jueves, 19 de mayo de 2011

Entendiendo la CRISIS

Desde una perspectiva individual, cada vez más personas se autodefinen como insatisfechas. La depresión es una enfermedad en vías de crecimiento, acercándose a los niveles de una pandemia, y es, además, inherente e indisociable a la vida occidental.

Desde una perspectiva social, cada vez más personas identifican, ya no sólo en su propia experiencia vital personal, sino en su entorno, rasgos que le desagradan del modo de vida en que se ven inmersos.

Ambos tipos de análisis de carácter intuitivo coinciden en señalar un tipo de crisis que aumenta exponencialmente y que hunde sus raíces más allá de las crisis económicas o financieras. Son independientes de la situación económica presente en cada momento, y son indiferentes a las expectativas que cada persona pueda plantearse para los demás o para el conjunto de su territorio.

Así que, con el objetivo de presentar algunas claves personales que ayuden a resolver las causas que están presentes en la definición de la crisis, se apuntan las siguientes:

Culpa. El locus de control se define como “la percepción de una persona de lo que determina o controla el rumbo de su vida”. Aquellas personas caracterizadas por un locus de control interno, perciben que los eventos ocurren principalmente como consecuencia de sus propias acciones. Para las caracterizadas por un locus de control externo, los eventos suceden como consecuencia del azar, el destino, la suerte o el poder y decisiones de otros. La tendencia creciente a culpabilizar a otros de las consecuencias en las vidas de cada uno de nosotros, está en la raíz de la percepción de infelicidad, tanto en nuestra propia vida, como con la sociedad en la que nos vemos inmersos.

Reactividad. Al asumir una persona que no controla de forma activa las consecuencias en su propia vida de fuerzas externas a él, niega la posibilidad de desempeñarse de forma proactiva. Como consecuencia, su única posibilidad consiste en reaccionar ante las situaciones que, causadas por otros, va encontrándose en su vida diaria.

Irreflexión. En un mundo marcado por un ritmo de vida crecientemente estresante, parece difícil encontrar un momento de calma y de sosiego para pararse a reflexionar sobre cualquier asunto de importancia. Hagan una prueba y comprueben cuántas personas se encuentran en su entorno –ya sea familiar, laboral o personal–, dedicando un momento a pensar. Cada vez tenemos que tomar más decisiones con menos posibilidad de reflexionar sobre ellas.


Superficialidad. En la era de la información, con tantos recursos disponibles desde la comodidad de nuestro hogar, picoteamos pedacitos de información sin disponer ni de las ganas ni del tiempo para profundizar en ellos. Nos estamos irremediablemente convirtiendo en “maestrillos de todo, aprendices de nada”.

Inmediatez. A las ventajas de los avances tecnológicos –particularmente el teléfono móvil y el correo electrónico– se les suma maliciosamente la manzana podrida de la inmediatez. “Queremos todo y lo queremos ahora. No sólo tenemos que ser irreflexivos y superficiales, sino que además debemos de ser instantáneos. ¿Cuántas personas conocen que les trasladen algo a lo que ellos mismos atribuyen suma importancia, que necesitan nuestro consejo o asesoramiento, y que nos conceden el tiempo que consideremos necesario, dentro de unos plazos razonables, para ayudarles en su resolución?

Simplicidad. A pesar de la complejidad creciente en el entorno en que nos desenvolvemos, nos estamos volviendo rematadamente simples. Nos decantamos por los extremos y rechazamos la riqueza de los matices intermedios. Un amigo que vende calderas me contaba que de su catálogo de 18 modelos distintos, ya solamente vende dos: el más caro y el más barato.

Sirvan estos apuntes para perfilar posibles debilidades que se encuentran enmarcadas en los orígenes de lo que definimos como crisis. Están tan arraigadas que no sólo la describen, sino que además la denominan. Pasen y vean:


C
ulpa
R
eactividad
I
rreflexión
S
uperficialidad
I
nmediatez
S
implicidad


1 comentario:

  1. Sí, claro, así se ve mejor, pero y mi finca?

    ResponderEliminar

Tu comentario será bien recibido. Gracias