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sábado, 9 de noviembre de 2019

Tom T. Hall — That's How I Got To Memphis

Tom T. HallThat's How I Got To Memphis
Ballad of Forty Dollars
and His Other Great Songs (1969)
Olive Hill, Kentucky (USA)

*****

“Si amas a alguien lo suficiente
Lo seguirás donde vaya
Irás donde tu corazón quiera ir

Sé que si la hubieras visto
Me lo dirías porque eres mi amigo
Tengo que encontrarla
Y descubrir en qué líos ha estado metida

Si me dices que ella no está aquí
La seguiré por el rastro de sus lágrimas

Ella perdía la cabeza y solía decir
Que regresaría a Memphis algún día

No he probado bocado
O dormido en tres días y tres noches

Tengo que encontrarla
Y decirle lo mucho que la quiero
No descansaré hasta saber
Por qué se tuvo que ir

Gracias por tu preciado tiempo
Perdóname si me pongo a llorar

Así es como llegué a Memphis”.



La canción aparece en el episodio final de la tercera y última temporada de “The Newsroom”, la serie creada por Aaron Sorkin y protagonizada por Jeff Daniels.



Un final que me hace recordar un inolvidable inicio.

lunes, 4 de junio de 2018

Política (y gestos)

Son malos momentos para quienes reivindicamos la necesidad de una acción política “de profundidad”.
Ahora se estila la superficialidad.
Ya nadie bucea; sólo interesa el surf.

Es época de gestos.

*****

La toma de posesión de Pdro Snchz (no ha anunciado si ha recuperado todas las vocales) como presidente del Gobierno, ha sido diseccionada. No importan qué determinaciones haya podido tomar hasta el momento —ninguna, que se sepa—. Sólo importa la foto.


Para algunos ha sido definitiva la ausencia de Biblia y Crucifijo.
Se ha tomado como un símbolo.
No resulta novedoso el uso de la promesa en la fórmula.
Antes ya lo había hecho Zapatero.

Que, en ambas tomas, había mantenido la presencia de los símbolos.

Toma 1

Toma 2

Así que, puesto en la tesitura de desentrañar gestos, el más destacado de la foto fija es, precisamente, la ausencia de fotógrafos (en el vídeo se ve a uno que trata, en vano, de agacharse y pasar desapercibido).

El contraste con la toma de Aznar (5 de mayo de 1996) es notorio.
Ya no se produce el tiroteo inmisericorde; antes, los fotógrafos tiraban a dar (y a cegar).
Ya no suenan obturadores, ya no hay flashes.
Aunque haya cambios de planos.

Flasheado.

La prensa se ha vuelto más complaciente.
¡Qué sinsentido!





En cualquier caso, me sigue subyugando el final de la fórmula, idéntico en la historia de la Democracia: “así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”.
Siempre me he preguntado por qué ningún miembro del Gobierno —al menos hasta donde recuerdo— se ha acogido a ese eximente ante una pregunta incómoda; en especial en la rueda de prensa para informar de las medidas que ha tomado el Consejo de Ministros.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Celebrar la independencia

Antonio Caño (director de El País), con motivo del aniversario de la publicación del primer número del diario que dirige, el 4 de mayo de 1976 (hace 40 años), afirmaba en declaraciones concedidas a Gemma Nierga, en el programa matinal Hoy Por Hoy de la SER, que:

“la publicidad es la mejor garantía de independencia para un periódico”.

"¡Viva la independencia!"

Aclaraba que, gracias a la publicidad, se evita la necesidad de depender de otros agentes externos, que no sean los propios anunciantes;

[Pregunto: ¿qué tal los lectores, en forma de suscriptores (fieles) o compradores (ocasionales)?]

Interrogado sobre cómo veía el futuro, dentro de diez años, intentó zafarse y evitó pronunciarse de manera clara, pues “resultaba difícil de prever” (respuesta que cualquier escolar hubiera podido apuntar; volveré sobre este asunto).
Nierga le planteaba si veía al periódico de la misma manera, en formato papel (la respuesta hubiera debido ser categórica: “NO”), pero prefirió improvisar una magnífica perla:

—“lo más importante es que siga existiendo El País como la plataforma de información que es hoy”.

[Traducido: “lo que es bueno para mí, es bueno para El País; lo que es bueno para El País, es bueno para el país”]

Se anteponen los fines —permanencia— a los medios —apuesta por una información veraz y una opinión plural—.

*****

Hace unos días: Juan Luis Cebrián (presidente ejecutivo, académico, primer director del rotativo, hombre en la sombra) demandó a El Confidencial, la Sexta TV y Eldiario.es por insinuar que su esposa y una empresa vinculada a él mismo, podían estar en la relación de nombres contenidos en los Papeles de Panamá, el mayor escándalo de evasión fiscal a escala global. Enlazo la noticia publicada en El Mundo.

Consecuencias:

—Despido de Ignacio Escolar (director de Eldiario.es) como analista en la tertulia conducida por Pepa Bueno los jueves en Hoy Por Hoy (SER, recuerden, parte del Grupo Prisa del que Cebrián es Presidente Ejecutivo —“ejecutor”—). 20 minutos se hace eco de la noticia.

—Prohibición a los periodistas del Grupo Prisa (Rubén Amón, Joaquín Estefanía, Miguel Ángel Campos, Luz Sánchez-Mellado) de acudir a las tertulias de la Sexta TV. Vozpópuli informa de la noticia.

*****

[Una utopía: imaginar una tertulia de TV en la que la clave de su éxito se debiera a que no participaban en ella periodistas, ni políticos; al contrario, debería desarrollarse en temas monográficos y, los participantes, tendrían que ser acreditados expertos en el tema a tratar, desde distintas perspectivas]

*****

Qué significa la independencia para un periódico.

En la oscarizada Spotlight lo plantean de modo diáfano: un reducido grupo —miembros de la redacción de The Boston Globe, que actúan de manera autónoma—, trabaja sin presiones (temporales o jerárquicas) para poder investigar (a fondo, a largo plazo) lo que ocurre en determinado ámbito, más allá de la búsqueda de un titular.

*****

El periodista trabaja “en la sombra” para sacar “a la luz” la realidad más oscura.

Ahí se encierra la utopía del periodismo; ése es su compromiso con el público; la idealista forma de entender la obligación —más allá de la libertad— de informar.
Deberíamos esforzarnos en recuperar las ideas como motor de la labor profesional.

En lo patrio, los periodistas se enzarzan en luchas partidistas, entendiendo la realidad de forma fragmentada, sin alternativa aparente, con un afán cinegético en el que celebran como triunfos las cabezas que han hecho rodar —sus medallas—, en lugar de vanagloriarse por hacer llegar un pedazo de verdad a sus lectores.

*****

Ayer se celebraba el Día Mundial de la Libertad de Prensa y varios medios —y colaboradores— se han mantenido en silencio.

Radio Marca ve próximo su cierre. Los tres Matías Prats se vuelcan con “nuestra radio y, cada día, la de más gente”. Noticia y titular de elEconomista.es.

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Vuelvo al principio: Miguel Yuste, 40.
Comparo los dos números del 4 de mayo del diario madrileño:

—El 1 (1976) costaba 10 pesetas, tenía 48 páginas, no llevaba acento (EL PAIS), se subtitulaba “Diario independiente de la mañana”, estaba dirigido por Juan Luis Cebrián. Blanco y negro. Una foto: José María de Areilza.

—El 14.183 (2016) cuesta 1.50 euros, tiene 52 páginas, incluye acento (EL PAÍS), se subtitula “El periódico global”, lo dirige Antonio Caño, lo preside Cebrián (esa información ya no va en portada; hay que ir a la página 12). Color. Se acompaña de una revista de 300 páginas.

*****

Termino con el enlace del podcast del programa Hoy Por Hoy, y transcripción literal de los dos momentos con los que empezó este relato.

[10:15:05]

Gemma Nierga — Y, señor Caño, celebramos los cuarenta años con un ejemplar de El País en nuestras manos; cuando celebremos los cincuenta, ¿seguirá existiendo el periódico El País como ahora lo entendemos, es decir, en formato de papel?

Antonio Caño — Bueno, no lo sé, eeh, ..., posiblemente sí, eeh, en diez años más, posiblemente siga existiendo. No sé, eeh, no sé de qué manera; no sé qué espacio ocupará, eeh, ..., eeeeh, cómo será su distribución, eeh, es difícil anticiparse a eso. No me parece lo más importante, francamente; a mí lo más importante, para mí lo más importante es que siga existiendo El País, eeh, como la gran plataforma de información que es hoy, y eso sí que se lo puedo asegurar, se lo puedo garantizar, porque, eeh, hoy El País, está con más energía y más salud que nunca.

[10:18:11]

GN — Qué importante es la publicidad, ¿eh, señor director?

AC — Fundamental la publicidad; aunque a algunos lectores le moleste encontrársela entre los reportajes y las páginas, es la absoluta garantía de la independencia de un periódico. Eeh, cuanto menos publicidad tiene un periódico, menos independiente es, porque menos posibilidad tiene de mantenerse, eeh, por su propia cuenta, eeh, ..., sin necesidad de contar con otros agentes externos que ayuden a la supervivencia. Así que es que, eeh, yo, eeh, les invito a nuestros lectores que son los dueños y los verdaderos, eeh, la razón de ser de un periódico, a que, eeh, soporten la presencia de la publicidad como una garantía, de, de, de, de la independencia del diario.

*****

Soy capaz de recordar la primera vez que nos encontramos.



Éramos tan jóvenes (y tan independientes).

lunes, 8 de febrero de 2016

Títeres (desde siempre)

Ha sido, quizá, la noticia más delirante del fin de semana:

Títeres apuñalados y violados y ‘goras’ a ETA en un espectáculo del Carnaval de Madrid que acaba con 2 detenidos, tal como titulaba El Mundo, periódico que pude hojear en el restaurante donde había ido a comer con mi familia, este sábado. En la crónica, firmada por Marta Belver, Pablo Gil, Luis F. Durán y Alberto Rubio, se podía leer lo siguiente:

La Policía Municipal ha detenido este viernes a dos miembros de una compañía de títeres contratada por el Ayuntamiento de Madrid para las fiestas de Carnaval. En el transcurso de la representación de una obra infantil, han exhibido un cartel en el que se podía leer 'Gora Alka-ETA'.

Alertados por los padres que asistían al espectáculo con sus hijos, los agentes se han personado en la plaza del Canal de Isabel II, en el distrito de Tetuán, donde ha arrestado a R. G. P. y A. L. D, con antecedentes policiales por pertenencia a grupos anarquistas. Se les imputa un delito de enaltecimiento del terrorismo.

Previamente, ante un auditorio de unos 30 niños de entre uno y seis años, los miembros de la compañía Títeres desde Abajo habían mostrado cómo una bruja era violada, después ella misma asesinaba a su violador, para posteriormente intentar abortar clavándose un cuchillo. Finalmente nacía una criatura chillona para espanto de su propia madre y un juez era ahorcado.

Los hechos se han producido cuando se estaba representando un espectáculo titulado La bruja y Don Cristóbal con la siguiente sinopsis: «La Compañía Títeres desde Abajo revive a Don Cristóbal Polichinela, ese oscuro personaje de la tradición popular ibérica. En esta ocasión, Polichinela llegará a Tetuán para imponer su voluntad a base de cachiporra. Sin embargo, también habitará en estas tierras una bruja que tiene la firme decisión de amar su libertad por encima de todo y no dejarse pisotear por ningún Don Cristóbal, por mucho poder que éste se arrogue».

*****

En el clima de frentismo que vive España, todo el mundo se ha vuelto loco y ha mostrado su empeño en dar, a los demás, su veredicto sobre el asunto.
Digamos que se podía notar en el ambiente cómo andan de calientes los ánimos.
Lo más destacable resulta comprobar que la mayoría de opiniones se encuentran fundadas en prejuicios, mientras los argumentos se apoyan en falacias lógicas.

Resulta un sinsentido comprobar que el periodo de interregno parlamentario que vivimos ha llevado a que, por los excepcionales resultados de las elecciones del 20-D, en lugar de asistir a un enfrentamiento de dos bandos opuestos definidos y delimitados, contemplemos una realidad (política) mucho más escindida, en la que la afinidad a un lado puede que no sea nítida, pero todos parecen tener claro cuál es el foco al que desean enfrentarse.

Así, en un país con permanente ansia de fiesta, en el que se considera cultura cualquier cosa distinta de la ocupación laboral habitual (en el caso de tenerla), con tradición de levantarse en motines para defender el derecho a vestirse de la forma que se considere oportuna (puede que algo se escondiera tras el atuendo, pero ése fue el detonante del de Esquilache —que no es un tipo de turrón, pese a que lo parezca), se aprovecha la coincidencia con el Carnaval para dejar abierta la puerta a la crítica y la condena.

Una máscara es un salvoconducto para la di(sub)(per)versión.

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Otros medios han presentado sus crónicas.
En Común Sin Sentido, que se carece de intención política (o periodística), se acude a las fuentes.

*****

Títeres desde Abajo tiene página web. La información se extrae de allí.

Tras dos meses y medio de creación por fin hemos presentado en Granada nuestro nuevo espectáculo "La Bruja y Don Cristóbal. A cada cerdo le llega su San Martín". Han sido unas semanas intensas de trabajo pero estamos muy satisfechos con el resultado. Todavía nos queda mucho que hacer con esta obra y muchos lugares que visitar. Nuestros siguientes bolos serán en el barrio de Tetuán en Madrid, con motivo del Carnaval, el día 5 de Febrero por la tarde en la Plaza de las Palomas.

Incluyen un cartel en el que se destacan algunos aspectos de la representación.


No corresponde a la representación del viernes 5, pero se entiende la propuesta (“Títeres y merienda vegana”), el título de la representación (“La Bruja y Don Cristóbal. A cada cerdo le llega su San Martín”) y las intenciones (“Contra la democracia”).

No es la primera obra de una Compañía que arrastra un repertorio previo.
Su anterior función, En la plaza de mi pueblo. Akelarre músico festivo de títeres y bestias” está accesible. No necesitas ni una hora para ver la representación completa. En el cartel anuncian fechas y lugares.


No me siento capaz de identificar si lo que se relaciona al principio es el elenco de la obra, o las características por las que se definen los titiriteros:

republicanos sodomitas
heroes de guerra radioactivos
burros veganos
exjefes de estado
jornaleros sin tierra
guardias cerriles
trotamundos y muertos de hambre

he escrito de forma anarquista, evitando las mayusculas —privilegios— y los acentos —opresores— en un intento de respetar las pretensiones de la Compañía (que sí incluye mayúscula en su propio logo)


*****

En un comunicado de la CNT-AIT de Granada, en el que expresan su apoyo a Títeres Desde Abajo y “exigen la inmediata libertad de los detenidos y el libre ejercicio de la creación artística”, explican la trama:

La obra está protagonizada por una bruja, que representa a las personas de mala fama pública, y que se ve en la situación de enfrentarse a los cuatro poderes que rige la sociedad, esto es: la Propiedad, la Religión, la Fuerza del Estado y la Ley. La protagonista está en su casa, y, en primer lugar, su vida es interrumpida por la aparición del “Propietario”, que resulta ser el legítimo poseedor legal de la casa donde vive. No existen monjas violadas; bajo la forma de los muñecos, los adultos podemos comprobar que el propietario decide aprovecharse de la situación para violar a la bruja; en el forjeceo, la bruja mata al propietario. Pero queda embarazada, y nace un niño. Es entonces cuando aparece la segunda figura: una monja, que encarna la Religión. La monja quiere llevarse al niño, pero encuentra resistencia en la bruja, y en el enfrentamiento, la monja muere. Es entonces cuando aparece el Policía, que representa la Fuerza del Estado, y golpea a la bruja hasta dejarla inconsciente, y tras ello, construye un montaje policial para acusarla ante la Ley, colocando una pancarta de “Gora Alka-ETA” sobre su cuerpo, que intenta mantener en pie para realizar la foto, como prueba. A partir de este montaje policial, surge la cuarta figura, que es la del Juez, que acusa, y condena a muerte, a la protagonista, sacando una horca. La bruja se las arregla para engañar al juez, que mete la cabeza en su propia soga, y la aprovecha para ahorcarle, para salvar su propia vida.

*****

A modo de coda, dejo la transcripción textual del interrogatorio al que fueron sometidos, tras su detención.

— ¿Sabéis por qué estáis aquí?
— si
— ¿Por qué?
— el estado opresor ha tramado esta función y nos ha cargado el muerto
— ¿Ha habido muertos?
— estamos sufriendo la pena de banquillo como no habeis sido capaces de hacer con la infanta
— No se vaya por las ramas.
— no porque nos ahorcarian
— Vayamos a los hechos. ¿Cómo se declaran?
— marionetas titeres guiñoles muñecos
— Unos farsantes.
— como la bruja practicamos la autodefensa y liquidaremos a nuestros opresores a golpe de cachiporra
— ¿Me está amenazando?
— no pretendemos despersonificar a los opresores sino señalarlos
— ¿Cuáles son vuestras intenciones?
— es evidente
— No para mí.
— no dejar titere con cabeza
— Explíquese.
— vemos la vida desde abajo
— Es natural. En el teatrillo se colocan por debajo de los muñecos que manipulan.
— es alegorico
— ¿Qué es alegórico?
— cuando decimos titeres desde abajo tomamos una perspectiva sociologica no espacial
— ¿Saben lo difícil que resulta entenderles si no emplean mayúsculas, acentos o signos ortográficos?
— nuestra pretension es alterar el orden establecido
— Ya veo que no renuncian al plural mayestático.
— nosotros lo construimos con nuestras manos y es nuestro teatrillo
— ...
— creemos que las medidas represivas fomentan el advenimiento de seres del inframundo y la progresiva conversion de los asistentes en fieles de un akelarre sin fin
— ...
— emplearemos horcas guadañas cachiporras y guillotinas hasta que consigamos nuestros objetivos
— ...
— rechazamos la fuerza de la ley y recurriremos a la ley del más fuerte
— ...
— toma y toma y toma y toma y toma

sábado, 10 de enero de 2015

¡Última hora!

¡Últimas noticias!
Pase lo que pase, siempre hay alguien que ya lo sabía.
(incluso aunque sea una noticia que te acabas de inventar).

*****

En caso de ser cierta (y ser conocida por todos), el mismo de siempre puede añadir un montón de matices.























(y, seguramente como yo, también intentó dar al enlace que decía ya).

jueves, 6 de marzo de 2014

Liberales, pero literales

Se nos llena la boca afirmando que somos liberales; defensores de la libertad individual, como valor supremo. Sosteniendo que creemos que debemos ser capaces de pensar por nosotros mismos, tener a nuestro alcance la posibilidad de decidir qué está bien y qué no lo está, para poder obrar en consecuencia. Que sería bueno que nos dejaran decidir en nuestros propios asuntos y que no estaría de más que nos dieran un margen de actuación mayor. Que quizá no es bueno sentirse apretados por un gobierno —que mira para lo suyo, regulando de forma implacable todo lo que se le ponga por delante, preocupado por aumentar la recaudación—, unos bancos —que sólo se interesan por sus resultados, sin atender al modo que tengan que aplicar para llegar a conseguirlos—, unas multinacionales —que, siendo corporaciones, han perdido su manifestación corpórea y son capaces de evanescerse y deslocalizarse, para brotar de nuevo, mutatis mutandi, allá donde sean capaces de mostrarse más rentables—, abandonados por unos agentes sociales —los sindicatos, que haciéndose cada vez más agentes, han perdido su valor social, asumiendo que en algún momento la hubieran llegado a tener—.

Nos llenan de despecho los detalles de algunas medidas recientes.

1 — El céntimo sanitario

"¿Hay algo que no hayan entendido?" Ilustración: Faro

No es sólo que España supiera que la medida era ilegal. Ni que Bruselas tardara 10 años en decidirlo. Ni que, cuando se anunció la decisión, la medida ya no pudiera revertirse, porque había dejado de estar en vigor desde un año antes. Ni que para devolver lo que se recaudó, ilegalmente, deban aportarse facturas, sin aceptar los justificantes de pago mediante tarjeta de crédito. Ni que iniciar un procedimiento para recuperar el dinero sea tan costoso que a ningún particular le merecerá la pena atreverse a dar el paso. Ni tan siquiera que la prescripción de la irregularidad esté fijada en cuatro años, por lo que todo lo requisado antes de esa fecha está a salvo, a todos los efectos.

Quizá lo más indignante es que, sumado a todo ello, el desajuste entre los 13.000 millones de euros recaudados ilegalmente por el Estado y los 2.300 millones que se estiman recuperar, según las asociaciones de transportistas, esos 10.700 millones de euros, que no dan para comprar WhatsApp, no serán considerados por el gobierno como parte de la economía sumergida.


2 — Tarifa plana

En el debate del estado de la nación el gobierno planteó reformas estructurales para aliviar la tasa de paro. Las reglas de la neolengua deben aplicarse para averiguar qué supone eso. La primera es que, a pesar de hablar en plural, debe entenderse en singular. La segunda es que las medidas, cuando se pongan en práctica, irán en sentido contrario al afirmado al ser anunciadas y, así por ejemplo, cuando se dice superficial, se entenderá estructural y, cuando se dice estructural, se deberá entender superficial. La tercera regla es la de la letra pequeña, que, básicamente, se resume en que el reglamento podrá contravenir todos los principios enunciados en la ley (conocida como la acotación de Romanones).

En todo caso, asombra la capacidad de un gobierno que aprendió que, dado que el populacho tiene una tendencia a abreviarlo todo —y, así, como el “Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH)” terminó conociéndose como “céntimo sanitario”—, será mejor dárselo masticado, preparado para el abrevadero, abreviado, en términos que ya conozcan y usen, próximos a ellos. Tarifa plana, como muchos desean dejar su electroencefalograma.



¿A quién le importa conocer los detalles si ya hemos visto cómo aplauden la medida?

3 — Que no quede nada por rapiñar

El gobierno plantea regular el crowfunding, más que para establecer garantías a los usuarios y delimitar las responsabilidades de los promotores, como forma de aliviar la necesidad de aumentar la recaudación.

Siendo un sistema emergente, se entiende la emergencia de la proposición de la medida.


4 — Capitalizar deuda

El gobierno está sopesando la posibilidad de facilitar la conversión de deuda, de aquellas empresas que demuestren que hayan sido rentables, pero estén pasando por dificultades temporales, mediante la intervención de los bancos, convirtiéndose en accionistas a cambio de capitalizar su deuda.

Dicho de otra forma: se modificará la ley concursal y se recompensará a la banca que salve empresas.


Ya sé que todo lo que suene a economía es complejo de entender. Lo tuitearé:

El gobierno facilitará que las comadrejas entren a poner orden en los gallineros.

Todo un detalle.

"No os quejéis, que os estoy rescatando"

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Con todos estos asuntos sobre la mesa, el hervidero se produjo por la emisión del programa Operación Palace, donde Jordi Évole, buscando recuperar el apelativo que le llevó a la fama, ficcionaba sobre una explicación alternativa al Golpe de Estado del 23-F.



Los integristas del periodismo, creyentes de su propio dogma, depositarios de un cuarto poder que nadie les ha entregado, cerraron filas, negando la posibilidad de emplear el humor, la ironía o la burla, condenándonos para siempre a una literalidad, profundamente aburrida.

Eliminan la capacidad para leer entre líneas, por carecer ellos mismos de ella. Se reduce nuestra existencia comunicativa a un conjunto de frases cortas que, además, resulta preciso puntualizar, añadiendo como punto final el emoticono correspondiente, en evitación de posibles confusiones.

¡Qué detalle! :P

*****

Literalmente: No hace falta ser príncipe para afirmar que uno es tan feliz.

Prince Phillip MitchellI’m so happy



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Fascinado por Henry D. Thoreau, digo con él, literalmente, como dejó escrito en “Desobediencia civil”:

“El gobierno por sí mismo, que no es más que el medio elegido por el pueblo para ejercer su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios antes de que el pueblo pueda intervenir. El ejemplo lo tenemos en la actual guerra de México [1846-1848], obra de relativamente pocas personas que se valen del gobierno establecido como de un instrumento, a pesar de que el pueblo no habría autorizado esta medida”.
“¿Cuál es el valor de un hombre honrado y de un patriota hoy? Dudan y se lamentan y a veces redactan escritos, pero no hacen nada serio y eficaz. Esperarán con la mejor disposición a que otros remedien el mal, para poder dejar de lamentarse. Como mucho, depositan un simple voto y hacen un leve signo de aprobación y una aclamación a la justicia al pasar por su lado”.
“Los que, sin estar de acuerdo con la naturaleza y las medidas de un gobierno, le entregan su lealtad y su apoyo son, sin duda, sus seguidores más conscientes y por tanto suelen ser el mayor obstáculo para su reforma”.
“Hay leyes injustas: ¿nos contentaremos con obedecerlas o intentaremos corregirlas y las obedeceremos hasta conseguirlo? ¿O las transgrediremos desde ahora mismo? Bajo un gobierno como este nuestro muchos creen que deben esperar hasta convencer a la mayoría de la necesidad de alterarlo. Creen que si opusieran resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero eso es culpa del propio gobierno. ¿Por qué no está atento para prever y procurar reformas? ¿Por qué no aprecia el valor de esa minoría prudente? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no anima a sus ciudadanos a estar alerta y a señalar los errores para ‘mejorar’ en su acción?”

O todas las otras citas, que recojo en la página hermana a ésta, igualmente aplicables.


domingo, 9 de febrero de 2014

Primera plana

En 1974 Billy Wilder dirige “The front page” (“Primera plana”), una película basada en la obra teatral de Ben Hecht y Charles MacArthur, que ya había sido adaptada en 1931 por Lewis Milestone y por Howard Hawks, en 1940, con el título “His girl Friday” (“Luna nueva”), protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell.

En la versión de 1974, con guión de Wilder y su partenaire habitual, I. A. L. Diamond, los protagonistas son interpretados por Jack Lemmon, como Hildy Johnson, el reportero, y Walter Matthau, en el papel de Walter Burns, director del Examiner de Chicago.

Esa fuente de conocimiento que es la wikipedia señala:

“Esta película nos hace ver que la prensa no siempre es veraz y objetiva. No busca la verdad, sino la mayor exclusiva, lo que más le guste al público y la venta de periódicos a base de mentiras, falsas noticias y primicias conseguidas de manera ilegal. En la película los periodistas se pasan la tarde jugando a las cartas y bebiendo alcohol, mientras sólo uno o dos buscan e investigan. Cuando uno de los periodistas que sí trabaja llama a la redacción de su periódico para informar lo que ha visto, los demás que lo escuchan se aprovechan de él y llaman a sus correspondientes periódicos dando una versión distorsionada de lo que ha dicho el primer periodista”.

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Siempre recuerdo esa película y su visión cáustica de una prensa libre, objetiva y preocupada por mantener informados a sus lectores.

Algunos días más que otros.

Hoy he comprado El País. En sus páginas viene una muestra de periodismo de raza (otra más). Han tratado de conseguir la mayor exclusiva en la declaración de la Infanta Cristina. Su mayor aportación consiste en una imagen (en este mundo, con tendencia obsesiva hacia lo visual, era esperable).


"Retrato de la Infanta hecho durante su declaración por un letrado que pide anonimato" Fuente: El País

El pie de foto no es mío. Es una copia literal del que aparece en la versión impresa (y en la digital).

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Soy capaz de identificar los paralelismos entre un letrado (que no quiere dar la cara, pero consigue pasar un carboncillo, de extranjis, entre los arcos de detección de metales, arriesgando su carrera) y el plan maestro de Walter (tratando de convencer a Hildy, para pasar, de tapadillo, una cámara fotográfica e inmortalizar el momento).


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Es una lástima que el boceto transmita la sensación de poder corresponder a una cualquiera.


domingo, 2 de febrero de 2014

Un (triple) paso atrás

Cada persona construye su pensamiento de forma individual, estructurando de forma única ideas que adquiere por la experiencia, la lectura o la imitación de modelos y referentes.

Uno es lo que cree saber (y lo que cree recordar).

En ese proceso de desarrollo personal, se producen altibajos, normales en cualquier proceso de cambio. No son lineales, ni uniformes.
Pero sí son acumulativos.

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Hoy, domingo radiante, apetecía hacer planes.

Bobby Hebb: Sunny


Los británicos, que tienen sus cosas, organizan la semana de forma diferente. Sitúan el domingo en el inicio. Es una condición determinante. Si todo fue bien, que cada día sea como si fuera domingo, es una alegría que hasta el melancólico Morrissey es capaz de apreciar.

Morrissey: Everyday is like sunday


Organizamos un plan familiar, basado en tres “P”, modernizando el clásico gastronómico “paella, pollo, pasteles” (sabiendo que no lo resistiríamos), suponiendo, ingenuos, que sí podríamos superar una dieta de “paseo, prole, periódicos”.

No puedo objetar nada a los dos primeros, pero la lectura del periódico, me convenció de que siempre hay tres patas para un banco, que, como en un proceloso piélago polinesio, deben producir un efecto combinado: hoy se trata de un tufo que se percibe pronto, una pestilencia, un hedor putrefacto.

“Algo huele a podrido en Dinamarca”.

"Algo huele a podrido" Ilustración: Borja Montoro

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Un juego que recuerdo haber practicado: preguntabas a alguien qué significaba ese dicho y, como cuesta admitir que se desconoce la respuesta, todos se aventuraban a dar la primera contestación que les pasaba por la cabeza. Hoy, perdería parte de su gracia; todo el mundo cuenta con conexión instantánea. Hay quien en su móvil se ha puesto enlace directo a la wikipedia y al diccionario de la RAE, lo que zanja cualquier debate de forma fulminante.

Pero, en una caverna, sin WiFi, como postulado inicial, se obtendrían respuestas dispares:

Un programa de la MTV.
Un blog de política.
El último libro de relatos de Agustín Fernández Mallo.

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Hoy, es la sensación que me queda —un pegadizo y pestilente olor putrefacto—, tras leer el periódico que, por última vez, se publica con Pedro J. Ramírez al frente de la orquesta.

Sé que no me será suficientemente agradecido, pero he tenido el valor de leerme, al completo, la postrera Carta del Director, en la que, era sabido, explicaría a su modo la historia reciente de España, atravesada por su figura, más caballeresca que triste, en una crónica tan matizada y llena de postureo como se había vaticinado. Vi también, en su momento, el meeting con el que se despidió de su redacción.

Paso por encima de su tramposa forma de hacer cuentas, dando “las gracias de corazón a todos esos españoles que han abierto casi catorce mil millones de veces un periódico con mi firma” (sin plantearse, siquiera, que hubiera podido realizarse, al menos en una parte, “a pesar de ello”), sin detenerme en su idea falaz de que, siendo un cambio necesario, todo seguirá siendo lo mismo, de la mano de Casimiro García Abadillo, el nuevo director, quien “tiene muchas de mis virtudes y pocos de mis defectos” y, omito analizar en profundidad su metáfora de la orquesta y los músicos, toda vez que intuyo que su pretensión era la de figurar, él mismo, como un artista, vestido de frac, batuta en mano, como muestra la ilustración de Ricardo Martínez, en la que aparece, no podía ser de otro modo, simbólicamente decapitado.

Entre alguna cita ajena (tan variopintas como Juvenal, John Adams y Alaska y Dinarama), y muchas propias, me quedo con la siguiente:

“Lo he dicho siempre: el periodismo es una forma de vida que adquiere valor en sí misma. La forma de vida más digna y emocionante a la que cabe dedicar el tiempo de cada uno en esta tierra”.

Con un par.

Anuncia, de todas formas, en un tono que se percibe amenazante, sus proyectos futuros, entre los que estarán sus cartas dominicales, “bajo un nuevo epígrafe y en una ubicación distinta”.

La coincidencia con Luis María Anson, el cadáver de otro director de rotativos, hará que El Mundo adquiera, al menos durante un día a la semana, el destino final de cualquier diario: “envolver pescado podrido”.

*****

Aliviado, termino la lectura de la carta y miro la columna derecha de la página 3, donde se incluyen los editoriales. El tercero de ellos reclama mi atención.

El ‘psicólogo’ que cambió la historia

Miro preocupado, tratando de saber de qué compañero de titulación hablan.
El antetitular, en tipo más pequeño, lo aclara.

Fallece Luis Aragonés, referente del fútbol español de los últimos 40 años

Más adelante, se mencionan algunos de los episodios más destacados de su trayectoria como entrenador, de sus métodos de trabajo (los que justificarían la utilización del calificativo) y sus enfrentamientos con algunos jugadores: Romario, José Antonio Reyes, Eto’o.

Una filosofía vital (más que una psicología): “y ganar, y ganar, y ganar, y después ganar. Eso es el fútbol”. Una idea, preocupante siempre, de que el fin justifica los medios, refrendada en una cita que no he visto, pero que recuerdo, en la que afirmaba que “este partido hay que ganarlo, por lo civil, o por lo criminal”.

Un tipo singular, inolvidable, que justifica que hoy, 25 años después, entienda el verdadero significado de las palabras de ella, cuando decía tajante que “serás licenciado en Psicología, pero tú no serás psicólogo en la p**a vida”.

No es, desde luego, el tipo de psicología con el que yo quiera identificarme. Me parece una forma podrida de despedir a un futbolista, a un entrenador, a alguien que desempeñó, con pasión y éxitos, su labor profesional.

Pero no era psicólogo.

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Y, tras periodistas cesados y falsos psicólogos, queda una tercera “P” en la que apoyar mi tesis del estado de podredumbre en que nos encontramos, el que hace que algo huela mal aquí: el Plan de formación (una ramificación política).

No hablo de aquellos en los que participan empresarios y sindicatos. Pienso en los que se perfilan para los jóvenes, mucho más determinantes para nuestro futuro (y el suyo). Esa ley de Educación que se aprobará que, según resumía alguien hace unos días, se trata, básicamente, de “los mismos perros, con distintos collares (pero libros nuevos)”.

Cambios cosméticos (nominales) que, ni buscan un cambio profundo, ni cuentan con consenso inicial. Se cumple el precepto: “Nuevo Gobierno, nueva Ley de Educación”.

Se marca como objetivo prioritario una orientación hacia el mercado laboral, usando como elemento primordial la “empleabilidad”, en un discurso utilitarista, apoyado en la convicción de que la gente —las masas, según Ortega y Gasset—, sean considerados recursos, reemplazables sin escrúpulos, como explica Michela Marzano en su ensayo esencial “Programados para triunfar”.

Junto a mi amigo Johnny fantaseábamos con la posibilidad de que se incluyera una asignatura obligatoria para enseñar a los jóvenes a conocer la música rock. No dudo de la importancia de estudiar a Bach, Vivaldi o Mozart (recordando a Fernando Argenta, recientemente fallecido), pero, con toda seguridad, conocer a los Stones, Beatles o Sam Cooke, les producirá mayor impacto y favorecerá el desarrollo de mejores personas.

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Pero no interesa el desarrollo de personas completas, formadas, con criterio propio.
Que busquen saciar sus conocimientos en las fuentes (originales).
Que cumplan con el mandato reiterado de Gustavo Bueno en sus magistrales clases: “lean, hombre, lean”.

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Algo seguirá oliendo a podrido en Dinamarca, siempre, mientras todo siga siendo lo mismo.

Para salir de esta locura, deberemos dar un paso adelante.

Madness: One step beyond


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Dejo como tarea irresuelta la aclaración exacta del origen de la cita.

Actualización (19:30)

Claro que me acabo de enterar que hoy es el día de la marmota. Eso lo explica TODO.

(Gracias a RV)

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...