Hoy
en City WARS® se
enfrentan dos ciudades que pueden representar la lucha entre dos magnates de
peso: George Vanderbilt II (que se
hizo construir en Asheville la que sigue siendo la mansión privada más grande
en USA, Biltmore State) y Andrew
Carnegie, que amasó una enorme fortuna en el mundo del acero y que, con sus
beneficios, contribuyó a la creación de Museos y Centros educativos.
Una
viuda (Shirley Jones) y sus cinco
hijos (David Cassidy, Susan Dey, Danny Bonaduce, Jeremy
Gelbwaks y Brian Forster)
deciden dedicarse a cantar, en el ficticio pueblo de San Pueblo y viajan con un
autobús, al estilo de los Merry
Pranksters de Ken Kesey.
Es
la trama de una serie de TV, “The
Partridge Family”, que en España se emitió entre 1971 y 1973 y que yo
recuerdo haber visto (doblada en México; he aquí un episodio a modo
de ejemplo) bajo el título de “Mamá y
sus increíbles hijos”.
Inicialmente
estaba pensado que los actores no cantaran. La única que sí lo iba a hacer era
Shirley Jones, mientras sus hijos (ficcionales) simulaban esforzarse cantando y
tocando diferentes instrumentos. Entre los hijos David Cassidy puso empeño y
demostró tener valía y determinación. Enseguida cantaba junto a Shirley,
acompañados por coristas profesionales y los músicos de sesión conocidos como The Wrecking Crew.
Todo
encajó a la perfección y su primer sencillo se encaramó en las listas de
éxitos.
Excuso
detenerme en analizar el componente edípico subyacente en una interpretación
tortuosa de la letra de la canción en la que la voz principal (Cassidy) se ve
acompañada por su partenaire habitual
(su madre en la ficción) como corista, y lo hago para que no me tengas por
enfermizo, pero debo apuntar que la evolución de ambos dio alas a Cassidy (que
rehusaría mantener una relación afectiva duradera con Susan Dey, su supuesta
hermana, dejando que el triunfo de ésta llegara como parte del elenco de “La ley de Los Ángeles”) y le llevaría a
ser un destacado teen idol, responsable
y destinatario de la cassidymania. En
todo caso te dejo sobre aviso (por si te animas a buscar por tu cuenta y no me
puedas acusar de no haberte prevenido) que, retorcida que es la vida en
ocasiones, Shirley Jones era su madrastra, tras haberse casado con su padre
natural, el actor Jack Cassidy (en tres
ocasiones fue el asesino atrapado por el Teniente
Colombo; su propia muerte en 1976 fue un enorme enigma; había llamado a su ex-esposa,
Shirley, para invitarla a tomar una copa en su apartamento, a lo que ella se
negó y, tras encender un cigarrillo, se quedó dormido, se le resbaló de las
manos, prendió fuego al sofá en el que reposaba y a toda la habitación, y murió
calcinado. Sus restos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el
Pacífico. David y Shirley confirmarían los problemas de salud mental de los
últimos años de Jack: se le diagnóstico trastorno bipolar, fue visto por sus
vecinos regando las plantas desnudo, afirmó su certeza de “saber que era Cristo”, confesó a su hijo sus experiencias
homosexuales y su convicción de ser bisexual, mostraba en suma un
comportamiento que a nadie extrañaría si fuera calificado como errático).
*****
Hay
ocasiones en que tengo la sensación de que Sófocles
era algo más que un visionario.
We All Shine On:
Celebrating The Music Of 1970 (2022)
Pittsburgh,
Pennsylvania (USA)
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La
encontré hace un tiempo, versionada por un genio del power pop, dentro de un recopilatorio de canciones de 1970, en una
de esas recomendaciones
semanales que junta Bernardo de
Andrés en Mi tocadiscos dual.
Todo
lo que había de ficticio en la serie de TV de los Partridge era producido por la inspiración de una familia real, los
Cowsills, cuatro hermanos que
tocaban y cantaban juntos tratando de emular a The Everly Brothers, primero, y The Beatles, más tarde (las modas cambian, amiguitos) y que,
gracias a la intuición de alguna luminaria a la que se le ocurrió añadir a su
madre, formaron un grupo, recogiendo el testigo de los Von Trapp, reavivado por el éxito de la película de 1965
protagonizada por Julie Andrews y Christopher Plummer.
Su
primer lanzamiento dio en la diana, pero, pese a que tuvieron dificultades para
lograr reproducir el sonido de la lluvia que sirve de introducción a la canción
(lo que consiguieron tras acelerar el chisporroteo del bacon al freírse), eso
no fue todo. Ya tenían el tema grabado cuando la madre (Mini-Mom, como era conocida, por su diminuta estatura) se incorporó
al grupo y tuvieron que grabar sus voces. Según palabras de Bob les resultó muy
chocante estar en el estudio y escucharla cantar, algo que nunca había hecho
antes junto a ellos).
*****
El
fenómeno de los clanes familiares (y sus clones ficticios) fue fértil para la
TV: The Archies, The Monkees, The Jackson 5, The Banana
Splits...
Y
cierro esta excursión con el disco que la familia (renovada; sólo sigue Bob de
la formación original; Susan y Paul son los hermanos que se apuntaron al constatar
sus padres que, haciéndolo, se podían ahorrar una pasta en canguros) publicó el
30 de septiembre, cincuenta y cinco años
después de su primer (y exitoso) lanzamiento; un disco tan digno y lleno de
mérito que Bernardo de Andrés (otra vez él) incluyó en su lista
de 87+1 mejores discos del año que confeccionó para Rock The Best Music, un fanzine
digital en el que comparte una pequeña fracción de sus desvaríos musicales.
Una
ciudad que ha visto pasar el tiempo y ha sabido adaptarse.
La
que en su día fue conocida como “Steel City”
(por su importante industria del acero), se conoce hoy como “The City of Bridges” (no sólo por los 446
puentes catalogados).
Su
apuesta por la cultura y la alta tecnología la ha convertido en una ciudad
próspera; una de las de mayor calidad de vida del mundo. Hermosa, divertida,
culta y moderna; casi europea (es un halago), con sus empinadas colinas y los tres
ríos (Monongahela, Allegheny y Ohio) que, en lugar de vertebrarla, la dotan de
encanto y atractivo.
Posee
joyas arquitectónicas, museos y una inusual escena musical.