En
el momento de su debut, 1954, el formato empleado para comercializar la música
que sonaba en las radios era el single.
Y luego tuvo que hacer la mili. A la
vuelta, su manager, el singular Coronel Parker, decidió que debía dejar
las actuaciones en directo y la grabación de discos para centrarse en las
películas y las bandas sonoras que las acompañaban, una decisión espantosa para
sus seguidores, que hubiéramos preferido un repertorio elegido con mejor
criterio.
Pero
el especial navideño de 1968, en el que Elvis se salió del guión inicial y,
además de christmas, interpretó otras
canciones de su gusto, fue un verdadero éxito y le convenció de centrarse en
temas con los que se sintiera realmente a gusto. Y decidió grabar un LP. Lo
hizo en el American Sound Studio, en Memphis, con Chips Moman como productor y un elenco de músicos de primer nivel: Reggie Young (guitarra), Tommy Cogbill (bajo), Gene Chrisman (batería), Bobby Wood (piano) y Bobby Emmons (órgano). En la primera
sesión, el 13 de enero de 1969, grabaron el tema que acompaño y que da muestra
de lo soberbio del resultado final.
Con
todo lo que había trabajado en los 15 años precedentes, éste es el noveno LP de
estudio.
Prepárate
para descubrir una historia asombrosa, la de uno de los cantautores con más
talento y más mala suerte de la historia.
Alguien
que merece ser conocido y dejar de ser un tesoro oculto.
*****
Jackson
Carey Jones nació el dos de marzo de 1943 (hoy cumpliría ochenta y un años si
no fuera porque falleció el tres de marzo de 1999, un día después de haber
llegado a los cincuenta y seis), único hijo de Marilyn y Jack Jones, un piloto
de pruebas. Más tarde adoptaría el apellido de su padrastro Elmer Frank,
oficial del ejército.
Con
once años, un horno explotó en la escuela donde estudiaba. El incendio mató a
quince de sus compañeros y, pese a que él sobrevivió, sufrió quemaduras en más
de la mitad de su cuerpo. Una experiencia tan traumática puede estar en el
origen de los problemas psicológicos que desarrolló años después.
Estando
ingresado en el hospital, uno de sus profesores le regaló una guitarra, para
que estuviera ocupado en su rehabilitación. Una visita junto al resto de
heridos a Memphis tres años después del accidente le permitió conocer a Elvis, que sería una gran influencia
durante su adolescencia.
Al
cumplir veintiún años recibió un cheque del seguro por un importe de 100.000
dólares por sus lesiones, lo que le permitió trasladarse a Londres.
En
1965 grabó durante seis horas en una sesión producida por Paul Simon, compinche en la escena folk local, a la que asistieron Art Garfunkel y Al Stewart.
La enorme timidez de Jackson hizo que tuvieran que separar estudio y control
con pantallas opacas, para que sus acompañantes no pudieran verlo.
El
disco no tuvo ninguna repercusión y, entre que su salud mental empezaba a
deteriorarse y el dinero del seguro se acababa, decidió volver durante un par
de años a USA. Cuando volvió a Inglaterra en 1968, a todos les pareció una
persona diferente, lleno de angustias y atormentado. Volvió a su país natal.
Se
casó, tuvieron un niño y más tarde una niña. Su hijo murió de fibrosis quística
y la depresión fue en aumento, teniendo que ser internado en una institución
mental.
A
principios de los ‘80s se mudó con sus padres. En 1984, tras haber sido
sometida a una operación quirúrgica, su madre llegó a casa y comprobó que
Jackson había desaparecido sin dejar aviso. Se había trasladado a NY, en busca
de Paul Simon, al que no pudo encontrar y tuvo que empezar a dormir en la
calle.
Le
internaron en un psiquiátrico y le diagnosticaron esquizofrenia paranoide
(Frank negó el diagnóstico y achacaba su depresión al trauma sufrido cuando era
niño).
A
principios de los ‘90s, un fan de su disco lo descubrió por casualidad, por
mediación de un antiguo profesor del colegio donde estudiaba. Sólo conocía la
portada de su disco y el contraste era desalentador. El incendio había causado
un problema en su tiroides y Jackson estaba muy gordo y desaliñado, sin otra
cosa que una vieja maleta y una guitarra desafinada.
Estando
sentado en un banco en Queens, esperando volver a Woodstock para ingresar en un
hogar para vagabundos, unos niños estaban jugando con un rifle de perdigones y,
unos disparos al azar alcanzaron a Jackson, que quedó ciego del ojo izquierdo.
Una
neumonía y un paro cardiaco le provocaron la muerte el día después de haber cumplido
cincuenta y seis años.
*****
Descubrí
esta canción en el quinto episodio, “Time
of the Monkey”, de la primera temporada de una serie que recomiendo, “Poker Face”, una mezcla de “Kung-Fu” (el personaje interpretado por
David Carradine, no el arte marcial)
y “Colombo”.
Charlie Cole (Natasha
Lyonne) es una trabajadora de un casino con dotes para detectar cuando la
gente está mintiendo y, por complicaciones con su jefe demasiado complicadas para
relatar aquí, debe huir. En cada episodio se ve involucrada en un crimen que,
al igual que en la serie del detective al que da vida Peter Falk, el espectador conoce quién ha sido el culpable, pero lo
interesante es encontrar el modo en que ata cabos para darse cuenta y
desenmascarar al asesino. Entre los invitados estelares de la primera temporada
están Adrien Brody, Chloë Sevigny, Simon Helberg, Ellen Barkin,
Tim Blake Nelson, Nick Nolte, Joseph Gordon-Levitt, o Rhea
Perlman.
Tras
los traspiés de un buscavidas juvenil (incluyendo dos ingresos en el
correccional de menores y su paso, sin demasiado éxito, por el boxeo), estuvo
en The Dominoes (el grupo liderado
por Billy Ward) hasta debutar en
1957 como solista. Lo hizo con material escrito por su colega de guantes, Berry Gordy, que, tras separarse de
Wilson, fundo el sello Motown.
Wilson
era un maestro del espectáculo y figura destacada en la transición del R&B al soul, lo que hace más que justificado el apodo por el que se le
conoció: “Mr. Excitement”.
Su
carrera estaba en declive cuando grabó este tema que le llevaría otra vez a
disfrutar de los favores del gran público.
En
septiembre de 1975 estaba cantando uno de sus grandes éxitos, “Lonely Teardrops”, cuando sufrió un
infarto masivo y se desplomó en el escenario. Los espectadores se pusieron a
rugir, entusiasmados, pensando que era una rutina preparada. El presentador de
la gala, Dick Clark, comprendió que
algo raro pasaba, se acercó a Wilson y, tras devolverle la respiración, se
avisó a una ambulancia y se le trasladó al hospital más cercano. Entró en coma
y estuvo hospitalizado hasta su muerte en enero de 1984. Elvis Presley corrió con gran parte de la minuta, porque ambos se
tenían mutua admiración y respeto.
*****
Tu
amor me llevó más alto
De
lo que había llegado nunca
Así
que sigue así
Apaga
mi deseo
Y
estaré a tu lado para siempre
Cuando
en “Ghostbusters II”, los Cazafantasmas
(Bill Murray, Dan Aykroyd y el resto del elenco) debían poner en marcha a la
estatua de la Libertad empleando una baba cargada de emociones positivas, el
verdadero motor fue poner
a todo volumen a Jackie Wilson cantando en el walkman. Ni Iker Jiménez
podría plantear la más mínima objeción a esta solución nada improvisada.
Nacido
en Memphis en 1944, Stinnett, con 12 años se compró la guitarra en la misma
casa de empeño donde Elvis se había
agenciado la suya. De vuelta a casa con su familia, en Beale Street se detuvieron
en un semáforo y un enorme Cadillac rosa se paró a su lado. Era Él. Así que
cogió su guitarra y se la enseñó mientras le gritaba y él le devolvió un guiño
y Ray asegura que le dijo que conseguiría llegar al #1.
*****
El
tiempo pasa y es 1967, el verano del amor. Ray se va a San Francisco con su
mujer y su hijo pequeño. Trata de encontrar su propia voz y traba amistad con Booker T. Jones, que le produce un
disco que queda inédito.
Así
que se muda a Malibú, firma un nuevo contrato con A&M, vuelve a Memphis, se reencuentra con Booker T. y algunos
otros colegas, trabajan en el nuevo disco y, cuando está todo preparado, la
discográfica pospone el lanzamiento.
Ray
coge todo el material, que queda oculto hasta que Light in the Attic decide que ya ha cogido polvo suficiente y que
es hora de publicarlo.
Pero,
¿qué había pasado entre 1956, cuando Ray le dice a Elvis en un semáforo que va
a llegar al #1, y 1967, cuando se va a San Francisco a pasar el verano del
amor?
Pues
que fue uno de los cuatro faraones que acompañaban a Sam The Sham, Domingo Samudio, en su legendario hit. Stinnett tocaba la guitarra, Butch Gibson el saxo, David A. Martin el bajo y Jerry Patterson la batería.
En
1965 Ray tenía 21 años y la canción fue la más vendida del año.
Había
cumplido la palabra que le dio al Rey, nueve años antes, en un semáforo de la
calle más transitada de Memphis.
Una
serie de TV que se desarrolla en dos contextos; entorno a una prisión de
Arizona, donde se encuentra preso Jefferson
Grieff (Stanley Tucci), un
asesino confeso, y un pueblo en UK donde viven un pastor anglicano, Harry Watling (David Tennant) y su familia.
Cuatro
episodios de una hora de duración que me han generado una angustia
indescriptible, escritos por Steven
Moffat.
Una
canción que se hizo muy famosa en la versión del Hombre de Negro, Johnny Cash,
incluida en su disco póstumo de 2006, el quinto Volumen de la serie American,
concebida y producida por Rick Rubin.
*****
El
vídeo, que no puede contar con la presencia de Cash, sí deja ver a numerosos
talentos, amigos del finado: Iggy Pop,
Kanye West, Kris Kristofferson, Patti
Smith, Sheryl Crow, Dennis Hopper, Woody Harrelson, Bono, Keith Richards, Billy Gibbons, Johnny Depp,
Fui
al cine espoleado por la obligación de ver el biopic del showman más
importante de la historia (uno se reserva ciertos placeres para realizarlos
como si fueran obligación), pero receloso porque había visto el tráiler y era conocedor de algunos de
los intentos perpetrados con anterioridad por el mismo director, pero no quise
caer en el desaliento y, a la vista de la duración del film, me planté en la
sesión de las 15:45 asumiendo que, en caso de salir las cosas torcidas, siempre
me quedaba la oportunidad de echarme una siesta.
Siempre
olvido que las salas de cine no son lugares apropiados para dormir si has
olvidado los tapones para los oídos, como era mi caso.
*****
Resumo
mucho (sin adentrarme en destripar tramas, ni dedicarme a vendimiar en exceso) afirmando
que la película tiene múltiples defectos. Pero concedo al director que nadie va al cine (a estas alturas) para conocer la biografía de Elvis Aaron Presley (Austin
Butler), del que, grosso modo, todo
es sabido.
Y
centrar la trama en el enfoque del Coronel
Parker (Tom Hanks) tiene interés;
los malos son personajes cautivadores
(al menos en la época de la post-verdad).
Pero su protagonismo es excesivo; en ocasiones parecía que asistíamos a la
biografía de Parker. Y (seguro que mi opinión es compartida), los recuerdos del
manager de un cantante tampoco constituyen
motivo de peregrinación.
Finalmente:
ver, en una pantalla de cine, la vida de un ídolo (muerto) implica que los motivos
más sórdidos adquirirán más importancia de la debida, pero una cita de Chesterton previene sobre estos males:
“Es una pena que a menudo conozcamos el pasado sólo por el
final. Recordamos el ayer sólo por las puestas de sol. Hay muchos ejemplos. Uno
es Napoleón. Siempre pensamos en él
como un déspota viejo y gordo que gobernó Europa con una despiadada maquinaria
militar. Pero ésa fue sólo la 'última fase'. En la época más sorprendente e
intensa de su carrera, que fue la que le hizo inmortal, Napoleón era casi un
muchacho, y no precisamente un mal muchacho, ambicioso y obstinado, pero
sinceramente enamorado y entusiasmado por una causa, la de la justicia e
igualdad francesas”.
*****
Hechas estas salvedades debo reconocer que (expectativas bajas
ayudan a una valoración más positiva)
la película tiene algunos aciertos.
Y son colosales.
*****
Lo primero: la Banda Sonora. ¡Claro! El material del artista nacido
en Tupelo, Mississippi conforma una de las discografías más extensas y
reconocibles. No en vano es el cantante solista que más discos ha vendido.
Lo sigue siendo.
Segundo acierto: se escogen con tino los momentos decisivos de su
trayectoria artística y se transmite de forma cristalina la construcción de su
música, con tanto acierto que, sin contar ni explicar nada, haciendo sonar la
música (y empleando recursos cinematográficos con verdadero oficio), se conecta
de manera diáfana con lo que estás oyendo. Siendo la música una forma de arte “natural” (llevamos el ritmo arraigado
en nosotros, lo que nos lleva a movernos de manera inconsciente), resulta muy
complicado conseguir la asimilación de una evolución; aquí se logra de manera
imparable.
Rock &
roll como
fusión de rhythm & blues y góspel.
Comeback Special. Elvis vuelve a actuar con público después de siete años
Debut como músico residente en Las Vegas
Son tres secuencias épicas; hacen que te olvides del resto (el
excesivo metraje, el excesivo protagonismo del Coronel Parker, el excesivo
final, no demasiado morboso) y
recuerdas lo que ya sabías antes de decidirte a ir al cine: todo en la vida de
este titán debe ser, a la fuerza, excesivo.
*****
Y concluyes que esta película (para los que nos consideramos
inoculados por la música del diablo) es un evento IMPRESCINDIBLE.
Coda: evita el tráiler en la
medida de tus posibilidades
Cada
película de Paul Thomas Anderson es
un acontecimiento.
Recuerda
a directores clásicos; algunos que fueron capaces de dejar una impronta, un
sello personal que, puede que no supieras concretar en qué consistía, pero que
diferenciabas de la mediocridad del resto de coetáneos.
Ahondando
en detalles, él es Cooper Hoffman
(hijo del fallecido Philip Seymour
Hoffman, actor fetiche del director). Ella es Alana Haim, una de las tres hermanas HAIM (sus hermanas mayores, y también sus padres, aparecen en la
película replicando sus relaciones reales).
Ambos
son debutantes, pero están dotados de tanto talento, son tan asombrosamente
naturales, que sostienen el desarrollo de la trama. Todo lo que sucede (y
suceden unas cuantas peripecias) son episodios de su vida y su relación, desde
el momento en que se descubren y se fascinan.
Sus
personalidades son tan deslumbrantes que da gusto verlos, cómo interactúan y
cómo evolucionan conforme el tiempo va pasando en el Valle de San Fernando, en
California, en 1973.
Y
es un placer descubrir que son deslumbrantes porque son extravagantes, nada
anodinos, alejados de afectación o postureo.
Son
deslumbrantes sin tener que ser raros, tortuosos o atormentados.
Hoy
es una novedad gratificante.
Es
una película optimista.
*****
La
música está escogida con verdadero mimo.
Una
canción, incluida en el tráiler y en el metraje, compuesta e interpretada por David Bowie, tiene tanta miga que
merece un tratamiento en detalle.
En
1968, Bowie recibió el encargo de escribir la letra en inglés de una canción
francesa que había tenido éxito.
Se
trataba de “Comme d’habitude”,
de Claude François. La versión de
Bowie fue rechazada y Paul Anka lo volvió
a intentar y escribió, “My Way”, que Frank Sinatra convirtió en un clásico,
versionado por gente tan dispar como Elvis Presley, o Sid Vicious.
*****
No
me quiero perder: el caso es que Bowie, decepcionado y molesto por el éxito de
la otra versión, concibió “Life on Mars?”
como una parodia de la interpretación de Sinatra.
*****
Y
lo que viene a contar es el optimismo y el escape de la realidad que se produce
en una chica que va al cine, o en alguien de “esa incierta edad” que evita enterarse de lo que pasa en Ucrania,
o en Génova, pasando un rato en una sala.
Se
trata de uno de los momentos más memorables de la música popular y de la TV en
directo.
Elvis
Presley llevaba siete años sin subirse a un escenario, siguiendo las
indicaciones de su manager, el Coronel Parker, que había utilizado su
presencia en el cine como principal motor de su carrera y que había planteado
que su reaparición fuera un mero entretenimiento navideño.
Afortunadamente,
el productor Bob Finkel, transformó
la idea, buscando llegar a un público más joven haciendo un concierto más
actual y atractivo.
El
programa, transmitido por la NBC el
3 de diciembre de 1968, conocido para siempre como ’68 Comeback Special, fue un rotundo éxito y relanzó la carrera de
Elvis que conseguiría ser cabeza de cartel en Las Vegas.
Lo
cierto es que nunca cantó tan a gusto como con The Jordanaires.
*****
Tendré una triste Navidad sin ti
Estaré tan triste pensando en ti
Todo decorado de rojo sobre un árbol verde, la nieve blanca