró el sello, les obligaba a entregar un 5º LP o arriesgarse a afrontar una
demanda que conllevaría sustanciosas multas.
Pese
a todo, a que Michelle afirmara años más tarde que el disco “sonaba como lo que era, cuatro personas
tratando de evitar una demanda”, es una colección bastante digna y, la
canción elegida, una pequeña exquisitez.