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miércoles, 24 de octubre de 2018

Acuerdo educativo

Resulta complicado encontrar un tema más controvertido, sobre el que todos tienen un objetivo previsto —“establecer un consenso”, “alcanzar un pacto de Estado”—, pero en el que no existe la menor base sobre la que apoyar la construcción de acuerdos, recordando que, como dijo alguien —y, si no, lo digo yo ahora mismo—, los proyectos empiezan aceptando algún punto sobre el que no existan grandes discrepancias; un axioma, como si dijéramos.

Ya sé que no doy pistas (puedo estar pensando en la eutanasia, en la globalización, en el cambio climático, en la llegada del climaterio, qué sé yo) pero he sido lo bastante imprudente como para titular el escrito de forma que sabes bien lo que tengo en la cabeza:

Hoy he venido a hablar de educación.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Deberes vs. Actividades Extraescolares

En el recurrente debate sobre si los niños deben llevar tareas para casa, o si el tiempo que dedican en el centro escolar es suficiente, resulta difícil aportar argumentos convincentes, porque tiene uno –yo– la sensación de que las posturas están trabadas y, más o menos, todo el mundo (afectado, o no) tiene una convicción al respecto; se podría decir que inamovible.


Ilustración: Gemma Cantador

sábado, 7 de mayo de 2016

Poder canijo

TVE anuncia en su portal corporativo un nuevo programa que “emitirá en próximas fechas”, con esa imprecisión tan característica de la información actual.

Común Sin Sentido, atendiendo a su compromiso con la verdad, la paz y la libertad, desgranará algunos detalles que hagan más digerible el anuncio.

Empezamos con las FAQ. Las 10 más FAQ. El TOP 10 FAQ.

—¿Tiene nombre? (1)
—“Poder canijo”. Nos lo hemos currado y hasta hemos hecho un logo innovador.



—¿En qué consiste? (2)
—Una aventura apasionante, una experiencia única, una ventana al mundo, un puente con la historia, una fábrica de mentes inquietas, un laboratorio de experimentación, una cantera de científicos...
—Estás leyendo...
—Me han dado una tarjeta. Es el método televisivo standard.
—No me lo puedo creer.
—¿Te imaginas a Jordi Hurtado sin una tarjeta en las manos? Sería como imaginártelo desnudo...
—¡No!
—¿Cómo que no? Te digo yo que sí.
—Que sí, ..., que a lo que digo que no es a imaginarme a Jordi Hurtado, desnudo, sin tarjeta en las manos, sin saber qué hacer con ellas, cantando un rap, con su sonrisa, que parece que le han puesto dientes como le ponían accesorios al ornitorrinco, ...
—No es una imagen que nadie quiera tener. Bórrala.
—Ya no es posible. Puede que si nos detenemos en las metáforas que has leído, incluidas en la tarjeta que te ha facilitado el ente...
—No será fácil.
—Una aventura apasionante.
—Sí. Como salir a la calle. El reto diario.
—En el logo, está nublado.
—Siguiente.
—Una experiencia única.
—Sí. Imagínate montar en globo.
—Vuestro globo va para abajo.
—Siguiente.
—Una ventana al mundo.
—Abierta, para que pueda entrar el aire.
—Y poder tirar al canijo.
—¡No!
—O tirarte tú. Deprimido por el cielo encapotado. Angustiado en un globo que se viene abajo.
—Siguiente.
—Un puente con la historia.
—“Toc, toc”.
—“Quién es”.
—“El sable del coronel”.
—“Cierra la muralla”.
—“Toc, toc”.
—“Quién es”.
—“La paloma y el laurel”.
—“Abre la muralla”.
—Tiende el puente.
—Ya lo sé. Es un programa de cocina: “paloma estofada al aroma de laurel y tomillo”.
—Siguiente.
—Una fábrica de mentes inquietas.
—Alguien dijo que nos pasamos los dos primeros años enseñando a nuestros hijos a hablar y a andar y, los quince siguientes, mandándoles que se callen y se estén quietos.
—¿Quince? ¿Sólo quince?
—A los diecisiete ya están en la calle y están con el móvil.
—Siguiente.
—Eso debo decirlo yo.
—Se nos está yendo de las manos, como al Dr. Scholl, que su gama de productos se le empieza a ir de los pies...
—Le han quitado el título. En ocasiones es sólo Scholl.
—¿Tú también te has fijado?
—Siguiente.
—Un laboratorio de experimentación.
—Intentaremos crear algo nuevo.
—Como Frank, el hermano de Albert.
—No exactamente. Buscamos al docente más innovador de España.
—Podría ser peor. Podría llover.
—No seas cenizo. Sigo viendo las nubes.
—Siguiente.
—Una cantera de científicos.
—Los que diseñan o adaptan las metodologías más innovadoras que les permitan lograr el máximo de aprendizaje en sus alumnos.
—Ya. Recuerdo la combinación de niños y cantera, plasmada por Sebastião Salgado en los trabajos de Serra Pelada.
—Siguiente.


—¿Cómo se realizará el proceso de selección de candidatos? (3)
—Un casting.

—¿Se ha bosquejado un perfil del candidato idóneo? (4)
—No iremos al bosque: no queremos un nuevo Thoreau, ni un nuevo Walden. No les haremos mirar de perfil. No existe un ánimo discriminatorio. Todos valen.
—Métodos tradicionales, también, supongo.
—¿Por quién nos tomas? No somos unos retrógrados. Miramos hacia adelante. En la situación en que nos encontramos, resulta todavía más necesario.
—¿Qué situación?
—Estamos al borde del abismo.
—¿Sí?
—Sí. Y ahora es cuando debemos ser capaces de empujar a los niños para que den un gran paso adelante...
—...y caigan directamente al abismo.
—Siguiente.

—¿Cómo se desarrollará la dinámica? (5)
—Sencillo. Un talent show. Exhibirán su talento.
—Ta lento, ¿como mi ordenador cuando se cuelga?
—A ti sí que te colgaba yo...
—¿Estás intimando? Porque me estás intimidando...
—Siguiente


—¿Metodologías didácticas que destaquen por su innovación o por su calidad? (6)
—No tienen por qué ser excluyentes.
—¿Métodos que incentiven el esfuerzo?
—Excluidos.
—¿Métodos que fomenten el respeto?
—Excluidos.
—¿Métodos que primen la búsqueda de la excelencia?
—Excluidos.
—¿Métodos que recuperen las tradiciones seculares?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven el desarrollo de un pensamiento personal crítico?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven el desarrollo de un pensamiento personal?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven el desarrollo de un pensamiento?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven el desarrollo de un?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven el desarrollo?
—Excluidos.
—¿Métodos que incentiven?
—Excluidos.
—¿Métodos?
—Excluidos. Seremos metódicos en eso.

—¿Quién formará parte del jurado? (7)
—No está decidido todavía.
—¿Alguna idea?
—Gente solvente.
—¿Habéis pensado incluir alumnos, como parte del jurado?
—Puede ser una ocurrencia...
—¿Y blogueros ocurrentes?
—Tú no, melón. Pero si quieres te paso mi número, corazón.
—Pareces a Igartiburu, en una danza invisible.
—Siguiente.

—¿Qué criterios se primarán en la valoración de los participantes? (8)
—Los que considere el Comité de sabios.
—¿Quién lo forma?
—DLO Producciones, RTVE y Fundación Telefónica. Quieren “reconocer el talento y el esfuerzo de los miles de docentes españoles que diariamente tratan de convertir la experiencia educativa de los alumnos en una aventura de aprendizaje apasionante”.

—¿Quién patrocina esta ocurrencia? (9)
—Me remito a la respuesta anterior.
—¿Te remites?
—Me remito.
—Como muestra sin valor.
—Hace falta valor...
—...ven a la escuela de pasión.
—Siguiente.

—¿Qué objetivos se han concretado para establecer el éxito o el fracaso de la iniciativa? (10)
—Share. “To share or not to share”, por citar al lombardo.
—Fin de la cita.

*****

No se olviden. Poder Canijo.
Si lo digo yo, me acusan de usar lenguaje inapropiado.

jueves, 25 de febrero de 2016

Alberto Royo — “Contra la nueva educación”

Conozco a Alberto Royo, al que sigo con interés en su blog personal, Profesor Atticus.

Allí libra una batalla, de forma amena y entusiasta.

Por eso, cuando anunció la publicación de su libro “Contra la nueva educación. Por una enseñanza basada en el conocimiento”, tenía ganas de leerlo, para diseccionarlo y, si fuera pertinente, realizar algunas anotaciones o comentarios.

Edita Plataforma Editorial.

*****

Umberto Eco, fallecido el pasado 19 de febrero, antes de ser novelista (“El nombre de la rosa”, 1980 o “El péndulo de Foucault”, 1988) era doctor en Filosofía y Letras, crítico literario y experto en semiótica y comunicación. Su ensayo “Apocalípticos e integrados”, publicado en italiano en 1964 y traducido al año siguiente en edición de Lumen, explica las posturas que, ya entonces, tomaban los teóricos de la comunicación frente a la expansión de los mass-media; ambas posiciones pueden entenderse como polos dialécticos, yendo de favorables (integrados) a desfavorables (apocalípticos), aplicables a cualquier proceso crítico.

Además, en 1977 publicó una obra esencial para cualquier estudiante de Humanidades, disponible en la edición de Gedisa, titulada “Cómo se hace una tesis”.

De allí se extrae esta síntesis:

"Hacer una tesis implica: (1) localizar un tema concreto; (2) recopilar documentos sobre dicho tema; (3) poner en orden dichos documentos; (4) volver a examinar el tema partiendo de cero a la luz de los documentos recogidos; (5) dar una forma orgánica a todas las reflexiones precedentes; (6) hacerlo de modo que quien la lea comprenda lo que se quería decir y pueda, si así lo desea, acudir a los mismos documentos para reconsiderar el tema por su cuenta".

Mi amigo JL, con el que hablaba hace nada, me recordaba la elegancia de la terminología académica, cuando me explicaba que habían estado con su hijo, que tenía que defender su tesis.
Se trataba de una doctoral, pero la idea puede extenderse a otros ámbitos.

*****

Leo a Gustavo Bueno, profesor mío (condición que, otorgada por un alumno, no se extingue nunca), interesado como estoy por la actualidad política. Reviso “El mito de la izquierda” (Ediciones B, 2003) y, encuentro una de esas joyas que sus libros ofrecen en abundancia.

“Entendemos por ideología, como es habitual, un sistema de ideas socializadas cuya pretensión de verdad es mantenida en la medida en que representan o canalizan los intereses de un grupo social ‘en tanto éste se opone a otros grupos sociales’ [...]. Toda filosofía es una ideología, porque una concepción del mundo sólo puede estar formulada desde alguna parte; pero no toda ideología es filosofía. Las ideologías filosóficas deben mantener por lo menos la forma dialéctica, es decir, el reconocimiento, reexposición y crítica de las ideologías opuestas”.

*****

En 1890, Oscar Wilde publicó un ensayo, editado por Rey Lear (“La importancia de discutirlo todo”), del que extraigo tres perlas:

"Es la crítica la que, al no reconocer ninguna posición como definitiva y al rechazar los dogmas superficiales de cualquier secta o escuela, crea ese sereno ánimo filosófico que ama la verdad por la verdad, y no mengua su amor por saberla inalcanzable".

“¡Ah! No digas que estás de acuerdo conmigo. Cuando alguien se muestra de acuerdo conmigo tengo la sensación de estar por fuerza equivocado”.

“Nuestro sistema educativo pone toda la carga en la memoria, lastrándola con un montón de datos inconexos, y se esfuerza laboriosamente en impartir unos conocimientos laboriosamente adquiridos. Enseñamos a la gente a recordar, pero no la enseñamos a evolucionar. Nunca se nos ha ocurrido desarrollar esas cualidades intelectuales de comprensión y discernimiento, mucho más sutiles”.

*****

Y ya no puedo dilatarlo más, debo recordar que estoy afrontando el libro de Royo.

*****

Una buena forma de empezar es por el final.

El libro tiene uno magnífico.
Una verdadera declaración de intenciones, que me hubiera gustado firmar:

“A pesar de todos los pesares, tenemos que mantener una esperanza combativa, un entusiasmo racional y una actitud de vigilancia permanente y activa. Lo merece este oficio. Lo merecen nuestros alumnos y nuestros hijos. No construimos. No fabricamos. No generamos riqueza monetaria ni bienes materiales. No perseguimos la utilidad, la rentabilidad o el beneficio económico. Hacemos algo mucho más valioso: formamos personas”. (pp. 203 – 204)

Un planteamiento humanista de la educación (o de la formación, o de cualquier otra actividad en la que nos impliquemos) es imprescindible.

“Lo que hacemos es importante. Y todos, en algún momento, hemos sentido la satisfacción de comprobar que hemos ayudado a alguien, que hemos contribuido a que un alumno tome una buena decisión”. (p. 202)

El educador (profesor, maestro, formador; a veces los términos son intercambiables) no puede perder de vista para qué realiza su labor.
Es una tarea continuada, que deja huella, pese a que en ocasiones no llegue a ver los frutos.
En cierta medida, es desinteresada.
Y, siempre, a largo plazo.

“Uno enseña [...], influye [...], da ejemplo [...], con la intención de poner su granito de arena en relación con cada uno de los alumnos que pasan por sus manos, con el noble propósito de colaborar en el desarrollo de sus capacidades hasta lo máximo de lo que puedan y quieran dar, de sembrar en ellos la curiosidad por aprender y disfrutar de lo que uno aprende”. (p. 201)

Royo cree que puede contribuir, además de en su labor docente, defendiendo un modelo de educación consolidado en la experiencia, evitando las innovaciones innecesarias o carentes de una mínima cautela.

“Pretendo defender con argumentos y con innegable entusiasmo un modelo de instrucción pública serio, ilustrado, basado en el conocimiento y la exigencia, que ejerza su función de palanca de mejora social para las personas y se aleje de supercherías y propuestas excéntricas mejor o peor intencionadas”. (p. 25)

En su estrategia —el título así lo delata— ha preferido cargar contra aquellos a los que considera desacertados, por su metodología, su retórica, o sus objetivos.

“A cada ocurrencia educativa estrafalaria que conozco, a cada nueva manifestación del “reverso tenebroso”, salto raudo, movido por una especie de resorte que me impide asumir sin presentar batalla ante tanta propuesta grotesca”. (p. 84)

En su itinerario encuentra proyectos que trata de desarmar en el libro.
Son muchos. Y a ellos se dedica con empeño.
No queda muy claro cuál es el método seleccionado para elegir adversarios.
Transmite la sensación de que se los encuentra, porque ha coincidido con ellos, por leer una entrevista en el periódico o escuchar una charla radiofónica.
No parece que haya habido una búsqueda de aquellos autores de referencia, que resulten pertinentes y a los que se deba presentar batalla.
Como el manchego, se enfrenta a los molinos que va encontrando en su discurrir.
En todo caso, son muchos. Adjunto una relación alfabética de los autores a los que trata de desmontar.
Conozco a varios; a alguno de ellos, en persona.
Tienen un rango de solvencia dispar: algunos son unos “singermornings” (cantamañanas, en terminología royiana): pese a resultar peligrosos, no precisaban tanto detalle. Sus palabras hablan por ellos y les desenmascaran al instante. Según mi particular criterio, no merecían tanto esfuerzo.
Otros son interesantes; aportan ideas valiosas pese a que puedan (o deban) ser reformuladas. Ahora omito mencionar en quiénes pienso, dejando abierta la posibilidad de presentar argumentos, si se precisan.
Y algunos no pertenecen al ámbito educativo, pese a que hayan opinado, como podrían haberlo hecho sobre cualquier otro asunto. No merecía la pena detenerse en ellos. Tengo en la cabeza a Punset y Coelho.
En todo caso, la lista de aquellos contra los que arremete, es:

Acaso, María / Alberca, Fernando / Aren, Belén / Barajas, Sebastián / Bona, César / Coelho, Paulo / Daniels, Kristin / Figel’, Ján / García Pérez, José Blas / García-Rincón de Castro, César / Laporte, Joan-Ramon / Marina, José Antonio / Pedró, Francesc / Pérez-Orive Carceller, José Félix / Prensky, Marc / Punset, Eduard / R. / Rallo, Juan Ramón / Rodríguez, Germán / Rodríguez Hernández, Antonio / Robinson, Ken / Sáenz de Miera, Ana / Sánchez Bayo, Alberto / Server, Richard

Es cierto que presenta su crítica con gracia y saña.
No pasa nada.
Yo he hecho algo parecido alguna vez.

“No creo que haya en mis opiniones caricatura alguna, pues es imposible caricaturizar lo que ya de por sí es paródico [...]. Intento distinguir siempre a los pedagogos serios de los iluminados”. (p. 197)

Pero quizá resulta pobre comparar la lista de los que critica (“los iluminados”) con la de aquellos que elogia (“los serios”).

Enkvist, Inger / Fontanieu, Jérémie / Innerarity, Daniel / Luri, Gregorio / Moradiellos, Enrique / Moreno Castillo, Ricardo

Puede que sea el momento de concentrarse en la tarea; de presentar su(s) tesis; de explicar en qué consiste el modelo que defiende, relegado en la portada del libro a formar parte de la faja, dando forma a una especie de subtítulo, adecuado a la maquetación de la editorial.

“Convendría entonces no andarnos por las ramas. Todos estamos de acuerdo en que la educación es importante. Lo estamos también en que una sociedad con una adecuada educación pública tendrá mayor capacidad de progreso que la que no disponga de ella [...]. Entonces, ¿dónde está el problema? Quizás en la manera en que unos y otros entendemos que es posible conseguir el ideal de una sociedad instruida, formada humana y académicamente, crítica y con valores, en lo que entendemos que es principal para su consecución y en lo que entendemos que es accesorio, en la importancia que concedemos, por ejemplo, a la transmisión de conocimientos y en la que damos a otros objetivos más abstractos o más vistosos. Y ahí la pedagogía no termina de cumplir con su misión (que no es otra que la de ayudar a los profesores a conquistar esa meta) al enrocarse en una concepción fantasiosa de la enseñanza, como si la racionalidad fuera incompatible con la búsqueda de las estrategias didácticas más eficaces”. (p. 175)

Espero que Royo, profesor con experiencia (experto, pues), explique aquello de lo que sabe; que exponga sus conocimientos.

“Lo que me cuesta más comprender es cómo podemos profundizar en un tema si no es el profesor (el que sabe) el que se lo explica al alumno (el que no sabe)”. (p. 161)

¡Qué ganas!

“Debería propiciarse el aprendizaje de recursos y metodologías definidas, pero al mismo tiempo abiertas a ser adaptadas e incorporadas a las estrategias de cada profesor y siempre directamente relacionadas con su disciplina académica. Y todo ello sin olvidar que la metodología que a un docente le funciona no tiene  por qué ser eficaz para otro, como tampoco dos alumnos responden igual ante la misma estrategia didáctica.
[…] A veces nosotros mismos, los profesores que renegamos de la pedagogía, pecamos de poco hábiles, y nos situamos en la trinchera en lugar de desarrollar nuestro razonamiento, justificando que una cosa es la pedagogía (la didáctica) y otra muy distinta la pedagogía oficial, la del ‘establishment’ educativo”. (pp. 172 – 173)

¡Sí! Que nos explique su metodología didáctica. Si quiere pasar por encima de contenidos teóricos, que, al menos, llegue al fondo de su forma de trabajar, de la aplicación práctica de su desempeño cotidiano.
Que comparta con el lector la forma de afrontar la interacción con sus discentes.

“Clase de Música. 3º de ESO. Siglo XVIII. Estatus social del músico durante el Antiguo Régimen. Haydn en la Corte de los Esterházy:
En primer lugar, leemos algunas de las cláusulas del contrato de 1767 firmado por Franz Joseph Haydn al entrar a trabajar como maestro de capilla en la Corte de los Esterházy en 1761, entre los que podemos destacar la obligación de componer sólo para el príncipe, preguntarle cada día si deseaba o no audición, cuidar de los instrumentos y las partituras, no salir de Palacio sin permiso, resolver conflictos entre los músicos a su cargo o vestir con librea, distintivo que los nobles hacían llevar a sus criados.
En segundo lugar, los alumnos llevan a cabo una valoración personal del texto, explicando qué y por qué les ha llamado la atención, relacionándolo con la situación del músico en la actualidad, o con las obligaciones contractuales de otros profesionales y tratando de trabajar la reflexión crítica.
A continuación se celebra un debate a partir de las distintas intervenciones para generar un intercambio de pareceres sobre las diferencias entre la condición social del músico durante el siglo XVIII y la que tiene en el día de hoy.
Sigue al debate un resumen de las diferentes consideraciones y la explicación final del profesor.
Como actividad voluntaria, se propone la búsqueda de información sobre distintos tipos de contratos recientes (discográfico o de actuación musical, por ejemplo) y una reflexión individual al respecto.
Conclusión: resulta que llevo tiempo practicando la tertulia dialógica. Pero yo lo llamaba de otra forma: dar clase”. (pp. 157 – 158)

No es tan importante la forma de llamar a las cosas. Por eso resulta sorprendente el empeño de algunos en incorporar neologismos, los nuevos collares con los que llamar a los mismos perros de toda la vida. Pero, quizá, no tenga tanto sentido rechazar los términos nuevos, como traducirlos al lenguaje convencional, para hacerlos entendibles.
Recuerdo a Bueno: la dialéctica requiere el reconocimiento y reelaboración de los argumentos contrarios, para formular una crítica.
Ese esfuerzo nunca es baldío.

“Más de una vez me he preguntado [...] si merece la pena invertir tiempo y esfuerzo en armar razonamientos para rebatir la vacuidad argumental del contrario”. (p. 196)

Quizá, siguiendo a Eco, sea importante tratar de reformular los planteamientos atendiendo a los argumentos, favorables o contrarios, que se hayan recogido. Incorporar ideas ajenas que permitan defender la(s) tesis propia(s).
La forma de presentar los argumentos es importante. En algunos momentos es esencial. “Verba volant, scripta manent”.
La liturgia del trabajo académico (de la escritura de un ensayo, si se quiere) es diferente a la exposición verbal.

“No basta con que el docente se limite a hablar de lo que sabe sin importar la manera en que lo haga, no se trata sólo de lo que exprese, sino de cómo lo exprese”. (p. 67)

La crítica es complicada. No reconoce posiciones definitivas. Wilde lo expresó con claridad.
Es complicada de aceptar, porque puede atentar contra las ideas y creencias personales; es sencillo llegar a entenderla en un plano personal, porque la línea que separa acciones e intenciones es estrecha y difusa.
Pero, siendo difícil de aceptar, es muy compleja de realizar. Para afirmar su consistencia debe huir de generalizaciones y prejuicios
Presentar puntualizaciones no implica que uno sea un apocalíptico, en la línea marcada por Eco; es una búsqueda de la verdad, de una pequeña parte al menos.

“Cualquier persona tolerante admite puntos de vista diferentes al propio [pero] debo replicar todas y cada una de [las respuestas] con el único propósito de que quien lea estas réplicas compruebe que hay otra forma de entender la enseñanza diametralmente opuesta”. (p. 103)

La estrecha relación entre maestro y discípulo se actualiza en ámbitos distintos de los talleres en que surgió, en la que un artesano enseñaba su oficio al aprendiz. Si el contexto es distinto y la persona que debe aprender necesita desarrollar habilidades (sociales), y no sólo adquirir conocimientos, el coaching (o el mentoring) puede resultar útil —por más que se prefiera el uso del término tutelaje, incorporado al lenguaje ordinario—.
La dramatización, con o sin asignación de papeles, es una forma excelente de poner en marcha habilidades sociales, de forma descontextualizada, medible y observable, que permite el entrenamiento mediante la repetición y que conduce a la interiorización de hábitos. El role playing no es una metodología chic; es una metodología eficaz.
Nada puede ser aprendido si no se experimenta. Ningún alumno de guitarra podrá aprender a tocarla si no la tiene en sus manos y, después de conocer, se pone a trastear con ella. El aprendizaje experiencial es indispensable. Insisto: nadie aprenderá las operaciones o relaciones que le resulte indispensable dominar, escuchando a otro disertar sobre ellas, o mirando a otro hacer lo que debería aprender a hacer por sí mismo.
La única forma de conocer los avances es recibiendo información ajena. La tutoría es una forma de feedback, como lo son las calificaciones o cualquier tipo de interacción entre docente y discente. Es ineludible.

[Hablando sobre el coaching] “...a partir de metodologías ‘chic’ como el ‘role playing’, el “aprendizaje experiencial” y el ‘feedback’”. (p. 81)

No pretendo mostrarme insensible; más bien, resulta al contrario.
Estoy sensibilizado con la educación.
Como ciudadano, como padre, como protagonista en la construcción social.

“Esto es lo que los visionarios de turno están intentando vender a las administraciones educativas: que aquellos que somos críticos es porque ni sentimos ni padecemos”. (p. 118)

*****

El libro, apasionado y divertido, peca de inconsistencia [RAE: Consistencia: “Trabazón, coherencia entre [...] los elementos de un conjunto”] en la tesis principal que defiende, al colocar el conocimiento en la base de la enseñanza, pero sin aclarar cómo actúa.
En el discurrir del libro, el conocimiento se transmite (p. 32), se construye (p. 38), se alcanza (p. 41) o se adquiere (p. 48).

*****

Al ocuparse de desarmar los argumentos de tantos sujetos que, en su mayoría, no son más que chisgarabís, Alberto emplea una estrategia que centra el foco en un lugar inapropiado.

Ilustración: Juan Ramón Carneros


Y lo digo con el mayor de los respetos, porque sé que Alberto podría detenerse en elaborar una metodología didáctica que, desde su experiencia docente, mostrara su utilidad para conseguir el noble propósito al que se dedica, el de formar personas.

*****

He reservado para el final tres verdaderos hallazgos:

“Entonces, ¿por qué no practicar mejor la música, la lectura, la escritura, el cálculo... que son, además, habilidades que adquirimos sólo mediante el aprendizaje y no son, por tanto, innatas?”. (p. 95)

“Todo docente expresa emociones mientras enseña (emociones que no encontraremos en las nuevas tecnologías)”. (p. 118)

“La pasión y la extravagancia son conceptos distintos”. (p. 110)

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Espero que esta reseña se interprete desde las intenciones con que fue escrita.
Gracias.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Bona vs. Marina: Un diálogo

La educación está revuelta.
¡Como siempre!

La aparición de nuevos actores —y un cierto afán de protagonismo— añaden interés a un tema de candente actualidad.
¡Como siempre!

La nominación de un maestro español para el Global Teacher Prize, del que se desconocía su existencia hasta la intensiva promoción del nominado y la asunción del calificativo como “mejor maestro de España”, han permitido a César Bona encaramarse en la cresta de una ola en la que debe demostrar su condición “waterproof”, en la publicación de su opera prima.
¡Novedad!

El encargo del Gobierno de la elaboración de un Libro Blanco para la Educación, antes de las Elecciones Generales del 20-N, a una persona que ha mostrado en su trayectoria que no le hace ascos a la exposición en los medios de sus ideas, el filósofo José Antonio Marina, vinculado motu proprio a la publicación, hace que el proyecto coincida con la salida al mercado de su último libro.
¡Lo nunca visto!

*****


"José Antonio Marina (izda.) vs. César Bona (dcha.)"

En fin, que Común Sin Sentido ha decidido juntar a ambos en un debate sobre la Educación, empleando una fórmula inédita, que es la de hacer las preguntas oportunas (siete), entresacando sus respuestas de los libros mencionados.

César Bona — “La nueva educación. Los retos y desafíos de un maestro de hoy” (Plaza & Janés, 2015)




Un verdadero reto.

*****

1 — ¿Ha perdido el maestro consideración social?

Bona: “Los maestros somos unos privilegiados porque cada día tenemos la oportunidad de sumergirnos en una piscina infinita de imaginación, de ilusión y de inspiración de la cual todos y cada uno de nosotros se nutre. Con las historias que cuentan los niños se podrían escribir libros de éxito. Tienen una visión de las cosas que solo puede ocurrírsele a gente que no esté oprimida por la lógica de los adultos”. (p. 53)

Marina: “En nuestro firmamento conceptual han aparecido estrellas imprecisas, como visible thinking, flow, diseño educativo, competencias, destrezas, flip school, hábitos de pensamiento, motivación de logro, motivación intrínseca, motivación de competencia, resiliencia, asertividad, mentalidad de crecimiento, aprendizaje híbrido, lugar de control, autodeterminación, autorregulación, autocontrol, autoestima, y una ristra de palabras que empiezan con auto [...]. Ante semejante orgía conceptual y metodológica, muchos docentes sienten la tentación de replegarse a los procedimientos de toda la vida y poner a sus alumnos a salvo de veleidades”. (p. 52)

2 — ¿Cómo se evalúa la actividad del profesorado?

Bona: “La nominación por parte del Global Teacher Prize me ha colocado en un escenario mediático, y sonrío por ello. Sonrío porque soy un maestro más y soy plenamente consciente de que cuando todo esto pase, cuando este tsunami que está removiendo los cimientos de la educación haya amainado, yo seguiré divirtiéndome en clase tanto como lo hacía antes, tanto como ahora”. (p. 35)

Marina: “En España [...] son muy pocos los docentes que entran en otras aulas para ver cómo sus compañeros están dando clase [...]. Si la MOVILIZACIÓN EDUCATIVA funcionase, una de las funciones de los inspectores sería [...] entrar en las aulas y comprobar lo que pasa en ellas. Para ello deberían tener una formación excepcionalmente alta que les permitiera ser no sólo evaluadores, sino entrenadores de los docentes. La docencia es una actividad de la inteligencia práctica, que sólo con la práctica dirigida, tutorizada, se consigue. Se habla mucho de introducir en las aulas el learning by doing. Pues bien, es en la formación de los profesores donde debe aplicarse en primer lugar”. (p. 98)

3 — ¿Fomentan los padres la indisciplina?

Bona: “Hay que enfatizar la importancia de que estés a la altura de un niño cuando éste te mire. Por eso creo que las tarimas elevadas para marcar la jerarquía de los docentes ya están fuera de lugar”. (p. 99)

Marina: “Temas como el fracaso escolar, el abuso de drogas o los comportamientos violentos dependen de muchas causas. Una de ellas es, sin duda, el comportamiento del alumno, pero en él influye su situación familiar, sus amigos, el barrio, etc. Deberíamos aplicar a la escuela la teoría de los ‘cristales rotos’ elaborada por los criminólogos James Q. Wilson y George L. Kelling. Afirmaban que el desorden llama al desorden. Si una ventana está rota y no se la repara, la gente que pasa por delante llegará a la conclusión de que a nadie le importa y nadie se encargará de ella. Pronto aparecerán más ventanas rotas”. (p. 41)

4 — ¿Las actividades extraescolares se usan para ‘aparcar’ a los niños?

Bona: “Con la obra de teatro aprendieron a leer, nos adentramos en el mundo de la música para conocer sus distintos ritmos y géneros, aprendieron sobre la vida y obra de diferentes pintores... Casi de la nada surgió un proyecto global […]. Era impresionante, sin duda. Como lo fue ver a todos los niños emocionados saltando y gritando cuando la obra terminó, cuando todos sus padres, sus madres, tíos y abuelas, compañeros y maestras de la escuela que abarrotaban la sala se levantaron para aplaudirles”. (pps. 153-154)

Marina: “Profesores, alumnos y familias están ampliamente comprometidos; la base del proyecto es el empoderamiento de los alumnos que están altamente automotivados y disfrutan de gran autonomía y responsabilidad. Sus principales estrategias educativas parten del design thinking y visual thinking, con gran énfasis en la comunicación. Algunas de las prácticas que llevan a cabo son: un periódico global que, a la vez, funciona como generador de contenidos didácticos, de manera que son los propios alumnos quienes crean sus materiales de aprendizaje; oratoria; radio y televisión (dando lugar a un enorme proyecto transmedia); iniciativas emprendedoras (campañas de adopción de perros abandonados, colaboración con un centro de la tercera edad cercano, etc., siempre apoyados con campañas audiovisuales); vídeos educativos que comparten con centros menos favorecidos de América del Sur... Todas esas actividades van conformando una serie de círculos de aprendizaje que convierten a los alumnos en protagonistas y constructores de su propio aprendizaje, con excelentes resultados”. (p. 97)

5 — ¿Se tienen en cuenta la opinión de los padres en los colegios?

Bona: “Ése era todo mi compromiso a la hora de ayudar a mi padre [carpintero]. Mi hermano, que se sentía más implicado, trabaja desde hace años en algo relacionado con la madera. Por mi parte, yo siempre he intentado huir de todo eso porque me aburría profundamente. A mi hermano, por el contrario, le encantaba porque se sentía importante, pero yo no. He de decir que cuando paso por un sitio donde hay serrín recién cortado cierro los ojos, inspiro y viajo a esa época y aparezco en el taller de mi padre cuando le ayudaba a veces a sujetar los tablones mientras los cortaba. ¡Qué maravilla poder viajar a aquel instante!”. (pps. 43-44)

Marina: “Para huir del autoritarismo, se impuso una educación permisiva que desconfiaba de la autoridad parental e intentaba limitarla. Se repitió como un dogma de fe la afirmación de Freud: ‘Hagan lo que hagan los padres, lo harán mal’. En su estupendo libro ¿Padres sin derechos, hijos in deberes?, María de la Válgoma ha estudiado el laberinto jurídico de la infancia, que no favorece la educación. Un sentimiento de culpabilidad amargó la vida de muchas personas, que llegaron a ver como una liberación la aparición del libro de Judith R. Harris The nurture assumption, que en España se tradujo con un título escandaloso: Por qué los padres no pueden educar. Según la autora, las dos grandes influencias educativas son los genes y el grupo de iguales, lo que deja poco campo de acción a los padres. El libro dio origen a un violento debate. Lo apoyó Steven Pinker, pero pocos conocidos especialistas en desarrollo infantil llegaron a la descalificación de la autora y el libro. Brazelton dijo que era una tesis absurda y Kagan afirmó: ‘Siento vergüenza por la psicología’”. (pps. 125-126)

6 — ¿Es importante invertir horas en preparar fiestas y exhibiciones?

Bona: “La historiadora tiene un cuaderno en el que apunta todas las cosas curiosas o graciosas que suceden en clase. Así, a la segunda semana de curso, me senté en una silla con ruedas y me caí, y ella escribió: ‘Con fecha 25 de septiembre, a las 10:23 de la mañana, César se ha caído de la silla’. Lo llevé bien y lo superé. Caerte de una silla los primeros días de clase delante de veintidós niños es duro: o lo superas y vuelves, o te retiras. Pero regresé”. (pps. 123-124)

Marina: Estas alianzas se concretarían en un modelo extendido en bastantes escuelas de EE UU, las community schools y full-service schools. También investiga el complementary learning (aprendizaje complementario). Son estrategias integradoras que buscan tratar las necesidades de niños y jóvenes, y asegurar su éxito. Se basan en la idea de que un acercamiento sistémico, que integre apoyos internos y externos a la escuela, es el mejor para asegurar que los chicos desarrollen las destrezas necesarias. Las escuelas no pueden hacerlo todo solas, aunque, a mi juicio, deben ser centro fundamental de irradiación. Otro foco de estudio son las iniciativas aglutinadas bajo la denominación de expanded learning opportunities (oportunidades de aprendizaje expandido), que incluyen programas variados de actividades extraescolares y otras actividades que buscan el enriquecimiento educativo de los chicos, relacionados todos ellos con la construcción de redes comunitarias”. (p. 154)

7 — ¿Es necesario hacer todos los días deberes en casa?

Bona: “A veces soy muy visual. Mi pensamiento se desarrolla en imágenes y lo que intento es transformarlo en palabras. Éste es el caso de los salmones en el río. Imaginad un río que discurre de izquierda a derecha. Imaginad también a todos los maestros y maestras como si fueran boyas hasta la altura de los hombros que flotan en el río y van girando lentamente llevados por la corriente de las aguas. Todo fluye, todo va bien. Aparece una rama cerca de la orilla. Va un maestrillo flotando por ahí y se queda enganchado de la camisa en la rama. Podríamos interpretarlo como un maestro que se queda en el camino, un maestro que no supera un problema una vez que le fue planteado. Vemos a una maestra ahora: va bajando feliz, empujada por la inercia suave y cadenciosa de las aguas. De repente se encuentra con un enorme canto rodado que está en mitad del río. Se emplasta contra él y ahí se queda, no lo supera. Dos maestros heridos, dos bajas. Seguirán ejerciendo de maestros pero carecerán ya de la esencia que un maestro debe tener. ¿Qué pasaría si en lugar de ser como boyas fuéramos como salmones? Os lo aseguro: muchísimas veces vamos a tener que ser más parecidos a los salmones y saltar a contracorriente, se trata de un hecho comprobado”. (pps. 69-71)

Marina: “He revisado los handbooks de psicología infantil y educativa publicados en los últimos años y las dos novedades más llamativas son el interés por la autorregulación del comportamiento, y el interés por el aspecto contextual del desarrollo y, por lo tanto de la educación (Siegler, 2003; Santrock, J. W., 2003; Shaffer, D. R., 2000; Damon, 1998). Se ha pasado del estudio de procesos individuales, al estudio de la dinámica de grupos o de sistemas, sobre todo después de la obra de Urie Bronfenbrenner, 1987. Este autor describe el desarrollo humano como el proceso por el cual la persona en desarrollo adquiere una percepción del entorno más amplia, diferenciada y válida, se motiva y se vuelve capaz de realizar actividades que revelen las propiedades de ese ambiente, lo apoyen y lo reestructuren. La psicología ecológica o contextual se ha ampliado con la ‘psicología interaccionista’, que estudia en profundidad las interacciones en contextos sociales. Su formulación más compleja es la teoría de los sistemas dinámicos, de Magnusson, 1998. Desde el punto de vista educativo, estas teorías me han resultado muy útiles para analizar cómo los sistemas que forman un contexto de desarrollo interactúan entre sí. Sobre estas bases teóricas se ha desarrollado una educación social, en distintos tipos de proyectos. Roberta M. Berns ha sintetizado estas aplicaciones educativas en su libro Child, family, school, community, 2007, en el que estudia la ecología del niño, de su socialización, de la educación familiar, de la escuela, de la comunidad, del grupo de iguales y de los medios de comunicación, diseñando un modelo sistémico en el que estos procesos educativos se influyen mutuamente y confortan un contexto de desarrollo”. (p. 42)

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Aprovechando que César se ha dormido, finalizamos aquí este decisivo debate sobre la educación en España, en palabras del mejor profesor del país, por un lado, y el encargado de confeccionar un Libro Blanco inane, por la otra.

Saludos cordiales.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...