En
el pasado, pongamos cuando el efecto 2000
era una hipótesis todavía factible,
hacía referencia a la obsesión desmedida por engrandecer los méritos del CV
profesional, añadiendo certificaciones oficiales, más y más, en la esperanza de
que sirvieran para algo.
Hoy,
una vez alcanzada cotas máximas de empleabilidad en negativo, los jóvenes se
han visto obligados a decidir que no les importa diferenciar, en su CV, lo
personal de lo profesional.
Hay
muchos ejemplos, pero le tomo prestado uno a mi
amigo fumador, conocedor de que
le encanta repartir martillazos, tal como si él fuera Esautomátix y yo Ordenalfabetix.
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| "Un roto y un descosido" |
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Ahora,
cuando el exceso de información es abrumante —y 140 caracteres parecen ya
excesivos—, se refiere a la capacidad creciente para darse por enterado de
todo, sólo con vislumbrar titulares.
En
un mundo sin prisa hubieras leído esto.
