Mostrando entradas con la etiqueta Mainstream. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mainstream. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2020

Lou Reed — Walk on the Wild Side

Lou ReedWalk on the Wild Side
Transformer (1972)
Brooklyn, New York (USA)

*****

Sostengo una teoría: la aceptación mayoritaria de algo (su conversión en parte del mainstream), le desnuda de todo elemento crítico.

Al otorgarle la consideración de “normal” se atenúa el mensaje que pudiera llevar implícito.

La integración es la forma más sofisticada de silenciar al disidente. No porque se le impida expresar su opinión, sino porque nadie presta atención a lo que dice.

*****

Lewis Allan Reed, el más icónico y underground de los bohemios de la contracultura neoyorquina, alcanzó la cima de la aceptación popular con una canción extraída de su segundo disco en solitario, producido por David Bowie, arreglado por Mick Ronson y que, pese a hablar de transexualidad, prostitución, drogas o sexo oral, se transformó en un insulso tarareo que, el propio Lou concedió con sorna, era el inicio de su obituario: “Doot, di-doot, di-doot, di-doot, ...”.

*****

Cinco superestrellas son mencionadas en la canción. Todos eran protegidos de Andy Warhol en The Factory, el estudio de arte donde Warhol creaba su arte y organizaba un ambiente que él consideraba propicio.

“Holly” es Holly Woodlawn, actriz transexual que vivió en Miami Beach en su juventud.
“Candy” es Candy Darling, actriz transexual que creció en Long Island.
“Little Joe” era el apodo de Joe Dallesandro, actor protagonista de “Flesh”.
“Sugar Plum Fairy” era un personaje de una película de Warhol, “My Hustler”, interpretado por Joe Campbell y que representaba al conjunto de camellos que circulaban por The Factory.
“Jackie” se basa en Jackie Curtis, otra actriz de la camarilla.

*****

Holly vino de Miami, Florida
Cruzó Estados Unidos haciendo autostop
Se depiló las cejas en el camino
Se afeitó las piernas y dijo:

“Date una vuelta por el lado salvaje”

Candy vino de fuera de la isla
En el cuarto trasero era la querida de todos
Pero nunca perdió la cabeza
Ni siquiera cuando hacía una mamada

“Date una vuelta por el lado salvaje”

Little Joe nunca regaló nada
Todos tenían que pagar
En todos sitios hay ajetreo
NYC es la ciudad donde dicen:

“Date una vuelta por el lado salvaje”

Sugar Plum Fairy vino y salió a la calle
Buscando alimentar su alma
Y encontrar un lugar donde comer
Fue al Apollo; tendrías que haberle visto ir

“Date una vuelta por el lado salvaje”

Jackie acelera y se aleja
Pensó que, por un día, era James Dean
Supongo que tuvo que estrellarse
El valium le hubiera ayudado en el golpe




Doo-doo-doo, doo, doo-doo, doo-doo

lunes, 15 de agosto de 2016

Loquillo y Trogloditas — Quiero un Camión

Loquillo y TrogloditasQuiero un Camión
El Ritmo del Garaje (1983)

Yo para ser feliz...

Olvido Alaska Gara:

Llevar el pecho tatuado.
Y camiseta, mascar tabaco.

José María Loquillo Sanz:

Escupir a los urbanos.
A mi chica meter mano.



Las imágenes están sacadas de una película que pretendía reflejar la movida, en la que se mezclaban actuaciones de grupos de la época, con la delirante ficción de un conjunto de pijos de chichinabo, en sus atropelladas peripecias (una versión motorizada de Verano azul).

Su título lo dice todo, “¡¡¡A tope!!!” (1984).

Perpetrada por Tito Fernández, un sujeto que ya había entregado “Margarita se llama mi amor”, “Sor Ye-yé”, “No desearás al vecino del quinto” o “Cateto a babor”. Las tres películas anteriores a este engendro daban muestras de su deriva: “La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona”, “Gay club” y “Las aventuras de Enrique y Ana.

La llegada de la TV privada le supuso un respiro y se ¿reivindicaría? con un humor rancio y cateto en “Los ladrones van a la oficina”. Se convertiría en mainstream gracias a “Cuéntame cómo pasó”.

*****

Los años pasan y dan (o quitan) razones: Tito fue homenajeado en vida, porque alcanzó éxito; muchos se mostraron serviles y reconocieron al gran cineasta que siempre había sido.

Su historia ya se ha escrito; yo no emborronaré ni un renglón.

*****

Pero, ¿y los vocalistas?
¿Qué hacen más de treinta años después?
¿Se cumplieron sus deseos de felicidad?

*****

Es seguro que lleva el pecho tatuado.
Lleva camiseta. Masca tabaco. A su chico, Mario, le mete mano.




*****

Él siempre fue rebelde, contracorriente, inadaptado.
Enemigo de las falsas pleitesías.
Amigo de llamar a las cosas por su nombre.
Capaz de tratar de tú a tú a cualquiera.

Salvo que le enseñen la pajarita, con inocencia.



O le dejen claro que no es verdad que se acuerde.



Un bluff: tendrá que escupirse en la palma de la mano (para hacerse un decepcionante homenaje).

sábado, 9 de noviembre de 2013

Hipster vs. Mainstream

Me llama un amigo para decirme que leyó el artículo de ayer, sobre la evolución de Alaska, y que no entendía qué significaba eso del mainstream, ni su relación con la modernidad (ha oído hablar de un hipster, al que imagina como un hippie con perilla). Da la sensación de andar un poco perdido.

Es el momento de llamar a:

(el servicio de interpretación y traducción ultra–cool)

*****

Supongamos que se trata de un partido de tenis.

*****

El hipster empieza sacando —porque siempre va por delante—.
Ocupa su turno en mencionar grupos musicales, tendencias, accesorios, cantantes, comics, recursos, ideas, apps, programas que no conoce nadie y que, sospechosamente, siempre vienen de fuera.
Siempre cree que la demo era un must, la versión beta no es underground y la secuela está llena de spoilers.

Está ocupado en estar a la última.

Lo que venía siendo un seguidor de la vanguardia (la actitud, no el periódico).

Como en el mito de Sísifo, recordando a Albert Camus 100 años y un día después de su nacimiento, el hipster está condenado a mantenerse en continuo movimiento ascendente, empujando la roca de su absurda obstinación, sin percatarse de que su destino final es envejecer y ser expulsado de la categoría evanescente de la modernidad, en la que es imposible perpetuarse.

Un día descubre que alguien (mucho más joven) le llama de usted y zozobra.

*****

Las tribulaciones de una hipster son las de una moderna de pueblo.


"La permanente existencia de la duda" Viñeta: modernadepueblo.com

*****

Tras encajar los golpes del desprecio, el representante del mainstream, agazapado en su resistencia, empieza a reducir la desventaja. Sabe, más por viejo que por diablo, que largo será el camino. Su seña de identidad es carecer de ella. Al fin y a la postre, le interesa lo que interesa a todos. Le gusta lo que a nadie disgusta y encuentra su hábitat natural en un ascensor, en la sala de espera del Centro de Salud, o en las jornadas de puertas abiertas de cualquier cosa que resulte gratis.

Mainstream es Movistar, Vodafone, Yoigo o cualquier otro operador de telefonía móvil, con esa atracción fatal por las promociones exclusivas.

Es la excusa perfecta para organizar una tertulia, sin necesidad de mesa camilla, radio o brasero.

*****

Entre ambos extremos prototípicos se establecen profundas diferencias (g)astronómicas: el hipster (ser etéreo) tiende a la efervescencia y le gustan emulsiones, aromas, espumas, aires o bocados. Eso explica su capacidad para embutirse en unos pantalones pitillo, más que ceñidos.

En el mundo mainstream se valora más el embutido: gusta el compango, los platos de cuchara contundentes, tradicionales, los de toda la vida. No se hacen ascos a gazpachos, cocidos o gachas.

*****

En lo afectivo el hipster tiende a las sensaciones; lo mainstream tira de emociones (más o menos básicas).

*****

Es, para decirlo claramente, el destino de Sísifo que, en una inspiración repentina, se ve como un hámster dando vueltas en su noria y, cansado, se niega a empujar contracorriente, para aceptar transformarse en Maruja, campechana y locuaz, que gusta a todo el mundo (por negarse a formar parte de la generación rock).

*****

Todos hemos cometido delitos y faltas, pecadillos de juventud que admitimos con un mohín cómplice.




El partido se decide en el tie–break. ¿Quién crees que ganará el punto definitivo?

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...