viernes, 8 de noviembre de 2013

Pedro Almodóvar, visionario

La escena más recordada de la primera película del más universal de los manchegos (con permiso del hidalgo), incluye claves que cobrarían sentido 33 años después de su filmación en 1980.


"El cartel promocional, ilustración de Carlos Sánchez Pérez, Ceesepe"

Se trata de Pedro Almodóvar, de su debut como director y guionista en “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, y de la escena en que las tres mujeres se juntan por primera vez y cómo se produce ese encuentro. En 82 segundos se desarrolla el siguiente diálogo.

Pepi (Carmen Maura), Luci (Eva Siva), Bom (Alaska).

— [Bom] ¿Quién es ésta?
— [Pepi] Mi profesora de punto.
— [Bom] Cuarentona y blandita, como a mí me gustan. ¡Uuuuh, vengo meándome!
— [Pepi] ¡Espera! Aprovecha y háztelo encima de ella. Está caliente y la refrescará.
— [Bom] Un poco difícil sí que va a ser, ¡pero valdrá la pena!
— [Pepi] Seguro; yo te ayudo. Tú relájate, hija. ¡Súbete a la silla! Levanta la pierna. Ven, va, venga.
— [Luci] ¡Ah, aaaaahhhh, uuuuhhhh!
— [Bom] ¡Cómo disfrutas!
— [Luci] ¡Aaaaahhhh!
— [Bom] ¡Oye, que no soy una vaca, eh!
— [Luci] ¡Oooyyyyhhhh!
— [Pepi] ¡Bueee...! ¡Hale! ¡Se acabó, ya no hay más!
— [Bom] ¿Tú de dónde eres?
— [Luci] Yo de Murcia.
— [Bom] Tú y yo vamos a hacer muy buenas migas.

El propio texto sirve como AVISO DISUASORIO para quien quiera atreverse a ver la escena original.


*****

“Cuarentona y blandita”. Escribo esto cuando la que lo pronuncia ya ha dejado de ser cuarentona (cumplió 50 el pasado 13 de junio), pero hace mucho que aparenta ser blandita.
“Está caliente y la refrescará”. Entiendo la hipérbole. Me parece excesiva, por mucho que el alias adoptado por la desbordante corresponda al estado más grande (y más frío) de la Unión.
“Oye, que no soy una vaca”. Pese a que llegaría a convertirse en la acompañante de Vaquerizo.
“Tú y yo vamos a hacer buenas migas”. Guiño oculto a la gastronomía manchega y al plato pastoral por excelencia.

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Antes de seguir, me siento obligado a fijar un contexto.

Según la leyenda que se ha construido, Almodóvar escribió la película mientras trabajaba en Telefónica, por entonces una empresa pública que actuaba en un régimen de monopolio. Esto se suele pasar por alto: era un funcionario y, cumpliendo el cliché que siempre se les ha adjudicado a los empleados públicos, practicaba el escaqueo. Le pagaban con dinero del Estado, de todos, para que dedicara su jornada laboral a labrarse su futuro. Ésa fue su primera forma de procurarse subvenciones.

Eran otros tiempos, claro. En 1976, con el general muerto y la democracia sin hacer signo de presencia (no estaba, aunque se la esperara), se extendía la transición, un periodo de cambios en los que los jóvenes creíamos que podíamos renovarlo todo, mientras los mayores se ocupaban de atar (o desatar) lo que había quedado atado (o pendiente de atar).

Una época divertida, excitante, provocadora y movida que, años más tarde, en lo cultural, se catalogó como madrileña, cuando era fructífera en todo el país (y no sólo en la capital).

En todo caso, un fenómeno poliédrico, turbulento, de enfrentamientos, tribus y clanes. De clones que copiaban lo que se cocía fuera. De guisanderos que trataban de aportar el aderezo local. De descubrir que, cuando Marshall McLuhan había hablado de la “aldea global”, nosotros nos fijábamos en la parte contratante de la primera parte, mientras otros, los poderosos, los de fuera (los que tenían un plan), entendían el verdadero sentido de la parte contratante de la segunda parte (y las posibilidades de su máximo alcance).

Si la rebelión consistía en un remedo modernizado del “caca, culo, pedo, pis” que usábamos en el patio de colegio, nuestro futuro sería infantil y aldeano, aunque eso no lo llegaríamos a descubrir hasta muchos años después.

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Me estoy perdiendo; estoy empezando a mear fuera del tiesto. Sé que, más tarde, estaré tentado de cambiar el título del artículo, para reescribirlo como “Pedro Almodóvar, miccionario”.

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La verdadera clave del asunto es comprender cómo una jovencita, que vino de México haciéndose pasar por punk (y formar parte del grupo embrionario Kaka de Luxe), podía ruborizarse teniendo a su lado a El Fary, el exponente más castizo de la tradición nacional del macho español, según terminología de Agustín Jiménez.

Puede comprobarse en una participación conjunta en Un, dos, tres, lo que hoy algunos recuerdan como TV de calidad. Fue el 30 de marzo de 1984, sólo cuatro años después de orinar encima de una profesora de punto murciana.


El rubor de Olvido Gara (“que no se te olviden las cosas ahora”) ante el gracejo de José Luis Cantero Rada (“suerte la de tu novio”, le devuelve a la azafata que, protocolariamente, se la había deseado a ambos) se empequeñece al escuchar la naturalidad con que la presentadora, Mayra Gómez Kemp, explica que “todo lo que ganen aquí, ellos lo van a donar al Montepío de la Sociedad General de Autores, que engloba, pues, a compositores, autores, cantantes y músicos”, en un mundo en el que hacía falta explicar qué era la SGAE, pero se obviaba hacer lo mismo con lo que significaba un Montepío.

Un camino arriesgado el que la cantante había elegido, “viniendo aquí a jugarse el tipo” y en el que se encontraría a gusto. Eludo enjuiciar las contribuciones artísticas —como presentadora en La bola de cristal (primer programa emitido el 6 de octubre de 1984; acaban de cumplirse 29 años) o, junto a Juan Tamariz, en el programa de magia Chan-tatachán— y me salto ex profeso la exposición masiva de su vida doméstica, con su pareja, para saber que, siempre que quieran, serán invitados estrella en el programa de María Teresa Campos, elevados a los altares del mainstream viejuno, compartiendo tertulia y mesa camilla con la profesora de punto y el resto de aplicadas alumnas. Fue un poco difícil, pero valió la pena.

Y recibió ayuda.

¡Qué jóvenes (e ingenuos) fuimos!

10 comentarios:

  1. Ja, ja... muy buena tu entrada de hoy: hilas fino y das en el clavo.
    Las películas de Almodóvar hace tiempo que han dejado de interesarme, pero reconozco que todas sus primeras (hasta Átame, creo) me encantan y sobre todo que, pese a lo desaforado de su apariencia, hacia una radiografía de España que, vista en perspectiva, da hasta miedo.... pero tienes razón, el "genio manchego universal" en realidad era un funcionario que se escaqueaba del curro para hacer sus cosas....
    Sobre Alaska, siempre me acuerdo de una entrevista, de hace muchos años, a su primer productor (el de Kaka de Luxe, se entiende), creo que se llamaba mariscal, que al ser preguntado por ella, respondió que "será la Lola Flores del año 2000". Y acertó, el tío...

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    1. Gracias por la apreciación.
      Es una idea al respecto del cine de Almodóvar: el universo que explora en sus películas, por cerrado y personal, pierde sentido con el paso del tiempo, en la medida que es más fácil aceptar las rarezas de juventud, que las extravagancias de un viejo delirante.

      Y Alaska encontró a su "Pescaílla". Resulta complejo adivinar quién lo muerde la cola a quién.

      Abrazo.

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  2. No souy muy de Alaska y menos de Pedro. De la primera sai he de reconocer que creo que no engaño a nadie (siempre quiso ser una estrella mediatica y se valio de todo para ello) el segundo si engaña . Se te olvida los multiples años de Alaska junto a Jimenez LoSantos. Ah su programa de radio en RADIOGLADYSPALMERA http://gladyspalmera.com/ junto con la mayor parte del elenco de Rock de Lux y Radio El pais

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    1. No sabía que Alaska y Jiménez Losantos hubiesen colaborado. Tampoco me sorprende.

      Mirando en Radio Gladys (que desconocía su existencia) he encontrado una biografía musical de la aspirante a estrella total, la canción de Fangoria: "El huracán mexicano". Impagable.

      http://www.youtube.com/watch?v=n0155iS6pic

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  3. excelente montaje de video pero el tema uffffff Ah con Jimenez llevaba y lleva los temas de revistas del corazón. Realmente muy friki pero te carcajeas un monton, humor patrio se decía en los 60

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    1. En lo musical, Alaska dejó de tener interés, para mí, tras la separación de Dinarama, grupo que, como los Pegamoides, se sustentaban en las aportaciones de Carlos Berlanga. Pero del apaño que organizó, con Canut, orquestando Fangoria, nunca quise saber nada.

      Visto el videoclip ahora tengo elementos para valorar la canción dentro del género más cutre y más hortera que recuerdo: como La Década Prodigiosa, con ombligo hipertrofiado.

      Cuando revisa las revistas del corazón, ¿se salta las que hablan de ella, las que lo hacen de su pareja y de su relación íntima? Porque perderían gran parte del material más vergonzante.

      (((Nunca entenderé como Vaquerizo puede resultar simpático)))

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  4. Leyendo la buena entrada de Alberto, aunque no esté de acuerdo con ella, al menos no del todo y tomando en cuenta los comentarios de los participantes del blog, veo de nuevo lo poco que se aprecia a Almodovar en España.
    Para la audiencia internacional, Almodovar epitomiza el cine contemporáneo de España y se le considera uno de los directores más destacados de occidente y, aunque hay muchas películas de él que no me gustan, creo que merece ese reconocimiento mundial.
    En España sois escépticos con su trabajo y he leído críticas muy duras sobre él. Creo que rechazáis sus puestas en escena, descritas por muchos como “exageradas” pero es precisamente su increíble uso del color y objetos, iluminación y elementos fijos que a los extranjeros les parece muy español. Almodovar tiene un estilo único visual. Es un director longevo cuyo cine es visceral, en continua evolución. Al mismo tiempo pienso que sus últimas aportaciones no han sido buenas…..y las primeras tampoco, (para mí, malísima "Pepi, Luci..)pero a partir de “Que he hecho yo para merecer esto”, muy cerca de la genialidad.

    Alaska: Tengo poco decir de ella porque no me llegaba como “Alaska”, no la entendía, aunque en entrevistas como Olvido me he dado cuenta de que es una mujer muy inteligente, aguda y con una sólida formación. Algo me he perdido de ella, seguro, porque sigue cosechando éxitos desde la movida madrileña.

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    1. Intentando fijar mi posición:

      El artículo no iba sobre Almodóvar, ni sobre su cine (pese a que estuve tentado de tomar ese camino, que luego abandoné). El artículo va sobre Alaska y, específicamente, de su evolución de una adolescente, punkie y transgresora, a una mujer casada que aparece en los programas más rancios para hablar de su vida privada con la matriarca del marujeo, María Teresa Campos (no pude aportar vídeos de su aparición en "!Qué tiempo tan feliz!" porque Telecinco no facilita la posibilidad de compartir imágenes).

      Pero la idea que quería compartir es que el cambio no se nota en detalles pequeños, sino contemplando el conjunto, la transformación completa (como comparando dos fotos de "antes" y "después").

      El cine de Almodóvar requiere un análisis más profundo que no me siento capacitado para realizar.

      Más o menos.

      Un beso

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    2. Y me llamaba mucho la atención cómo, la que acababa de mear encima a otra, impúdicamente, se abochornaba cuando era acompañada por el más tradicional de los cantantes españoles.

      Ver ambos vídeos seguidos me arrebató.

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  5. La escena de la lluvia ácida de Alaska pasó a la historia de una España que se liberaba, sin duda. Abrazo.

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