viernes, 13 de enero de 2012

Etiquetar

Una amiga mía tiene un hijo al que han diagnosticado que tiene autismo. Es una mujer ejemplar y llena de energía. Recuerdo su llamada inicial cuando, preocupados como estaban por la sospecha de que a su hijo se le etiquetara de tal forma, no sabía cómo afrontar esa situación y trataba de mover Roma con Santiago para averiguar qué hacer. Aprendió, —a la fuerza, a trabucazos, picoteando de aquí y de allí, avanzando un día mucho y retrocediendo luego un poco, dependiendo del día que tuviera su hijo (y ella) (y el padre) (y el tiempo que hiciera) (y todas esas cosas que nos condicionan a todos para sobrellevar la carga de cada día, de todos los días, de otro día más)— cómo afrontar la situación de su hijo. Supongo yo que el resumen debe ser parecido a esto: todos los hijos son especiales, “pero el mío es muy especial”.

Mi amiga tiene una energía que apabulla y todo ese caudal lo ha enfocado en una lucha para conseguir mejorar las circunstancias de su hijo, y el de otros niños como él. Junto a otros padres de Asturias, han creado una plataforma de trabajo conjunto, la “Plataforma padres de alumnos con TEA [Trastorno de Espectro Autista] de Asturias”. Conocedores de que el futuro de sus hijos, su grado de autonomía y su calidad de vida, dependerá de una atención educativa centrada en su persona, han puesto en marcha multitud de iniciativas, de diferente índole, intentando básicamente ayudarse a resolver los problemas, muchas veces compartidos, con una estrategia claramente colaborativa.

Uno de los principales problemas que rodea a las personas con autismo es que, socialmente, se sigue utilizando el término “autismo” aparejado a connotaciones negativas, porque se parte de mitos e informaciones falsas. Por ello, el Grupo Acciones contra los Mitos del Autismo, en el que la Plataforma se ha incluído, ha editado y distribuido un dossier titulado “Por un tratamiento digno del autismo, sin mitos ni usos peyorativos” con el que tratan de eliminar ese uso del término autista, especialmente en medios de información masivos en los que, determinados periodistas, y otros profesionales, emplean el término para calificar a políticos a los que consideran “alejados de la realidad”, “encerrados en su propio mundo”. Sin cuestionar la veracidad de tales afirmaciones, defienden que el uso de tales términos para asignarles, arbitrariamente, una carga despectiva, no hace más que dificultar la realidad de unos niños que, por ser como son, ya tienen más trabas para relacionarse con su entorno que la mayoría. Es una causa justa y, si alcanzan sus objetivos, la sociedad será más justa. Deseo profundamente que lo consigan.

Foto: Auntie P

En la profundidad de la preocupación de mi amiga y, desde luego, en la mía, se encuentra la ligereza con la que la gente etiqueta situaciones, de una forma rápida, excesivamente simple, sin interés ninguno en percibir los matices que, para los interesados, expresan las diferencias de cada caso concreto. Asignar etiquetas es muy sencillo y quedarse en la impresión pasajera que produce la presencia de una etiqueta poderosa resulta también cómodo. Pero, todos sabemos que, ni la vida es simple, ni las soluciones cómodas son las verdaderamente válidas. A la fuerza, aprendemos que las situaciones que nos encontramos son complejas y que, son tantos los factores que intervienen que, solucionarlo de un plumazo —con una etiqueta facilona— no sirve, a la larga, para nada. Quedarse en la superficie lo reservamos para los superficiales, sujetos inmaduros carentes del más mínimo interés.


Me estoy calentando y pondré un poco de música para aplacarme:


El efecto tranquilizador que siempre me produce escuchar a The Beatles y, la sensación térmica por contemplar las imágenes que recordaba de la nieve, han templado mi ánimo.


Veo ahora un vídeo sobre la inteligencia emocional.



Una experiencia que trata de implantar talleres pioneros para enseñar a los niños a tratar con sus emociones. Ya sé que es un resumen, una especie de presentación a vuelapluma, pero me quedo con el reduccionismo implícito en el ejercicio que muestra a un niño jugando con un corazón que está roto y la profesora le hace explicar cómo debería sentirse y qué hacer para que no se sienta así.


La gestión de las emociones debe ser algo más elaborado que el “tiritas pa’ este corazón partío” con el que empieza la canción.

La poesía de Alejandro Sanz está en sus preguntas “¿quién llenará de primaveras este enero?, ¿quién bajará la luna para que juguemos?”.

Su desarrollo emocional, en este aprendizaje maduro: “Dar solamente aquello que te sobra, nunca fue compartir, sino dar limosna, amor”.

La etiqueta dual que explica que, por un lado, las emociones están en el corazón y, por otro, los pensamientos en el cerebro creador, está tan arraigada que parece complicado luchar contra ella. Si encima añadimos el argumento falaz del recurso a la autoridad —Punset, claro—, todo se complica.

Contemplando el final del vídeo y la explicación del “Rincón de la paz” se confirma, tristemente, que enseñan exclusivamente a etiquetar las emociones de una forma realmente vaga, en lugar de a gestionarlas (hubiera sido más interesante intentar que las controlaran, y mejor, que las dirigieran). Más importante que saber si son tristes o alegres las emociones que nos abordan, las personas debemos aprender a convivir con ellas. No podemos luchar contra nuestra percepción personal del mundo y de las situaciones en que nos encontremos, tratando de eliminar las emociones “negativas”. La vida es un viaje continuo, en el que hay que superar los vaivenes que, continuamente, nos vamos encontrando. Y a los niños se les debe educar en el proceso de identificación y asimilación de las emociones, reorientándolas de forma útil para su persona y su entorno social.

Y, si el éxito de las estrategias para gestionar sus emociones, tiene que buscar un refrendo más allá de su vida personal, en el ámbito académico y, precisamente eso, las convierte en útiles y necesarias, aviados vamos. Los resultados en el colegio no pueden ser el principio y final por el que deba juzgarse al niño. Será un elemento importante, pero no exclusivo y, si hablamos de emociones, ni siquiera el más relevante.

Deberíamos buscar una sociedad que quisiera personas que supieran “sobreponerse” a sus reveses, que tengan afán de superación personal y sean capaces de desarrollar un entorno social constructivo, en el que las aportaciones de todos sean válidas para el establecimiento de relaciones sociales maduras, basadas en emociones reales. Que establecieran la colaboración y la aceptación como elementos imprescindibles de integración e inclusión. Que sé yo. Un mundo más justo y que merezca más la pena ser vivido. La herencia que queramos dejar a nuestros hijos.

En ese mundo ideal que a veces imagino, la Paz no tendría presencia restringida en un rincón; se eregiría orgullosa para presidir, de forma ineludible, nuestra convivencia.


Asignar etiquetas es demasiado peligroso. Las etiquetas suelen ser extremas, especialmente en lo que se refiere a los patrones de comportamiento: inquieto versus tranquilo, apacible versus peleón, simple versus complicado, listo versus tonto —veo una mano que se levanta y pregunta: ¿listo o tonto son patrones de comportamiento? Dejo a Forrest Gump que conteste—.

 

Y yo no voy a llevar la contraria a la mamá de Gump, Forrest Gump.


Cuando las personas carecen de herramientas para solucionar los problemas que encuentran, desarrollan lo que se llama la “Indefensión aprendida”, fenómeno descrito por Martin Seligman, que se muestra en el vídeo siguiente:

Las etiquetas reiteradas favorecen el desarrollo de respuestas no adaptativas, como la indefensión aprendida. El proceso de maduración debe guiarse de forma que el individuo no se encuentre en situaciones que no sepa resolver.

Hay un libro precioso de Daniel Pennac, Mal de escuela, dedicado a los malos alumnos; él lo era, pero, gracias a un profesor que conectó con él, consiguió llegar a ser capaz de entender de lo que se hablaba en clase. Él era, hasta ese momento, un tonto, un zoquete, pero a partir de entonces pudo participar en clase y seguir lo que pasaba a su alrededor. Terminaría convirtiéndose en un buen profesor (supongo) y un excelente escritor (lo afirmo). Recuerdo hoy una conversación que mantuve ayer con mi hijo mediano en la que le preguntaba, como hago muchas veces, como hacemos muchos padres, como cito textualmente del libro:




—¿Comprendes? ¿Comprendes al menos lo que te estoy explicando?

Y yo no comprendía. Aquella incapacidad para comprender se remontaba tan lejos en mi infancia que la familia había imaginado una leyenda para poner fecha a sus orígenes: mi aprendizaje del alfabeto. Siempre he oído decir que yo había necesitado todo un año para aprender la letra a. La letra a, en un año. El desierto de mi ignorancia comenzaba a partir de la infranqueable b.

—Que no cunda el pánico, dentro de veintiséis años dominará perfectamente el alfabeto.

Así ironizaba mi padre para disipar sus propios temores.

La conversación con mi hijo, no versaba sobre asuntos académicos. Era sobre sus emociones. Espero que la afirmación de que, —al final, después de un largo trayecto—, había terminado comprendiendo, sea cierta. Deseo que así lo sea. No quiero que se encuentre indefenso ante el manejo de sus propias emociones.


Las etiquetas no ayudan al etiquetado: te engloban en un todo mayor con el que, a pesar de que no encuentres el parecido, te asignan como idéntico a todos y cada uno de los pertenecientes al grupo.

Etiquetar destruye la individualidad. No ayuda a las personas que son, de esa manera, descritas y despachadas, de un golpe.


Identificar a políticos como “autistas” por no escuchar la voz de la calle, es tan perjudicial como decir que, por no cumplir con su cometido, se han convertido, como colectivo, en el “cáncer” de la sociedad.

Las etiquetas son denigrantes. Evítalas y ayuda a que los demás las eviten.


Leo La Nueva España de hoy (12 de enero de 2012) y veo que coinciden dos noticias en portada:


Rural deja de ser tosco. La Real Academia acepta las peticiones de Cudillero de suprimir las acepciones peyorativas del término.

La Asturias rural, tan vacía como Malí o Níger. El despoblamiento del campo deja zonas con apenas 3 o 4 habitantes por kilómetro cuadrado.

Me sorprendió la coincidencia. Debe hacer muchos años que el periódico enseña de los asturianos —el que más vende— no centra su atención, por partida doble, en el mundo del campo. Es verdad que el campo asturiano se está despoblando, pero, vistos como nos ven desde fuera, se nos sigue tomando por una sucesión de verdes campiñas. El interés del Principado de Asturias en promocionar la etiqueta de Paraíso Natural, los anuncios de la fabada etiquetada como auténtica y el eterno dilema del aislamiento sirve para promover un Turismo Rural no siempre bien entendido. Eso también provoca que los asturianos sigamos siendo, para algunos, gente de pueblo, esos sitios tan bonitos donde la gente es estupenda y se duerme fenomenal.

Promo de tve internacional América


Fabada litoral

Alta Velocidad León Asturias


Pero, dejo una pregunta en el aire para quien haya aprobado los titulares del día del periódico: ¿no cayó en la cuenta que se apreciaba en el “Malí o Níger” el mismo tono peyorativo que Cudillero había conseguido eliminar para “rural”? —ya sé, no me digan que no puso “africano”, que es una simple especulación mía; etiquétenme de lo que quieran—.


No salgo del periódico estrella del terruño: lne, de nuevo, publicaba hace dos días:



El éxito en el inicio de las rebajas devuelve el optimismo a los comerciantes. El mejor inicio de la temporada de las rebajas de los últimos años ha devuelto el optimismo a los comerciantes asturianos que esperan facturar 25 millones de euros en dos meses. “El cliente ha perdido el miedo a comprar”, consideran.

Vale. Pongo un cartel en la puerta en el que digo que reconozco que mi política de precios hasta ese momento ha sido equivocada y, vendiendo con retraso los productos, con menos margen comercial y haciendo la cuenta de le lechera y confundiendo la recaudación con el beneficio, llego a la conclusión de que el comportamiento de los clientes, todo eso en un solo día, ha superado el miedo al consumo que los atenazaba. Ello además en el mismo día en que, lne ¿quién si no? titula, también en portada:

Los sueldos descenderán desde el próximo mes por la subida del IRPF

Pero los comerciantes, gallos que son, anuncian ya la desaparición del miedo a comprar. Y eso con un único gesto: colocar un cartel en el escaparate —o empapelarlo, depende de la contención del titular— que etiquete a los artículos como “rebajados”. Etiqueta, que algo queda. Eso sí, exija su ticket.

Viajo en el tiempo y llego a 1986. Mira qué pieza:



Puedo afirmar que lo que contaré a continuación es absolutamente cierto: quien me lleva los papeles tuvo que ir a pedir un ejemplar del nuevo Libro de Visita, cuando los habían cambiado por, hasta entonces, última vez. A pesar de que podía adquirirlos en cualquier papelería, decidió ir a Hacienda, aprovechando que tenía otros asuntos que resolver. Pagó en ventanilla y solicitó que se le emitiese factura, para poder desgravar y esas cosas que se suelen hacer con los gastos. El funcionario le preguntó:

—La factura, ¿la quiere con IVA?


Como psicólogo me preocupan las etiquetas. Ése era un debate recurrente en los ratos de pitillos en los pasillos. Se sucedían entre clase y clase, porque nuestros profesores —y sus diferentes orientaciones pedagógicas— nos llevaban a ellos. Una Universidad en la que los estudiantes no debatan en los pasillos sobre el modo en que aplicarán los conocimientos aprendidos cuando sean profesionales, carecerá de sentido. No sé si está contemplado en el plan Bolonia.

En cualquier caso, concluíamos entonces que las etiquetas son perjudiciales.

Seguir el modelo médico al que Bolonia parece que nos conduce como especialidad, encierra un problema terminológico. Si tratamos de evitar el uso de las etiquetas y, tal como los médicos afirman que “no hay enfermedades, sino enfermos”, los psicólogos nos veremos obligados a sostener que “no hay trastornos, sino trastornados”. A mí, ciertamente, no me gusta nada. Llámenme lo que quieran, etiquétenme cómo les parezca, pero contemplar un mundo rodeado de trastornados, francamente, me asusta.


Vivimos inmersos en un mundo con exceso de información. Tratar de simplificar las cosas asignando etiquetas es, simplemente, una simpleza.





Para quien quiera etiquetarme, propongo embarullador, el que embarulla.

Embarullar: “Confundir o mezclar desordenadamente [varias cosas o unas con otras]”.

Justo el día siguiente a firmar un artículo titulado Desorden. Admito, por descontado, que pueda estar confundido. Ya me he percatado que he confundido “ticket” y “label”. Y mis opiniones son siempre personales y, en muchos casos, probablemente erróneas. Pero, mientras siga haciendo el blog que quiero hacer, seguiré mezclando las cosas, unas con otras. Es la parte que más me interesa.


Gracias a Carmen, impulsora, por su imparable entusiasmo, de este artículo.
Estoy también en deuda con Joma, proveedor de ideas y recursos.

Post-scriptum:

Me envía mi amiga un comentario y un enlace a un vídeo, que adjunto:



Dice que ahora soy una pieza más del puzzle que, entre todos, están construyendo. Y sólo con eso, me han devuelto, entre todos, más de lo poco que yo pude haberles ofrecido. Su generosidad es enorme.

De corazón, gracias por entender así vuestra lucha.
 

31 comentarios:

  1. Soy uno (de los pocos, creo) que me gusta conocer a las personas antes de juzgar, antes de crearme una imagen de cómo puede ser, qué actitudes debe de tener, cómo es como persona...Creo que antes de decidir si esa persona te puede aportar o no, si crees que es conveniente para ti...debes conocerla, todas las personas se merecen una oportunidad.
    Habrá personas que te darán como una especie de aura a confiar en ellas, y otras en que no, pero para todas debes guardar un ápice de luz y una vez que lo hayas hecho decidirás.
    Las etiquetas no se deben de poner hasta conocer.

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    1. Las etiquetas suelen ser precipitadas, denigrantes y generalistas. Todos, sin darnos cuenta, caemos en utilizarlas. Nuestra responsibilidad debe orientarnos a luchar contra ello.

      Recuerdo un dicho que dice que "sólo te puedes fiar del sastre; es el único que te vuelve a tomar medidas cada vez que te ve.

      Gracias por volver a asomarte

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  2. Pensamos que el lenguaje es intrascendente, y es ciertamente importante. La literalidad con el que entiende uno de nuestros hijos las cosas que se le dicen, me hizo dar más cuenta de ello.
    Para el será un problema a resolver entender los dobles sentidos, y en ello estamos. Pero para los que les rodeamos debería ser una enseñanza más. El lenguaje es poderoso, el lenguaje es lo que nos hace parte de lo que somos.
    Debemos ser responsables en su uso.
    Gracias Alberto porque antes de este artículo, día a día me lo has pedido y me lo has exigido. No he logrado ser tan rigurosa como me gustaría, pero si más cuidadosa.

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    1. Muy cierto Ana lo que dices sobre el lenguaje y la literalidad con que lo entiende un niño. El lenguaje es un arma que se usa para el bien y el mal y a veces como no tenemos cuidado con como lo usamos, a veces muy a la ligera, podemos, sin darnos cuenta hacer mucho daño.
      Saludos,
      Nina

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    2. Quien no se preocupa de lo que dice, ni de cómo lo dice, termina diciendo cosas sin importancia.

      Eso no implica que sean, necesariamente, irrelevantes.

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  3. Me ha gustado mucho Alberto.
    Me parece que te has sabido meter en las zapatillas de los etiquetados con soltura, y renuevo mi esperanza en alcanzar un mundo mejor gracias a tu artículo.
    Trazos

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    1. Trazos: gracias por tu elogioso comentario. No imaginas cuánto agradezco recibirlos. Las puertas están siempre abiertas para que te asomes y, si te apetece, participes. (No necesariamente para manifestar acuerdo; la discrepancia también es bienvenida).

      Un saludo y espero que repitas

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  4. Magnífica entrada, muchísimas gracias :) La hemos compartido en Acciones contra los mitos del autismo.
    Saludos desde Hamburgo :)

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    1. Eso es Anabel,"MITOS". Hay que ir contra ellos, desen mascararlos..Si lo recoje Alberto, nos hará otro artículo precioso sobre Los mitos.
      Saludos,
      Nina

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    2. Anabel: Gracias. Espero que sigas asomándote y que vuestra lucha siga consiguiendo avances. Contad conmigo para aquello en lo que os pueda echar una mano.

      Nina: gracias por tu participación. Sé que sigues poniéndome cebos: no sé si podré picar en todos.

      Un beso para ambas.

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    3. Mientras que sean cebos y no piel de plátano....
      Un beso
      Nina

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  5. Menuda "pieza" estas hecho! Que sorpresón mas agradable tropezar con este regalo. He mirado la etiqueta y veo que le has quitado el precio, pero yo se lo que vale y tú sabes que no se paga con dinero. No puedo mas que agradecer tus palabras y desearte lo mejor, de corazón, por ser como eres. Un fuerte abrazo!!

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    1. Queridísima Carmen: nunca olvidaré un viaje a Vigo, una conversación de tres días y una canción sonando "She", de Elvis Costello.

      Os llevo siempre conmigo. (y ella lo sabe)

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  6. gracias ... soy de argentina y tengo una niña con tgd y aqui es como una mala palabra....no existe la integracion social que tanto pregona nuestra presidenta , ya que nuestros hijos no pueden integrarse a una escuela regular y yendo a una especial solo nivelan hacia abajo...te mandan un maestro integrador solo una hora a la semana y como al cabo de 3 años no alcanza los contenidos que los otros niños que concurren 5 dias alcanzan , entonces son excluidos de las escuelas normales mi hija tiene ya 13 años y me he resignado a tenerla conmigo en casa cuando egrese de la escuela especial....

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    1. Ana: no sé como puedo ayudarte. Incluí algún enlace en el artículo; sigue esa vía y es posible que puedan orientarte hacia gente que en Argentina esté trabajando y que puedas unirte a ellos.

      Por lo que sé de la lucha que están llevando aquí, les está resultando también tremendamente complicado. Una lucha como ésta, tan justa, podría hacer que contaría con mayor comprensión y ayuda, pero parece que no es enteramente así.

      Espero que tu comentario sea leído por alguien que pueda ayudarte (yo trataré de que sea así) en tu lucha. Pero debes asumir ya que la que más hará por tu hija eres tú misma; lo que no puedes hacer es desfallecer. Tienes que buscar apoyos en personas que estén en una situación similar. Pero no te quedes en casa. Respira, toma aliento y sigue luchando.

      Mucho ánimo.

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  7. Muchísimas gracias Alberto por esta entrada fantástica. Como madre de un niño con autismo, precursora de la Plataforma y ademas Bloguera no puedo estar mas agradecida.
    Espero que tus palabras lleguen a mucha gente

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    1. Gracias a ti María: ya he visitado tu blog, me ha gustado mucho, me he enganchado y te he enlazado en el mío.

      Estoy seguro que nuestras trayectorias volverán a coincidir. Estás invitada a pasarte siempre.

      Un beso y mucho ánimo

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  8. Querido Alberto: Para comenzar el año,¡menudo "peazo" artículo para más que reflexionar...
    Somos tan distintos, tan metódicamente "especiales", tan espiritualmente humanos...con nosotros mismos.
    Enhorabuena a esa madre que, lejos de afrontar un mal consolidado en nuestra sociedad, ha decidido romper el muro y dejar asomar un agujerito a la esperanza y a la apertura a todos y ante todos.
    No somos lo que vemos, hay que penetrar hasta el final de nuestra alma. Hay está el verdadero don la la persona.

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    1. Me alegro que te haya gustado.
      Su lucha, y su forma de entenderla, merece de verdad el esfuerzo.

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  9. Alberto quiero agradecerte esta entrada tan maravillosa como cierta. compartimos la misma suerte de tener entre nuestros amigos a Carmen, y como tu muy bien la defines es una mujer ejemplar. Con ella comparto diagnostico de nuestros hijos y muchas inquietudes sobre el futuro, aunque intentamos vivir el presente dia a dia. Como promotora de la Plataforma de padres de alumnos TEA de Asturias y miembro de Acciones contra los mitos del autismo, reitero mi agradecimiento, y estoy encantada de que seas una parte mas de este inmenso puzzle.
    Un abrazo

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    1. Gracias a vosotros que devolvéis, con vuestra generosidad, lo poco que yo os haya aportado, multiplicado con creces.

      Sé que, a partir de ahora, siempre estaré con vosotros. Y vuestra fuerza no cesará, porque el puzzle que estáis armando es muy grande y demasiado importante.

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  10. La vida es un sube y baja, y siempre necesitamos una brújula para no perdernos, ya no en un artículo como el tuyo que enlaza maravillosamente la "confusión" de muchos en mucho, sino en ámbitos más grandes como el futuro de un hijo con TGD. Gracias por tu artículo que ha movido el tapete que pisa mis pies y estoy segura el de muchos más también. Ha sido un gusto leerte por primera vez.

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    1. Muchas gracias. Estás invitada a volver a pasar siempre que quieras.

      Esta casa tiene las puertas abiertas a la participación y a las ideas. Nos gusta renovar el ambiente.

      Se te espera.

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  11. Muy bonito artículo Alberto y veo que ha llegado tan lejos como Argentina y varias madres de estos niños que tienen más retos que otros han sentido el impulso de escribirte.
    Desgraciadamente las etiquetas están al orden del día y entre los niños y chavales hay muchos. Aquí en clases tengo que llamarles la atención muchas veces y les pregunto cuando llamen a alguno que no les cae bien "!Autista" .."pero sabes que es un autista...?" Ni idea. Se oye en general etiquetas constantes en nuestra sociedad" Fundamentalista, terrorista, Músulman, judío pringado idiota, perdedor,perfeccionista,liberal, etc, etc.
    Estas palabras no son descripciones sino etiquetas y al utilizarlas estamos aceptando una opinión o una creencia sin evidencia ninguna de su validez.Son palabras que contienen suposiciones, nada mas.
    Las personas somos complejas, multifaceticas y multi dimensionales y una etiqueta nos blinda como los caballos y solo vemos una pequeña parcela de un ser humano complicado y expansivo.
    Es posible que no hagamos siempre daño al usar una etiqueta pero una etiqueta siempre es negativa y debemos entender el tremendo poder de las palabras. Habría que rflexionar y entender por qué tan rápidamente ponemos estas etiquetas y después trabajar en eliminar el mal hábito.L superaremos si cultivamos una aceptación incondicional hacía los demás, compasión y comprensión. Observar el mundo sin prejuzgar, sin tener expectativas y exigencias. Aceptar a las personas tal y como son, crecer en un poco de humildad.
    Mi abuela siempre me decía: Nunca juzgues a los demás hasta que tú no les conozcas. Júzgales siempre con tu corazón y tu mente, nunca con tus ojos y tus oídos.
    Me temo que no siempre lo hago.
    Dos pelis para ver: Mi pie izquierdo(Director Jim Sheridan) y El Solista.(actor Jamie Foxx)
    Saludos Nina

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    1. Nina:

      Gracias por tus comentarios, siempre tan interesantes y meditados. Como tardo unos días en contestar (ya sé que eso perjudica el diálogo trepidante, pero éste es un blog para la reflexión, más que para el traqueteo), puedo meditar las sugerencias que propones que se convierten para mí (y sé que para otros) en un complemento imprescindible del artículo original.

      Me quedo con tres ideas que presentas seguidas y que parece que no han recibido la aprobación para ingresar en el universo digital: "aceptación, compasión, comprensión". Sin esas tres ideas, caracterizando la educación (y el mundo), estaremos forzando la exclusión.

      En fin, me apunto las tareas audiovisuales. El otro día vimos "El discurso del Rey" y decidí reconciliarme de nuevo con el mundo del cine.

      Un saludo

      PD - La sabiduría de los abuelos se está echando a perder, al convertirlos en cuidadores "full-time" de los niños. Ni cantan, ni enseñan juegos, ni dan consejos sabios. Cuando, antes, tenían tiempo, dejaban perlas como la que te regaló a ti la tuya.

      Me apunto tema para artículo. Un beso

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  12. Me alegra saber que vuelves al cine porque hay cantidad de películas de cine INDEPENDIENTE que son muy buenas, Te recomendaré algunas y si alquilas, podrás verlas en versión original subtituladas en inglés. Hay verdaderas perlas.Te las recomendaré porque me estoy imaginando que al verlas, darás con un montón de ideas/temas para darnos más de tus artículos.
    Si, la aceptación, compasión y comprensión son necesarios para que la sociedad se una y se haga solidaria......y saludable.
    Alberto, otro artículo que podrías abordar es el tema de la creciente depresión en estos maravillosos abuelos y abuelas que hoy se encuentran sobrecargados de trabajo en una edad en que se supone deben estar de disfrute.
    Titulo sugerido: ¿Qué es y para qué sirve un/una abuelo/abuela? Me parece que muchas personas no lo saben.
    Un beso
    Nina

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    1. No sé si fue un caso de un "ja verais vu" manifiesto, pero mira el comentario inmediatamente anterior.

      Espero que el tratamiento dado al tema de los abuelos te haya sorprendido, como espero que tú lo hagas conmigo, con esas recomendaciones de películas que espero con ganas.

      Un beso

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  13. Ya que hablas de etiquetas....Aqui tienes unas etiquetas de "momentos" buenos de radio de mi gusto:
    Para mi el mejor programa despertador es el "Si Amanece..."de la Ser.Los viernes recopilan todo lo mejor de la semana.
    - En los programas matinales:Editoriales de las estrellas lo mejor para tener criterio propio y de paso "salud mental", es ir rotandolas, aunque solo "editorializan" Herrera y Losantos.Francino,Lucas,Buruaga y ahora Miralles son mas de titulares del dia .

    Entretenimiento.-De lo mejor es la hora de "los fosforos" del Herrera 10-11 horas, y la ultima media hora del Miralles antes de que llegue Del Olmo a las10.30h. En Rne de 10.30 a 11.30 estan muy bien las secciones de humor y los miniconcursos de Fernando Ramos,y tambien aparte las cronicas del ácido Maximo Pradera.Los jueves es muy entretenido Carlos Latre con el Melgar y el Herrera de 11-12. y los viernes, lo mejor de la semana las cronicas desde el Savoy del Alvite,a las 12.20 antes del cierre del Herrera.!Radio ,"pata negra""oye!.Es muy buena tambien la ultima hora del viernes en la Ser con C.Boyero.Un tipo con una cabeza privilegiada para Cine y Tv y un narrador áspero al primer golpe auditivo; pero a la vez tierno y epíco en cronicas de 100 lineas.Si precisas de noticias regionales la mas adecuada y sorprendentemente, nada arrimada al poder,en este caso Cascos,(mientras dure),lo tienes en los informativos horarios de la Rpa.En los matinales de las radio formulas Dial,Cadena 100,Europa Fm,40; son todos copias de la pionera Jungla del Abellan, y todas son buenas y entretenidas ,ideales para trabajar,conducir,cocinar.Eso si nunca como musica ambiental hasta las 11Am. Otro dia te cuento de la tarde....Escucha y luego me cuentas tu opinion.J.Alvarez

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    1. Jose: Muchísimas gracias por compartir tus conocimientos radiofónicos. No te preocupes, que me pondré a la tarea. Es evidente que, entre mucha paja, quedan algunos granos para picotear.

      Un abrazo

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  14. Alberto no imaginas cuanto me emocionó tu artículo, no sé si sabías que tengo un hijo autista.
    Hoy lleva una vida muy linda, ya tiene 28 anos pero muchas veces recuerda lo doloroso de aquellas burlas.
    muchas gracias Alberto, todos los padres que estén viviendo los primeros anos de ese esfuerzo de acompanar y tutelar esos ninos se sentiran arropados.

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    1. Gracias a ti, Albana, por compartir, con los que hayan llegado hasta aquí, que superar las dificultades que se encuentran al principio (que son muchas y a veces demasiado complicadas), pueden superarse.

      La inclusión debe ser un objetivo irrenunciable. Promover una escuela inclusiva (para todos) es luchar por una sociedad más justa. En esa lucha, nadie debería sentirse, porque es una lucha de todos.

      Gracias por tu aportación

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