Y todo porque me encontré con mi amiga Belén Novo por la calle y nos pusimos a hablar y me di cuenta, no
sé muy bien cómo, que este sinsentido que lees ahora ha cumplido ya diez años.
Bernardo de Andrés (en
adelante, BdA) es mi amigo. Primero nos conocimos en la blogosfera; no recuerdo
quién descubrió antes a quién. Y más tarde nos pusimos cara, un día que hice un
viaje a Santiago de Compostela con esa exclusiva intención. Y hemos
repetido unos cuantos encuentros más: en Oviedo, en Santiago, a mitad de camino...
Sirva
esta introducción para justificar que no soy objetivo en mi admiración por el
trabajo que realiza en su blog Mi
Tocadiscos Dual (en adelante, MTD). Sé lo que pesa en mí su amistad; sé que
soy subjetivo. Pero tengo el pleno convencimiento de que las cosas importantes,
las verdaderamente importantes, son las que pueden valorarse desde un prisma
personal. Así que debo afirmar que BdA es un genio. MTD es la prueba
fehaciente. Y eso que su blog personal es la punta de un iceberg que completa
con otros intereses que, por razones que soy incapaz de comprender, no tienen
cabida en MTD. Enumero sin orden: Criaturas
Salvajes, Rock The Best Music, Arcadia Negra, Lock ‘n’ Loll Stars, qué sé
yo...
Desde
hace un par de años elabora unas imprescindibles
listas de novedades que son menú más que suficiente para cualquier dieta ávida
de música: generosas, variadas, comprometidas, irreverentes, inclasificables...
Todos
son adjetivos que reflejan la naturaleza de BdA que es, por encima de todo, una
de las personas más desinteresadas que conozco. Me consta que no tiene
contraprestaciones por el inabarcable trabajo que realiza. Además, cada vez que
le he pedido ayuda para documentar algún hueco en mi información, siempre he
tenido pronta respuesta, con ese apabullante conocimiento que comparte. A veces
he fantaseado sobre lo que debería ser verle en acción, descifrando canciones,
discos, años, autores, de manera tan festiva y vivaz.
Es
una idea para un programa de entretenimiento...
*****
Ayer
me escribía para informarme que había sido bloqueado en facebook, por motivos que desconocía y que le impedían publicar
nada en su perfil en esa red social. Y me lo notificaba porque era conocedor
que yo mismo había abandonado su uso hace un tiempo. Así que me decía que él,
BdA, uno de los referentes musicales allí, tomaba la decisión de dejar de estar
atrapado en esa red. Lo hacía con lástima, esa lástima que se produce cuando
una decisión es sobrevenida. Espero que, manteniendo esa decisión o modificándola,
BdA encuentre la forma de encauzar su caudal de conocimiento. Y que lo siga
haciendo en MTD.
*****
En
esta época de mediocres, Bernardo de Andrés, mi amigo, es un ejemplo de lucidez,
pasión e independencia que no debemos dejar que nos sea arrebatado.
Así
que hoy se cumplen 6 años de vida de este blog.
Un
gran placer, sin duda.
Me
ha permitido iniciar un montón de proyectos, conocer los de otras personas que
ahora son amigos y tener la sensación, con 895 entradas, de que me quedan cosas
por decir.
1909 – En el Théâtre de Châtelet, en París,
se estrena una gira dirigida por Serguéi
Diáguilev, con 55 bailarines (entre ellos Vaslav Nijinsky). Es la primera vez que un ballet ruso actúa en el
mundo occidental
1939 – En Madrid, Francisco Franco preside el “Gran desfile de la Victoria”,
una vez finalizada la Guerra Civil
Un
proyecto que se inició a modo de prueba, que se convirtió en una forma de
obsesión y que hoy, tres años después, con más de 400 artículos escritos,
presenta un futuro incierto.
*****
"En stand-by"
Es
momento de confesiones.
Tratar
de buscar explicaciones, mirando hacia atrás, supone convertir motivos en
razones.
Los
motivos son los argumentos que conducen
a la acción; los que mueven a comportarse de una determinada manera; los
motores de nuestros actos. Muchas veces son irracionales y se dejan guiar por
impulsos. Son errantes y caprichosos.
Las
razones son los argumentos que utilizamos
para explicar por qué hicimos las cosas. Son re–construcciones, racionalizadas
y no espontáneas, no siempre fieles, que tratan de hilvanar en un hilo lineal
lo que, en realidad, pudo haber sido una forma de actuar inconexa y errática (e
incluso errónea).
Juzgarse
con excesiva benevolencia facilita la aparición de la necedad, un empeño falto
de provecho para el que Baltasar Gracián
nos prevenía en “El arte de la prudencia”:
“…todos los necios son
audaces. Su misma estupidez, que les impide primero advertir los inconvenientes,
después les quita el sentimiento de fracaso”.
*****
Así que, de
forma imprudente, expongo las que hoy juzgo mis razones:
Un
cáncer (en el que perdí un pulmón), un ictus como reacción a la quimioterapia
(que mermó mis capacidades cognitivas, fulminando mi memoria a corto plazo y
afectando áreas asociadas al lenguaje, lo que me impide hablar de seguido, sin
trabucarme) me abocaban a tener próxima (y tentadora) la posibilidad de
derrumbarme.
No
soy dado a andar quejándome. Entiendo que todos andamos sobrados de
preocupaciones. Las personas que te hacen partícipes de las suyas, sin
quererlo, te trasladan una carga que puedes rechazar o que puede sumirte en una
congoja que procede de tu incapacidad para hacer nada e intervenir de forma
útil.
Uno
debe poner mucho de su parte para afrontar la carga que le haya correspondido.
Acabo de terminar el libro de Viktor
Frankl, “El
hombre en busca de sentido”. Una muestra de determinación y de un
comportamiento verdaderamente ejemplar. Un estímulo. Una forma de entender que
hay una manera apropiada de afrontar lo que corresponda.
En
aquel momento, escribir un blog suponía cambiar el foco de atención,
desplazarlo desde mi enfermedad y llevarlo hacia otros intereses, haciendo que,
estando ocupado, dejara de preocuparme.
*****
Tuve la inmensa fortuna de contar con la mujer más entusiasta que haya conocido. Siempre estuvo a mi lado y, sin ella, no hubiera sido capaz de superar las dificultades que me he ido encontrando. Mis hijos fueron la esperanza que tiraba de mí y que hacía que tuviera ganas de vivir, por descontado. Me obligaban a plantearme el futuro, de forma gozosa, buscando encontrar la forma de disfrutar junto a ellos y de seguir pudiendo mostrarme como un ejemplo que quisieran emular (y que les resultara de provecho para su vida futura). Así que, acompañado
por ella, inspirado por mis hijos, apoyado por mi familia y los profesionales
médicos que cuidaron de mí, tuve la fortuna de encontrar un montón de gente
buena, cariñosa, amable, agradecida, desprendida. Todos los que con sus gestos
generosos, grandes o pequeños, hicieron que todo resultara más sencillo.
Cuando
el blog cumplió un año, quise mostrar mi
gratitud para todos. Hoy ese agradecimiento se ve renovado (y debería
ampliarse a más personas que han pasado a formar parte de mi vida desde entonces).
*****
No
sabría definir el blog. Sé que quise tratar de plasmar mis propias ideas,
evitar ser predecible y establecer conexiones de formas no convencionales.
No
sé si ha funcionado. Aunque creo que su nombre encierra las claves de mis
pretensiones:
Común
Quise tratar aspectos cotidianos,
cosas que contemplaba a mi alrededor, comportamientos propios y ajenos que
suscitaran interés. En algunos casos, por lo novedoso; en otros, por lo
sorpresivo; en la mayoría, tratando de encontrar explicación a la forma de
actuar en asuntos ordinarios. Plantear preguntas, más que intentar establecer
respuestas.
Sin
…ataduras para mí, ni obligaciones
para quien se acercara a leer. Traté de forzar límites, de buscar nuevos
formatos, de no mantenerme en un territorio que, por conocido, me resultara
cómodo.
Sentido
Parecerá pretencioso: intentaba
devolver (de una extraña manera, admito) la generosidad y el apoyo que recibí
en mis momentos de debilidad.
Mi
dedicación se volvió obsesiva, convirtiéndose en un refugio en el que invertía
tiempo y esfuerzos, cayendo atrapado en una rutina de la que me costaba salir.
Y
me dejaba robar a mi mujer y a mis hijos, y a todos los que debería seguir
sintiéndome vinculado, para enredarme de forma virtual en proyectos que, pese a
ser vibrantes, me exigían más de lo que podía ofrecer.
No
era consciente de que todos mis amigos (en Madrid, Bilbao, Barcelona, La
Coruña, Albacete, Santiago de Compostela, Ciudad Real, Pamplona, Burgos,
Valencia, León, y más sitios) estaban presentes, pero que mi realidad cercana
era a la que debía prestar verdadera atención.
*****
¿Cómo
darse cuenta de los errores que uno comete?
Nos
acostumbramos a criticar al vecino; nos mostramos osados dando consejos a los
demás; percibimos las malas intenciones en los actos ajenos, pero no somos
capaces de vernos como vemos a los demás (y, menos aún, como los demás nos ven
a nosotros).
Nadie
reconoce en sí mismo a un miserable. Es fácil encontrar excusas.
Lo
presenta Jill Pollack, una mujer que recuerda a Monica
Lewinsky. Ejerce de terapeuta del hogar, incluyendo las relaciones entre
los miembros de la familia y el entorno que comparten (porque el desorden y el
caos están causados por otros problemas implícitos).
Vi
que lo que resultaba evidente en otros, era patente en mi forma de actuar: más
allá del apego a los objetos, resultaba deprimente comprobar que usaba la
tecnología como forma de evadirme de lo que debía sentir más cercano.
Dejarme
seducir, una vez más, por los matices de quien lleva más de 17 años
compartiendo éxitos y fracasos, haciendo encantadora la compañía y la rutina.
Descubrir
que tengo a tres hijos llenos de virtudes; que es agradable compartir tiempo
con ellos; que saben enseñarme a jugar, porque desbordan imaginación,
curiosidad e ingenio. Que la labor que iniciamos da frutos, porque tratamos de
hacer con ellos lo mismo que hicieron con nosotros: “prepararles para lo imprevisible”.
*****
Cumplidos
tres años de este blog, ya no volverá a ser el mismo.
Yo
tampoco.
*****
Recuerdo
las veces que me reí con ellos, los artículos que le dediqué a ella, los muchos
que le leí a mi madre y que son su recuerdo más reciente. También los
comentarios de los que, por cualquier conducto, me mostraron su gratitud por
cualquier cosa que hubiera escrito.
Creo
que quien haya llegado leyendo hasta aquí habrá imaginado que pensaba dejar de
escribir. Es entendible. De hecho, fue mi propósito firmar hoy un epitafio. Pero, recapacitando, teniendo presente la lectura del maravilloso
libro de Nuccio Ordine en el que
reclama la necesidad de reivindicar la
utilidad de lo inútil, captando la sutileza del título de Marino en el que anima a volver
a la normalidad y comprendiendo que no puedo haber leído a Thoreau y permanecer
parado, asumo que probablemente sea mejor no ceder del todo, sino, más
bien, moderar mi dedicación y prestar atención a lo que verdaderamente importa.
*****
Supongo
que, siendo así, podré cambiar el stand
by, para pedir un poco de comprensión y de confianza
Un
premio que llega del modo más inesperado, por el recorrido más apetecible.
Porque
es un amigo quien me lo concede: Bernardo
de Andrés, incombustible hombre versátil que se encuentra detrás de Mi tocadiscos dual.
El
premio consiste en una nominación para “The
versatile blogger award”, una
etiqueta que ya puedo colgarme y que me obliga a cumplir una serie de
formalidades:
1 — Mostrar el premio en el blog.
2 — Anunciar el premio con una entrada y dar las gracias a quien
te lo ha entregado.
3 — Nominar quince blogs.
4 — Poner un enlace con los nominados y un comentario sobre los
motivos de la elección.
5 — Comentar siete cosas sobre uno mismo.
*****
Estos
son los quince amigos a los que quiero dar la chapa.
1 — Mal día para dejar de
fumar. Tabaquismo. Adicciones. Sexo. Una forma de intuir qué hubiera podido
pasar.
2 — La Medicina de Tongoy. Dosificando el humor para inmunizar,
de forma amena, al personal.
3 — Espacio WoodyJaggeriano. Talento
compilatorio musical y, en contadas ocasiones, cinematográfico. Un maestro.
5 — 625 ranas. Llevar casi treinta años
viendo la TV y tratar de explicarla usando conceptos extraídos de la filosofía
o la psicología, sin quedar tarado, es una labor titánica que sólo se puede realizar
elevando la bipolaridad a un nivel trino. Un artículo diario es un listón que sólo
un batracio inmune al agua caliente sería capaz de mantener.
6 — La sombrerería. El mundo de los
sombreros. Comercio tradicional adaptado a las nuevas tecnologías. Un gusto
exquisito.
7 — Luis
Velasco.
Construyendo el más completo archivo audiovisual de hockey sobre patines que se
pueda imaginar. Futuro “premio a la continua
labor en la promoción del deporte”.
9 — Reflexiones de Repronto. Un
descubrimiento reciente. Desentrañando las claves del lenguaje audiovisual.
10 — Lo deploro.
Cuando se acepta que “un tanque es la
mejor solución”, deplo anda cerca. Ocupadísimo en Ucrania, supongo.
11 — …entre la 42 y la Quinta. Su
Majestad bajó al bloguerío para amenizar con interesantes historias de cultura,
arquitectura y el desarrollo de las civilizaciones. En espera de que se anime a
inaugurar la sección musical.
Sé
que se trata de una cadena, coincidente, de forma oportuna, con los premios de
La Blogoteca. Al contrario de las que resultan tan exasperantes, por prometer
dicha eterna (por hacer algo) o infinitos infortunios (por no hacerlo), ésta
tiene un noble propósito, facilitar la vinculación entre los que nos ocupamos
de sostener proyectos en la red; esa tarea tan compleja y solitaria.
El
valor no está en el distintivo, sino en el reconocimiento de quien te lo
otorga.
El
diario El Comercio lanzó, hace unos
días, una iniciativa para nombrar la mejor web de Asturias. Ya es la XVª
edición.
Siguiendo
un impulso momentáneo, propuse mi blog en la categoría correspondiente. No
porque creyera que era mejor que otros, sino en la idea de saber qué pensaban
otros sobre lo que estaba haciendo. Un tipo, como otro cualquiera, de
presunción.
Uno
de los propósitos de este tipo de convocatorias es que a los participantes les
interesa comprobar el tirón que tienen. Y parece una condición necesaria la de
promocionarse (al menos en su propio espacio) para recabar el apoyo de los
afines.
Si
queréis darme vuestro apoyo, o dejar un comentario, estaría sumamente
agradecido. Supongo que, en algún momento os pedirán daros de alta, registraros
o cualquier otro trámite engorroso que sirva, finalmente, de impulso al
promotor.
Todos
—al menos, los que tenemos un blog— queremos hacer algo especial que sirva para
explicar a otros lo que se hizo durante el año, tratando de encontrar una
justificación que, al tiempo, sirva también para uno mismo.
Algunos
hacen una lista de lo mejor (o peor) del año: libros, discos, series de TV o
aquello sobre lo que se hayan especializado. Es un resumen, breve, que se
repasa rápidamente.
Hay
quien dedica más tiempo a realizar esa tarea y enlaza reseñas, vídeos o
episodios, de forma que suponga una página para guardar y visitar más adelante.
Por
mi parte, me propongo hacer una retrospectiva del año: echar una mirada atrás,
sin dejar de observar al frente, para saber cómo fue este año que se acaba.
Así
que seleccionaré algunos artículos del blog, que darán muestra de los asuntos
que me interesaron, con un triple propósito:
1 — Para los visitantes habituales: recuperar algún
artículo perdido (o recordar alguno ya visto).
2 — Para los recién llegados: tener una visión más
amplia (a modo de fresco) de lo que se plantea aquí.
3 — Para mí: intentar conseguir un poco del ansiado feed-back, esos comentarios generosos
que, en ocasiones, alguien deja diciéndote qué haces bien (y qué no), en la
idea de poder progresar en la tarea de escribir y contarlo.
Aún
así, sé y asumo que, este artículo como todos, será efímero y perecerá en el
torbellino cotidiano.
Pasado
el día de Reyes se inicia la campaña de rebajas. Se propone un plan, en tres
pasos, que permita vivir, “dentro de
nuestras posibilidades”, “con la que
está cayendo”.
Dos
anuncios de fármacos antitursivos emitidos en TV —y presentados desde
perspectivas diferentes— muestran el sexismo, profundamente arraigado, en una
sociedad que asigna roles de forma indigna.
Un
presidente de Gobierno concede una rueda de prensa desde una TV de plasma,
evocando la imagen de un periodista virtual que, a finales de los ‘80s,
protagonizó una serie en la que su alter
ego también vivía atrapado en formato hertziano.
El incidente hace referencia a un sabotaje de la señal y muestra que la ficción
y la realidad conviven y, en ocasiones, se confunden.
Un
alucinado viaje por el vídeo de una canción, de un artista predilecto,
explicativa de la actualidad nacional como causa de que no haya actuado en
España. Se descifran todas las claves.
A
principios de año me enganché a un juego lleno de interés, en el que había que
seguir la propuesta de alguno de los participantes. Fue muy productivo, pero
extenuante para mí. Para despedirme, elegí un proyecto musical precioso, basado
en la búsqueda permanente.
Seguramente,
una de las noticias del año: la elección de un nuevo Papa y, de forma inédita,
la convivencia de dos personas que han desempeñado tal ocupación. En el blog se
presentó a los electores, junto a una canción que les identificaba (con algún
nexo medianamente razonable) para que, por primera vez, los lectores pudieran
participar activamente en un cónclave, eligiendo su candidato favorito. Una
propuesta singular.
Un
repaso a un grupo esencial, con énfasis en un disco que se editó también como
película, que reunía tres actuaciones en un todo único, organizadas en dieciséis
cuadros escénicos, tantos como canciones interpretadas.
La
TV propone modelos. Un anuncio de una serie actual, de sumo éxito, muestra una
idea de lo que significa el trabajo en equipo, contraria a la del que suscribe,
firmemente apoyada en los criterios de una serie clásica, reservada hoy para
espectadores insomnes.
Una
serie de artículos trata de aclarar conceptos de uso cotidiano, en la idea de
que, pese a su uso extendido, normalmente no se perciben todos los detalles
asumidos de forma implícita. El escrache es un ejemplo: nadie es capaz de
alcanzar un acuerdo sobre qué significa (y si es lícito su uso).
Una
película, de la que guardaba un recuerdo nítido, como homenaje a la danza y la
música, las pasiones que atrapan a cuatro familias, de distintas procedencias,
durante cincuenta años.
Un
viaje musical, en tren, tuvo un cambio de planes abrupto, pese a que se mantuvo
el recorrido inicialmente programado. Faltaba el detalle final: esta entrega
con las canciones de los 666 elegidos. 50 años de música británica, condensados
en una sola página.
La
preocupante fijación del Gobierno (de éste, y de cualquiera) en fijar límites.
El empecinamiento en cambiar los fijados por el precedente (máxime, si era de
signo contrario).
Disfruté
como un enano escuchando a mis hijos explicar las tramas, escenarios y
personajes de una serie de TV que les fascina. Diversión en planes familiares.
Reseña
de un libro, que retrata una época infernal. También se adjunta el prólogo
(imprescindible) y un documental sobre el autor (que no he sido capaz de
localizar).
La
actualidad de la ciudad en la que vivo, contemplada desde un simple elemento
arquitectónico, que se deteriora, mientras se empeñan en habilitar dotaciones
móviles, de quitaypón, como muestra
de lo efímero de la existencia actual.
Percibir
que tienes mucha más paciencia de la que hubieras llegado a imaginar (en ti) te
transporta a la vejez. También te convierte en peligroso, hasta que encuentres
tu día de furia.
Confundir
a un intérprete con un traductor fue uno de los detalles que dejó un magno acontecimiento. Ni el único, ni el
más preocupante. Ni siquiera es una práctica infrecuente, como se detalla.
Un
anuncio como excusa para, gravitando sobre una canción, encontrar sentido a las
cosas verdaderamente importantes. La nostalgia y el empeño de afanarse que
constituye el espíritu navideño.
*****
Repetir
lo mismo que ya había hecho, quedándome estancado citándome a mí mismo, me
parecía una engañifa. No quiero dejar una mirada restrospectiva, en forma de
bucle, sin añadir nada nuevo.
Así
que, lo que nunca pretendió ser una antología, se estructuró en forma de 39
escalones.
Una
película de Alfred Hitchcock en la
que, al inicio, en 2:00,
se presenta al Señor Memoria, un
auténtico prodigio, capaz de memorizar 50 datos al día y recordarlos todos.
Pone a prueba su talento. Entre chanzas y obsesiones personales
(la edad de Mae West, o la forma de
reproducción de los pájaros), se organiza un ditirambo que termina con la
intervención de las fuerzas del orden (y un asesinato).
*****
Trataba de recordar lo que
fue el año ‘13, con un triple objetivo.
Las matemáticas no engañan:
13 * 3 = 39
*****
Esta
Nochevieja, estableciendo nuevos hábitos, saldré a emborracharme.
Beberé
entre desconocidos.
Bailaré
como un poseso.
Intentaré
ligar.
Aceptaré
todas las propuestas, por muy estúpidas que puedan parecer.
Seguro
que triunfo.
*****
Y
confiaré que, como en una epifanía,
a la luz estroboscópica
de los excesos y la distorsión inducida, donde otros ven el anuncio del año que
empieza, yo sea capaz de percibir la presencia de Dios.