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martes, 17 de mayo de 2016

Desfachatez y artistas muertos

Ricardo Villegas:

Belén Esteban dijo que había escrito un libro. Mario Vaquerizo, dos. El fin de semana pasado terminé asustado viendo el festival de Eurovisión. Hay un elefante que dibuja con la trompa y colaron un cuadro de un mono en un museo de arte moderno. Lo único que une todos esos conceptos es la puta desfachatez. Desfachatez y desprecio por los que hacen las carreras de Bellas Artes, por los que tiran a la papelera folios llenos de historias y por los que buscan un acorde nuevo o un sonido diferente. A veces, ni siquiera es diferente, sino bueno. Aceptable. Cualquier cosa de la que sentirse orgulloso. Ahí reside otro problema: el orgullo. No puede tener orgullo el cantante de Polonia, ni Eduardo Inda si uno se llama a sí mismo artista y el otro periodista. No pueden tener orgullo Pdro o Pablo; hacen marketing indigno hasta para los ¿creativos? de MediaMarkt. No pueden creer que lo hacen bien Mariano y Albert porque uno no acepta que lo puede hacer mejor y el otro se ha subido, con el beneplácito de Pablo, a un pódium tras un campeonato que ni siquiera han permitido que empiece. No puede ponerse la medalla de director de cine Santiago Segura, porque tendríamos que asumir que Woody Allen y él, “8 apellidos vascos” y “El apartamento”, son lo mismo. Van Morrison y Pitbull. Cervantes y Mari Cielo Pajares.

¡Qué gran cantidad de insultos!
¡Qué miserable autoestima desequilibrada!
¡Qué puto mundo de despropósitos y egos desmedidos!


Y hay quien dice que todo es arte, pero una mierda de perro en medio de la acera no es una escultura de Rodin. Un post no es literatura. Un grito no es un cantante (salvo que la que grita sea Beth Hart).



En algún lugar se quedó la vergüenza. Y los locos rellenan de mentiras sus tarjetas de visita. Los que siguen a los locos son aún más locos.

Los artistas de verdad se mueren. Con las manos gélidas.

Ignorados.

martes, 3 de noviembre de 2015

La decisión sexual de la votante solitaria

Si fuera una mujer llamada España sentada en un bar y dispuesta a ser cortejada, podría tener varios pretendientes:


Uno seria mi ex. Nunca me gustó del todo pero creí que era el compañero mediocre y capaz con el que salir adelante. Trajo comida a casa, no lo voy a negar, pero no me llevó a bailar y me pisó cuando lo intentó en el salón. Ahora le veo como conocido y agotado, con amor y con distancia. He hecho tantos chistes sobre su pene que no soy capaz de diferenciar la verdad de la realidad que tuvimos en las pocas noches de idilio que nos permitió la vida y que nos llevó a tener un piso hipotecado que no es un castillo ni un loft. Se parece más a la antigua casa de la abuela y es mucho, muchísimo más cara. Cada mes que llega la hipoteca pienso que el calzonazos ese podía haber negociado mejor, cada vez que aparece a la hora de la cena me da un asco que flipas y me pregunto cómo pasó de ser un faro a ser el abuelo de Heidi y ahora un mendigo de amor pidiendo, cual recién abandonado, una nueva oportunidad de ser felices.





*****

Otro es un tipo joven y elegante con una sonrisa embriagadora. Tiene una conversación fluida y estoy segura que se depila los huevos. Le pregunto si acaso es bueno en la cama y me dice que será lo mejor que pueda, que lo hará como le sea posible pero que más adelante, cuando pasen los años y miremos a nuestros hijos a los ojos, estaré orgullosa. “Al fin y al cabo” —me dice— “una relación tiene que tener un objetivo y habrá que trabajar por ello”.  Y sí, eso está bien.  Aburridamente bien.  Conceptualmente correcto y hasta factible. Está bien controlar el misionero y no hacer ruido para que no se despierten los niños. Pero, joder, de vez en cuando también quiero que me follen y que me empotren entre el ruido ensordecedor de nuestros gemidos sin que sea una promesa que no llega nunca después de prepararme y esforzarme y sacrificarme por un bien superior que me ponen en la estantería de “lejano”.





*****

En otro lugar está el amor platónico de la universidad. Se ha convertido en un anuncio de supermercado como si quisiera ser el galán de las películas somnolientas de los sábados por la tarde. Tintinea con destellos cuando sonríe. Fue el capitán del equipo de fútbol y estoy segura que le siguen quedando bien las medias de deporte. Me dice lo que quiero oír: me dice que estoy guapa, me dice que estoy delgada. Me dice que “no tengo que poner en duda que tendré con él el mejor sexo de mi vida porque ha aprendido de los errores de universidad y ahora es el momento de disfrutar todo lo aprendido”. Me dice que tengo derecho a disfrutar del sexo con él, que es la mejor opción en la cama, que me la puede meter de tres y que la va a meter de tres.  Sin embargo tengo la percepción de que quiere disfrutar él solo y eso nunca es divertido. Nunca es apasionante encontrarse con un tipo guapo y ufano en el otro lado de la cama esperando a que le digas lo viril que es, como si necesitase una aprobación continua, como si le tuvieras que dar un azucarillo después de correrse.


“Imposible”



*****

Se me ha acercado un tipo algo desaliñado. Me ha prometido sexo infinito, veganismo y reiki. Me ha asegurado la temperatura correcta en el jacuzzi de nuestra pasión, rodeados de productos ecológicos que fotografiaremos para subirlos a su cuenta de twitter. Me ha intentado convencer de que no debo preocuparme por nada y que él mismo, magnífico en su propia magnificencia, hará de su lengua la varita mágica en la que nos subiremos para no bajar jamás. Es más, me afirma que tiene amor para mí, para la vecina, para una que pasa por ahí, tres turistas, dos refugiadas y cualquiera que lo necesite porque cogerá el amor de los que tienen mucho para repartirlo gratis. Todo será luz tras este bar de oscuridad, tras estos años en los que no tuvimos la suerte de conocer su senda ni su prolífico amor  y, sin embargo, creo que quiere follarme en el callejón de atrás para contar a sus amigos lo bien que lo hizo. Comer una, contar veinte. Ser un trilero del parchís que se olvida que el efecto Coolidge no es infinito y el amor, tampoco. La promesas de amor eterno siempre son mentira hasta en el convencimiento inexperto de los adolescentes que no han salido de casa ni para comprar el pan y no ha sabido gestionar una sola erección en compañía.


“Amnesia”



*****

Así que, aunque me carcomo por dentro después de apurar el gin tonic que es la bebida de las separadas porque es amarga, debo de elegir entre esos cuatro y mis genitales se empequeñecen cuando todos, absolutamente todos, en vez de decirme lo que me harán bien, se empeñan en decirme lo mal que lo harán los demás.

Como un reality contemporáneo y miserable no puedo quedarme con lo bueno de cada uno. Me encantaría poderles mezclar en una coctelera, bebérmelos y orinarlos.

*****

SOLUCIÓN (Como en los pasatiempos): Rajoy, Rivera, Sánchez e Iglesias.
SOLUCIONES ALTERNATIVAS: Garzón, Urkullu, Mas, el tuerto, el barbudo, tu primo.
SOLUCIÓN INVÁLIDA: irse a casa virgen.


viernes, 13 de marzo de 2015

Soluciones a medida

O sea. No sé muy bien cómo empezar.

Una confabulación nórdica (un contubernio) pretende cambiar la acepción más extendida de “hacerse el sueco”, para que no nos demos cuenta de que nos están vaciando el bolsillo, mientras se nos seca el cerebro.

Algo así como contratar a un sujeto para que venga a tu casa a intermediar en las riñas domésticas.

Y encontrar la solución (a la medida de cualquiera) en una puta llave.

Como ésta:


Quizá no se entienda del todo. Los clientes de IKEA estamos acostumbrados a esa sensación.

Para comprender de qué hablo, debe verse un vídeo:



Seguro que ahora has sido capaz de pillar la idea.
Las diferencias se resolverán con la intervención de un mediador: Manuel Pimentel.
Te dará la llave del orden.

*****

De todas formas, deberás fijarte bien, porque, si su forma sinusoidal dibuja una “S”, en lugar de una “Z”, te habrán entregado por error una llave equivocada, adaptada a zurdos, según indicará el anuncio que se insertará en The Sunday Times, el próximo primero de abril, para festejar el April fools’ day.


*****

Para un momento.

¿Estamos tontos?

Esto no puede seguir así.
Llegaremos hasta el final.
Lucharemos por mar y por tierra.
Defenderemos nuestro honor.
Sea cual sea el coste.
Nunca nos rendiremos.

*****

El grupo británico de rock progresivo, Supertramp, cierra su extraordinaria trilogía. “Crime of the century” (1974), “Crisis? What crisis?” (1975) constituyen la antesala de su obra culminante, “Even in the quietest moments…”.

El disco se cierra con un tema compuesto por Roger Hodgson, “Fool’s overture”, de casi 11 minutos, montado como un collage, con la inclusión de efectos de sonido, piezas musicales separadas, derivaciones instrumentales e, incluso, extractos de uno de los famosos discursos de Churchill en la segunda guerra mundial: “We shall fight on the beaches”.



Una traducción personal (en verde, Winston Churchill):

La obertura de los tontos

[Llegaremos hasta el final
Lucharemos por mar y por tierra
Defenderemos nuestro honor
Sea cual sea el coste
Nunca nos rendiremos]

La Historia recuerda cuán grande puede ser la caída
Mientras todos duermen, los barcos se echan a la mar
Nacido en las alas del tiempo
Parece que las respuestas fueran fáciles de encontrar
"Demasiado tarde," claman los profetas
La isla se hunde, vamos al cielo

Llamamos tonto al hombre, le despojamos de su orgullo
Todos se reían de él, hasta el día de su muerte
Aunque la herida era profunda
Nos sigue llamando para salir de nuestra ensoñación
Amigos míos, no estamos solos
Él espera en silencio para conducirnos a casa

Dime lo difícil que te resulta crecer
Lo sé, lo sé, lo sé
Me dices que tienes muchas semillas para sembrar
Lo sé, lo sé, lo sé

¿Puedes escuchar lo que digo?
¿Puedes ver los papeles que interpreto?
"Santo, Roquero, vamos Queenie
Joker, SpiderMan, Blue Eyed Meanie
Encuentra una solución
¿Cuál será tu última contribución?
Revivirla, hacerla pedazos, ¿por qué eres tan perezoso?
Termínala, compártela, vamos enloquecer
Sí

*****

Vuelvo a preguntar, ¿estamos tontos?
Aceptaremos a un tío que llama al timbre de casa (creo que voy a desconectar el de la mía), nos encerraremos con él (y, siendo capaces de evitar imaginar cómo su flequillo toma vida propia, podremos concentrarnos pese al látigo chasqueador que le acompaña), para admitir una solución (a nuestra medida), que no consistirá en tirar nada (aunque asumamos que “podríamos llegar a haberlo hecho”), sino en meter (más) muebles en la ya atestada casa.

*****

Claro.
Menudo sinsentido.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Candy Crush Capo

Ayer era el día en que se iniciaba el debate del Estado de la nación, esa función en dos (tres) actos en la que los miembros del Congreso de los Diputados se vuelven sobre sí mismos, más si cabe, enclaustrándose en su intento de tomar el pulso a los asuntos que les preocupan y hablar sobre ellos.

Quizá sea el selfie colectivo más deprimente que puede generar la política.


*****

Las circunstancias señalaban que éste sería un debate diferente; se esperaba ver a Pdro Snchz y Alberto Garzón (en sus primeras intervenciones en situación similar) y escuchar a Pablo Iglesias y Albert Rivera (como alternativas emergentes, pero sin voz propia por su falta de representación electa) ante un Rajoy, veterano en estas lides (como presidente del Gobierno y, con anterioridad, como parte de la oposición).

Pero, en una muestra de la situación nacional, la verdadera protagonista del evento fue Celia Villalobos.

Durante un momento, tuvo que asumir temporalmente las funciones de presidencia de la cámara. Quizá Jesús Posada anduviera con cistitis, o quizá no recordara que los precios de los gin-tonics habían subido, asuntillos perdonables a sus casi 70 años.

Por el contrario, la actitud de la malagueña fue imperdonable.

En ese instante en que debió colocarse por encima de su presidente, se puso a jugar al Candy Crush.
Y fue pillada.
Por Antonio Maestre, de La Marea.



Me resulta tan indignante, que me quedo sin argumentos para analizar este momento dantesco y dejo que sea Dani Mateo (colaborador de El Intermedio) quien desgrane los detalles.



Dedicarse a jugar (por lo que parece, sin demasiada pericia, usando el dedo en modo buitre) no le impedía cumplir con su obligación; resulta entendible que mientras su superior orgánico habla de cosas a las que ella debe asentir, pueda relajarse un instante. Pero, cuando fue necesario, al subir Joan Coscubiela al estrado de oradores, mostró un nivel adecuado de concentración, atenta a los descalificativos que el interfecto pudiera emplear, agudizando sus orejas de lobo. Su rápida intervención evitó que Coscubiela pasara de denominar a Rajoy como capo (lo que hizo), a demonizarlo y proponer que fuera capado (quedó en conato).

*****

Las reacciones no se hicieron esperar. La noticia corrió pronto y, olvidando las propuestas políticas (si es que las hubo) se desató una fuerte indignación hacia el hecho de que Villalobos se pusiera a jugar al Candy, un engendro que todos sabemos que es maligno, como bien nos recuerdan Glove and Boots.



Jo.
Ya he enumerado todos los tópicos del día.
Me siento completamente infeliz.
Porque he vuelto a comprobar que no me gustan los tópicos.

*****

¿Debo criticar a Celia por jugar al Candy, cuando todo el mundo lo hace?
Esté donde esté, hay gente jugando al Candy (o a sus sustitutos).
¿No se supone que criticamos a los políticos, y les consideramos como parte de una casta, porque se encuentran alejados del pueblo, encerrados en un mundo de cristal que no es en el que vivimos los demás?

Pues mostrar una debilidad humana (ampliamente extendida), tampoco debería ser para tanto.

*****

Efecto boomerang: Antonio Maestre es periodista.
¿No debería formar parte de sus obligaciones conocer el protocolo para grabar un vídeo con el móvil?

No hay problema. Glove and Boots se lo recuerdan.



*****

A todo esto, por pura curiosidad malsana, ¿de qué cojones se habló en el Congreso?


miércoles, 21 de enero de 2015

Encuentra la(s) diferencia(s)

Oído al azar:

— ¿Y cuándo dices que tengo que llamarle?
— Puedes hacerlo luego, o más tarde.
— ¿Y después?

*****

A veces, resulta complicado encontrar diferencias.


Especialmente, si la fuente de inspiración es Louise Veronica Ciccone.

*****

Dime si percibes la evolución:

Enero de 2015. Un desayuno informal.



Casi inmediatamente. La secuela.



Unos años antes, en 1992. La precuela.



Una irrupción estelar, en 1984. La fuente de inspiración.



*****

¿Con cuál te quedas?
Dímelo más tarde…


…o después.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Las cifras de Rajoy

Resulta complicado imaginar nada más aburrido que un político, gallego, tratando de andarse por las ramas, eludiendo hablar de lo que todo el mundo espera, soltando ráfagas de cifras, como si usara una metralleta, para defender el búnker del asedio al que ellos mismos han concedido someterse.


Todo ocurrió el pasado martes, 4 de noviembre, en el Auditorio de la Diputación de Alicante, donde la alcaldesa Sonia Castedo se saltaba el protocolo (no el del ébola) para hacerse un selfie con Felipe.

[[[Ese mismo día, cené en Valladolid con un montón
de amigos alicantinos y todos echaron en falta a Ortiz]]].

Lo peor; los niños del Colegio de San Ildefonso ven peligrar su anhelada participación en el próximo sorteo Extra de la Lotería de Navidad, sustituidos por el barbas, en formato plasta o plasma, lo que se decidirá, como casi todo, a última hora.

*****

Cualquiera que haya asistido a la ejecución de un ponente, que habla mientras lee las notas que trae de casa (al margen de que el soporte sea impreso, manuscrito, presentaciones o imágenes de un amanecer) y que pega la chapa de forma inclemente, es conocedor de un hecho que, por sabido, no deja de ser apabullante: es un tostón insoportable y, no habiendo nada peor que cuando actúan en batería y, tras el primero, se lanza el segundo, luego el siguiente y, más tarde, cuando ya has perdido la cuenta de las intervenciones y las comisuras de tu labio se unen por un levísimo fluido viscoso que ha alcanzado conexión con la solapa de tu chaqueta, donde se estanca y toma testigo de que fuiste incapaz de soportarlo, justo entonces, aparece un fulano, con los ojos inyectados en sangre, plagado de tics que, tienes por cierto, parecen signos premonitorios de que la mejor solución ante tamaño desmán es, cortar por las bravas su atropellada intervención, con una ovación que, por sonora, deja la alocución cerrada. Entonces, puede que muestre su ingenuidad y candor, repartidos en equilibrio, para dejar en el aire que atendería cualquier pregunta o duda por aclarar; rápidamente alguien zanja el conato con un rotundo: "Todo ha quedado suficientemente bien explicado".

Quizás la ejecución sea excesiva, pero cortarle la lengua podría ser considerado un acto de justicia.

martes, 3 de junio de 2014

Cambio de cromos. 20 detalles en los que (todavía) no habías reparado

Maldita sea mi estampa. El día después de la noticia más comentada del año tengo que cumplir un trámite que había programado con antelación: un pequeño viaje fugaz en coche para resolver un asunto menor, aunque inaplazable.

La consecuencia: tres horas de viaje, escuchando la radio, asistiendo perplejo a la enorme facilidad que tenemos, todos los españoles, para opinar sobre cualquier asunto, dándonoslas de enterados al tiempo que pretendemos sentar cátedra sobre lo que sea, con una facilidad y un descaro increíble.

No importa que ni el propio Gobierno sea capaz de dibujar todavía cómo va a ser la hoja de ruta por la que discurrirá el proceso sucesorio. Pese a que mi tardanza en escribir habrá hecho que, a estas alturas, ya se sepa el contenido de la L. O. que regulará el interregno, ello no quita que, entonces, durante las tres horas que llevan de las nueve al mediodía, todo quisque sabía con certeza cómo debería ser.

Con el apriorismo característico de estos lares, se apiñaban en torno a dos polos de un mismo eje: los que ensalzan los méritos de la Institución, la Transición, la Monarquía, la Corona; esos en los que asombra su capacidad para llenarse la boca con palabras que se entienden como si fueran todas mayúsculas, recordando enormemente la sentencia más memorable del Sr. Lobo. Y, desde el polo opuesto, salen a la calle, envalentonados, los que añorando la República, piden un Referéndum que legitime sus aspiraciones, olvidando que a la monarquía se la debe derrocar, con un método conocido por todos (explicado con vehemencia por Miguel Rellán a Omero Antonutti, en “El maestro de esgrima”, la película que Pedro Olea dirigió en 1992 sobre el libro homónimo de Arturo Pérez–Reverte), del mismo modo que el muro de Berlín fue en su día demolido y no se esperó a que cayera de puro viejo.

En fin. Un suplicio de viaje, asistiendo a la revisión y reforzamiento de tópicos manidos y gastados por el uso, refrescados en raras ocasiones por el repaso del ingenio que facilitan las conciencias individuales, seres distópicos que planteaban con gracejo español las consecuencias de un hecho como el ocurrido.

*****

Se plantea la dificultad de mostrarse original.


"Llenaré esta imagen de marquitas"

Yo me resignaré a analizar el espacio, la puesta en escena, obsesionado como estoy por los detalles.

Las 20 cosas de las que no te habías percatado.


1 – Vade. Sobre este cartapacio firmaré mi renuncia.
2 – El último número del Jueves, con tapas falsas de la Constitución.
3 – Me obligaron a quitar todo lo que tenía esparcido sobre la mesa. En la carpeta amarilla (confieso) hay un Interviú (de diciembre de 1975).
4 – El Presente, el Futuro (y mi Nieta).
5 – Con Papá. ¡Qué napias gastaba el tío!
6 – Teléfono. Tengo memorizados los siguientes números en marcación rápida: (1 Spottorno 2 Felipe 3 Mariano 4 Bieitio 5 Corinna 6 Norma 7 Bárbara 8 Pedro J. –buscar remplazo– 9 Colubi 10 Sofía)
7 – Cuenco para caramelos. Últimamente aprovecho para echar esputos.
8 – Mola mazo. Haces una pregunta y te devuelve una respuesta. Es la bola del ocho.
9 – Un par de lagartos que se persiguen. No sé quién me obsequió la pareja. A veces, fantaseo e imagino cómo uno captura al otro y me evado y dejo pasar el rato.
10 – Unas tijeras. ¿Seré masón?
11 – Un cuchillo. Me dicen que puedo usarlo de abrecartas. ¡Ya! Si todas vienen abiertas. En ocasiones, si se despistan en alguna visita, sin que se den cuenta me voy con la correspondencia que dejan a Mi alcance, sólo por el placer de meter el dedo y abrir el sobre sin mostrar la más mínima delicadeza.
12 – Pedazo lupa. Pesa un güevo. No puedo con ella. Mogollón de aumentos. De joven me miraba en el espejo, usándola.
13 – No tengo la menor idea de qué se trata. Una especie de bola.
14 – Sistema de sonido envolvente. Encendido (se ve la lucecita roja). Sonando Raffaella. Una inspiración. Con la botonera, puedo cambiar de canción.
15 – Paña. Si estoy nostálgico, me descamiso y canto.
16 – Gueropa. Con el cuello jodido, me cuesta llevar el ritmo. Cuando quería barrer con todo, me enfervorizaba y me ponía a tono. Hoy me desanima un poquito.
17 – Nada. Una manchita. Que no se note. Me aburría y quise poner la fecha en que Rua, Rey de los hunos, une a los hunos en uno.
18 – Mis grandes placeres: (a) Sesión megamix de vídeos y caídas tontas de gente llana y campechana.
19 – (b) papel de liar.
20 – (c) risas que me manda Mohamed, con el mismo ordinal que el hereu.

No se nota, pero debajo de la mesa estoy bailando con los pies, antes de que entre Rajoy.

“Firmo, con un poco de desgana.
Cambiamos las banderas de sitio.
Se ve la cola de uno de los lagartos”
“Le doy el papel al barbas, que tira, pero se lo hago pasar mal aguantando un poco.
Se ve, a Mi derecha, Mi periódico de cabecera.
Una foto de Torcuato (qué de bromas le gastaba con su nombre).
Libros de pega.
Mariconadas del chino y de los Kinder que los nietos me traían y no supe tirar.”
“El barbas se quiere pirar.
Le cojo las dos manos y hago como que me tambaleo.
¡Qué guapo estaba, vestido de guardamarina, brazos cruzados, mentón elevado!
Abajo, a la derecha, la foto con Adolfo, apoyándome en él, porque me trastabillaba.
Y barquitos por todos lados”

*****

Estoy contrito.
Se va un personaje de aparición recurrente en este espacio. Un recurso fácil.
Y creo que, estando al borde del abismo, le ayudé a dar un paso al frente.
En la nochebuena del año pasado, coincidiendo con los prolegómenos de su (entonces no lo sabíamos) postrera alocución anual, le animé a pensar en sí mismo y escribir una carta a sus colegas.
Y se le concedió.
En su mensaje, afirmaba literalmente:

“Cuando el pasado enero cumplí setenta y seis años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo”.

Ese día, en el que cumplió años, el cinco de enero, víspera de Reyes, el día que escribió la carta a sus colegas y en las que sólo pedía una cosa; ése fue el día en que decidió abdicar.
Jo.
Estoy contrito.

*****

Está a punto de irse.
Pero no pudimos decir:
“A Rey muerto, Rey puesto”.

PD – Nadie lo puedo ver mejor que los Monty Python.

jueves, 6 de marzo de 2014

Liberales, pero literales

Se nos llena la boca afirmando que somos liberales; defensores de la libertad individual, como valor supremo. Sosteniendo que creemos que debemos ser capaces de pensar por nosotros mismos, tener a nuestro alcance la posibilidad de decidir qué está bien y qué no lo está, para poder obrar en consecuencia. Que sería bueno que nos dejaran decidir en nuestros propios asuntos y que no estaría de más que nos dieran un margen de actuación mayor. Que quizá no es bueno sentirse apretados por un gobierno —que mira para lo suyo, regulando de forma implacable todo lo que se le ponga por delante, preocupado por aumentar la recaudación—, unos bancos —que sólo se interesan por sus resultados, sin atender al modo que tengan que aplicar para llegar a conseguirlos—, unas multinacionales —que, siendo corporaciones, han perdido su manifestación corpórea y son capaces de evanescerse y deslocalizarse, para brotar de nuevo, mutatis mutandi, allá donde sean capaces de mostrarse más rentables—, abandonados por unos agentes sociales —los sindicatos, que haciéndose cada vez más agentes, han perdido su valor social, asumiendo que en algún momento la hubieran llegado a tener—.

Nos llenan de despecho los detalles de algunas medidas recientes.

1 — El céntimo sanitario

"¿Hay algo que no hayan entendido?" Ilustración: Faro

No es sólo que España supiera que la medida era ilegal. Ni que Bruselas tardara 10 años en decidirlo. Ni que, cuando se anunció la decisión, la medida ya no pudiera revertirse, porque había dejado de estar en vigor desde un año antes. Ni que para devolver lo que se recaudó, ilegalmente, deban aportarse facturas, sin aceptar los justificantes de pago mediante tarjeta de crédito. Ni que iniciar un procedimiento para recuperar el dinero sea tan costoso que a ningún particular le merecerá la pena atreverse a dar el paso. Ni tan siquiera que la prescripción de la irregularidad esté fijada en cuatro años, por lo que todo lo requisado antes de esa fecha está a salvo, a todos los efectos.

Quizá lo más indignante es que, sumado a todo ello, el desajuste entre los 13.000 millones de euros recaudados ilegalmente por el Estado y los 2.300 millones que se estiman recuperar, según las asociaciones de transportistas, esos 10.700 millones de euros, que no dan para comprar WhatsApp, no serán considerados por el gobierno como parte de la economía sumergida.


2 — Tarifa plana

En el debate del estado de la nación el gobierno planteó reformas estructurales para aliviar la tasa de paro. Las reglas de la neolengua deben aplicarse para averiguar qué supone eso. La primera es que, a pesar de hablar en plural, debe entenderse en singular. La segunda es que las medidas, cuando se pongan en práctica, irán en sentido contrario al afirmado al ser anunciadas y, así por ejemplo, cuando se dice superficial, se entenderá estructural y, cuando se dice estructural, se deberá entender superficial. La tercera regla es la de la letra pequeña, que, básicamente, se resume en que el reglamento podrá contravenir todos los principios enunciados en la ley (conocida como la acotación de Romanones).

En todo caso, asombra la capacidad de un gobierno que aprendió que, dado que el populacho tiene una tendencia a abreviarlo todo —y, así, como el “Impuesto sobre Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH)” terminó conociéndose como “céntimo sanitario”—, será mejor dárselo masticado, preparado para el abrevadero, abreviado, en términos que ya conozcan y usen, próximos a ellos. Tarifa plana, como muchos desean dejar su electroencefalograma.



¿A quién le importa conocer los detalles si ya hemos visto cómo aplauden la medida?

3 — Que no quede nada por rapiñar

El gobierno plantea regular el crowfunding, más que para establecer garantías a los usuarios y delimitar las responsabilidades de los promotores, como forma de aliviar la necesidad de aumentar la recaudación.

Siendo un sistema emergente, se entiende la emergencia de la proposición de la medida.


4 — Capitalizar deuda

El gobierno está sopesando la posibilidad de facilitar la conversión de deuda, de aquellas empresas que demuestren que hayan sido rentables, pero estén pasando por dificultades temporales, mediante la intervención de los bancos, convirtiéndose en accionistas a cambio de capitalizar su deuda.

Dicho de otra forma: se modificará la ley concursal y se recompensará a la banca que salve empresas.


Ya sé que todo lo que suene a economía es complejo de entender. Lo tuitearé:

El gobierno facilitará que las comadrejas entren a poner orden en los gallineros.

Todo un detalle.

"No os quejéis, que os estoy rescatando"

*****

Con todos estos asuntos sobre la mesa, el hervidero se produjo por la emisión del programa “Operación Palace”, donde Jordi Évole, buscando recuperar el apelativo que le llevó a la fama, ficcionaba sobre una explicación alternativa al Golpe de Estado del 23-F.



Los integristas del periodismo, creyentes de su propio dogma, depositarios de un cuarto poder que nadie les ha entregado, cerraron filas, negando la posibilidad de emplear el humor, la ironía o la burla, condenándonos para siempre a una literalidad, profundamente aburrida.

Eliminan la capacidad para leer entre líneas, por carecer ellos mismos de ella. Se reduce nuestra existencia comunicativa a un conjunto de frases cortas que, además, resulta preciso puntualizar, añadiendo como punto final el emoticono correspondiente, en evitación de posibles confusiones.

¡Qué detalle! :P

*****

Literalmente: No hace falta ser príncipe para afirmar que uno es tan feliz.

Prince Phillip Mitchell — “I’m so happy”



*****

Fascinado por Henry D. Thoreau, digo con él, literalmente, como dejó escrito en “Desobediencia civil”:

“El gobierno por sí mismo, que no es más que el medio elegido por el pueblo para ejercer su voluntad, es igualmente susceptible de originar abusos y perjuicios antes de que el pueblo pueda intervenir. El ejemplo lo tenemos en la actual guerra de México [1846-1848], obra de relativamente pocas personas que se valen del gobierno establecido como de un instrumento, a pesar de que el pueblo no habría autorizado esta medida”.
“¿Cuál es el valor de un hombre honrado y de un patriota hoy? Dudan y se lamentan y a veces redactan escritos, pero no hacen nada serio y eficaz. Esperarán con la mejor disposición a que otros remedien el mal, para poder dejar de lamentarse. Como mucho, depositan un simple voto y hacen un leve signo de aprobación y una aclamación a la justicia al pasar por su lado”.
“Los que, sin estar de acuerdo con la naturaleza y las medidas de un gobierno, le entregan su lealtad y su apoyo son, sin duda, sus seguidores más conscientes y por tanto suelen ser el mayor obstáculo para su reforma”.
“Hay leyes injustas: ¿nos contentaremos con obedecerlas o intentaremos corregirlas y las obedeceremos hasta conseguirlo? ¿O las transgrediremos desde ahora mismo? Bajo un gobierno como este nuestro muchos creen que deben esperar hasta convencer a la mayoría de la necesidad de alterarlo. Creen que si opusieran resistencia, el remedio sería peor que la enfermedad. Pero eso es culpa del propio gobierno. ¿Por qué no está atento para prever y procurar reformas? ¿Por qué no aprecia el valor de esa minoría prudente? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no anima a sus ciudadanos a estar alerta y a señalar los errores para ‘mejorar’ en su acción?”

O todas las otras citas, que recojo en la página hermana a ésta, igualmente aplicables.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Reformas estructurales

Un parche.

(Pequeño, temporal, no sabemos cuándo... No me agobien pidiendo detalles.).


"Trabajando para usted" Foto: Emiliano Blanco

(Detector de cambios)

sábado, 14 de diciembre de 2013

Intérpretes de la realidad

El nuevo mundo, virtual en su esencia, exige una pericia inédita, constituida por una improbable combinación de una cierta capacidad para comprender el todo, desde la contemplación de una parte (alcanzar el conocimiento por la lectura de titulares) sumada a una ausencia para intuir en el tono del comentario, breve por necesidad, y adivinar intralínea la ironía y la sorna (o cómo la literalidad termina siempre imponiéndose).

*****

Un repaso a la prensa deja detalles de lo fácil que resulta malinterpretar las verdaderas intenciones de algunos protagonistas.

Es hora de acudir a:

Nomenclátor (intérprete 2.0)


"Oigo voces"

*****

“Hemos venido para quedarnos”
(Si las cosas se ponen chungas, nos daremos el piro)

“Compromiso con la calidad”
(Compramos de baratillo)

“Cumplimos con la ley”
(Exigimos que la ley cambie)

“Referéndum”
(Ultimátum)

“Deja un legado eterno a la posteridad”
(¿Quién?)

“Un minuto de silencio”
(Aplausos)

“Libre elección”
(Sin alternativas)

“Estamos mejor que nunca”
            (Peor que hace diez años)

“Lo mejor del año”
            (Mis amiguetes)

“Obra maestra”
(Publico en la misma editorial)

“Independiente”
            (Carcajada generalizada)

“Rectificación gubernamental”
            (Mismos perros, distintos collares)

“Inversión segura”
            (Batacazo a la vista)

“Brain storming”
            (Yo hablo, vosotros calláis)

“Voluntad de diálogo”
            (No quieren escucharme)

“Nunca sucederá”
            (Próximo a producirse)

“Ayer”
            (No recuerdo)

“Hoy”
            (Otro día)

“Mañana”
            (Nunca)

*****

En la despedida al líder sudafricano, tres momentos quedaron como estelares:

Obama se hace fotos con David Cameron y la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, en el funeral-homenaje a Mandela. Ver aquí.

Rajoy encuentra emocionante que las faustos por el fallecido se celebren en el estadio que le trae tan buenos recuerdos. Oír aquí.

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Thamsanqa Jantjie siempre aseguró que él era un intérprete, no un simple traductor.


Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...