miércoles, 4 de mayo de 2016

Celebrar la independencia

Antonio Caño (director de El País), con motivo del aniversario de la publicación del primer número del diario que dirige, el 4 de mayo de 1976 (hace 40 años), afirmaba en declaraciones concedidas a Gemma Nierga, en el programa matinal Hoy Por Hoy de la SER, que:

“la publicidad es la mejor garantía de independencia para un periódico”.

"¡Viva la independencia!"

Aclaraba que, gracias a la publicidad, se evita la necesidad de depender de otros agentes externos, que no sean los propios anunciantes;

[Pregunto: ¿qué tal los lectores, en forma de suscriptores (fieles) o compradores (ocasionales)?]

Interrogado sobre cómo veía el futuro, dentro de diez años, intentó zafarse y evitó pronunciarse de manera clara, pues “resultaba difícil de prever” (respuesta que cualquier escolar hubiera podido apuntar; volveré sobre este asunto).
Nierga le planteaba si veía al periódico de la misma manera, en formato papel (la respuesta hubiera debido ser categórica: “NO”), pero prefirió improvisar una magnífica perla:

—“lo más importante es que siga existiendo El País como la plataforma de información que es hoy”.

[Traducido: “lo que es bueno para mí, es bueno para El País; lo que es bueno para El País, es bueno para el país”]

Se anteponen los fines —permanencia— a los medios —apuesta por una información veraz y una opinión plural—.

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Hace unos días: Juan Luis Cebrián (presidente ejecutivo, académico, primer director del rotativo, hombre en la sombra) demandó a El Confidencial, la Sexta TV y Eldiario.es por insinuar que su esposa y una empresa vinculada a él mismo, podían estar en la relación de nombres contenidos en los Papeles de Panamá, el mayor escándalo de evasión fiscal a escala global. Enlazo la noticia publicada en El Mundo.

Consecuencias:

—Despido de Ignacio Escolar (director de Eldiario.es) como analista en la tertulia conducida por Pepa Bueno los jueves en Hoy Por Hoy (SER, recuerden, parte del Grupo Prisa del que Cebrián es Presidente Ejecutivo —“ejecutor”—). 20 minutos se hace eco de la noticia.

—Prohibición a los periodistas del Grupo Prisa (Rubén Amón, Joaquín Estefanía, Miguel Ángel Campos, Luz Sánchez-Mellado) de acudir a las tertulias de la Sexta TV. Vozpópuli informa de la noticia.

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[Una utopía: imaginar una tertulia de TV en la que la clave de su éxito se debiera a que no participaban en ella periodistas, ni políticos; al contrario, debería desarrollarse en temas monográficos y, los participantes, tendrían que ser acreditados expertos en el tema a tratar, desde distintas perspectivas]

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Qué significa la independencia para un periódico.

En la oscarizada Spotlight lo plantean de modo diáfano: un reducido grupo —miembros de la redacción de The Boston Globe, que actúan de manera autónoma—, trabaja sin presiones (temporales o jerárquicas) para poder investigar (a fondo, a largo plazo) lo que ocurre en determinado ámbito, más allá de la búsqueda de un titular.

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El periodista trabaja “en la sombra” para sacar “a la luz” la realidad más oscura.

Ahí se encierra la utopía del periodismo; ése es su compromiso con el público; la idealista forma de entender la obligación —más allá de la libertad— de informar.
Deberíamos esforzarnos en recuperar las ideas como motor de la labor profesional.

En lo patrio, los periodistas se enzarzan en luchas partidistas, entendiendo la realidad de forma fragmentada, sin alternativa aparente, con un afán cinegético en el que celebran como triunfos las cabezas que han hecho rodar —sus medallas—, en lugar de vanagloriarse por hacer llegar un pedazo de verdad a sus lectores.

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Ayer se celebraba el Día Mundial de la Libertad de Prensa y varios medios —y colaboradores— se han mantenido en silencio.

Radio Marca ve próximo su cierre. Los tres Matías Prats se vuelcan con “nuestra radio y, cada día, la de más gente”. Noticia y titular de elEconomista.es.

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Vuelvo al principio: Miguel Yuste, 40.
Comparo los dos números del 4 de mayo del diario madrileño:

—El 1 (1976) costaba 10 pesetas, tenía 48 páginas, no llevaba acento (EL PAIS), se subtitulaba “Diario independiente de la mañana”, estaba dirigido por Juan Luis Cebrián. Blanco y negro. Una foto: José María de Areilza.

—El 14.183 (2016) cuesta 1.50 euros, tiene 52 páginas, incluye acento (EL PAÍS), se subtitula “El periódico global”, lo dirige Antonio Caño, lo preside Cebrián (esa información ya no va en portada; hay que ir a la página 12). Color. Se acompaña de una revista de 300 páginas.

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Termino con el enlace del podcast del programa Hoy Por Hoy, y transcripción literal de los dos momentos con los que empezó este relato.

[10:15:05]

Gemma Nierga — Y, señor Caño, celebramos los cuarenta años con un ejemplar de El País en nuestras manos; cuando celebremos los cincuenta, ¿seguirá existiendo el periódico El País como ahora lo entendemos, es decir, en formato de papel?

Antonio Caño — Bueno, no lo sé, eeh, ..., posiblemente sí, eeh, en diez años más, posiblemente siga existiendo. No sé, eeh, no sé de qué manera; no sé qué espacio ocupará, eeh, ..., eeeeh, cómo será su distribución, eeh, es difícil anticiparse a eso. No me parece lo más importante, francamente; a mí lo más importante, para mí lo más importante es que siga existiendo El País, eeh, como la gran plataforma de información que es hoy, y eso sí que se lo puedo asegurar, se lo puedo garantizar, porque, eeh, hoy El País, está con más energía y más salud que nunca.

[10:18:11]

GM — Qué importante es la publicidad, ¿eh, señor director?

AC — Fundamental la publicidad; aunque a algunos lectores le moleste encontrársela entre los reportajes y las páginas, es la absoluta garantía de la independencia de un periódico. Eeh, cuanto menos publicidad tiene un periódico, menos independiente es, porque menos posibilidad tiene de mantenerse, eeh, por su propia cuenta, eeh, ..., sin necesidad de contar con otros agentes externos que ayuden a la supervivencia. Así que es que, eeh, yo, eeh, les invito a nuestros lectores que son los dueños y los verdaderos, eeh, la razón de ser de un periódico, a que, eeh, soporten la presencia de la publicidad como una garantía, de, de, de, de la independencia del diario.

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Soy capaz de recordar la primera vez que nos encontramos.



Éramos tan jóvenes (y tan independientes).

6 comentarios:

  1. Yo he sido de los que de estudiante leía todos los días el periodico en el metro, me encantaba leer el periodico los domingos a la mañana, y solía leer amenudo el País.
    Hoy tengo problemas para plantarme un periodico frente a la jeta. Hace años que la información ya no es tal, la opinión menos aún, y la presencia de la utópica independencia solo un slogan publicitario.
    El País no es precisamente la exepción a mi astío, más bien todo lo contrario.
    Excelente reseña.
    Saludos.

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    1. Gracias, Addison.

      Tengo el máximo respeto por la labor de la prensa. Por eso, viendo el lugar en que hoy se encuentra y los métodos que emplea, me siento TAN decepcionado. No hay un periódico que pueda ver porque, TODOS, tienen una línea editorial que les define y que delimita lo que se puede y lo que no se puede decir.
      Tiran de agencias para repetir las mismas noticias y no llegar al número de páginas de hace 40 años.
      No investigan. Trabajan con plazos tan exiguos que no pueden desarrollar una mínima labor de documentación. Soy yo, en este modesto blog, más riguroso que todos ellos. Se limitan a la confección de titulares y luego se quejan de que, en otros soportes, gente ingeniosa resuma en menos espacio lo que ellos son incapaces de hacer; pura envidia.

      La traición al compromiso que tienen adquirido es tan grande, que dan náuseas.

      Paro, que me enciendo.

      Gracias de nuevo.

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  2. Genial. de los artículos que más me han gustado de este santo lugar. El País huele a tufo, lo de Ignacio Escobar ha sido la gota que ha colmado el vaso aunque todo sea dicho, todavía quedan periodistas decentes. Abrazos.

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    1. No pretendo poner en tela juicio la decencia o la honestidad de ningún periodista; mi crítica va hacia los medios y se dirige a TODOS los españoles. No hay ningún periódico (ni en papel, ni digital) que merezca mi confianza por que trate de mostrarse imparcial.

      Repito: ninguno.

      Gracias por los piropos. Me harás ruborizar, JJJ.

      Un abrazo.

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  3. cuando la prensa se ha vendido a la politica no hay prensa sino panfleyos Hay panfletos de derechas de izuierda de centr y ... Muerte a la subvenciones de los periodidicos Y si van desaparecer porque ya no intetesan lo malo es que los digitales siguen igual de panfletos

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    1. Lo que encontré indecente en el mensaje del director de El País, cuando lo oí en directo, querido Bernardo, es que consideraba aceptable (necesario, incluso; garantista de independencia, para más sorna) ceder ante el poder económico.

      La labor de un periódico no es sólo vigilar al adversario político (recuerdo la escena de "Todos los hombres del presidente" en que Robert Redford -Bob Woodward- admite ser republicano mientras interrogan a una testigo y la mirada sorprendida de Dustin Hoffman -Carl Bernstein-; porque la clave era que se investigaba una actividad irregular, con independencia de quien la hubiera realizado); la labor de un periódico es vigilar al poder: al político (por supuesto), pero también al militar, al eclesiástico (de eso iba "Spotlight"), al económico ("El informe pelícano") o al de los medios de comunicación ("El manantial" es un espléndido ejemplo).

      Si el toro agacha la cabeza lo único que hace es humillarse. Su humillación es una vergonzosa esclavitud para los demás.

      Gracias.

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