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miércoles, 2 de octubre de 2019

De ratas y hombres


Los vecinos denuncian la existencia de una plaga de ratas en distintos barrios de Oviedo, la ciudad donde vivo.




Teniendo en cuenta que ya hemos padecido plagas de avispas asiáticas, cucarachas o, incluso, jabalíes, parece que el Ayuntamiento debería poner interés en resolver el asunto. Lo ha hecho. Y ya ha encontrado a quien culpar de las plagas. En efecto, lo has adivinado: son los vecinos.

jueves, 31 de enero de 2013

Por Amor a la Música: The Alan Parsons Project — “Eye in the sky” (1982)


Aunque el triunfo pase por la aprobación de los demás, el éxito radica en la satisfacción con el trabajo que uno considera bien hecho.

1982 — Eye in the sky


Alan Parsons era un ingeniero de sonido y productor interesado en trabajar un estilo musical peculiar (incluso para la época). Se alió con Eric Woolfson, compositor y vocalista, bajo una denominación ligeramente engañosa, que corresponde a un dúo, como eje central (y una cohorte de colaboradores, algunos fijos) y no a un proyecto individual, pese a lo que la etiqueta (The Alan Parsons Project, en adelante APP) pueda llegar a sugerir.

La música de APP está basada en el uso de sintetizadores y, en ocasiones, los temas se desarrollan en suites. Otra de las características esenciales de su propuesta es que los álbumes eran conceptuales, gravitando en torno a algún tema común. Y, por encima de todo, intentaron marcar su propio rumbo, al margen de modas y tendencias, lo que supuso que fueran imitados y resultaran de gran influencia para otros.

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1976 — Tales of mystery and imagination. Edgar Allan Poe

¿Cómo ambientar musicalmente la obra de Edgar Allan Poe?

“The raven”
Basado en el poema “El cuervo”.



Basado en el relato humorístico “El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether”.

The fall of the House of Usher (parte I / parte II)
Suite instrumental, organizada en cinco movimientos (Prelude, Arrival, Intermezzo, Pavane, Fall).
Basado en el cuento de terror “La caída de la casa Usher”.


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1977 — I Robot

El disco está inspirado por el conjunto de relatos cortos “I, Robot”, de Isaac Asimov.

“I Robot”

Una aportación de Asimov es haber formulado las tres leyes de la robótica:

1 – Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.

2 – Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.

3 – Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.

Y lo que, en 1977, parecía un futuro lejano, ya hace tiempo que nos planteamos si las leyes de la robótica se están cumpliendo.


“I wouldn’t want to be like you”

El rarísimo vídeo original de la canción. Cuenta con la aparición estelar de Parsons.


Breakdown



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1978 — Pyramid
El álbum gravita sobre varios conceptos, todos envueltos en la mística de la pirámide, aunque de forma subyacente se encuentra el eterno asunto del libre albedrío. ¿Somos capaces de decidir nuestro destino, por nosotros mismos, o estamos pre-determinados? ¿Es el hombre libre? ¿Dónde está el origen de las supersticiones?

“What goes up”




“Pyramania”


“Hyper-gamma-spaces”



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1979 — Eve

Las relaciones entre parejas y, específicamente, el poderoso influjo que la mujer ejerce sobre el hombre es el leitmotiv de este disco.

Instrumental. En el vídeo se utilizan imágenes de la película de 1966 “Fahrenheit 451”, basada en el libro de Ray Bradbury (en el que los bomberos se ocupaban de quemar los libros).



“You won’t be there”






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1980 — The turn of a friendly card

Ahora APP centran sus esfuerzos en la suerte y el azar. La idea de que la vida es un riesgo continuo en el que hay que apostar y, en ocasiones, perder.

“May be a price to pay”
Otro raro vídeo promocional, con Parsons en los controles de un estudio de grabación y Woolfson asistiendo al proceso.


“Games people play”
En el vídeo, el cantante Lenny Zakatek, muestra su Casio CA-53W-1Z (con calculadora), recién estrenado. Parsons lleva una gorra de visera (amarilla y con cuernos). El tiempo no pasa en balde.




Fluye como un río.




¿Soy el único que encuentra rastros de Ennio Morricone?



“The turn of a friendly card (suite completa)”
La Cara B del disco original se estructuraba en una suite, con cinco movimientos. Aquí están todos. Evocamos la época en que los discos se oían completos y te dejabas perder en un flujo continuo.


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1982 — Eye in the sky

APP siempre mostró su atracción por Egipto. Ahora entregan su trabajo más famoso y lo hacen bajo el ojo de Horus.

“Sirius / Eye in the sky”

Está es la versión publicada en el LP, con “Eye in the sky” precedida por el instrumental “Sirius”. Para quien la oyó en un disco, “Sirius” es un preámbulo necesario. Para los demás, es un tema que se ha popularizado porque, en muchos estadios, es utilizado para calentar el ambiente mientras presentan a los jugadores (a la americana).



“Psychobabble”
Imágenes inquietantes las del vídeo.




El disco contiene referencias a “1984”, la distopía imaginada por George Orwell, en la que un ubicuo Big Brother controla todo lo que sucede. La individualidad no está permitida y, no sólo se condiciona hacia un pensamiento único, sino que, de forma más agobiante, el pasado es reformulado a voluntad. Winston Smith, el protagonista, se siente atrapado en un mundo sin esperanza.

“Eye in the sky”

Aquí está la canción que dio fama eterna a APP, una formación que trabajó en la línea más progresista de la escena pop británica (e internacional); no sólo porque se les adjudicó la etiqueta de rock progresivo, sino porque supusieron un avance con respecto a sus contemporáneos. Incluyeron el uso de sintetizadores y programadores, dándole un tono reconocible a sus trabajos. Profundizaron en el desarrollo de ábumes realmente conceptuales, estructurados en torno a una idea central que, revisando su carrera, se podría resumir en la búsqueda de la individualidad, frente a la tiranía del terror, o de las máquinas y sus creadores, o de las supersticiones, o de la influencia de las mujeres, o del azar, o del condicionamiento del destino individual por entidades que nos gobiernan a su antojo.


Y esa línea que les llevó —marcando tendencias, influyendo en otros, guiados por la intuición de lo que querían hacer, sin importarles demasiado que estuviera de moda, desarrollando planteamientos sofisticados, complicados, difíciles de asimilar, pero, precisamente por ello, duraderos— les llevó a un punto en el que su canción más sencilla, la más accesible, les garantizó un éxito que supuso, también, el inicio de su declive.

A partir de aquí siguieron publicando pero ya no eran tan innovadores como al principio, ni conseguirían ser sustituidos en el recuerdo colectivo por otra pieza que su “Ojo en el cielo”.

Tan actual, además, como un par de vídeos que me dejan sin dormir desde hace unos días.




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Este artículo corresponde al juego “Por Amor a la Música”, en el que (presento mis disculpas ahora por haber llegado con un día de retraso, debido a mi despiste) me tocaba iniciar propuesta. Y mi sugerencia es “Discos que contengan en la portada la imagen de UN OJO”. Espero que sea interesante para todos los participantes.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Los mercados

I — El panorama

Inmersos, como estamos, en un mundo que cambia a una velocidad trepidante, nos encontramos atrapados en las trampas que nos plantean y, sutilmente, nos empujan a actuar de una determinada forma y nos obligan a pensar según las reglas que diseñan para nosotros.


Foto: Curious Expeditions

En la práctica, actuamos como títeres sin que, ni siquiera, lleguemos a darnos cuenta.

Foto: Dean Ayres


La manipulación opresiva utiliza los canales de comunicación de la mayoría —los mass-media—, en un discurso que asfixia la posibilidad de plantearse un pensamiento divergente.

Foto: David Gunter



La pluralidad —manifestada en formas de pensar y comportarse diferentes— paulatinamente va desapareciendo, transformándose en un discurso monocorde —por monótono y por aceptarse por acuerdo mayoritario—.

Foto: John O Dyer

II — Estratagemas

El lenguaje es la herramienta utilizada. La verdad aceptada se manipula como anticipó George Orwell —desconociendo que su novela era predictiva— y, como si fuéramos todos Winston Smith, ya no sabemos, ni lo que fue cierto entonces, ni lo que es ahora verdadero.

Foto: Slightlynorth

La memoria, el recuerdo, la historia —como todo— son construcciones manipulables interesadamente y, como consecuencia, pueden siempre volverse a escribir. Nuestro mayor enemigo está dentro de nosotros y ya no podemos confiar en nadie.

Qué grises son estos días.

Foto: Tomasz Tom Kulbowski


Algunas referencias, de signos contrarios, para tratar de combatir el martillo con el que, repetidamente, nos golpean.


“Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. […] Pensar de modo diferente requiere hablar de forma diferente”.

La consecuencia derivada de orden inverso también resulta cierta: hablar de forma diferente implica pensar de forma diferente.


Frank Luntz. La palabra es poder.

“Lo importante no es lo que uno dice sino lo que la gente entiende”.























Cuando los trucos se utilizan como entretenimiento, asistimos a un espectáculo —la magia— cargado de ilusión y emocionante para todos.



Cuando su uso implica la búsqueda de un beneficio, interesado, de unos pocos, a costa del sacrificio de muchos, los trucos se convierten en engaños y nuestra obligación es tratar de desenmascarar a los farsantes y las artimañas arteras que emplean para alcanzar sus lúgubres fines.

Las manos frías de Potter tratan de atrapar en sus redes a George Bailey. El fragmento de interés transcurre entre (1:40 y 6:50)



Hasta hace muy poco, asumíamos con una cierta naturalidad —y una elevada dosis de despreocupada inconsciencia— que nuestra economía se regía por la ley de la oferta y la demanda. El mercado era el resultado práctico de la plasmación en un instante concreto de esa relación de fuerzas. Así lo define el diccionario: “conjunto de compradores potenciales, o de posibilidades de venta o de demanda de un producto o de un servicio”. Economía de mercado es, pues, la “basada en la ley de la oferta y la demanda”.

Foto: procsilas

El mercado era, digámoslo ya, el escenario.

Foto: jaime.silva

Al convertirlo al plural, los mercados, se consigue un triple efecto:

ü      Se personifica (convirtiéndose en actor)

ü      Se multiplica (ahora es poliédrico)

ü      Se le otorga un carácter anónimo, sin rostro

Foto: miskan

Ya no es el parqué, ahora son ellos. Un enemigo plural, difícil de combatir por carecer de rostro, pero que utiliza su poder para coger un teléfono y obligar a tomar drásticas decisiones. Son actores definitivos.

Individualmente, nada podemos hacer.

Foto: Tiffany.Ann.M


III — Reaccionando

Toda acción tiene su reacción.

La sociedad civil debe alzarse frente al atropello a que se ve continuamente sometida.

¡Identifícate!: ¿Alguna vez has hablado de los mercados? Estás atrapado. La sugestión colectiva nunca es espontánea. Los intereses no están ocultos. Cualquiera que quiera ver, encontrará muestras del deterioro creciente y del empobrecimiento al que nos quieren condenar.

Ya ha pasado antes. Pero ni el enemigo era tan poderoso, ni nosotros tan lúcidos para saber cómo enfrentarnos a él.

La película resume, en un breve episodio, la crisis de 1929. Próximamente la verás en TV.



Aprovechando la época, me despido con un mensaje apropiado: “Jo, jo, jo”.

Foto: sally_monster
 

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...