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sábado, 2 de marzo de 2013

Seres heroicos

La principal responsabilidad que tiene encomendada un padre, cualquier padre, es la educación de sus hijos.

Nada hay tan importante.

"Mirando al futuro" Foto: pcgn7

En casa empleamos un principio revolucionario que rige la educación que tratamos de facilitar a nuestros hijos: les estamos preparando para que se vayan de casa.

Algún día.

Pronto.

Cat Stevens“Father and son”


El tiempo pasa más rápido de lo que nadie imagina.

“Con lo lentos que pasan los días, la prisa que se dan los años en pasar”.

*****

Tres peligros acechan. Debemos estar alerta. No podemos ceder ante ellos:

1 – El desapego.

Nos cuesta vincularnos con sus intereses, actividades o preocupaciones. Olvidamos cómo fuimos nosotros y lo necesitados que estábamos de proximidad y afecto.

2 – La dejadez.

Posponer el momento de abordar determinados asuntos (de importancia) y descubrir que se ha hecho demasiado tarde.

3 – La comodidad.

Regir nuestros actos, tratando de eludir el conflicto, en la búsqueda de una armonía que termina siendo sólo aparente.

*****

Queremos que, en nuestros hijos, con los años, en su momento, a su ritmo, surja la necesidad de buscar su autonomía.

Que lleguen a saber que tienen que irse, para cumplir con su propio proyecto personal.

Que tengan ganas de volver y compartirlo y escuchar cómo nos involucran en sus experiencias y nos permiten aprender con ellos, de ellos.

Que se cumplan en nuestros hijos las mismas expectativas que nuestros padres pusieron en nosotros cuando, creciendo, mostrábamos nuestra necesidad de independencia. Y nuestros miedos.

Jorge Marazu“Miedo”


Como no sentir, por nuestros hijos, lo complicado que es vivir, cuando hemos recorrido antes ese mismo camino.

Qué fugaz la juventud, imposible de parar.
Cómo se escapó de entre tus dedos.

*****

Es su momento. Cambian el centro de sus atenciones y ya no vamos a estar para acompañarles en sus decisiones. Creeremos ciegamente que hemos sabido transmitir la confianza en que, las que vayan a tener que tomar, sean las adecuadas.

Y si se equivocan, que lo van a hacer, que no sea irreparable.

Que tengan fortaleza para superar el cañón del qué dirán.

*****

Son mis hijos. Seres heroicos. Saldrán, solos, a enfrentarse a lo desconocido.

Ángel de la Guarda: hasta ahora hemos estado pendientes de ellos, Llega el momento en que tendrás que multiplicar tu jornada.

No les abandones nunca.

Pide refuerzos.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...