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viernes, 15 de marzo de 2013

300

Un viaje, que no precisaba alforjas, empieza a mostrar exceso de carga.

"300" Foto: worldoflard

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En la batalla de las Termópilas se enfrentaron griegos y persas. Gracias al cómic de Frank Miller y a la adaptación al cine, en la película dirigida por Zack Snyder en 2007, todos los adolescentes saben que el ejército que lideraba Leónidas (Gerard Butler) estaba formado por 300 guerreros espartanos (más otros aliados griegos), que debían pelear contra los persas, mandados por Jerjes (Rodrigo Santoro), una armada compuesta por más de un millón de soldados.


La suficiencia que muestra Leónidas (y su arrogancia) se convierten en la explicación para la aplastante derrota que sufrieron los suyos —más allá de la traición que mostró el paso hacia la desprotegida retaguardia—. Su extraña forma de liderazgo y su valoración de la capacidad de los guerreros, propios y ajenos, se pueden comprender como un negro vaticinio de su destino final.

En el combate dialéctico con los arcadios, Leónidas muestra desprecio por los que, teniendo otro oficio (alfarero, escultor, herrero) son capaces de levantarse y luchar, “por nuestras tierras, por nuestras familias, por nuestra libertad”, reconociendo mérito —y compromiso— exclusivamente a los que, alentados a gritar, son capaces de hacerlo convirtiendo su profesionalidad en un aullido coral.

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Afortunadamente, la civilización ha progresado y nos muestra modelos más provechosos de conducta.


Antonio Banderas, en casa, descalzo, en casual wear, te lo explica. Sólo para ti.

“No es lo que tengo; es lo que soy”.

(Aunque su gesto recuerda a Leónidas. Y su tamborileo, más).

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Para este viaje no hicieron falta tantas tazas de café. Pero, sí, paciencia. La de los que se asoman, cuando son convocados, a este espacio, tan carente de orden y de rumbo.

Son trescientos artículos los que hoy se cumplen. Gracias a todos los que me animan y suponen un estímulo para seguir ideando argumentos.

Es evidente que se escribe para saciar una necesidad personal; pero carecería de sentido hacer público las ideas que uno expresa, sin recibir nada a cambio.

La generosidad que me habéis mostrado es la que me permitió llegar hasta aquí y será un estímulo para seguir avanzando. Me resulta difícil prever hacia dónde, porque asumo que fijar un rumbo es determinar una derrota.

Gracias a todos, de verdad.

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Terapia de Grupo fue capaz de adaptar la batalla de las Termópilas y trasladarla a Covadonga, Asturias, la tierra en la que vivo.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...