Mostrando entradas con la etiqueta Padres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Padres. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de octubre de 2019

Cocinar nos une

¿Cómo superar la brecha generacional?
Ese momento, en la adolescencia, cuando los hijos muestran sus propios intereses y necesitan espacio.
Cuando los padres no saben qué hacer para captar su atención.

*****

Peccata minuta, para los especialistas en hacerse el sueco: “Cocinar nos une”.


Y, claro, la ocasión es una oportunidad única para colocar todo su utillaje.



Hay que reconocer que han cuidado el envoltorio: un pequeño ardid del padre (que “sabe más por viejo que por padre”) permite que su hijo le eche una mano, le preste atención, hagan cosas juntos.

Quizá no sea la base más sólida para una relación: fundamentarla en el engaño.
Pero no estamos en época de sutilezas. De hecho, todo es un simple montaje (su seña de identidad).

Un escaparate.

*****

Resulta lacerante no haber empleado el original...



No es que sea un sinsentido comparar a Bill Withers con José James.
Es que el mensaje se pervierte por completo.

“Cuando no tengas fuerzas, seré tu amigo y te ayudaré a continuar. No pasará mucho tiempo hasta que yo necesite alguien en quien apoyarme. Nadie puede llenar tus necesidades si no las muestras. Sólo tienes que llamarme, siempre que necesites una mano. Todos necesitamos alguien en quien apoyarnos. Apóyate en mí. Si hay una carga que tienes que aguantar y no puedes llevarla, la compartiré contigo. Sólo tienes que llamarme”.

*****

¿Cómo puede ser distinto llamar pidiendo ayuda que orquestar un pequeño truco?

Peccata minuta.

*****



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Deberes vs. Actividades Extraescolares

En el recurrente debate sobre si los niños deben llevar tareas para casa, o si el tiempo que dedican en el centro escolar es suficiente, resulta difícil aportar argumentos convincentes, porque tiene uno –yo– la sensación de que las posturas están trabadas y, más o menos, todo el mundo (afectado, o no) tiene una convicción al respecto; se podría decir que inamovible.


Ilustración: Gemma Cantador

jueves, 12 de noviembre de 2015

Educación o Formación. Las zarandajas de un nombre

Nos enzarzamos en discusiones.

— ¿Qué es educación?
— ¿Cómo debe ser?
— ¿Qué es formación?
— ¿Acaso no es lo mismo?

No nos preocupa que el nombre cambie su esencia.
Lo relevante es qué se entiende con una determinada denominación.
Por eso nos detenemos en la definir las cosas importantes.

No son discusiones bizantinas; lo son, en todo caso, nominativas.

Indican un camino a recorrer.

"Niño" - Montecruz

Éxodo: “Hacia la tierra prometida”

———   Educación   ———

Los padres asumimos por voluntad propia la responsabilidad de educar a nuestros hijos, desde el momento de su concepción.

Tres ámbitos decisivos son competencia preferente, si no exclusiva, de los padres:

— Las costumbres. Los modales. Usos culturales y tradiciones.
— Relaciones con otros. Integración en el entorno familiar y social.
— La práctica continuada. Interiorización de hábitos. El ejemplo.

La lista no atiende a su importancia, sino a su orden de aparición.

En la labor educativa, los padres necesitan ayuda, por lo que delegan ciertas funciones en co-educadores especializados que contribuyen en sus áreas específicas de conocimiento. Son sus maestros, profesores, monitores, entrenadores, tutores, ...

Conviene recordar que, pese a que determinadas tareas puedan delegarse, la responsabilidad se comparte.

Existe una educación sistémica, establecida en determinados círculos (familia, escuela, actividades extracurriculares), y otra educación, no sistemática, que se produce porque los hijos viven en un mundo real, en el que sus amigos o su entorno ejercen una influencia creciente conforme pasa el tiempo.

A medida que crecen, los hijos deben aceptar el papel que sus padres ejercen, como primeros educadores y como responsables principales en los ámbitos descritos.

*****

Ayudar a crecer.
Favorecer la autonomía e impulsar la búsqueda de la independencia.
Preparar para lo imprevisible.
Pasar de lo general a lo específico.
Orientar hacia una adaptación del aprendizaje.

*****

La educación es un proceso ineludible, en el que interviene toda la sociedad, y de la que toda la sociedad es beneficiaria.
A pesar de ello, no tiene un carácter finalista.

"Comer" - Montecruz

Planteamientos reduccionistas cercan el ámbito de la educación y lo localizan en la escuela. La falta de idoneidad de este acercamiento se comprende cuando el más corriente de los ciudadanos, John Doe, es capaz de considerar cuándo un muchacho es un maleducado, careciendo de conocimientos para saber qué es la aritmética, la gramática o la trigonometría.

———   Formación   ———

Es específica.
Atiende a un objetivo concreto: la adecuación al puesto de trabajo.
Se despliega en planos que se superponen: conocimientos y habilidades (instrumentales y relacionales). Más detalles en el enlace.

Es el único campo en el que se pueda hablar, con propiedad, de empleabilidad.

Por añadidura, es imprescindible que la Formación resulte útil.
Un requisito inevitable pasa por su profesionalización:

— Los profesores tienen que ser profesionales.
— La Formación debe conducir a cualificaciones de profesionalidad.

"Curso" - Montecruz

La vida es un viaje sin trayecto definido.
Todo recorrido supone la transformación de quien viaja.

“Polvo eres y en polvo te convertirás”

*****

El Pentateuco Educativo es un proyecto abierto.

Big-bang. Contó con un teaser, a modo de presentación del plan de actuación.
(No se considera parte del proyecto, stricto sensu)

Génesis. En el episodio piloto se conoció al protagonista.
Éxodo. Actúa de prólogo. Determina algunos límites y señala un destino.
Levítico. Manual para elegidos. Elitismo. Cohesión interna.
Números. Babilonia en lugar de Salomón. La minuciosidad.
Deuteronomio. Conclusiones que anuncian una despedida.

*****

Para quien crea que el plan lo anuncia todo, recuerdo que el ingrediente secreto de esta receta no ha aparecido mencionado todavía.

Pero, al final del camino, como el padre de Po hizo con Po, descubriré ante todos cuál es el ingrediente secreto.
Que, por otra parte, llevaba años oculto.

*****

Como despedida, ha venido a acompañarme uno de los músicos más cool de la escena musical británica. Él es Paul Weller, antiguo devorador de mermelada y fundador junto al teclista Mick Talbot, del Consejo más lleno de estilo que dieron nunca los ‘80s.

Interpretarán, con las intervenciones estelares de DC Lee cuando se sienta cómoda, cinco temas que explicarán la verdadera historia del Éxodo, y que permitirán a la audiencia renovar su gusto y sus deseos de asistir a la siguiente temporada de este Pentateuco Educativo, removedor de conciencias.


———   (Continuará...)   ———

jueves, 8 de octubre de 2015

Cosas de chicos

— C I: Pues V tiene tres pezones.
— C II: ¿Sólo? ¡Pobre!
— C I: ¿Cómo sólo? V es una chica. La conocí este verano.
— C II: ¡Ah! Yo pensaba que era una gata, … o una perra, no sé.

*****

Yo sé que el fenómeno se llama politelia.
Y que era una característica singular de Chandler Bing (Matthew Perry), protagonista en “Friends”.
Que, aun así, no conseguía que el solo se convirtiera en cortado.
Se hubiera tratado de magia blanca.

Pero sólo él se quedaba cortado.

*****

Lo que es mágico es que, ante un exceso de información que no necesitan, C II (de 9 años), fuera capaz de afrontar, sin avergonzarse, la conversación con C I (de 14).

Más tarde me contó una fascinante historia de un zombie bipolar que dudaba entre hígado y cerebro.

Nunca dejará de sorprenderme la cantidad de recursos disponibles.

*****

Sigo dándole vueltas a las charlas TED de Jon Ronson y Monica Lewinsky.

*****

La compasión necesita de la comprensión.
Sentir al otro como igual, aceptando sus diferencias.

*****

Un niño debe desear la lluvia y disponer de tiempo para ponerse a chapotear en los charcos.





No hay nada más esperanzador que ver a los chicos hacer cosas propias de su edad.


martes, 7 de abril de 2015

Maridaje

Quizá su definición canónica (entendida así a la que aparece en el Diccionario, no a la que formula una parte de la sociedad) resultara anticuada y, probablemente, utópica.


Porque resulta fácil de entender lo complejo de alcanzar la conformidad, máxime para quienes, libre y voluntariamente, decidieron dar el paso y maridar.

"Haz clic en la esquina superior derecha y verás cómo no aparece nadie"

Así que la opción de cumplir un trámite, rellenar unos papeles, estampar unas firmas y celebrarlo con familiares y amigos fue cediendo paso a la costumbre de establecerse como parejas “de hecho”. De hecho, fueron muchos los que quisieron ver reconocida su unión, formalizada en lo que ya cabía dentro de la segunda acepción.

*****

De forma gradual, al perder el peso que otorgaba la costumbre, por maridaje se empezaron a entender muchas otras cosas. De manera destacada: la afinidad que podían mostrar comidas y bebidas para conformar una combinación armónica.

En otras palabras, maridar pasó a significar combinar.

Muchas mujeres comprobaron la efectiva combinación de vino y chocolate.


Aunque, quizá, hubieran preferido otro tipo de “cata”.
Pero esa es, ciertamente, otra historia.

*****

Las consecuencias de las variaciones terminológicas son imprevisibles.

En lo local: este domingo, 5 de abril de 2015, La Nueva España entrevista a Patxi Mangado, arquitecto y autor de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Oviedo. Quedo emplazado para realizar un pormenorizado análisis del resultado, pero, de momento, me quedo con el titular.


Dos apuntes, a modo de anticipo: la arquitectura, como los chistes, pierden parte de la gracia cuando necesitan ser explicados.

El segundo: para ilustrar la entrevista de Pilar Rubiera, Mangado, en la foto de Nacho Orejas, posa con la Catedral como fondo, no con el nuevo Museo.

Foto: Nacho Orejas

Insisto: Volveré en unos días sobre el asunto.

*****

En un ámbito universal, los efectos de nuevas formas de entender la familia (grupo de personas emparentadas, que cohabitan, incluyendo descendencia), llegan a la firma más conocida.


Cuatro familias:

1 – Aparentemente, monoparental. La madre puede haberse divorciado, haber enviudado, haber adoptado o haber llegado al convencimiento de su necesidad de cumplir con un deseo de maternidad y buscar métodos alternativos para engendrar a su propia hija. O puede que su aspecto avejentado sea debido a otros motivos. También puede que el padre esté ocupado en otros asuntos o tenga una relevancia secundaria en la educación de la hija.

2 – Sangi es una niña adoptada, de origen asiático. Convive con sus padres, una pareja con apariencia “tradicional”.

3 – Luis, vive con un padre que realiza las tareas domésticas y una madre que realiza un trabajo, fuera de casa, de aire convencional, a la vista del conjunto con el que se presenta en casa.

4 – Álex tiene dos padres varones.

Los cuatro niños transmiten sus preocupaciones, con la naturalidad propia de la edad y la confianza. Sus progenitores, como si todos fueran gallegos, les contestan con una pregunta, en lugar de mostrar un comportamiento que hubiera parecido más razonable, al tratar de tranquilizarlos. Pero hemos de dejarlos; su rol alternativo les faculta para saltarse las convenciones.

La pregunta común es:

“Si pudieras elegir a tu familia, ¿nos elegirías?”

La rotundidad de la respuesta, combinada con la música que suena de fondo y que aumenta su volumen para alcanzar un crescendo, es el anticipo de un apoteósico clímax de abrazos y gozo.

Y un slogan, marca de la casa que ha creado su propio Instituto: “La felicidad siempre es la respuesta”.

(El arte de la combinatoria: el sinsentido de morir de frío haciendo sudokus)

*****

Ya imagino que no creerán que esto va a quedar así, sin que desvele algunos trucos:

La canción que suena de fondo fue compuesta por Burt Bacharach (música) y Hal David (letras), una pareja responsable de innumerables éxitos, la mayoría de los cuales fueron entregados a Dionne Warwick. En esta ocasión, la intérprete es Jackie DeShannon, cantante blanca que en 1965 alcanzaría su mayor éxito: What the world needs now is love.



Para amigos de la investigación se incluye un montaje con películas de un director imprescindible: Paul Mazursky.

El título de la canción es claro: “Lo que el mundo necesita ahora es amor.
No felicidad, ese recurso simple al que siempre acuden los fabricantes del brebaje georgiano.
El amor es enormemente más complejo y profundo. Lleno de sutilezas.
Destilado de gotas de madurez que uno va tratando de encajar en el transcurso de una vida.
Si en 1965 era necesario, excuso decir que ahora es imprescindible.

*****

Ésa era la primera trampa: los publicistas quisieron convertir el amor en felicidad.

*****

La segunda es imperceptible. Seguramente corresponde a que trato de sacarle punta a todo.
Pese a tratarse de niños adoptados, sus padres no son cuidadosos con la forma de emplear la terminología. La pregunta que realizan, conjunta y colectivamente, implica que excluyen a los niños del núcleo familiar. La posibilidad de tener que escoger familia, los excluye de ella.
Deberían mostrar mucha más sensibilidad en ese terreno.

*****

La tercera puede no parecer trascendente, pero es perversa: el colegio está lleno de cotillas que se juzgan entre ellos, de forma discriminatoria. Sus padres no hacen nada para atajar esa situación.
Y no muestran ser conscientes de que sus hijos también desprecian a sus compañeros, en la idea de que, el “raro”, siempre es el otro.

*****

Los vínculos (entre palabras y entre personas) deben cuidarse.
Es mucho más que hacer que, meramente, combinen, como si fueran gin-tonics.

A todos nos terminaría importando un pepino.


domingo, 11 de enero de 2015

El arte de educar

Javier Urra es psicólogo. En su amplia trayectoria profesional ha destacado por su orientación hacia la infancia y su vocación divulgativa. Es, con seguridad, el psicólogo español con más repercusión en los medios de comunicación generalistas, por su nombramiento como Defensor del menor de la Comunidad de Madrid en 1996, por sus múltiples apariciones en programas de radio y TV, y por su labor como escritor de obras no especializadas, pero rigurosas en su planteamiento.



El arte de educar. Mis pensamientos y aforismos, es un libro editado por La esfera de los libros, publicado en 2006, lleno de ideas y de sentido común, no exento de profundidad. Una grata lectura que invita a la reflexión y que ha alimentado de referencias una página hermana a ésta.

Es evidente que la educación es un arte; y que cualquier padre interesado en sus hijos, un prototipo de artista.


*****


En ocasiones da gusto reconocer la validez profesional de algunos colegas.

Más detalles en su página web.

martes, 11 de noviembre de 2014

“Verde agua”, de Marisa Madieri

“La profundidad del tiempo es una reciente conquista mía. En el silencio de la casa, cuando durante la mañana me quedo sola, reencuentro la felicidad de pensar, de recorrer el pasado adelante y atrás, de escuchar el fluir del presente. Es algo que pocas veces me había pasado antes. Después de una infancia satisfecha y sin problemas inmediatos, una adolescencia pobre e introvertida y una juventud empecinada, he llegado a una madurez en la que las cosas y los acontecimientos parecen tener un ritmo más lento, que permite la reflexión. Del mundo del trabajo, con los chicos ya bastante crecidos, he sido devuelta a la libertad de mi casa y de mis días. En el humilde y variado trabajo cotidiano, los pensamientos pueden aflorar, organizarse, clarificarse. El tiempo, antes casi sin dimensiones, reducido a mero presente debido a una vida apresurada, acosada por un turbión de obligaciones, de alegrías robadas y de preocupaciones, ahora se despliega en horas livianas, se dilata y se arrellana, se puebla de resonancias y recuerdos que poco a poco se recomponen en forma de mosaico, emergiendo en pequeños remolinos de un magma indistinto que, durante largos años, se ha ido acumulando en un fondo oscuro y desatendido”.

“Hoy no me encuentro en armonía conmigo misma y desearía poder alejarme de mí. Les he faltado a mis hijos; he hecho que se sintieran mal con un arranque de impaciente y agresiva estupidez. A veces el viento de la gracia sopla tan lejos de nosotros que nos volvemos malos y torpes incluso con las personas que más queremos.
No he escondido mi mortificación y ya me han perdonado. Los hijos, con frecuencia, saben ser más comprensivos y maduros que sus padres.
Algunas veces me siento incómoda en el papel de madre; me siento inepta, me parece que educo de forma descuidada, que hablo poco, que dejo escapar en vano estos preciosos años de convivencia con mis hijos, ya tan mayores. Los miro y los encuentro amables y guapos y pienso en el vacío que dejarán en mi casa cuando se vayan. Los miro y me parecen aún indefensos y quisiera poder asumir la carga de dolor que la vida les reserva, a ellos como a todos. De algún modo, me siento responsable de su felicidad y me pregunto si han recibido las armas y los instrumentos necesarios para hacer elecciones conscientes, para ser aguerridos en las pruebas, fuertes en las desilusiones, generosos en el éxito, para amar y vivir en el significado”.

“Vivo como siempre he deseado poder vivir: el amor y la existencia compartida, los hijos, la casa y tantos afectos dentro y fuera de ella. Qué importa si he trabajado mucho, si el mal vino y se fue, si alguna nube ha turbado mi horizonte sereno, si los años pasan veloces”.

“A la abuela Anka le gustan las cosas y los hechos, que permanecen. Por eso no teme el transcurrir del tiempo, que arrolla solo a los individuos”.

“Cuando las personas que me conocieron antes de que dejara la enseñanza, que sin embargo me gustaba, me preguntan “qué es lo que hago todo el día”, me resulta difícil explicar en pocas palabras, sin caer en la retórica, que el objeto de interés de mi comportamiento actual está en el límite entre la vida y la muerte. Así que por lo general justifico mis días hablando de mis hijos, de los viajes que tengo la suerte de realizar con Claudio de vez en cuando, de las clases de informática a las que asisto hace dos años para aprender a usar el ordenador que hemos comprado, y no digo nada acerca de mi desconcierto cuando un niño no puede ser salvado o de la alegría que siento cuando a otro le es concedido, por amor, permanecer entre nosotros, y hacernos sentir menos solos en esta aventura terrena”.

“No siento tristeza, solo gratitud. Si he regresado a Ítaca, si en los largos silencios de mi vida han resonado por un instante las notas del vals que los planetas y las estrellas, tan relucientes esta noche, danzan en la odisea de los espacios, siento que debo dar gracias a una multitud de personas, incluso a las que he olvidado, que al quererme, o simplemente al estar a mi lado, con su presencia fraternal no solo me han ayudado a vivir sino que son, quizá, mi vida misma”.

*****

Un charco en el que chapoteo con frecuencia, me mostró una madura reflexión. Estoy agradecido a Molinos por su inmensa generosidad.

Y mi amiga Tere me animó a zambullirme en un libro precioso, de imborrable recuerdo. Gracias y besos, muchos.

*****

El libro de Marisa Madieri, editado por Minúscula, se corona con un emocionante escrito de Claudio Magris, viudo de la autora.

Uno de esos libros que ayudan a desear ser mejor persona.


martes, 16 de septiembre de 2014

Autónomos e independientes

"Three boys" Foto: Jeff Carson

“Imaginé un arco iris, tú lo tuviste en tus manos
Tuve destellos, pero tú ideaste el plan
Vagué por el mundo durante años, mientras esperabas en tu habitación

Tuve los pies en la tierra y tú alcanzaste el cielo
Hablé de alas, tú simplemente volaste
Yo suspiré, pero tú te desmayaste

Te encaramaste en la escalera
Con el viento en tus velas
Apareciste como un cometa
Con un rastro resplandeciente
Demasiado alto
Demasiado lejos
Demasiado pronto

Llegué a ver la luna en cuarto creciente
Pero tú veías la luna llena”



*****

Espoleamos su afán de ser autónomos; ellos quisieron ser independientes.
Quisimos que pudieran hacer las cosas por sí solos; desarrollaron la capacidad de realizar planes.
Les dimos ideas y recursos, les apoyamos sin límite; entendieron que, quizá, no nos necesitaban.
Les empujamos a caminar; temo que no hayan aprendido a dar la vuelta.



*****

No creas que estoy pensando en Escocia (o Cataluña).

Tan sólo me preocupo por mis hijos.
Mañana vuelven al cole.

*****

The Waterboys es una banda liderada por Mike Scott.
The whole of the moon se incluía en su disco “This is the sea”. Su mayor éxito.
Immaculate Fools era un grupo encabezado por Kevin Weatherill.
En su primer LP, “Hearts of fortune”, se incluía el tema homónimo.
Todo ello, en 1985.
Hace casi 30 años.


viernes, 5 de septiembre de 2014

En tu casa, ¿o en la mía?

Aquellos tiempos en los que Telefónica no se había convertido en Movistar.
En los que no se había liberado el mercado de comunicaciones.
Cuando el móvil era el aparato (inmenso) que convertía en odioso a Gordon Gekko, en “Wall Street” (como si saber que llevaba en su interior a Michael Douglas no fuera suficiente) y te engañabas pensando que tú serías incapaz de llegar a hacer esa ostentación tan grosera.

"Cachis. Me he dejado los garbanzos con el fuego encendido"

Hace muchísimo tiempo.

*****

Antes de la última de las glaciaciones, el teléfono (de casa) tenía un cable que te mantenía pegado a la pared (y al mundo), cuyo radio de acción podías prolongar si comprabas el mismo alargador que usaban en las series de TV americanas, que les permitían parlotear de forma incesante en esas cocinas, extensas como sets de grabación, y que, en un piso de soltero español, hacían que comprobaras la ineficacia de utilizar un hilo de Ariadna para terminar irremisiblemente atrapado.

En todo caso, la ventaja de mantenerte comunicado exclusivamente en la guarida, implicaba que, en caso de avería, el técnico debía desplazarse hasta tu casa, en lugar de tener que perder el tiempo en las infames tiendas actuales de los operadores, en los que te agolpas, sin sitio para descansar las posaderas, mirando alternativamente el papel que se arruga en tu mano y el display de carnicero donde informan del siguiente en el turno.

El inconveniente era que tenías que llamar, dar el aviso, esperar que el técnico devolviera la llamada y, entonces, concertar la cita.

— Hola, ¿qué tal? Creo que tienes un problema en tu teléfono.
— Sí. No sé qué pasa. Uno de los aparatos no funciona.
— Así que tienes más de un aparato.
— Sí.
— ¿Cuántos tienes?
— Dos. Salón y cocina.
— En el dormitorio, ¿no tienes ninguno?
— No.
— Vale. ¿Cuándo podría pasar por tu casa? ¿Qué horario te viene mejor?
— A la hora de comer.
— ¿A qué hora comes?
— A las tres, pero llego un poco antes, sobre las dos y media.
— ¿Te va bien, entonces, que pase por tu casa, el jueves, pasado mañana, hacia las tres?
— Sí. Una cosa, por favor.
— Dime.
— ¿Sería posible que me llamara de usted?
— ¿Cuándo? ¿El jueves, cuando vaya por tu casa?
— No. Ahora. El jueves nos conoceremos en persona y posiblemente no me resulte tan engorroso como me está resultando ahora.

*****

Crisis en las comunicaciones.
Crisis de valores.
Crisis en la educación y en la enseñanza.

No todas las crisis son económicas.

*****

Todas corresponden a un cambio de criterio y a la dificultad de adaptarse a las novedades introducidas.
Seguir el ritmo de la actualidad es difícil, pero, incorporar con acierto las nuevas modas a nuestro acervo de costumbres, resulta casi imposible.

Máxime, con esa fijación en mostrarse partidario de la oposición, como si todos fuéramos estudiantes de Derecho.

*****

Circula una idea, ampliamente extendida, que pretende delimitar los ámbitos de actuación de la educación y la enseñanza, resumida en un meme que colma espacios sociales.


Como si fueran cosas distintas.
Como si se pudiera sostener un sistema que trabaja con criterios enfrentados.
Como si no fuéramos capaces de saber qué hacer y dónde.
Como si, al igual que los políticos, no pudiéramos razonar y alcanzar acuerdos.

Como si el único interés estribara en decidir dónde está mi casa (y dónde la tuya) y nos tuviéramos que limitar a permanecer expectantes, encerrados en nuestra guarida, contemplando impávidos la nefasta influencia de la calle y los mass-media, esperando que las enseñanzas de la azafata del un-dos-tres, que ejerce de profe (ni se te ocurra imaginarla como maestra) no resulten perjudiciales y te permitan que, el fin de semana, mientras el mozo sea pequeño (y poco pesado) admita ir a hombros (sin que suponga que haya marcado un gol), organizando un plan familiar que incluye jersey naranja de tendencias psicóticas (para él), maxifalda y tartera (para ella) y simpática gorra ladeada (para el infante), en un anticipo de que, pese a no ser capaz de emplear el usted, en nada, sabrá qué hacer con Nicki Minaj y su Anaconda.
(RESULTA CONVENIENTE AVISAR QUE LAS IMÁGENES SON EXPLÍCITAS)

*****

Si la escuela enseña (entendida la enseñanza como “transmisión de conocimientos”), ¿qué sentido tiene mandar tanta tarea para casa, asumiendo que los deberes serán realizados con la supervisión de los padres?

Si el aprendizaje se produce por la emulación de modelos, y la educación viene a ser un aprendizaje de “buenos modales” (aquellas nociones de “urbanidad” que se abandonaron por obsoletas), ¿cómo podremos enseñar a nuestros hijos, en casa, a emplear el usted, si, por la frecuencia en el trato y la proximidad y el cariño, nos abrazamos, nos besamos y, en esencia, nos tuteamos?

Y, finalmente, si los objetivos no son contradictorios (lo que carecería de sentido) y la fórmula que repiten en el centro al que acuden mis hijos (“ésta es vuestra casa”) no es exclusiva, porque se asume que todo el proceso educativo debe ser inclusivo, ¿resulta tan complicado establecer unos criterios mínimos, consensuados, sobre aquello que resulta conveniente para hijos, padres, educadores y el conjunto de la sociedad?

VALE.

No me responda, gracias. Ya me he dado cuenta.

*****

Están a punto de volver al colegio. Beberán refrescos y comerán puñetitas.
Y montarán en un tiovivo, tranquilos y relajados.



No hay nada de qué preocuparse.

Seguramente, aprenderán a putear, al ritmo de los Deftones.

viernes, 8 de agosto de 2014

La manzana de Troya


*****

Puedes echarle la culpa al boogie, como hizo MJ con sus hermanos.
Pero tú y yo sabemos que es mejor pensar que todo se debe a una manzana.

*****

No es que su trayectoria, como elemento de tentación, no fuera conocida.
Aliándose junto a una serpiente, o actuando en solitario.
Ofrecida por una bruja camuflada, como diana colocada por un arquero suizo en la cabeza de su hijo, o iluminando las entendederas de un sabio que descubre la gravedad de dormitar bajo un árbol.
Se ofrece de tantas formas que no se comprende que se siga afirmando que alguien pueda estar sano, como una manzana.

*****

Y armó la de Troya.
Literalmente.
Peleo y Tetis, tras una historia larguísima que no me pararé en detallar, hartos de sus continuas peleas, o tratando de darles forma, decidieron casarse.
Se ponen a hacer la lista de invitados y. entre tanto dios, semidios, mortal y fauno (que alguno habría), se les olvidó incluir a Eris.
No es que fuera una de esas tías ancianas, solteras, plastas, que avergüenzan a los mayores narrando las travesuras que habían armado cuando eran niños y espantan a éstos embutiéndoles caramelos con sabor a eucalipto.
No.
Era una verdadera pérfida.
La diosa de la Discordia, nada menos.
Molesta como estaba, por haber sido excluida del bodorrio, teniendo que resignarse a fisgar atisbando por encima de la valla, se presentó orgullosa en mitad del convite, en ese momento en el que todos los presentes están achispados, pero cuando ninguno había llegado a rodar por el suelo.
Y, con una puesta en escena tan oportuna, remata su entrada triunfal arrojando una manzana dorada sobre la mesa y, tras dar un taconazo y revirarse, salir con el gesto altivo que sólo es capaz de mostrar una griega.
La manzana llevaba una inscripción: καλλίστη (“Para la más hermosa”).
Con la cantidad de hormonas que se disparan en cualquier enlace de pacotilla, imagínate allí. No es que se lanzaran a por el ramo haciendo una triple pirueta mortal con doble tirabuzón, que también, sino que las que consideraban ser de “este reino, la más bonita”, eran tres diosas: Atenea, Afrodita y Hera.
Que si yo, que si tú, que si tal, que si me queréis, irsen.
Ya sabes.
Un cacao.
Total, que Zeus (el capo de todos los presentes) debe intervenir. Hastiado de las peleas que se organizan siempre, airado porque no le dejan dormitar ni un rato y, teniendo en cuenta que en ese momento jugueteaba con una sobrina a la que había sentado en sus rodillas temía que, si le obligaban a nadar de espalda, se marcara la silueta del tiburón, por lo que apreció de nuevo las ventajas de vestir toga.
En fin, que para endilgarle el muerto a otro, en una nueva muestra de su sabiduría, elige a Paris, un pastor que vivía separado del mundo y alejado de las pasiones humanas, para que sea él quien decida.
Manda a Hermes a comunicarle la noticia.
Las tres diosas, mujeres al cabo, trataron de engatusar a Paris con sus zalameras propuestas: Hera, la esposa del jefe, le ofreció todo el poder que pudiera desear. Atenea le ofreció vencer en todas las batallas en que se presentase y Afrodita, no recuerdo todo, pero algo de sexo tuvo que mediar.

*****

La historia sigue, Paris rapta a Helena, la hija de Menelao, y se la lleva a Troya.
Enfurecido convoca a Agamenón, Aquiles y otros tantos. Entre ellos está Odiseo, el tipo al que se le ocurrió ofrecer un regalo a Príamo, que supuso el fin del asedio y la muestra de que, para vencer, la sutileza puede ser una buena estrategia.

(((Si recuerdas el duelo –interpretativo– entre Brad Pitt y Peter O’Toole,
ahora sabes cómo se inició el conflicto que les llevó a compartir plano)))

*****

Si atendemos exclusivamente al aspecto, al envoltorio, dejaremos que algo perjudicial entre hasta la cocina y, cuando nos demos cuenta, será demasiado tarde.

No importa si se trata de un caballo de madera o de una manzana dorada.

Hay que ver más allá de la apariencia.

*****

AVISO PARA PADRES:

SE INCLUIRÁN CONTENIDOS SUMAMENTE ADICTIVOS
NO DEJAR A LA VISTA DE LOS NIÑOS

(Ni echar miradas a escondidas si supones que
tienes un carácter propenso a las adicciones)


Apple, la que se lleva el mayor bocado a Cupertino, ha iniciado una nueva etapa en su escalada para alcanzar el monopolio con una campaña masiva de anuncios de su último dispositivo: el iPhone 5S.

Lo hacen cojonudamente bien.

Una estética cuidada. Planteamientos de actividades cotidianas. Gusto en la selección musical.

Y un slogan que lo resume todo:


“Eres más poderoso de lo que crees”


Como si mi poder dependiera del nivel de carga de la batería de mi dispositivo.
Como si todas mis aptitudes se resumieran en las apps con las que cargo.

Se alcanza el descubrimiento de que, para los cautivos (la amplia mayoría), lo importante no son los gadgets, sino los desarrollos que, pagando o no, te permiten hacer algo que, antes, eras capaz de hacer perfectamente tú solo (o no podías hacer, pero que tampoco pasaba nada).
Que se convierten en imprescindibles, porque estás enganchado.

Y recuerdas aquella idea de que nadie pagó por el primer pitillo que fumó, el primer trago de alcohol, el primer porro, o la primera dosis. Siempre había alguien que te invitaba (y, muchos, que te incitaban a atreverte a hacerlo).

*****

Una de las claves de su estrategia global es la segmentación del mercado atendiendo a su comportamiento, y no a su procedencia.
Porque ya han conseguido que todos seamos iguales.
Y empleando una estética molona, concienciada, pretendidamente casual, el mismo anuncio sirve para todo el planeta. Lo que no es casual es el aspecto uniforme de ciertas cosas; la tipografía que intenta simular el trazo imperfecto que da el descuido humano; la extensión del blanco como síntoma de elevación espiritual; la manía de que todos los camareros —y dependientas de tiendas de ropa y perfumerías— deban ir de riguroso negro; que, en una visita guiada a cualquier ciudad del planeta, las mujeres vistan pantalón largo (conocedoras de sus estrías, varices, piel de mandarinas o su lejanía de Brasil en asuntos depilatorios) y los caballeros cincuentones, tripudos, lleven los mismos zapatos y calcetines que en invierno, para pasar todas sus vacaciones en las Bermudas.

*****

En la forma de trocearnos (segmentarnos), nos consideran targets (objetivos).

*****

Conocedores de nuestra pereza, nos convencieron de que necesitábamos apps para hacer ejercicio.

Nos llamaron pollos (y gordos) y nos pusieron al ritmo que marcaba Robert Preston (Strength – Chicken fat).

Saben que creemos que tenemos una vena artística, y una soberbia gigante, que nos hace disfrutar intentando hacer música, teatro, baile o espectáculos pirotécnicos. Que molan los Pixies. (Powerful – Gigantic).

Les consta que tenemos sueños, esperanzas y aspiraciones. Se empeñan en manipularlos. E intentan modelarlos, conforme a sus intereses. Hacen que pensemos que construiremos un mundo mejor, más natural y sostenible, gracias a que cuando crezca, podré curar caballos, pilotar aviones, dirigir un equipo de bomberos o enseñar inglés a la mucama mexicana, usando un aparato en el que suena de fondo la dulce voz de Jennifer O’Connor. (Dreams – When I grow up).

O, de forma mucho más preocupante, buscarán llegar hasta mis hijos, intentando convertirme en el camello que les proporcione las dosis iniciales de su cautiverio, apelando a mi paternidad responsable en la que, mientras canta Julie Doiron, les enseño a pintar, a cepillarse los dientes o a hacer las cuentas, mientras los monitorizo con el aparatito que llenará mi vida (y la suya) de sueños. (Parenthood – The life of dreams).

Todo a un clic de distancia.

*****

Asumo la complejidad de controlar, por completo, una carga. El ejemplo reciente del buque escuela Juan Sebastián Elgramo (en honor del primer marino capaz de circuncidar la Tierra), en el que la Guardia Civil incautó 127 kg. de coca, demuestra lo difícil de mantener impóluta una bodega. Por eso mismo, resulta conveniente extremar las precauciones.

*****

Es bueno conocer las propias limitaciones. Y ayudar a otros a que modulen las suyas.

*****

Busco para ello una manzana distinta; una mujer que me fascina desde que la descubrí en su debut de 1996, “Tidal”. Es Fiona Apple, artista poco prolífica, pero intensa y singular, que sólo ha entregado otros tres discos: “When the pawn…” (1999), “Extraordinary machine” (2005) y “The idler wheel…” (2012).

En el último se incluyó una canción, su último vídeo, Hot knife, dirigido por Paul Thomas Anderson en 2013.



La canción facilita la clave:

Si soy mantequilla, él es un cuchillo caliente.

Mis hijos comparten rasgos conmigo y, como yo, son tiernos y blandos como la mantequilla (aunque algunos puedan verme grasiento).
Mientras ellos, los que conocen nuestra debilidad, son como cuchillos calientes que nos destripan, haciéndonos creer que se interesan por nosotros (queriendo engordar nuestra adicción).
Quizá con subtítulos y otras imágenes resulte más fácil de percibir sus pretensiones.

*****

No sé. No tengo todas las respuestas.
Ni, aunque lo parezca, tengo miedo ante un mundo impredecible.
Pero sé que es bueno intentar evitar la dependencia.
Al menos en lo que verdaderamente es importante.

*****

Un final para recordar

En 2009 se editó un disco homenaje en el que se recogían canciones del enorme Cy Coleman, cantadas por mujeres: “The best is yet to come”. 13 canciones y doce artistas, porque además de Patty Griffin, Jill Sobule, Madeleine Peyroux, Ambrosia Parsley, Julianna Raye, Sam Phillips, Perla Batalla, Sara Watkins, Sarabeth Tucek, Nikka Costa y Missy Higgins, Fiona repite. En una de las dos es fácil encontrar explicación a una forma tortuosa de hacer las cosas.

Why try to change me now, una canción popularizada por Sinatra.



En el primer comentario al artículo, incluiré mi propia traducción.


Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...