viernes, 17 de febrero de 2017

Tiranizados por el laikcismo


¿Alguna vez has dado “me gusta” a un texto que no has leído, una foto que has mirado al bies, una canción que no has escuchado y ni siquiera conoces, amparado en un deseo de reciprocidad, sabedor que las relaciones se alimentan de estas migajas de aceptación que se dan en espera de ser cobradas?

¿Has subido una foto, escrito una ocurrencia pasajera, compartido una canción ñoña y resultona, rebotado un enlace de un artículo demasiado largo y enrevesado para detenerte a leerlo; y te has quedado oteando, como un halcón, esperando que más y más gente (hordas desconocidas, ¡cómo os anhelo!) se abalancen en una interacción que, mal que te pese, es fructífera y satisfactoria?

Una realidad tiránica, descrita (empleando palabras ilustres) y editada por Santi Alverú, ejerciendo de pope de Yonlok, la revista de la que todavía no me han echado.

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“Es la historia de siempre. Al principio nos basta y sobra la propia alegría de crear y el interés de los pocos que nos entienden. Pero después, cuando comprobamos lo que prospera a nuestro alrededor, todo lo que cobra cierto renombre y hasta fama, terminamos deseando que también se nos escuche y aprecie. ¡Y entonces llegan las desilusiones! La envidia de los que carecen de talento, la frivolidad y malevolencia de los críticos y la terrible indiferencia de la multitud. Y uno acaba cansado, cansado, cansado. Tendría muchas cosas que decir, pero nadie quiere prestar atención, y al final olvida que ha sido uno de esos que aspiraban a algo grande y quizá incluso llegaron a crear algo grande”.
Arthur Schnitzler

“El arte de 'no' leer es muy importante. Consiste en no interesarse en todo cuanto llama la atención del gran público en un momento dado. Cuando todo el mundo habla de cierta obra, recordad que todo aquel que escribe para los imbéciles no dejará de tener nunca lectores. Para los buenos libros, la condición previa es no perder el tiempo en leer cosas malas, pues la vida es corta [...]. Sólo el que saca sus escritos directamente de su cerebro merece ser leído”.
Arthur Schopenhauer

“Conformidad y uniformidad, la urgencia por 'pertenecer a' y el deseo de hacer que todos los demás 'pertenezcan a', pueden constituir perfectamente las formas de fanatismo más ampliamente difundidas, aunque no las más peligrosas”.
Amos Oz

“Al principio, cuando empiezas a probar a escribir narrativa, todo está orientado a divertirse. No esperas que nadie más te lea. Lo escribes prácticamente todo para excitarte a ti mismo. Para permitirte tu fantasía y tu lógica desviada y también para eludir o bien para transformar partes de ti mismo que no te gustan. Y funciona, y es muy divertido. Luego, si tienes buena suerte y parece que a la gente le gusta lo que escribes, y encima te pagan por ello, y consigues ver tus cosas impresas de forma profesional y encuadernadas y acompañadas de frases promocionales de otros autores y reseñadas y hasta (en una ocasión) leídas en el metro por la mañana por una chica guapa a la que ni siquiera conoces, todavía parece que la cosa sea 'más' divertida. Al principio. Luego las cosas empiezan a complicarse y a volverse confusas, y hasta a dar miedo. Ahora tienes la sensación de que estás escribiendo para otra gente, o por lo menos en eso confías. Ya no estás escribiendo únicamente para excitarte a ti mismo, lo cual –puesto que toda masturbación es solitaria y vacía– probablemente esté bien. Pero, ¿qué reemplaza a la motivación onanista? Has descubierto que disfrutas mucho del hecho de que a la gente le guste tu escritura, y también descubres que tienes muchas ganas de que a la gente le gusten las cosas nuevas que escribes. La motivación de la pura diversión personal empieza a ser suplantada por la motivación de gustar, de que haya gente guapa a la que no conoces que te aprecie y te admire y te considere buen escritor. El onanismo da paso al intento de seducción, como motivación. Ahora bien, el intento de seducción resulta muy trabajoso, y su diversión se ve compensada por un miedo terrible al rechazo. Sea lo que sea el 'ego', tu ego acaba de entrar en juego. O tal vez 'vanidad' sea una palabra mejor. Porque te das cuenta de que gran parte de tu escritura se ha convertido en puro exhibicionismo, en intentar que la gente te considere bueno. Y es comprensible. Ahora estás poniendo mucho de ti mismo en juego, cuando escribes; y también está en juego tu vanidad. Descubres algo peliagudo que tiene la escritura de narrativa: que para ser capaz de escribirla es necesaria cierta cantidad de vanidad, pero que cualquier cantidad de vanidad por encima de la estrictamente necesaria resulta letal”.
David Foster Wallace

“La interactividad de la Red nos dota de nuevas y potentes herramientas con que recabar información, expresarnos y conversar con otras personas. También nos convertimos en cobayas de laboratorio que accionan constantemente palancas a cambio de migajas de reconocimiento social o intelectual”.
Nicholas Carr

“Todo lo que los seres humanos están haciendo para que sea más fácil manejar las redes informáticas a su vez hace que, por motivos diferentes, sea más fácil que las redes de ordenadores manejen a los seres humanos”.
George Dyson

“Llego ahora a un punto que, creo, es el resorte y el secreto de la dominación, el sostén y el fundamento de la tiranía. El que creyera que son las alabardas y la vigilancia armada las que sostienen a los tiranos, se equivocaría bastante. Las utilizan, creo, más por una cuestión formal y para asustar que porque confíen en ellas. Los arqueros impiden, por supuesto, la entrada al palacio a los andrajosos y a los pobres, no a los que van armados y parecen decididos. Sería sin duda fácil contar cuántos emperadores romanos escaparon a algún peligro gracias a la ayuda de sus arqueros y los que fueron asesinados por sus propios guardias. Ni la caballería, ni la infantería constituyen la defensa del tirano. Cuesta creerlo, pero es cierto. Son cuatro o cinco los que sostienen al tirano, cuatro o cinco los que imponen por él la servidumbre en toda la nación. Siempre han sido cinco o seis los confidentes del tirano, los que se acercan a él por su propia voluntad, o son llamados por él, para convertirse en cómplices de sus crueldades, compañeros de sus placeres, rufianes de sus voluptuosidades y los que se reparten el botín de sus pillajes. Ellos son los que manipulan tan bien a su jefe que éste pasa a ser un hombre malo para la sociedad, no sólo debido a sus propias maldades, sino también a las de ellos. Estos seis tienen a seiscientos hombres bajo su poder, a los que manipulan y a quienes corrompen como han corrompido al tirano. Estos seiscientos tienen bajo su poder a seis mil, a quienes sitúan en cargos de cierta importancia, a quienes otorgan el gobierno de las provincias, o la administración del tesoro público, con el fin de favorecer su avaricia y su crueldad, de ponerla en práctica cuando convenga y de causar tantos males por todas partes que no puedan mover un dedo sin consultarlos, ni eludir las leyes y sus consecuencias sin recurrir a ellos. Extensa es la serie de aquéllos que siguen a éstos. El que quiera entretenerse devanando esta red, verá que no son seis mil, sino cien mil, millones los que tienen sujeto al tirano y los que conforman entre ellos una cadena ininterrumpida que se remonta hasta él”.
Etienne de La Boétie

"Así, siempre, con los tiranos"

“Algunas personas tienen un prejuicio instintivo contra la palabra 'autoridad'. O bien dan por sentado que autoridad es una forma pomposa de referirse a los meros abusos, o bien, en el mejor de los casos, piensan que los meros abusos son un exceso de autoridad. Pero los abusos son prácticamente lo contrario de la autoridad. La tiranía es el contrario de la autoridad, pues la autoridad es simplemente el derecho; y nadie dispone de autoridad a menos que tenga derecho a hacer algo, y por tanto haga bien haciéndolo. Con frecuencia ocurre, en este mundo imperfecto, que uno tiene el derecho a hacer algo y no el poder de hacerlo. Pero nunca tendrá ni rastro de autoridad quien sólo tenga el poder de hacer algo y no el derecho de hacerlo”.
G. K. Chesterton

“Los que han aprendido desde temprana edad a temer el desagrado de su grupo como la peor de las desgracias serán capaces de morir en el campo de batalla –en una guerra cuyos motivos desconocen por completo– antes que sufrir el desprecio de los necios”.
Bertrand Russell

“Una perceptible consecuencia de la desintegración del sector público ha sido la dificultad creciente para comprender qué tenemos en común con los demás. Ya estamos familiarizados con las quejas sobre el efecto 'atomizador' de Internet: si cada uno selecciona los fragmentos de conocimiento e información que le interesan, pero evita el contacto con todo lo demás, formaremos comunidades globales de afinidades electivas, al mismo tiempo que perderemos el contacto con las afinidades de nuestros vecinos”.
Tony Judt

“Diversifico mis lecturas para burlar los límites de mi carácter, librarme de mis manías, salir del círculo de mis ideas [...].Diversifico mis lecturas para escapar de mi terca singularidad, para convertirme en alguien menos tosco y monótono que yo. Pero siempre leo lo mismo”.
Iñaki Uriarte



“Haz cosas. Sé curioso. No esperes a que te llegue la inspiración o a que la sociedad te dé un beso de aprobación. Presta atención. Lo fundamental es estar atento. La atención es vitalidad. Te conecta con los demás. Te hace ávido. Permanece ávido”.
Susan Sontag



“Aquello que es estático y repetitivo, es aburrido.
Aquello que es dinámico y aleatorio, resulta confuso.
En el medio, yace el arte”.
John Locke


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1 comentario:

  1. Si le he dado al like y no lo he leido sobre todo los de mi madre que no para pero es mi madre que se le va a hacer.... mas vale eso que te deje sin alguno de sus platos

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