Tras
los traspiés de un buscavidas juvenil (incluyendo dos ingresos en el
correccional de menores y su paso, sin demasiado éxito, por el boxeo), estuvo
en The Dominoes (el grupo liderado
por Billy Ward) hasta debutar en
1957 como solista. Lo hizo con material escrito por su colega de guantes, Berry Gordy, que, tras separarse de
Wilson, fundo el sello Motown.
Wilson
era un maestro del espectáculo y figura destacada en la transición del R&B al soul, lo que hace más que justificado el apodo por el que se le
conoció: “Mr. Excitement”.
Su
carrera estaba en declive cuando grabó este tema que le llevaría otra vez a
disfrutar de los favores del gran público.
En
septiembre de 1975 estaba cantando uno de sus grandes éxitos, “Lonely Teardrops”, cuando sufrió un
infarto masivo y se desplomó en el escenario. Los espectadores se pusieron a
rugir, entusiasmados, pensando que era una rutina preparada. El presentador de
la gala, Dick Clark, comprendió que
algo raro pasaba, se acercó a Wilson y, tras devolverle la respiración, se
avisó a una ambulancia y se le trasladó al hospital más cercano. Entró en coma
y estuvo hospitalizado hasta su muerte en enero de 1984. Elvis Presley corrió con gran parte de la minuta, porque ambos se
tenían mutua admiración y respeto.
*****
Tu
amor me llevó más alto
De
lo que había llegado nunca
Así
que sigue así
Apaga
mi deseo
Y
estaré a tu lado para siempre
Cuando
en “Ghostbusters II”, los Cazafantasmas
(Bill Murray, Dan Aykroyd y el resto del elenco) debían poner en marcha a la
estatua de la Libertad empleando una baba cargada de emociones positivas, el
verdadero motor fue poner
a todo volumen a Jackie Wilson cantando en el walkman. Ni Iker Jiménez
podría plantear la más mínima objeción a esta solución nada improvisada.
Me
hace llegar un amigo una canción que, según me cuenta, le ha enviado su hija
Claudia, todavía adolescente, y colige que, quizá, es posible, aún haya
esperanzas para la Humanidad, presuponiendo que el gusto musical es un
indicador fiable para medir nuestras posibilidades de supervivencia, algo que
sabe que comparto.
Es
una de esas canciones que me suenan y que sirven para despertar mi interés en
seguir el hilo, como una moderna Ariadna.
Lo
primero que me llama la atención de Carlton es que es el tío más rápido en
vestirse. Empieza a bailar abrochándose la camisa y, en un plis, ya se ha puesto la chaqueta del smoking (lila) y la tarabica
(negra, tamaño king size, acorde a la
moda del momento). Eso no lo hace cualquiera.
Suena
a Stevie Wonder (que había arrasado
el año precedente con Hotter Than July y baila como Michael Jackson (post-Off the Wall, pre-Thriller).
Y,
visto con la mentalidad ochentera, ha
dispuesto a cuatro jamelgas —que ni
bailan bien, ni son unos pibones,
pero que, elegidas por su signo (astronómico) dejan pasar la oportunidad de
llenar el escenario con otras ocho más que completen la docena—.
Son
Piscis, Géminis (sólo una), Virgo (¡Ja!) y Aries.
¿Estará
en el backstage la señorita Escorpio?
¡Acuario
está en la piscina!
Asumo
que han comprendido que en este contexto no cabe Leo.
El
día de la grabación era jueves y ese día Libra libra.
Y,
no sé, Tauro, Sagitario, Capricornio y Cáncer puede que no estuvieran
sindicadas, ¡a saber!
*****
La
intención de la canción es explícita; la vista de la carátula del disco, donde
Carlton posa en actitud machoman, no
deja lugar a dudas.
Ya
sabemos en qué consiste el Mama Jama.
*****
Yeah,
ooh, oooh
[Sí, oh, ooh]
Look
at her
[Mírala]
She’s
a bad mama jama
[Es una chica mala]
Just
as fine as she can be, hey
[Tanto como puede, eh]
Her
body measurements are perfect in every dimension
[Las medidas de su cuerpo son perfectas desde
cualquier punto de vista]
She’s
got a figure
[Tiene un tipazo]
That’s
sure enough getting attention
[Lo tiene todo para llamar la atención]
She’s
poetry in motion
[Es poesía en movimiento]
A
beautiful sight to see
[Una alegría para los ojos]
I
get so excited viewing her anatomy
[Me excito al ver su cuerpo]
She’s
built, oh, she’s stacked
[Está bien hecha, oh, todo está en su
sitio]
Gota
all the curves that men like
[Tiene todas las curvas que les gustan a
los hombres]
Catorce
años antes, Robert Knight, nacido Robert Henry Peebles, obtuvo mucho éxito con
una canción escrita por los dueños del sello Rising Sons, Buzz Carson y
Mac Gayden, en su intento de sonar a
la Motown, como una imitación de Four Tops o The Temptations, que en esa época eran la punta de lanza del soul vocal.
*****
Los
corazones se extravían, dejando dolor al irse
Me
fui, justo cuando tú me necesitabas tanto
Lleno
de arrepentimiento vuelvo rogándote
Perdona,
olvida, ¿dónde está el amor que una vez conocimos?
Steve Ellis, Maurice Bacon, Rex Brayley, Auguste Eadon, Morgan Fisher, Lynton Guest & Mick
Jackson
*****
En
el Reino Unido tuvo más éxito el combo psicodélico liderado por Steve Ellis,
siguiendo la costumbre inglesa de apropiarse de materiales procedentes de
ultramar, como ya habían hecho Beatles
y Stones (compañeros suyos los segundos en Decca; Jagger y Richards
compusieron su primer single, “She Smiled Sweetly”); una senda que muchos
otros habían explorado antes (no sólo en lo musical) y a los que la Corona les
otorgaría sus más altas distinciones.
Love
Affair llegarían al #1 de las listas británicas con esta canción en la que
cuentan con la implacable línea de bajo de Mick Jackson.
El
verano del amor dejó huellas y cambió
actitudes.
Y,
en una vuelta de tuerca inesperada, en 1974, siete años después de que Robert
Knight cantara por primera vez esta canción y siete antes de que Carlton, acompañado
por una tercera parte del zodiaco, embutidas en coloridos bañadores, se atreviera
a decir, mientras se vestía y se desvestía y no dejaba de bailar, que su chica
era una “mala mama jama”, tras haber
pedido “amor eterno”, no sabemos si a
la misma mama, o a otra jama diferente, lo que demuestra lo
volátil de modas y costumbres y hace que la declaración de mi amigo, el padre
de una adolescente, Claudia, que es bastión de nuestra renacida esperanza, tenga
bastante más sentido del que atesora quien escribe esto y que sea poderosa como
el acero.
*****
Todo
esto —bueno, no exactamente todo— fue
lo que bullía en mi cabeza cuando escuché la canción y leí que su cantante era
Carl Carlton.
Y
digo que no era todo, porque mucho
ha salido de una búsqueda guiada por mi curiosidad y, esto es seguro,
habrá esperanza para la Humanidad si nuestros adolescentes siguen siendo
curiosos y esa necesidad es algo que, como padres, deberemos alentar y
alimentar.
Brian Wilson, Carl Wilson, Dennis Wilson, Mike Love, Al Jardine & Bruce Johnston
*****
Cuando
dejo una canción aquí, pienso en que sea un descubrimiento para alguien.
Es
evidente que no es mi propósito en este caso, porque supongo que es una canción
que todo el mundo conoce.
Pero,
¿y si hay alguien que nunca ha escuchado esta obra maestra, siendo consciente
al menos?
Así
que imagino que, bien por nostalgia, bien por fascinación, siempre es buen
momento parta escuchar esta canción que, a mí al menos, me da un buen rollo de
lo más apetecible.
La
sacerdotisa del soul fue siempre una
artista comprometida.
Y
en esta época, cuando se sentía más próxima al Movimiento de los Derechos
Civiles, hizo suya esta canción de Billy
Taylor que ella convirtió en un himno que, ojalá, ya nunca más fuera
necesario cantarlo, más allá de buscando disfrutar de sus cadencias.
Aunque,
me temo, estamos viviendo una época en que nos arrebatan la libertad.
Pero
a veces creo que es posible que, alguien, puede no conocerlo.
Y
se perdería cosas tan maravillosas como la interpretación que subo hoy.
Es
el festival Internacional de Monterey, donde participó por el empeño de Jerry Wexler, su mentor en Atlantic. Wexler pensaba que era una
oportunidad para llegar a una audiencia mayor.
Y
acertó del todo porque su actuación, que cerraba las del sábado 17 de junio de
1967, el verano del amor, se considera la más exitosa de todo el Festival.
Poco
después, el 10 de diciembre de ese año, moría en un accidente de aviación en el
lago Monona, cerca de Madison, Wisconsin.
Tenía
26 años.
Su
fulgurante carrera, desde 1962, con su primer disco para STAX, hizo que fuera, ya para siempre, The Big O.
Y
éste es uno de los pilares sobre los que se sostiene su leyenda.
*****
Presentación:
Me
gustaría que vosotros, vamos a bajar un poco la velocidad esta vez y cantar un
número conmovedor. Esta canción, es una que conoces y que todos deberíamos
cantar alguna vez. Todos nos amamos, ¿no? ¿Tengo razón? Déjame oírte decir que
sí. Entonces todo va bien.
Te
he estado amando demasiado tiempo para parar ahora
Estás
cansada y quieres ser libre
Mi
amor se hace más fuerte a medida que te conviertes en un hábito para mí
Una
serie de TV que se desarrolla en dos contextos; entorno a una prisión de
Arizona, donde se encuentra preso Jefferson
Grieff (Stanley Tucci), un
asesino confeso, y un pueblo en UK donde viven un pastor anglicano, Harry Watling (David Tennant) y su familia.
Cuatro
episodios de una hora de duración que me han generado una angustia
indescriptible, escritos por Steven
Moffat.
Una
canción que se hizo muy famosa en la versión del Hombre de Negro, Johnny Cash,
incluida en su disco póstumo de 2006, el quinto Volumen de la serie American,
concebida y producida por Rick Rubin.
*****
El
vídeo, que no puede contar con la presencia de Cash, sí deja ver a numerosos
talentos, amigos del finado: Iggy Pop,
Kanye West, Kris Kristofferson, Patti
Smith, Sheryl Crow, Dennis Hopper, Woody Harrelson, Bono, Keith Richards, Billy Gibbons, Johnny Depp,
Una
viuda (Shirley Jones) y sus cinco
hijos (David Cassidy, Susan Dey, Danny Bonaduce, Jeremy
Gelbwaks y Brian Forster)
deciden dedicarse a cantar, en el ficticio pueblo de San Pueblo y viajan con un
autobús, al estilo de los Merry
Pranksters de Ken Kesey.
Es
la trama de una serie de TV, “The
Partridge Family”, que en España se emitió entre 1971 y 1973 y que yo
recuerdo haber visto (doblada en México; he aquí un episodio a modo
de ejemplo) bajo el título de “Mamá y
sus increíbles hijos”.
Inicialmente
estaba pensado que los actores no cantaran. La única que sí lo iba a hacer era
Shirley Jones, mientras sus hijos (ficcionales) simulaban esforzarse cantando y
tocando diferentes instrumentos. Entre los hijos David Cassidy puso empeño y
demostró tener valía y determinación. Enseguida cantaba junto a Shirley,
acompañados por coristas profesionales y los músicos de sesión conocidos como The Wrecking Crew.
Todo
encajó a la perfección y su primer sencillo se encaramó en las listas de
éxitos.
Excuso
detenerme en analizar el componente edípico subyacente en una interpretación
tortuosa de la letra de la canción en la que la voz principal (Cassidy) se ve
acompañada por su partenaire habitual
(su madre en la ficción) como corista, y lo hago para que no me tengas por
enfermizo, pero debo apuntar que la evolución de ambos dio alas a Cassidy (que
rehusaría mantener una relación afectiva duradera con Susan Dey, su supuesta
hermana, dejando que el triunfo de ésta llegara como parte del elenco de “La ley de Los Ángeles”) y le llevaría a
ser un destacado teen idol, responsable
y destinatario de la cassidymania. En
todo caso te dejo sobre aviso (por si te animas a buscar por tu cuenta y no me
puedas acusar de no haberte prevenido) que, retorcida que es la vida en
ocasiones, Shirley Jones era su madrastra, tras haberse casado con su padre
natural, el actor Jack Cassidy (en tres
ocasiones fue el asesino atrapado por el Teniente
Colombo; su propia muerte en 1976 fue un enorme enigma; había llamado a su ex-esposa,
Shirley, para invitarla a tomar una copa en su apartamento, a lo que ella se
negó y, tras encender un cigarrillo, se quedó dormido, se le resbaló de las
manos, prendió fuego al sofá en el que reposaba y a toda la habitación, y murió
calcinado. Sus restos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el
Pacífico. David y Shirley confirmarían los problemas de salud mental de los
últimos años de Jack: se le diagnóstico trastorno bipolar, fue visto por sus
vecinos regando las plantas desnudo, afirmó su certeza de “saber que era Cristo”, confesó a su hijo sus experiencias
homosexuales y su convicción de ser bisexual, mostraba en suma un
comportamiento que a nadie extrañaría si fuera calificado como errático).
*****
Hay
ocasiones en que tengo la sensación de que Sófocles
era algo más que un visionario.
We All Shine On:
Celebrating The Music Of 1970 (2022)
Pittsburgh,
Pennsylvania (USA)
*****
La
encontré hace un tiempo, versionada por un genio del power pop, dentro de un recopilatorio de canciones de 1970, en una
de esas recomendaciones
semanales que junta Bernardo de
Andrés en Mi tocadiscos dual.
Todo
lo que había de ficticio en la serie de TV de los Partridge era producido por la inspiración de una familia real, los
Cowsills, cuatro hermanos que
tocaban y cantaban juntos tratando de emular a The Everly Brothers, primero, y The Beatles, más tarde (las modas cambian, amiguitos) y que,
gracias a la intuición de alguna luminaria a la que se le ocurrió añadir a su
madre, formaron un grupo, recogiendo el testigo de los Von Trapp, reavivado por el éxito de la película de 1965
protagonizada por Julie Andrews y Christopher Plummer.
Su
primer lanzamiento dio en la diana, pero, pese a que tuvieron dificultades para
lograr reproducir el sonido de la lluvia que sirve de introducción a la canción
(lo que consiguieron tras acelerar el chisporroteo del bacon al freírse), eso
no fue todo. Ya tenían el tema grabado cuando la madre (Mini-Mom, como era conocida, por su diminuta estatura) se incorporó
al grupo y tuvieron que grabar sus voces. Según palabras de Bob les resultó muy
chocante estar en el estudio y escucharla cantar, algo que nunca había hecho
antes junto a ellos).
*****
El
fenómeno de los clanes familiares (y sus clones ficticios) fue fértil para la
TV: The Archies, The Monkees, The Jackson 5, The Banana
Splits...
Y
cierro esta excursión con el disco que la familia (renovada; sólo sigue Bob de
la formación original; Susan y Paul son los hermanos que se apuntaron al constatar
sus padres que, haciéndolo, se podían ahorrar una pasta en canguros) publicó el
30 de septiembre, cincuenta y cinco años
después de su primer (y exitoso) lanzamiento; un disco tan digno y lleno de
mérito que Bernardo de Andrés (otra vez él) incluyó en su lista
de 87+1 mejores discos del año que confeccionó para Rock The Best Music, un fanzine
digital en el que comparte una pequeña fracción de sus desvaríos musicales.