Músico
curtido en diversos grupos guitarreros en su Australia natal experimentó un profundo
cambio tras visitar la Irlanda del Norte de sus antepasados. Pasó a emplear el
piano como instrumento principal y publicó este notabilísimo disco de debut en
solitario.
Jack Stratton, Theo Katzman, Woody Goss, Joe Dart, Cory Wong
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Un
conjunto que aúna genialidad y originalidad, del que me declaro devoto.
Esta
vez me fascina que hayan dejado la publicación de su disco para el penúltimo
día del año pasado, evitando entrar en todas las listas que, con precipitación,
empiezan a facturarse desde mediados de noviembre.
Si
la gran mayoría busca ser los primeros, en Común
sin sentido seremos los últimos.
Resulta
ideal que su nuevo último vídeo se haya publicado ayer.
Es,
pues, mi regalo para hoy.
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Puede
que seas un embajador en Inglaterra o Francia
Puede
que te guste apostar, o bailar
Puede
que seas el campeón mundial de los pesos pesados
Puede
que seas una persona de la alta sociedad con un largo collar de perlas
Es
posible que hayas reconocido la canción, incluida en el 19º LP de Bob Dylan y
el primero tras su conversión al cristianismo. Fue la primera grabada para el disco
y testifica su conversión, inspirándose en dos textos bíblicos.
Del
libro de Josué, del Antiguo Testamento:
“Y
si os parece mal servir a Jehová, escoged hoy a quién sirváis; si a los dioses
a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a
los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa
serviremos a Jehová”.
En
el Evangelio de San Mateo:
“Ninguno
puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o
estimará a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas”.
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En
el segundo verso queda más claro que Dylan habla de sí mismo
Puede
que seas un adicto al rock & roll saltando en el escenario
Puede
que tengas drogas a tu disposición, mujeres en una jaula
Puede
que seas un hombre de negocios o un ladrón de altos vuelos
Pueden
llamarte Doctor, o puede que te llamen Jefe
Pero
vas a tener que servir a alguien
Bueno,
puede ser el diablo, o puede ser el Señor
La
interpretación obtuvo el Grammy a la Mejor Interpretación Masculina de 1980.
El
proyecto de Marc Collin y Olivier Libaux (consistente en versionar
temas de la new wave y llevarlos al
terreno de la bossa nova) ha contado
siempre con destacados vocalistas, pero nunca han sonado tan seductores como
cuando la voz era cosa de Liset Alea.
Nacida
Kristi Raias y proveniente de la capital de Estonia, esta rubia tiene un
poderoso sentido del ritmo que hace que gravite más cerca del funk que del soul.
Tuvo
verdadero éxito en 1967 con “Make Me
Yours”, alcanzando incluso el #1 en listas de música negra.
Pero
la inclusión de la canción que hoy traigo en el final de la segunda temporada
de la serie “The End of the F***ing World”
motivó un renovado interés hacia ella.
La
verdad es que la serie —protagonizada por James,
un adolescente de 17 años que se define como psicópata (Alex Lawther), y su compañera de clase, Alyssa, quien, en sus propias palabras, “odia a todo el mundo” (Jessica
Barden)— tiene una excelente selección musical y no es de extrañar que,
junto al enorme talento de Bettye, la perfecta combinación de su música con el
final de la serie hayan causado tanto efecto.
Interesantísimo
debut de una mujer que contaba con un EP de cinco cortes y haber actuado en The Outfit, la banda de acompañamiento de
Daniel Romano que, prolífico como
es, no dudó en prestar su apoyo para la presentación de largo de su pupila y
toca la guitarra y me hace recordar que hasta el Llanero Solitario necesitaba
un amigo que le siguiera.
Ella
informa que le preceden Dolly Parton,
Emmylou Harris y The Band.
¿Quién
dice que, además de yo, no hay más personas que la sigan a ella?