Mostrando entradas con la etiqueta Marc Márquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marc Márquez. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de febrero de 2012

Don ® que ®

Nada, no hay manera. Tengo que reconocer que soy un verdadero necio.

Foto: Ernst Vikne

Y todo viene por las ganas que tengo de meterme en jaleos, de buscar bronca por donde paso y, además, continuar abriendo frentes nuevos.


La próxima semana, como homenaje a Paco Martínez Soria, —ese actor que empecé a ver gracias a que mis hijos me lo descubrieron— me clavaré en el sombrero la brocha para el afeitado y saldré con una canana a modo de cinturón. Me excuso por no ponerme la bufanda de cuadros negros y rojos, pero no quiero que me detengan por falangista. Y, con esa pinta, me dispongo a empezar a armarla.


Hoy será el futuro del mundo —nada menos—, la ecología, el cambio climático, el legado que dejaremos a nuestros hijos, la contaminación, la gestión de residuos. Todo, en un artículo de nada.

Como siempre, un poco de música:


La canción estaba entre las selecciones recientes de la discografía de Marvin Gaye; algunos ya os habíais dado cuenta. Pero el vídeo elegido es distinto. Para esta ocasión se incluyen la letra de la canción y fotografías ilustrativas del problema que pretendo afrontar que, para poder abordarlo, acoto en las cinco ®. Me ®epetiré, seré ®edundante. No me importa; trataré de hacer una ®ecopilación de ideas de este tema de gran ®elevancia. Seré ®eiterativo, pero lo haré porque no ®enuncio a provocar una ®eacción. Tenemos que ®ecoger frutos, no podemos ®etrasar más la llegada de ®esultados. No podremos ®esistir mucho más. Me convertiré en Don ® que ®.

Seré el Capitán América, a la española.


Para ello debo cambiar la estrella y usar la ® de mi divisa. Una cosa así:


Me mola.

Perdón, me llama alguien:

    Herbie, tío, déjalo.
    ¿Qué?
    Que te estás metiendo en terreno minado.
    ¿Minado?
    Sí, que el logo ése ya está ®egistrado.
    Ya, pero no me importa, no voy a comercializar nada con ese logo.
    Ya, pero…
    Tú, tranqui, que es sólo para hacer un juego.
    Pero vas mal, ya te aviso.
    Ya lo sé, siempre me llamas para estas cosas.
    Pues eso.
    Pues eso.
    Pues que no pongas eso.
    Ya me lo has dicho. Ya sé que está ®egistrado.
    Sí, pero no lo has cambiado.
    Porque me mola la idea del Capitán América con la ® en el escudo.
    Sí, pero no puedes ponerlo.
    Joder, qué pesado.
    Es que es el antiguo logo de Repsol.
    Mira, también me mola, con lo bien que me cae Ma®c Má®quez.
    Pues si que estás necio hoy. Escúchame bien: es el logo antiguo de Repsol.
    Tú sí que te repites.
    Pues que no puedes hacer un artículo para convertirte en el adalid de las causas perdidas de la ecología y salir en esquijama a combatir a los malos con el logo de una petrolera, carapijo.


Perdón, ya he vuelto.

Que, esto…, olviden lo anterior, y, por favor, ¿alguien tendrá una bufandita a cuadros rojinegros para completar mi atuendo anterior?

Foto: todocoleccion

Gracias, Keko.


En fin, ya he perdido mucho tiempo y vamos con las cinco ®:

®esiduos — Son el resultado de la actividad humana. Hay que combatir los efectos que, su exceso, está provocando. Para ello existen tres estrategias a desarrollar.

®eciclar
®eutilizar
®educir

Hacerlo es nuestra:
®esponsabilidad.


Esta es la idea. Entraremos en detalle y, dejaremos las ® para facilitar la lectura y su ®eproducción. Era la última. Ya voy.


Las posibles actuaciones, para revertir el impacto que estamos produciendo en nuestro planeta, se articulan tradicionalmente en torno a esos tres ejes:

Reciclar: se busca reincorporar al ciclo de uso aquellos materiales que han finalizado su vida útil.

Reutilizar: alargar la vida útil de los materiales, empezando por su propio diseño y completando en el uso que hagamos de ellos.

Reducir: el consumo (excesivo de materiales).

Greenpeace España edita una guía de consumo muy interesante que dejó en un enlace aquí, pero yo seguiré por otro camino.

Lo cierto es que, así presentados —como se organizan habitualmente—, están ordenados al revés. Primero, debería ir siempre lo importante, dejando para el final las medidas que fueran a tener menos repercusión. Y, así ordenadas, las claves de actuación deberían ser: principalmente, reducir. En lo posible, reutilizar. Si resulta inevitable, reciclar.

Pero no se hace así. ¿Por qué? Muy sencillo: porque los poderes públicos, las administraciones y los Gobiernos de todos los Estados, los órganos legislativos y reguladores no han entendido el problema, o lo han entendido mal o —lo que resulta más probable—, lo han entendido bien y lo único que han hecho (por separado y conjuntamente) es esforzarse en defender sus privilegios, enrocarse en su elitismo indecente y, eludiendo su verdadera responsabilidad, trasladar a los ciudadanos la impresión de que son los culpables de la situación creada —el status quo— y de que la principal acción debe estar en sus manos, cuando son ellos —los poderes públicos—, los que nos han empujado a una situación que, esperamos, no sea irreversible y son los que, por su incompetencia y su codicia, se muestran incapaces de liderar el cambio necesario.

¡Que les corten la cabeza!


Ya sé que estoy sonando como poseído por una paranoia, por lo que dejaré que la poesía me ayude.



¿Cómo puede, una bolsa de plástico, ser la culpable?



Y hasta aquí llego hoy. He presentado a mi “alter ego” —Don ® que ®— que ha protagonizado ya su primera actuación —ordenar los objetivos atendiendo a su verdadera importancia— y dejo aviso de que volverá —él; ya sé que asumís que yo también volveré—.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...