Sofisticado
sistema de asignación de recursos, en una economía que asume, acepta y acota su escasez.
Actúa
en tres capas:
1 — Atrapa a paganinis, espoleados para alcanzar el emprendimiento, un estado de autonomía en el que la soledad y la
ausencia de ayudas conviven con el incremento de trabas y la disminución de
prestaciones (todas, a la contra).
2 — Incentiva la condición de algunos elegidos, a los que evita percibir como acaparadores para considerarlos “modelos”
y “referentes”. Esta idolatría
triunfal demanda un continuado trato de favor que potencie sus privilegios.
3 — Cautiva un número creciente de
intermediarios en el flujo de inmunidad, financiación y pleitesía. Pueden ser
cargos públicos, prescriptores o asalariados. Todos son culpables de alimentar
un sistema que fomenta el agravio comparativo.
*****
Esta máquina abusiva requiere la administración de un
lubricante esencial: el adjetivo “LIBRE”.
Churchill se mantiene vigente: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”.
Una
confabulación nórdica (un contubernio) pretende cambiar la acepción más
extendida de “hacerse el sueco”, para
que no nos demos cuenta de que nos están vaciando el bolsillo, mientras se nos seca
el cerebro.
Algo
así como contratar a un sujeto para que venga a tu casa a intermediar en las
riñas domésticas.
Y
encontrar la solución (a la medida de cualquiera) en una puta llave.
Como
ésta:
Quizá
no se entienda del todo. Los clientes de IKEA estamos acostumbrados a esa
sensación.
Para
comprender de qué hablo, debe verse un vídeo:
Seguro
que ahora has sido capaz de pillar la idea.
Las
diferencias se resolverán con la intervención de un mediador: Manuel Pimentel.
Te
dará la llave del orden.
*****
De
todas formas, deberás fijarte bien, porque, si su forma sinusoidal dibuja una “S”,
en lugar de una “Z”, te habrán entregado por error una llave equivocada,
adaptada a zurdos, según indicará el anuncio que se insertará en The Sunday Times, el próximo primero de
abril, para festejar el April fools’ day.
*****
Para
un momento.
¿Estamos tontos?
Esto
no puede seguir así.
Llegaremos
hasta el final.
Lucharemos
por mar y por tierra.
Defenderemos
nuestro honor.
Sea
cual sea el coste.
Nunca
nos rendiremos.
*****
El
grupo británico de rock progresivo, Supertramp,
cierra su extraordinaria trilogía.“Crime
of the century” (1974), “Crisis?
What crisis?”(1975) constituyen
la antesala de su obra culminante, “Even
in the quietest moments…”.
El
disco se cierra con un tema compuesto por Roger
Hodgson, “Fool’s overture”, de
casi 11 minutos, montado como un collage,
con la inclusión de efectos de sonido, piezas musicales separadas, derivaciones
instrumentales e, incluso, extractos de uno de los famosos discursos de Churchill en la segunda guerra mundial:
“We shall
fight on the beaches”.
Una
traducción personal (en verde, Winston Churchill):
La obertura de
los tontos
[Llegaremos
hasta el final
Lucharemos
por mar y por tierra
Defenderemos
nuestro honor
Sea cual
sea el coste
Nunca nos
rendiremos]
La Historia
recuerda cuán grande puede ser la caída
Mientras
todos duermen, los barcos se echan a la mar
Nacido en
las alas del tiempo
Parece que
las respuestas fueran fáciles de encontrar
"Demasiado
tarde," claman los profetas
La isla se
hunde, vamos al cielo
Llamamos
tonto al hombre, le despojamos de su orgullo
Todos se
reían de él, hasta el día de su muerte
Aunque la
herida era profunda
Nos sigue llamando
para salir de nuestra ensoñación
Amigos míos,
no estamos solos
Él espera en
silencio para conducirnos a casa
Dime lo
difícil que te resulta crecer
Lo sé, lo
sé, lo sé
Me dices que
tienes muchas semillas para sembrar
Lo sé, lo
sé, lo sé
¿Puedes escuchar
lo que digo?
¿Puedes ver los
papeles que interpreto?
"Santo, Roquero, vamos Queenie
Joker, SpiderMan, Blue Eyed Meanie
Encuentra
una solución
¿Cuál será tu
última contribución?
Revivirla,
hacerla pedazos, ¿por qué eres tan perezoso?
Termínala, compártela,
vamos enloquecer
Sí
*****
Vuelvo
a preguntar, ¿estamos tontos?
Aceptaremos
a un tío que llama al timbre de casa (creo que voy a desconectar el de
la mía), nos encerraremos con él (y, siendo capaces de evitar imaginar cómo su
flequillo toma vida propia, podremos concentrarnos pese al látigo chasqueador que le acompaña), para admitir una solución (a nuestra medida), que
no consistirá en tirar nada (aunque asumamos que “podríamos llegar a haberlo hecho”), sino en meter (más) muebles en
la ya atestada casa.
No
es una receta mozambiqueña, ni un combinado congolés. Es la síntesis absoluta
del pensamiento simplista, actuando a lo jíbaro, siendo capaz de destilar, lo
que antes otro había necesitado once palabras, para
quedarse en sólo dos (y querer decir lo mismo).
"En dos palabras; cinco si hablas latín"
Se
esperaba su comparecencia. Algunos quisieron entender como un gesto que se
fijara el 1 de agosto, primer día de vacaciones para muchos algunos
españoles, en un intento de permitir que se le prestara la máxima atención.
Habida
cuenta que no quería robar horas de asueto, trató de ser escueto.
Sólo
necesitó dos palabras: “Me
equivoqué”. Y un gesto à laChurchill.
Pero
era mucho más que un gesto (a la galería). Era un homenaje a todos los
pensadores que le precedieron; los que mostraron su humanidad y su capacidad de
reconocer que se habían equivocado.