Adicto
al ritmo, Yvan Serrano-Fontova se
enmascaró en un nombre escénico que ocultara su identidad, Healer Selecta. Y también montó un combo con los que iba
encontrando que compartían su objetivo: hacer que los londinenses no pudieran
dejar de bailar.
Hay
algo fascinante en este disco, más allá de sus canciones.
Un
dúo formado exprofeso para
profundizar en el catálogo de Chart
Records (un sello fundado en 1964, dirigido por Slim Williamson, que tuvo algunos artistas menores del country (Maxine Brown, Jim Nesbitt o Connie Eaton),
pero al que se recuerda porque convirtió a Lynn
Anderson en una gran estrella.
Cortney Tidwell había grabado un par de LPs en
solitario y estaba muy interesada en profundizar en el legado del sello; no en
vano Williamson era su abuelo y Connie Eaton, su madre.
Por
su parte, Kurt Wagner (cabeza
visible de Lambchop) tenía las
típicas dudas cuando crees que una relación se atasca y había grabado su primer
disco en solitario (Kurt, 2007), sin olvidar la colaboración con Josh Rouse en aquel espléndido EP (Chester,
1999). Y se volcaron en repasar cajas de material y encontraron tantas joyas
que entregaron un soberbio disco al que da tono la canción que lo abre, escrita
por Gene Woods, e interpretada junto
a Rod Bain, como Gene & Rod, en la cara B del single 1023 de Chart Records, “Woman Stealer”.
Laura Burhenn grabó un par de discos en solitario,
otro más junto a John Davis en un
dúo que llamaron Georgie James,
antes de establecerse en Omaha y adoptar un nombre escénico que hacía que
pareciera que tenía más ayuda que la de su productor, Richard Swift.
Y
en 2010 entregó el primero de los cuatro LPs que forman una carrera que debió
tener mayor repercusión, pero que quedó en un delicioso conato.
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Siempre
fue lo que dijiste que sería y nada más
A
través de las cortinas de humo y las quimeras
Y
la sangre en el suelo
Dices
que es negro; bueno, tendrá que ser negro
Tomaste
una decisión y no te apeas de ella
Cariño,
si quieres tener razón, te dejaré tener razón
Me
chifla el inicio con las notas de piano, el sutil cambio que se produce con la
entrada de las bailarinas clásicas ataviadas con tutú negro, su espasmódica
coreografía, ...
La
he escuchado un montón de veces, más todas las que vi el vídeo (pero no me
atrevo a meterme más de treinta y cuatro minutos para ver la versión extendida).
Todo
tiene un límite.
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Me
apetecía subirla aquí, porque tengo la sensación de que el blog está incompleto
sin tenerla.
Y
busco algo más que decir.
Y,
por supuesto, no me imaginaba todo lo que iba a encontrarme.
Sé
que no tengo tiempo para desentrañar todo el embrollo, pero esbozaré un
resumen.
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Kanye
es un genio.
Pero
también un bocazas.
Y tiene un ego del tamaño de Alaska (el Estado, no la pareja
de Vaquerizo).
En 2009 interrumpió a Taylor
Swift mientras le entregaban el premio al mejor videoclip del año y West
subió al escenario, le quitó el micro y dijo: “Sí, vale. Pero el mejor era el de Beyoncé”.
Ésta no daba crédito.
Y nadie de los que estaba presente.
*****
Luego West se casó con Kim
Kardashian y todo alcanzó dimensiones colosales.
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Pero
antes de eso, un año después del desplante a Taylor, Kanye escribe esta canción
en la que explica muchas cosas.
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Siempre
encuentro algo mal
Has
estado aguantando mi mierda demasiado tiempo
Estoy
tan capacitado para encontrar lo que no me gusta
Que se trate de un disco de debut en solitario no significa que Allison sea una novata; es más bien
al contrario: trataré de adentrarme ahora en su prolífica (y llena de méritos)
trayectoria profesional y sé que me costará, porque me gustaría ir un poco más
lejos de una mera relación de nombres y fechas.
Soy también consciente de que el entramado de la raigambre es
colosal.
Su primer single es una
delicia y traza un itinerario en el que se perfilan muchas de las inquietudes
de esta canadiense. Ella misma sostiene que, desde el nacimiento de su hija Ida Maeva...
“he llegado a comprender que mi camino como artista es construir
empatía y profundizar en las verdades, sentimientos y experiencias que más me
asustan, para ser una pequeña parte en el proyecto de dejar el mundo mejor de cómo
lo encontré. El silencio es mortal”.
Todos somos los héroes de nuestras propias historias y, a veces,
de las de los demás.
Sí. Soy un jinete de medianoche
Volador nocturno de buena fe
También soy un ángel de la mañana
La promesa que te traerá el amanecer
Soy la melodía y el espacio
Entre cada nota que canta la golondrina
Soy catorce buitres dando vueltas
Soy esa cosa que se arrastra y muere
Soy el humo por encima de los árboles, buen Dios
El fuego y la rama que arde, Señor
Tal vez estabas durmiendo, Señor
Pero María ya no llora, no
Soy la luz enferma del ojo del huracán
Soy una violenta canción de cuna
Soy seis luciérnagas, una farola
Soy una sofocante noche de verano
Soy cada uno de sus pasos en la escalera
Soy su sombra en el marco de la puerta
Soy el ruido de una polilla nocturna
Soy la cerveza rancia en su aliento
Su alma está atrapada en esa habitación
Pero me arrastré de regreso al vientre de mi madre
Pero la trayectoria de Allison Russell empezó antes.
Trataré de hacer un esbozo.
Indicaré los grupos de los que fue, o ha sido, partícipe; el resto
de componentes y otras formaciones de sus compañeros de andanzas (anteriores,
simultáneas o posteriores).
Se señala en morado el disco del que se extrae el tema elegido,
dando prioridad a que sea (el más) reciente.
Po’ Girl(2003-2010)
Miembros:
Allison Russell
(2003-presente)
Trish Klein (2003-2007). También en The Be Good Tanyas
Benny Sidelinger
(2004-presente). También en The
Shiftless Rounders
Awna Teixeira (2007-presente). También en
Barley Wik
En 2000, en una jam sesión,
coincidieron Allison y Trish Klein. Se
lo pasaron tan bien que decidieron que tenían que formar un grupo que les diera
la oportunidad de preparar material propio. Estaban interesadas en descubrir
los orígenes africanos de la música folk.
Ciertos rasgos se hicieron definitorios desde el inicio de su
trayectoria: Allison es una instrumentista dotada, sus ritmos se apoyan en la
percusión, emplea elementos domésticos, enfatiza la improvisación y dota de un
carácter integrador a sus interpretaciones.
Ha ido madurando y modulando su estilo, aunque su evolución parte
de una sólida base.
Allison Russell / Awna Teixeira / Benny Sidelinger
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Un momento muy delicado para Alli. Su padre salió de la cárcel
después de tres años. Ella escribió una canción muy personal, “No Shame”, para
explicar que él había abusado de ella y que no se avergonzaría en decirlo
públicamente, porque no debía dejarse arredrar por el miedo.
Y cambios en la formación. Trish
se centra en The Be Good Tanyas, Diona se enreda en E.S.L. y Awna se integra en la formación.
Aunque sean los mismos, el disco, no me preguntes la razón, se
acreditó a Sofia.
Gus Cannon fue un músico capital en
las jug bands —grupos que empleaban
instrumentos caseros para hacer música, en particular jarras pero también
tablas de lavar, cucharas, huesos o peines— muy populares en los años ‘20s y
‘30s del siglo pasado.
John Sebastian (fundador de The Lovin’ Spoonful) se interesó
siempre por este tipo de música. En 1999 publicó un disco con The J. Band titulado “Chasin’ Gus’ Ghost”, un compendio de la
influencia de la música de Cannon.
Todd Kwait dirigió un documental en
2007 que recapitulaba sobre la figura de Cannon. Lo tituló igual, “Chasin’ Gus’ Ghost”.
Entre los grupos que intervienen estaban Sankofa
Strings, formado por el percusionista Sule Greg Wilson y los miembros de Carolina Chocolate Drops Dom Flemons y Rhiannon Giddens. Kwait se quedó tan
impresionado con ellos que les ofreció grabar un disco, pero la oportunidad
tuvo que esperar. Cuando se concretó, acortaron el nombre y, dado que Rhiannon
acaba de ser madre de su primer hijo y no podía estar en el estudio, fue
sustituida por las cantantes canadienses Ndidi Onukwulu y Allison. Cada uno de
los temas del disco otorga protagonismo a uno de los miembros de la banda. John
Sebastian está presente; una forma espléndida de comprender las conexiones
entre la música afroamericana de principios del siglo pasado y las corrientes
actuales de la música con raíces, que beben del jazz, el folk, el góspel o el
blues.
Mientras Alli estaba en Po’
Girl y JT con The Clouds,
empezaron a girar juntos a ambos lados de la frontera: si actuaban en Canada,
ellos eran los teloneros; si lo hacían en USA la Pobre Chica era la que abría el espectáculo.
Y muchas veces se mezclaban para tocar canciones juntos.
En realidad todos son multiinstrumentistas y están sobrados de
talento.
Pero, como nos ocurre a todos, el roce hace el cariño y JT y Alli
se fueron liando cada vez más; se casaron; tuvieron una hija; ahora comparten
vida y ocupaciones.
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Esta canción está incluida en su 4º y más reciente LP, pero llevan
con ella desde por lo menos un par de años antes; ésa es una muestra de que ni
siquiera es bueno dejar la improvisación al azar.
Luther
Dickinson
(guitarra en The Black Crows desde
2007 hasta la separación de la banda, en los dos discos de The Word, y fundador con su hermano Cody de North Mississippi
Allstars) quiso darse el gustazo de elegir vocalistas (femeninas) para un
disco que les otorgara protagonismo. Además de Allison y JT versionándose a sí
mismos, el disco cuenta con un elenco de postín: Sharde Thomas, Amy LaVere,
Amy Helm y The Como Mamas —un trío de abuelas que practican góspel y
homenajean a su lugar de origen (Como, Mississippi), pero que tienen una
horrible sonoridad en español si lo lees con un cierto despiste—.
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Una pregunta de mi amiga Julia Ruiz por una canción que había puesto
en la radio.
Una consulta a Bernardo de Andrés.
Y mi enfermiza curiosidad
fueron los detonantes para la presentación de esta novedad.
En la que no se incluye la exquisita versión de “By Your Side”, de Sade.
Incluso transigí cuando se hizo novia de Frank, el hermano descerebrado de Albert, para terminar casados, convertidos en un anodino matrimonio.
Me emocionó que volviera a aceptarle y que, tras un nuevo y más acertado
reparto de tareas y privilegios, intentaran alcanzar la convivencia, más
sensata y provechosa que el empoderamiento.