Una
ciudad en declive frente a otra en auge. City
WARS® pondrá a prueba la solvencia musical de ambas.
Detroit
tuvo un crecimiento increíble en el siglo XX como sede de los principales
fabricantes de coches (Ford y otros) llegando a ser conocida como MotorTown.
Denver,
surgida como consecuencia de la fiebre del oro y, cargando con su pasado
minero, supo concienciarse sobre el impacto de las acciones humanas en el
entorno (está al lado de las Montañas Rocosas) y entendió cómo influiría la
celebración de unos Juegos Olímpicos.
Dos
ciudades muy diferentes se enfrentan hoy en City WARS®.
Por
una parte, Detroit, la capital del Motor, ejemplo del desarrollo industrial del
MidWest desde el establecimiento de la fábrica de Ford y otros constructores de
vehículos, pero que está sufriendo una crisis por la deslocalización de las plantas
fabriles.
Del
otro lado, Miami, la puerta de las Américas, destino residencial y turístico.
Una de las ciudades con mayor crecimiento con al atractivo añadido de sus
playas, sus cruceros y sus entidades financieras. Es el destino ideal de
jubilados e hispanoamericanos.
No
sé. Quizá podría decir que nada podría sorprender a los que seguimos a JRW
desde su debut en 2019, pero es evidente que no sonará a cierto cuando su 4º
LP, del año pasado, surgió como una idea loca tal que “¿cómo sonaría Whitney Houston
versionada por los Blues Brothers?
Y
dado que ni Belushi, ni Aykroyd estaban disponibles, JRW hizo
de todas (y, ya puestos, de Dolores O’Riordan,
Cher, Janis Joplin, Joni Mitchell,
Q Lazzarus, Sinéad O’Connor, Dolly
Parton, Beyoncé, Regina Spektor, y de Lizzo).
Tras
los traspiés de un buscavidas juvenil (incluyendo dos ingresos en el
correccional de menores y su paso, sin demasiado éxito, por el boxeo), estuvo
en The Dominoes (el grupo liderado
por Billy Ward) hasta debutar en
1957 como solista. Lo hizo con material escrito por su colega de guantes, Berry Gordy, que, tras separarse de
Wilson, fundo el sello Motown.
Wilson
era un maestro del espectáculo y figura destacada en la transición del R&B al soul, lo que hace más que justificado el apodo por el que se le
conoció: “Mr. Excitement”.
Su
carrera estaba en declive cuando grabó este tema que le llevaría otra vez a
disfrutar de los favores del gran público.
En
septiembre de 1975 estaba cantando uno de sus grandes éxitos, “Lonely Teardrops”, cuando sufrió un
infarto masivo y se desplomó en el escenario. Los espectadores se pusieron a
rugir, entusiasmados, pensando que era una rutina preparada. El presentador de
la gala, Dick Clark, comprendió que
algo raro pasaba, se acercó a Wilson y, tras devolverle la respiración, se
avisó a una ambulancia y se le trasladó al hospital más cercano. Entró en coma
y estuvo hospitalizado hasta su muerte en enero de 1984. Elvis Presley corrió con gran parte de la minuta, porque ambos se
tenían mutua admiración y respeto.
*****
Tu
amor me llevó más alto
De
lo que había llegado nunca
Así
que sigue así
Apaga
mi deseo
Y
estaré a tu lado para siempre
Cuando
en “Ghostbusters II”, los Cazafantasmas
(Bill Murray, Dan Aykroyd y el resto del elenco) debían poner en marcha a la
estatua de la Libertad empleando una baba cargada de emociones positivas, el
verdadero motor fue poner
a todo volumen a Jackie Wilson cantando en el walkman. Ni Iker Jiménez
podría plantear la más mínima objeción a esta solución nada improvisada.
Marzo de 1971: Se graba
la canción en el Estudio A, en Hitsville USA (así se conocía a la factoría de
Detroit).
21 de mayo de 1971: Se
publica What's Going On, el LP que incluye el tema como sexto corte
(cierra la cara A).
10 de junio de 1971:
Lanzamiento del single, segundo tras
el que da título al LP.
1 de abril de 1984: Tras
una violenta discusión con su padre, éste dispara a su hijo dos veces, siendo
el primero de ellos fatal. Marvin Gaye es declarado muerto a la 1:01 PM, un día
antes de cumplir 45 años.
1991: Motown Records edita un videoclip conmemorativo
de los 20 años de la canción y el LP (una de las joyas imprescindibles de la
historia de la música). Aparecen figuras relevantes como David Bowie, Diana Ross
o Wesley Snipes.
21 de mayo de 2021: Se
estrena un nuevo
videoclip, con motivo de los 50 años de la canción. En pocas palabras: resulta
deprimente que no se les haya ocurrido nada más imaginativo, pero el sonido es
mucho mejor que el del anterior. En veinte años han mejorado muchas cosas; más
técnicas que artísticas.
*****
En
el LP en que Gaye —abrumado hasta la desesperación— decidió meterse en
política, dedica esta canción a la destrucción del medio ambiente en una
sociedad modernizada.
Tenía
claro la causa de sus preocupaciones, como dejó escrito en su biografía, “Divided Soul”:
“Cuando
no seguimos el ejemplo de Jesús y
nos dejamos llevar por la explotación y la codicia, nos destruimos a nosotros
mismos. De eso trata ‘Mercy Mercy Me’”.
*****
Resulta
interesante imaginar que Marvin pudiera contemplar el desarrollo de la acción
política en todos estos años, para darse cuenta de que, en resumen, en un mundo
globalizado y deslocalizado, el principal recorrido para alcanzar un “mundo sostenible” pasa por movilizar a
los ciudadanos y conseguir que separen sus residuos en bolsas de colorines y
que, al tiempo, dejen de usar bolsas cuando van a hacer la compra, mientras
dejan impunes a las grandes corporaciones.
En
fin.
*****
Ten
misericordia de mí
Las
cosas no son lo que solían ser
Adónde
se han ido todos los cielos azules
El
veneno es el viento que sopla del norte, del sur y del este
Ten
misericordia de mí
Las
cosas no son como solían ser (Ten piedad, Padre)
Petróleo
desperdiciado en los océanos y los mares (Ten piedad, por favor, ten piedad)
Pescado
lleno de mercurio (Por favor, ten piedad, Padre)
Radiación
subterránea y en el cielo (Por favor, ten piedad, ayúdanos, Padre)
Los
animales y pájaros se están muriendo (Por favor, ayúdanos, Padre)
¿Qué
pasa con esta Tierra superpoblada? (Ten piedad, oh Padre, ten piedad)
¿Cuánto
abuso más del hombre puede soportar? (Por favor, ten piedad)
Tengo
bastante claro que el personaje de Baldwin se inspira en Jackie Wilson, cantante de enorme éxito en el cambio de década,
cuyo manager era Berry Gordy y que, con la pasta
que amasó con Mr. Excitement, pudo
poner en marcha y lanzar al mundo su escudería triunfal: Motown y subsidiarios.
*****
Pero
ésa es, sin ningún género de duda, otra historia.
Me
hace llegar un amigo una canción que, según me cuenta, le ha enviado su hija
Claudia, todavía adolescente, y colige que, quizá, es posible, aún haya
esperanzas para la Humanidad, presuponiendo que el gusto musical es un
indicador fiable para medir nuestras posibilidades de supervivencia, algo que
sabe que comparto.
Es
una de esas canciones que me suenan y que sirven para despertar mi interés en
seguir el hilo, como una moderna Ariadna.
Lo
primero que me llama la atención de Carlton es que es el tío más rápido en
vestirse. Empieza a bailar abrochándose la camisa y, en un plis, ya se ha puesto la chaqueta del smoking (lila) y la tarabica
(negra, tamaño king size, acorde a la
moda del momento). Eso no lo hace cualquiera.
Suena
a Stevie Wonder (que había arrasado
el año precedente con Hotter Than July y baila como Michael Jackson (post-Off the Wall, pre-Thriller).
Y,
visto con la mentalidad ochentera, ha
dispuesto a cuatro jamelgas —que ni
bailan bien, ni son unos pibones,
pero que, elegidas por su signo (astronómico) dejan pasar la oportunidad de
llenar el escenario con otras ocho más que completen la docena—.
Son
Piscis, Géminis (sólo una), Virgo (¡Ja!) y Aries.
¿Estará
en el backstage la señorita Escorpio?
¡Acuario
está en la piscina!
Asumo
que han comprendido que en este contexto no cabe Leo.
El
día de la grabación era jueves y ese día Libra libra.
Y,
no sé, Tauro, Sagitario, Capricornio y Cáncer puede que no estuvieran
sindicadas, ¡a saber!
*****
La
intención de la canción es explícita; la vista de la carátula del disco, donde
Carlton posa en actitud machoman, no
deja lugar a dudas.
Ya
sabemos en qué consiste el Mama Jama.
*****
Yeah,
ooh, oooh
[Sí, oh, ooh]
Look
at her
[Mírala]
She’s
a bad mama jama
[Es una chica mala]
Just
as fine as she can be, hey
[Tanto como puede, eh]
Her
body measurements are perfect in every dimension
[Las medidas de su cuerpo son perfectas desde
cualquier punto de vista]
She’s
got a figure
[Tiene un tipazo]
That’s
sure enough getting attention
[Lo tiene todo para llamar la atención]
She’s
poetry in motion
[Es poesía en movimiento]
A
beautiful sight to see
[Una alegría para los ojos]
I
get so excited viewing her anatomy
[Me excito al ver su cuerpo]
She’s
built, oh, she’s stacked
[Está bien hecha, oh, todo está en su
sitio]
Gota
all the curves that men like
[Tiene todas las curvas que les gustan a
los hombres]
Catorce
años antes, Robert Knight, nacido Robert Henry Peebles, obtuvo mucho éxito con
una canción escrita por los dueños del sello Rising Sons, Buzz Carson y
Mac Gayden, en su intento de sonar a
la Motown, como una imitación de Four Tops o The Temptations, que en esa época eran la punta de lanza del soul vocal.
*****
Los
corazones se extravían, dejando dolor al irse
Me
fui, justo cuando tú me necesitabas tanto
Lleno
de arrepentimiento vuelvo rogándote
Perdona,
olvida, ¿dónde está el amor que una vez conocimos?
Steve Ellis, Maurice Bacon, Rex Brayley, Auguste Eadon, Morgan Fisher, Lynton Guest & Mick
Jackson
*****
En
el Reino Unido tuvo más éxito el combo psicodélico liderado por Steve Ellis,
siguiendo la costumbre inglesa de apropiarse de materiales procedentes de
ultramar, como ya habían hecho Beatles
y Stones (compañeros suyos los segundos en Decca; Jagger y Richards
compusieron su primer single, “She Smiled Sweetly”); una senda que muchos
otros habían explorado antes (no sólo en lo musical) y a los que la Corona les
otorgaría sus más altas distinciones.
Love
Affair llegarían al #1 de las listas británicas con esta canción en la que
cuentan con la implacable línea de bajo de Mick Jackson.
El
verano del amor dejó huellas y cambió
actitudes.
Y,
en una vuelta de tuerca inesperada, en 1974, siete años después de que Robert
Knight cantara por primera vez esta canción y siete antes de que Carlton, acompañado
por una tercera parte del zodiaco, embutidas en coloridos bañadores, se atreviera
a decir, mientras se vestía y se desvestía y no dejaba de bailar, que su chica
era una “mala mama jama”, tras haber
pedido “amor eterno”, no sabemos si a
la misma mama, o a otra jama diferente, lo que demuestra lo
volátil de modas y costumbres y hace que la declaración de mi amigo, el padre
de una adolescente, Claudia, que es bastión de nuestra renacida esperanza, tenga
bastante más sentido del que atesora quien escribe esto y que sea poderosa como
el acero.
*****
Todo
esto —bueno, no exactamente todo— fue
lo que bullía en mi cabeza cuando escuché la canción y leí que su cantante era
Carl Carlton.
Y
digo que no era todo, porque mucho
ha salido de una búsqueda guiada por mi curiosidad y, esto es seguro,
habrá esperanza para la Humanidad si nuestros adolescentes siguen siendo
curiosos y esa necesidad es algo que, como padres, deberemos alentar y
alimentar.
Una
colaboración inusual (un par de blancos de Detroit y Estocolmo), pero sumamente
efectiva: su devoción por los grupos soul
de los ‘60s se traduce en canciones tan torrenciales como la que adjunto.
Hicieron
un segundo LP, pero las múltiples ocupaciones de ambos, y la distancia,
abocaron a un predecible final.
Antes
del cierre global de 2020 por las causas conocidas, Robert Harrison se mudó a una pequeña cabaña de su propiedad, a
unos treinta minutos de la capital del Estado de la estrella solitaria. Era su
intención trabajar durante el confinamiento en el que iba a ser su disco de
debut en solitario. Se cumplían por aquel entonces treinta años de la fundación
de un grupo esencial, Cotton Mather,
uno de cuyos discos, Kontiki (1997), descubierto tarde, gracias a mi
amigo Juanjo Mestre, forma
parte de mi catálogo de imprescindibles.
Son
diez canciones y la que lo cierra era sobradamente conocida para mí; pero era
una delicatesen con ese cambio de estilo.
El
vídeo es una muestra de lo que supuso el confinamiento para todos; un recuerdo
de cómo cada uno se las apañó como pudo para superar las dificultades; de la
importancia de la música como terapia liberadora para muchas personas.
La
canción había sido compuesta en 1961 por tres luminarias del soul, Johnny Bristol, Jackey Beavers
y Harvey Fuqua y publicada por los
dos primeros en el sello Tri-Phi,
acreditada a Johnny & Jackey.
La
expansión de Motown pasó por la
compra de la gran mayoría de sellos de Detroit y la operación incluía
artistas y catálogo editorial, así que, pese a que Beavers se marchó a Chicago
para enrolarse en Chess,
Bristol y Fuqua se quedaron como compositores y productores.
En
1969 Bristol estaba preparando una nueva versión del tema para Jr. Walker & The All Stars, el
conjunto del que se encargaba, y cuando ya tenía la parte instrumental y los
coros listos, Berry Gordy pasó por
el estudio y, al escucharlo, le pareció que sería un buen sencillo para el
debut en solitario de Diana Ross,
que llevaba demorando un tiempo su anunciada salida de las Supremes.
Donde
hay patrón no manda marinero y Bristol empezó a trabajar con Diana.
No
me preguntes la razón, pero Ross no daba en sí misma y le costaba horrores
afinar, así que, para que el proceso no se dilatara demasiado, Johnny le
animaba en las sesiones y su voz quedó grabada, lo que le pareció muy adecuado.
En la versión original se
le escucha, no así en la actuación en el show de Ed Sullivan.
Resulta
curioso que la canción fue finalmente acreditada al trío, pese a que ni Mary Wilson, ni Cindy Birdsong hubieran participado, porque los coros son cosa de Merry Clayton, Julia Waters y Maxine Waters.
Más
sorprendente resulta que los genios de marketing
de Motown lograran que esta canción, el último single del último LP con Diana Ross en Supremes, se transmitiera
como una oportunidad abierta a la posibilidad de que, quizá, algún día,
pudieran volver a juntarse.
En
todo caso obtuvo el favor del público y se convirtió en el último de los
números del grupo femenino más importante de todos los tiempos en llegar al #1,
por décimo segunda vez, habiendo sido el único bastión de resistencia
estadounidense a la British Invasion.