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lunes, 6 de enero de 2025

Tolón Tolón

Un giro inesperado de acontecimientos planteó a tve la necesidad de reinventarse para el programa más tradicional de la parrilla televisiva; algo que viene realizando desde el inicio de su existencia (dar las campanadas de Noche Vieja) cuando, siendo la única, era la mejor de todas, francamente, sin tener que someterse al escrutinio de audiencias y shares.

Como es sabido que parrilla llama a vaca, el Ente tiró de Broncano y Lalachús.

Y, a punto de que dieran las doce, se pusieron a mostrar sus amuletos.

Broncano llevaba calcetos rojos de Bisbal, aceitunas en el bolsillo (como jiennense de pro) y un deseo de “vivienda digna y asequible para todos”.

Su partenaire llevaba una estampita de la vaquilla de Grand Prix, un programa que empezó a emitirse en 1995. Ella mostró la estampita con la mano detrás, como si fuera una influencer, con su preparada reivindicación: “escúchame, hemos crecido todos viendo el Grand Prix, lo importante que es la televisión y la televisión pública en este caso más que ninguna [...] y porque creo que tú y yo, y muchísima gente, estamos hechos de cachitos de tele (guiño a la 2), es que hemos crecido total”, una uva y un deseo: “dejar de opinar de los cuerpos ajenos, porque todos los cuerpos son válidos del tamaño que sean”.

Todo está en el vídeo que adjunto, con la suelta de la vaquilla en 25:20.

Y, desde ese momento, estampita mediante, se armó la gorda.

Opiniones enfrentadas sobre el cariz de la reivindicación, la conveniencia o no de la estampita, la calidad de un programa que, molesta recordarlo, necesita que se repita el intríngulis del funcionamiento de la ingesta de las uvas sincronizadas con el ruido de fondo cuando, para subsanar errores del estilo de Marisa Naranjo, ponen ahora unos numeritos que van desapareciendo y que hacen cualquier explicación superflua.

Dado que los prejuicios marcan, me interesa conocer la postura de un referente de la cultura moderna y descubro que Bob Pop (¿quién?) cree que se consiguió “convertir la televisión en un juego divertido, pero con trasfondo. Lo que hicieron David Broncano y Lalachús fue hacer una televisión divertida, inteligente, amable, transgresora. Hay detalles increíbles como el hecho de que brindaran sin alcohol [...], sobre todo es un trabajo de que alguien se sentó a pensar cómo hacer unas campanadas de un modo distinto”.

Tiene sentido.

¿Qué puede haber más transgresor que emplear un tótem taurino de un programa que lleva 30 años ensalzando las fiestas de pueblo en las que la vaquilla es la protagonista?

¿Que debutó en la parrilla el último año de Felipe González en la Moncloa y que Aznar renovó a condición de que cambiaran el nombre inicial de “Cuando calienta el Sol” (la derechita cobarde iba con tiento) por el actual Grand Prix, mucho más europeo y moderno, pero de incierta etimología? Menudencias.

Un programa que sólo ha tenido dos presentadores: Ramón García (sus otros dos hitos memorables en la tele patria fue ponerse una capa para dar las campanadas y darle una gratuita ducha a Ana Obregón al final de cada entrega de “Sujétame el cubata” “¿Qué apostamos?”. El segundo, Bertín Osborne, se encontraba más cómodo rodeado de astados (recuerdo la Asociación para Salvar al Toro Amigo de Osborne, surgida para defender la persistencia de las vallas publicitarias, sin rotular, de los toros negros visibles en toda la geografía española, que debían ser retiradas según el Reglamento General de Carreteras de 1994 que ordenaba su derribo. El mismo año, siendo Presidente del Gobierno González, el Congreso declaró al toro de Osborne “patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España”) y presentó el programa entre 2007 y 2009, años en los que coincidió que el residente en Moncloa, Palacio de la, s/n, Madrid, era Zapatero, lo que supone una muestra añadida de la falta de alineación previa, por ambas partes. Es posible que ahora ya no sea igual.

Una iniciativa, la de salvar al toro de Osborne, que podría haberse empleado en la segunda etapa de García como presentador, cuando (gobernando Sánchez) se decidió retomar un antiguo programa y recuperar a Ramontxu, 18 años después. Peor fortuna tuvo la vaquilla, víctima de la Ley de Bienestar Animal, sustituida por una botarga (¿alguien sabe qué es eso?) en forma de T. Rex llamado Nico y de Wilbur, animador, contorsionista, payaso, acróbata; un hombre de goma para todo.

En fin: que un programa que personalmente detestaba cuando se empezó a emitir, abochornándome tras creer que habíamos superado la prueba de fuego de la modernidad, tras tirar antorchas para encender el pebetero de los JJ OO de Barcelona en 1992, no puede producirme más rechazo en su recuperación en 2023, por mucho que su vaquilla (la figurada, no la real) sea la imagen que Lalachús lleve en su faltriquera o Bob Pop en el lugar donde quiera que guarde cosas que estima.

Sobre el bombo y el megáfono de Broncano mejor no me manifiesto.

*****

Por lo demás, por si alguien muestra interés: en casa vimos “Dinner for One” (como hacen cada fin de año en Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia, seguimos las campanadas en Antena 3 (la votación de los seis presentes así lo decidió) y no nos enteramos de mucho, con la euforia habitual y los gritos continuos de “calla, que no me entero”.

Nos llamó la atención el parecido de Chicote con Carl Fredricksen, el anciano viudo protagonista de “Up” (Pixar, 2009), nos dimos cuenta que Pedroche sabe leer fenomenal el teleprompter y, quieras que no, nos hizo ilusión que la vaca protagonista, que pastaba y regurgitaba letras, fuera de la Central Lechera Asturiana. Conseguimos no empapizarnos, un nuevo hito familiar.

El repaso a las campanadas termina en Asturias, en casa, con la apuesta más arriesgada y rompedora para un programa de campanadas: tres horas y media, en directo, sin guión, con Ana Francisco y Santi Alverú de anfitriones y Alberto Rodríguez y Mariajo Baudot de enviados especiales.

Trataban de conectar por WhatsApp con los televidentes, hablar con ellos a pesar del retardo y, por si fuera poco, la mesa de realización se rompió y tardaron una hora en conseguir una para reemplazarla.

Así son los güevos dun paisano asturianu.

Sin necesidad de vaquillas impostadas.

Y teniendo que documentar (yo) gráficamente el evento porque parece ser que en la tierrina tenemos poca idea de la autopromoción.

No como otros.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Fragancias y arrogancias

“Incluso las estrellas podemos tener un apretón. Por eso, siempre que voy al baño uso V.I.Poo. Aplica V.I.Poo antes de ir al baño para crear una capa que atrapa el mal olor. Y así, nadie notará que has ido al baño. Descubre el nuevo V.I.Poo y olvídate del olor”.

El texto que acabo de trascribir es el mensaje de Airwick, la empresa que comercializa esta solución a los problemas cotidianos que, tú y yo, compartimos con las celebridades.

Dispensado en cuatro fragancias:


Traduzco, porque los de Airwick (que no traducen el nombre de su empresa ni del producto que promocionan) tampoco van a ponerse a explicar que sus cuatro fragancias tienen los siguientes target: Limón (si eres un ídolo, desconozco la versión en femenino, ¿idolesa?), Fresco (si eres modelo), Lavanda (si eres una superestrella), Frutas del bosque (si eres una Pin-Up; ¿se puede ser Pin-Up siendo hombre, más allá de la facultad para plantar pinos, que es unisex?).

*****

—Alto. Para. ¿Qué haces?
—Nada. Lo de siempre. Bueno, hace mucho que no lo hago pero, ya tú sabes...
—Que sé, ¿qué?
—Lo de la publicidad.
—¿Qué publicidad?
—La que ponen por ahí, yo qué sé. He visto este spot y me he quedado tonto.
—Ya entiendo. Hablabas de un anuncio.
—¿Pues no te lo acabo de decir?
—Pero es que no sabía de qué (-------) estabas hablando.
—Perdón. Tienes razón. Debo poner el anuncio.

*****

Perdón por la interrupción. Haremos una pequeña pausa publicitaria (20 segundos).




Lo dicho.
Que, rememorando aquel viejo culebrón mexicano emitido en los ‘80s en España protagonizado por Verónica Castro, “los ricos también cagan”.
Aunque no les guste que sus zurullos hiedan.

*****

La puesta en escena del anuncio es aberrante. Una modelo de pega simula estar en un photocall y, disimulando, se escaquea para atender a la llamada de la naturaleza.
¿Dónde hacerlo?
En un trono.
Dorado, para dotarlo de glamour.
Elevado, para acomodar las posaderas al trato regio que las modelos merecen.
En un servicio mixto, para vencer la degradante discriminación del patriarcado imperante.



Eso no impide que, tras acabar la faena, deba cruzarse con un patán que parece un rejuvenecido Bud Spencer con Ray-Ban® y gorra, que hace un gesto a lo Chicote para captar aromas de truño antes de ocupar el tigre...



*****

Recapitulo.

El anuncio, rodado fuera, es doblado con prisa y desgana, lo que condiciona una asincronía entre labios y voces. ¿A quién le importa? No traducen los nombres de los productos (la economía de escala inducida por la globalización sólo requiere una etiqueta en inglés, español, francés, portugués y taiwanés) así que resuelven el cambio de idioma con unos carteles de simplicidad insultante.





Su funcionamiento es sencillo.
El spray (y sus CFCs) generan una capa de ozono (rosa) que atrapa los olores de los (tres) donettes que deposita la moza...




Su toxicidad ha mutado.
¡Por fin mis cargas de profundidad huelen a ambrosía!, musita la zagala.




La muy puerca se ha levantado y no ha empleado papel para limpiar sus partes.
Parece el córtex del anunciante, pero ...

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Termino ya. Lo que la idolatriz ha empleado, que pronuncia como “Vi-Ai-Pu”, ha generado tanta expectación que, me informan en un establecimiento especializado del gremio, han conseguido generar demanda cuando ellos todavía no lo tienen disponible. Vamos, que hay clientes que, como yo, han pasado por el apuro de tener que exponer en un discreto aparte, que, pese a no ser V.I.P., hago Poo y mis Poos huelen, no podía ser de otra forma.

Y que quiero cambiarlos, no enmascararlos. Y que si, por favor por favor por favor, tienen el invento mágico que vi en la TV y hace que me pueda ir a hacer puñetas y pasar desapercibido.

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La caja la abrió mi amiga TDS.
AVD, como siempre, intervino para ayudarme a reconducir el rumbo.
Con su característica amabilidad, YFR atendió a mis preguntas.
Todo quedará en el economato.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...