miércoles, 30 de octubre de 2013

Aretha

Si me viera forzado a tener que elegir una artista, no tendría demasiadas dudas. Descartaría escritoras, bailarinas, actrices, escultoras, arquitectas, locutoras, cocineras, comentaristas, cineastas, echadoras de cartas, nudistas, sociólogas, fotógrafas, escaladoras, magas, deportistas e incluso masajistas.

Me quedaría con una cantante; una de esas mujeres totales, con un legado tan fácilmente identificable que, para mencionarla, no se precisan apellidos.



Una mujer con una voz extraordinaria, dotada de un talento mayúsculo, que fue capaz de alcanzar el triunfo (y el reconocimiento), antes de que se le ofreciera un repertorio acorde a su sensibilidad y atributos.

Empezó cantando gospel en la comunidad en la que su padre, el famoso reverendo C. L. Franklin, lanzaba sus incendiarias arengas, llenas de pasión, plegarias y ritmo. Por allí pasarían figuras legendarias de la comunidad negra americana: Mahalia Jackson, Clara Ward, James Cleveland, Jackie Wilson o Sam Cooke. Y todos enmudecían, oyendo cantar a una cría tan precoz, bendecida con un talento (sobre)natural.

Cumplió 18 y quiso emanciparse, alentada por el éxito de Sam Cooke —que pasó de cantar a Dios, para hacerlo a las mujeres—, atraída por la oferta de John Hammond, de Columbia Records. Allí grabó, con desigual éxito, Today I sing the blues, Won’t be long, Operation heartbreak, Don’t cry baby, Try a little tenderness, Say it isn’t so, Runnin’ out of fools o You made me love you. Era evidente que las canciones escogidas desaprovechaban el enorme potencial de una Aretha que, en todo caso, nunca defraudaba.


En 1967 decide no renovar su contrato, descontenta con la pobreza del material que se le ofrecía. Ficha por Atlantic Records, se deja aconsejar por Jerry Wexler y se va a grabar a Alabama, en el sur más profundo, en una pequeña población, Muscle Shoals, acompañada por los músicos blancos del pequeño estudio Fame. La canción, I never loved a man (The way I love you), redefine el soul —y toda la música popular— y eleva a la artista a una nueva posición, ostentando desde entonces, ya para siempre, el título de Reina del soul.

Una pelea de su marido, en los descansos de la grabación, obliga a un cambio de escenario. Se llevan músicos y atrezzo, trasladando el montaje a New York.

Allí la lista de temas que interpreta (y compone) constituye el edificio sonoro más sólido que una mujer haya construido nunca. Vean:


Ya se ha convertido en una diva. Decide cambiar de aires y ficha por Arista.

Entre tanto, se refugia en Chicago, monta un restaurante de comida para el alma y, dejando que John Lee Hooker se ponga a quejarse a la puerta del establecimiento, da galones a Matt “guitarra” Murphy para hacerse pasar por su marido, cambia el saxo de Lou “blue” Marini por un mandil y una escoba y atiende a los parroquianos en persona, dejándose sorprender en ocasiones por las rarezas de los visitantes, que, vistiendo como propietarios de un negocio de pompas fúnebres, encargan comandas atípicas, descriptivas de su atormentado carácter: el alto pide un par de tostadas de pan blanco, sin acompañamiento ni bebida; el bajo encarga cuatro pollos fritos y una coca. Son Jake y Elwood, empeñados en reclutar a su antigua banda, en la que también andan mezclados Steve Cropper y Donald “Duck” Dunn. A Aretha no le hace ni pizca de gracia y, acompañada como siempre por sus hermanas Carolyn y Erma, le pide a su marido que piense, sin mostrar ningún reparo en cantar llevando bata guateada y zapatillas de felpa.


Think [“The Blues Brothers” (“Granujas a todo ritmo”) es una película dirigida en 1980 por John Landis, con John Belushi y Dan Aykroyd como los hermanos azules. La BSO más recomendable que pueda imaginar].

Una interpretación para quitar el hipo, eternamente imitada.

Think

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A partir de ahí, el acierto de Aretha encoge, a la par que su figura crece y adquiere mayor dimensión. Es un verdadero pilar de la comunidad. Cualquier presidente, más si comparte origen racial, hubiera querido tenerla cerca en un día relevante.

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Antes de terminar con ella, quiero recuperar un concierto espectacular, cuando más en forma se encontraba.



Y recordar también que ya hablé de ella, y de sus once etapas esenciales.


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Dio nombre a una gata siamesa.

"Arethina" Foto: diegoperez74

Una visita al albergue y, la que era entonces una bolita de pelo, se hizo querer, acercándose a unas piernas, frotándose contra ellas, diciendo claramente que quería que se fueran juntas.

A una le sirvió para salir de un abandono injusto, al que un desalmado la había condenado.

A la otra le valió de compañía y le permitió sentir que lo que hasta entonces sólo había sido una casa, empezaba a convertirse en un hogar; nada menos que el suyo.

Se adoptaron y se aceptaron. Ambas se acogieron, alimentando un vínculo que tuvo cabida para otros, los que aparecieron más tarde, haciéndose grandes, entregando y recibiendo cariño, formando esa cosa tan antigua, pero tremendamente necesaria, que constituye una familia.

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Estuvo 17 años con nosotros.

Hoy está tranquila: ha vuelto a juntarse con Otis.

9 comentarios:

  1. Recuerdo el día que llegó a casa. No fui yo la que la elegí. Entre un montón de hermanos todos corriendo como locos, ella se acercó a mis piernas y no pude separarme más de ella. Nunca había tenido un gato y ese día nos enamoramos. Al llegar a casa con ella en un bolso, pensé, Jo qué responsabilidad, al menos 16 años cuidando de ella. Hoy se me ha pasado en un suspiro. y no he sido yo la que cuidé de Aretha, ha sido ella la que me ha cuidado cada día. De mi y de los míos que luego vinieron. Pero siempre me hizo sentir importante. Gracias.

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    1. "Ella", qué pena que te hayas quedado sin Aretha. Sé lo que sientes y sin duda te eligió a tí y no tú a ella, así son los felinos. Ya no te hará compañia al acostarte pero cuando te acuestes, te acordarás de ella y siempre serán recuerdos bonitos y cálidos.
      Vivió como una princesa a tu lado durante 17 años ....una larga vida placentera... y ahora descansa con Otis.
      Un beso "Ella",
      Nina

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    2. Lo que alimenta la memoria, perdura en el tiempo.

      Dicho hoy, 1 de noviembre, día de todos los santos, del recuerdo a los que ya no están, pese a que nos acordamos de ellos todos los días.

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  2. Lo siento mucho, querido Alberto. Imagino cómo os debéis sentir. Ahora entiendo lo que dijiste de Aretha. Solo por los nombres, les habéis dado mucho soul y siempre los llevaréis en el alma. Un fuerte abrazo.

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    1. En seguida, si tenemos suerte, nos tocará buscar otro nombre para un nuevo bautizo. Si de mi depende, defenderé que sea Marvin o Irma. Supongo que imaginarás sus apellidos.

      Abrazo.

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  3. la perdida de un ser querido siempre es traumatica y desgraciada. espero que este post con tanta y tanta gran música sirviera para mitigar la pena: He stado toda la tarde escuchando todos los videos que he podido Grandes

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    1. Intenté centrarme en su mejor época. Fue difícil encontrar vídeos interesantes de todos ellos. Ahora tenemos motivos para poner la lista de reproducción en modo aleatorio y ambientar musicalmente una cena.

      Un abrazo.

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  4. Muchas gracias Alberto, aunque es triste saber que Aretha la gata se marchó despues de 17 años de haceros siempre compañia, estoy disfrutando de la música de Aretha La Grande mientras trabajo ante el ordenador.
    Un beso a toda la familia. "Un perro es un perro, un conejo es un conejo, un pajaro es un pajaro y un gato...............es una persona"

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    1. Se nota que te acompaña algún felino.

      Gracias por el cariño. Disfruta de la música. Era una intérprete imponente.

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