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martes, 10 de julio de 2018

Dayton, OH (50 Estados USA)

Una ciudad que obliga a mirar al cielo.
El lugar donde nació la aviación.
Sede del Museo Nacional de la Air Force, en la base aérea Wright-Patterson.
El lugar donde se negoció y se llegó al acuerdo que daría fin a la guerra de los Balcanes.
Y donde, en junio, se celebra un impresionante espectáculo aéreo.




viernes, 16 de septiembre de 2016

Ohio Players — Heaven Must Be Like This

Ohio PlayersHeaven Must Be Like This
Skin Tight (1974)

¿Sabes lo que pienso que es el cielo?
Yo creo que el cielo eres tú.

El cielo debería ser así.



Puede que los Ohio Players te parezcan empalagosos.
Averigua lo que hicieron cuando se pusieron a jugar con miel.

jueves, 9 de abril de 2015

Resiliencia, familia y diversión

— En el alféizar de mi ventana siempre tengo una pila …
— … de nidos colgados de oscuras golondrinas —continúa el mayor, lleno de la pasión propia de su edad; alentada por un alma de poeta.
— … de comida, para alimentar a gatos abandonados y solitarios —apostilla el mediano, de corazón sensible, preocupado por los que siente indefensos.
— … ¿qué es un alféizar? —pregunta el pequeño, con la curiosidad que le caracteriza.
— Una repisa que tienen las ventanas, por el lado exterior, pero también en el interior que es donde, decía, tengo siempre una pila …
— … de libros, molestando, obstaculizando el movimiento oscilante (y el batiente) e impidiendo que la superficie esté limpia, llenando todo de cosas —rezongó ella, cargada de más razón que paciencia.
— Ya. Los quitaré —traté de sentenciar, asumiendo ambos que era un propósito que me iba a costar llevar a cabo.


*****

El cuarto de baño: un espacio sin puerta (en nuestra casa) que aprovecho para lecturas improvisadas, a la vez que me alivio.

Todos agradeceremos que no entre en detalles.

Nina NesbittStay out



*****

Hoy, en uno de los libros que contenía la pila colocada en la parte interior del alféizar de la ventana del cuarto de baño que utilizo por la mañana, he leído lo siguiente:

“En psicología existe una antigua historia sobre un anciano jubilado que estaba encolerizado porque unos niños jugaban de manera ruidosa junto a la ventana de su pequeño apartamento en el primer piso. ¿Los alejó a gritos? No. Eso no hubiera sido inteligente. Salió y dijo que le encantaba oír a los niños jugando debajo de su ventana y que les daría un cuarto de dólar a cada uno si jugaban allí. Los niños estuvieron encantados. Les pagó un cuarto de dólar cada día durante una semana. La segunda semana salió después de que hubieran estado jugando y les explicó que como era muy pobre, sólo podía darles diez centavos a cada uno. A los niños no les gustó la reducción del pago. Algunos abandonaron, pero la mayoría continuaron allí. Al comienzo de la tercera semana, el hombre jubilado salió y les explicó que era tan pobre que sólo podía pagar un penique para cada uno al día. Los niños se marcharon diciendo que no jugarían debajo de aquella ventana por un penique. La estrategia del anciano para solventar su problema refleja una comprensión detallada de cómo sus acciones afectarían a los muchachos”.

Al Siebert: “La resiliencia. Construir en la adversidad”

*****

— Es curiosa la historia.
— Sí. Me llamó la atención. Por eso quise compartirla contigo.
— Gracias.
— Ahora estoy pensando cuándo podré encontrar la posibilidad de poner en práctica la estrategia. Se me ocurrió pagar a los niños para que, progresivamente, vayan reduciendo su nivel de ruido.
— Adelante.
— Pero he encontrado un problema.
— Sabía que serías capaz de hacerlo.
— No sé cómo hacer para pagarles.
— ¿Perdón?
— Que hay un problema de conversión de monedas.
— No te sigo.
— Te explico: primero, el jubilado, empieza con un cuarto de dólar; más tarde, pasa a ofrecerles diez centavos y no sorprende que rechacen su oferta final.
— Era lo que buscaba. Les ofreció una cantidad ridícula.
— El jubilado que no salía de su casa en esa antigua historia que existe en psicología quería que se fueran a jugar a otro sitio. Pero, ofreciéndoles un penique, los niños no encontraron la cantidad ridícula, sino que les pareció absurda y, por eso, se fueron.
— Lo que él quería.
— Que no. ¿Cómo iba un jubilado anciano, que apenas sale de su casa más que para arengar a unos niños que juegan de manera ruidosa debajo de su ventana, orquestar un plan en el que, mientras apacigua su cólera y reprime su deseo inicial de amedrentarlos con el bastón para hacerlos callar, les aturde ofreciéndoles moneda extranjera —¡peniques!— para que comprueben su grado de locura, se aturdan y se vayan?
— ¡Mira que tienes gana de sacarle punta a las cosas.
— Todo es culpa de la reducción de costes y la forma de hacer libros, fabricándolos como si fueran en serie.
— Deliras.
— Que no. Que te digo yo que todo este sinsentido se debe a cómo trabajan ahora las editoriales, que encargan los trabajos de traducción a becarios, que no aparecen acreditados y a los que descuentan una cantidad fija de dinero por cada coma empleada.
— ¿Has tomado la pastilla?
— Voy a mirarlo.
— …
— ¿Ves? Mira la página de créditos:

 (Alienta Editorial. Planeta DeAgostini Profesional y Formación, 2007)

— Ninguna mención al traductor. Ni siquiera indican el título original de la obra, ni su año de publicación.
— ¿Es importante?
— Para gente con ideas propias, no. Pero, para los que cumplen los protocolos, es tremendamente relevante. Hay una forma de trabajar establecida que debería seguirse.
— Ya.
— Pero, ¿qué puedes esperar de unos tíos que vienen del planeta Agostini?

Queen & David BowieUnder pressure



*****

Más tarde, en el coche, camino de las ocupaciones diarias:

— Ayer estuvieron en el colegio para presentar el proyecto de “arambé”.
— ¿“r n’ b”?
— No. “Aranvé”.
— No te entiendo, hijo. ¿“R&B”?
— Arrambé.
— También estuvieron en mi clase.
— Y en la mía.
— Era para pedir dinero.
— ¡Déjame contarlo a mí!
— ¡Empecé yo!
— Sí, pero quiero seguir yo.
— Vino el profesor …
— … y luego nos dijo …
— … podíamos ayudar …
— … hablando yo …
— ¡Callaos!
— ¿No os dieron un folleto, o algo, que explique el proyecto?
— Sí. Pero era para toda la clase.
— Pues me gustaría saber en qué consiste.
— Trataré de enterarme.
— Mejor. ¿No sabes cómo se llama y busco yo en internet?
“Arramblé”.
— ¿Podrías deletrearlo?
— A – R – A – N …
— … es con M.
— A – R – A – M – B – E.
— ¡Listo!
— Luego lo miro.

Al final, resultó que llevaba “H”: www.harambee.es/

Ten Years AfterI’d love to change the world



*****

— ¿Qué ruido es ése?
— Una canción que me ha mandado ...
— Pues suena de pena.
— … mi hermano.
— Ya. La vi antes. Suena fatal.
— Sí. Debe ser porque están encerrados en un coche.
— Nosotros también.
— Y son cinco.
— Como nosotros.
— El sonido reverbera.
— Será eso.
— Suena de vicio.
— Sí.
— A mí también me gustan.

DVICIOEnamórate



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— Ahora hay trece signos.
— ¿De puntuación?
— No.
— ¿En dónde?
— En el horóscopo.
— ¿Qué ha pasado? ¿Por qué lo han cambiado? ¿Han puesto o han quitado uno?
— Han puesto.
— Antes eran doce.
— No tenía muy claro cuántos eran. Sabía que era un número par…
— Ya es algo.
— Explica eso.
— La vara de Hermes.
— El caduceo.
— Cadúceo.
— Caduceo.
— ¿Qué es eso?
— La vara de olivo que Apolo le regaló a Hermes.
— ¿Pero cómo va a ser un signo del zoodiaco?
— Sí, porque han descubierto una nueva constelación y le han puesto nombre.
— ¿Pero no se supone que en el zoodiaco deben ser animales o cosas así?
— Ahora son trece.

Ohio PlayersHeaven must be like this



*****

— … llegaron los españoles y les preguntaron a los que estaban allí, cómo se llamaba aquello.
— … exterminadores.
— ¿Por qué dices eso?
— Arrasaron con todo. Lo contaron en clase.
— Bueno, seguro que no fue exactamente así.
— … y como no entendieron lo que les decían…
— … porque no hablaban en cristiano…
— … contestaron: “yu-ca-tan”.
— Yucatán.
— Lo que acabo de decir.
— No. Tú dijiste: “yu-ca-tan”, como si fueran tres sílabas.
— Sigue con la historia.
— Porque “yu-ca-tan”, en el idioma que hablaban ellos, significa: “no te entiendo”.
— Como “canguro”, que les pasó a los que llegaron a Australia.
— ¡Qué curioso!
— A mí me lo contó éste.
— Yo lo le leí en Gerónimo Stilton.
— Todo está en los libros.

Robert CrayGreat big old house



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Es mucho más complicado hacerlo si te encuentras solo.

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Ayer hablaba de la diversidad en las familias.
La nuestra es, además, enormemente divertida.

William DeVaughnBe thankful for what you’ve got



Estoy profundamente agradecido a los cuatro.
Mi décimo tercer signo.

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Llevar un montón de música en el coche,
programada en modo random,
produce agradables combinaciones.


jueves, 10 de enero de 2013

Por Amor a la Música: Ohio Players — “Honey” (1975)


La forma más dulce de organizar una montaña rusa con tu propia vida.


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Ester Cordet era una chica panameña y, como muchas otras, tenía un sueño, (pan)americano, que quiso cumplir yendo a USA. Fichó como azafata de la Pan Am, actividad con la que trataba de garantizar unos ingresos fijos, lo que, su incipiente carrera de modelo no podía hacer (todavía). En uno de los vuelos, llamó la atención de Hugh Hefner por la sensualidad (y la doble intención) con que señalaba las salidas de emergencia. Hefner (el ideólogo de Playboy) estaba tratando de ampliar cuota de mercado y, al tiempo, dignificar su publicación. Estaba decidido a promocionar modelos mulatas y, de esa forma, mostrar al mundo lo guay que era. Cordet encajaba a la perfección en el plan de Hefner y consiguió ser la Playmate (la chica que aparecía en la foto del húmedo desplegable central) del mes de octubre de 1974.





Las fotos llamaron la atención de muchos: entre otros de Ohio Players, un conjunto que ya había entregado en 1968 un disco, “Observations in time”, profundamente arraigado en el southern soul (escena musical de la que Otis, Aretha y DDD eran protagonistas principales). Era la corriente dominante entre los artistas negros de la época, pero eclipsaba el personal estilo en el que el combo se mostraría más efectivo, unos años más tarde, cuando el orgullo negro se mostró en plenitud y permitió desarrollar otras posibilidades.

El fichaje por Westbound supuso un acierto conceptual, comercial y artístico. Desarrollaron un funk rítmico y unas baladas, llenas de ardiente lujuria, que se verían rematadas con las llamativas portadas ilustradoras del motivo que titulaba sus discos.

1971 - Pain
1972 - Pleasure
1973 - Ecstasy
1974 - Skin tight
1974 - Climax
1974 - Fire

Así que, en 1975, las carreras de Ohio Players y Ester Cordet se cruzarían, al protagonizar ella la tórrida propuesta de la carátula de su disco “Honey”. Un álbum sencillo (un sólo vinilo), pero portada desplegable, en un oculto homenaje al reciente pasado de Ester como conejita.

1975 - Honey

Ester muestra más afición por la miel que Winnie-the-Pooh y, con lascivia, deja claro que quiere endulzarse el gaznate.

Desplegable interior

Arrebatada, en el calor del momento, se embadurna completamente de miel, facilitando el trabajo a las mentes calenturientas. No sabía que ahí encontraría su perdición.

La sesión fotográfica no iba demasiado bien. La miel natural, a temperatura ambiente, tiende a solidificarse. A pesar de que los focos de iluminación caldeaban el estudio, la miel no se comportaba del modo deseado y no fluía sobre el cuerpo de Ester como se pretendía.

Era necesario calentarla (a la miel, no a ella).

Aunque esté refinada, la miel lleva siempre cera mezclada. En España, en tiempos en que el azúcar no se encontraba disponible, se utilizaba como edulcorante y el último refinado se realizaba en las propias confiterías. Eso explica por qué perduran todavía establecimientos especializados en dulces y velas.

El caso es que el punto de ebullición de la miel (por la presencia de la cera) es más alto que el del agua, el aceite o el azúcar. Y probablemente se pasaron. Porque al untarla con miel hirviendo (que, eso sí, fluía bien y daba el tono meloso apetecido), Ester comenzó a achicharrarse. Por si fuera poco, empezó a reaccionar con el material del suelo, compuesto de un policarbonato de vinilo, un material que, literalmente, se fundió con la miel (y la piel) y, como en el dicho, atrapó a Ester. Ésta, de forma comprensible, empezó a proferir alaridos. Sus aullidos se grabaron y se incluyeron en la mezcla final del mayor éxito del disco, Love rollercoaster (donde se utiliza la metáfora de una montaña rusa para explicar los altibajos a los que conduce el amor).



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El disco incluía, además, otras canciones interesantes:

Honey

La canción que abría y titulaba el disco era una balada llena de la lujuria pegajosa del néctar de la abeja. Leroy ‘Sugarfoot’ Bonner competía con otras voces almibaradas en capacidad de seducción.

Fopp

El lado más funky de Ohio Players se muestra en este duelo en dos planos: por debajo de las voces se escucha una brutal línea de bajo y una guitarra arrebatada.


Por si alguien tenía dudas acerca de las intenciones del combo, el título del tercer tema no puede ser más explícito. Un colchón sonoro para actuar en pareja.


Una guitarra, un susurro y un “wow”. Todo lo que se necesitaba para que lanzaran un silbido y pusieran a rodar este tema (en su planteamiento inicial, una balada) que se desarrolla libremente, como si se tratara de jazz, en el que debes dejarte perder.

En definitiva, el momento de mayor gloria en la dilatada carrera de Ohio Players y la certeza de que un breve instante puede hacer que sientas como si tu vida estuviera montada en una montaña rusa. La línea que separa el éxito del fracaso es bastante estrecha (y no conviene dibujarla con restos de miel).

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He consultado algunas páginas que hablaban del grito meloso:
(y en las que podréis encontrar pistas para resolver el enigma).


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Esta es mi primera participación en el interesante juego, “Por Amor a la Música”, ideado por Tsi-Na-Pah y en el que participan otros recomendables compinches: On The Route, Pupilo Dilatado, Algo Más Que Rock And Roll, No Fun Magazine y BúNkEr SóNiCO, que era el responsable de iniciar tema (cuerpos desnudos).


Esperaba no haber resultado demasiado obvio (ahora sé que se me han adelantado). En cualquier caso, espero haber aportado algo de interés. Para mí ha sido un estimulante reto.


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Actualización (13/01/2013)

Me siento obligado a añadir un enlace a la aportación que M.A.V. hizo en su blog, No Fun Magazine, donde se me adelantó y, además, complementa este artículo con su acercamiento .

Enhorabuena.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...