No
sé. Quizá podría decir que nada podría sorprender a los que seguimos a JRW
desde su debut en 2019, pero es evidente que no sonará a cierto cuando su 4º
LP, del año pasado, surgió como una idea loca tal que “¿cómo sonaría Whitney Houston
versionada por los Blues Brothers?
Y
dado que ni Belushi, ni Aykroyd estaban disponibles, JRW hizo
de todas (y, ya puestos, de Dolores O’Riordan,
Cher, Janis Joplin, Joni Mitchell,
Q Lazzarus, Sinéad O’Connor, Dolly
Parton, Beyoncé, Regina Spektor, y de Lizzo).
Es
evidente que sigo una corriente determinada por la abundancia de referentes en moda,
películas, series de TV y, abonada por el hecho de que yo mismo viví esa época
y ciertas influencias las sufrí (disfruté) en mis propias carnes y tengo una
cierta conciencia.
En
fin.
Que
ya había escuchado esta canción antes de que el Joker se la volviera a sacar de
la manga, compuesta por Paul Francis Gadd, nombre demasiado ramplón para quien
aspiraba a ser el Rey del Glam y que lo cambió por un apodo escénico más evocador, Gary Glitter. La sobreabundancia de
motes (Paul Raven, Paul Monday, Paul Russell, Rubber Bucket) pueden, a toro
pasado, considerarse indicios de una conducta errática, pero no seré yo quien
diga que me imaginaba lo que ocultaba Glitter porque me acabo de enterar ahora
mismo, mientras leía para poder contar algo suyo, sus aficiones ocultas y, dado lo escabroso del asunto,
dejaré de escribir ahora.
En
2019, Todd Phillipshizo bailar a “Joker” en unas escaleras, al ritmo
de esta canción. Tras el disfraz se encontraba Joaquin Phoenix, en un papel que le hizo merecedor del Óscar.
La
celebración de los 25 años de la publicación de Show World fue festejada
por Juanjo Mestre en “Melodías Cósmicas”, tal
y como reseñóExile SH Magazine.
*****
Coincide
el evento con la actuación prevista de esta banda en Gijón, el próximo 12 de
marzo, una vez que la gira europea de 2021 tuviera que cancelarse por motivos fáciles
de adivinar.
Así
que me dispongo a repasar su disco más reciente (7º de estudio) y caigo en la
cuenta de lo discontinuo de la trayectoria de la banda de los hermanos McDonald, Jeff y Steve, consciente
de que optan por la subversión como forma de diversión, pero sin alcanzar
explicaciones para su intermitencia, pese a que esté convencido que no se deba a la influencia de una Organización Internacional (que no voy a nombrar), aunque sea conocedor de que sí lo fue del cambio de nombre (una letra añadida al final y el cambio de una inicial fueron suficientes), descontenta con la apropiación que consideraban fraudulenta cuando al inicio de la carrera la banda se llamaba de manera idéntica a la ONG:
Neurotica (1987)
Third Eye (1990)
Phaseshifter (1993)
Show World (1997)
Researching the Blues (2012)
Hot Issue (2016)
Beyond the Door (2019)
*****
Su
último trabajo se abre con una canción festiva; era el espíritu de (aquel)los
tiempos.
El
rodaje de una película ambientada en la India se complica cuando deciden contratar
a un actor local para interpretar un papel menor.
Todo
irá a peor cuando una confusión le haga ser el invitado extra en el guateque
que organiza el dueño de la productora.
El
tema del que se habían apropiado los hermanos McDonald es el que suena en el
apocalipsis de la fiesta en la que se conocen Hrundi V. Bakshi (Peter
Sellers) y Michèle Monet (Claudine Longet), una inolvidable
locura épica, dirigida por Blake Edwards,
el tipo que, por aquella época, se encamaba con Mary Poppins y Maria Von
Trapp.
Caleb Johnson
(voz), Josh Sawyer (guitarra), Brennan Dugan (bajo)
*****
Llevo
tanta música en un USB pinchado en el coche que, muchas veces, cuando me sale
una canción, no tengo ni idea de quién se trata, su historia, o cómo fue que
llegó hasta mí.
Hoy
iba conduciendo y me salió ésta. Llegado a casa, hago mis comprobaciones y está
incluida en un disco del que el egregio Bernardo
de Andrés, quién si no, tomó una para su recopilatorio
de música americana de 2019.
Una
balada clásica, con unos coros femeninos que la dotan de un aire a mitad de
camino del soul; un estilo de canción
que me gusta mucho.
*****
Busco
algo de información de Caleb y encuentro que es, nada menos, el vencedor de la
décimo tercera edición de American Idol,
lo que no empaña su mérito sino que, a mi juicio, lo ensalza. Ha sabido salirse
de la órbita en que le habían ubicado, obligado a publicar un precipitado Testify
(2014) nada más ganar el concurso, muy disonante de sus gustos y apetencias
personales.
Así
que demuestra que tuvo la determinación de esperar cinco años y hacer algo en
su línea, este trabajo que ahora reivindico.
Todo
eso le supuso un alejamiento de los focos, pero puede que sea mejor estar en la
sombra que quedar deslumbrado.
El
15 de noviembre de 2019, hace ya más de dos años, antes de que el bicho
centralizara toda nuestra atención, Molly Burch publicaba su disco navideño. Es
una tradición arraigada en USA y, lo que ellos llaman Christmas y nosotros
Villancicos, son protagonistas el último mes del año.
No
es sólo sensiblería, es también algo práctico: un lenguaje común, lleno de
tópicos reconocibles que hacen que muchos se sientan cómodos hablando del
muérdago, de los renos que tiran del trineo, o de las noches familiares al
calor de un hogar.
Dice
mucho de quienes se sienten orgullosos de las tradiciones; en realidad muestran
que no se avergüenzan de su pasado.
*****
En
fin, que, hace dos años, esta mujer que toca palos diversos se animó a grabar
su disco de Navidad. Y tiró de clásicos, de un par de composiciones propias y
reformuló una canción que no se había escrito con ese objetivo, pero cuyo tono
encajaba con el sentido global del disco.
John Phillips, Cass Elliot,
Michelle Phillips, Denny Doherty
*****
La
canción, escrita por John Phillips, fue incluida en el 5º y último disco de The Mamas & The Papas, publicado en
1971, tres años más tarde de la disolución del grupo.
¿Cómo
es posible?
¿Grabaciones
que habían quedado descatalogadas?
¿Un
intento de relanzar su carrera?
¿Las
diferencias se habían aplacado y podían volver a estar todos juntos, otra vez?
No.
Una
cláusula de su contrato con Dunhill,
descubierta por ABC Records cuando
compró el sello, les obligaba a entregar un 5º LP o arriesgarse a afrontar una
demanda que conllevaría sustanciosas multas.
Pese
a todo, a que Michelle afirmara años más tarde que el disco “sonaba como lo que era, cuatro personas
tratando de evitar una demanda”, es una colección bastante digna y, la
canción elegida, una pequeña exquisitez.
Nació
en un pequeño pueblo de North Carolina, de menos de 5000 habitantes.
Le
cuidaban su madre y su abuela. Con sus hermanas iba a la escuela por semana y
los domingos a la iglesia, donde le gustaba el góspel aunque nunca se planteó
subirse a un escenario.
Sus
posibilidades de encontrar un empleo eran escasas, así que se alistó en el
Ejército y fue destinado a Alemania. Allí descubrió el blues que, según afirma, era para él un completo desconocido.
Conoció a una chica alemana, se casaron y Big Daddy Wilson (padre ahora de tres
criaturas) se ha quedado a vivir en Europa.
Un
artista que se dosifica con sabiduría, lo que redunda en lo agradecidas que son
sus entregas para los, me temo, escasos (pero devotos) seguidores del trovador
de Nueva Inglaterra.
Yo
lo soy desde 2013, desde Dear Mark J.Mulcahy, I Love You.
Y
así sigo, siguiéndole.
Hoy
el random del reproductor me ofreció
esta pequeña delicia, intensificada por el contraste con la dulce voz de Rain Phoenix.
Quiero
compartirla contigo.
*****
Salgo
de casa
Me
llevo el perro a dar un paseo
Volveré
en un momento
Cariño,
guárdame un trozo de tarta
Estoy
enamorado
Vive
a la vuelta de la esquina
Tengo
que verle
Prometo
que volveré a casa temprano
Pero
por la forma absurda en que ocurren las cosas
Yo
era el único que no sabía
Que
nuestro amor no era suficiente
Otra
vez este malvado mundo hace de las suyas
Me
quedé dormido esta mañana
Esperando
el autobús local
Me
fui a la cama demasiado tarde
Me
levanté demasiado temprano
Conduzco
por la ciudad contigo
Haciendo
cosas que hacen los demonios
Escapar
no me preocupa
Quiero
ir más lento
Disminuir
la velocidad mientras este malvado mundo gira
El
estadio inaugurado en 1965, ubicado en Houston, promovido por su alcalde Roy Hofheinz, fue pionero en muchos
aspectos (diseño arquitectónico, cúpula, césped artificial, sede de varios equipos
deportivos y multitud de eventos) se hizo merecedor del apodo de “la octava maravilla del mundo”.
El
Astrodome es una buena metáfora para evocar tiempos pasados.
*****
Escuché
a los ancianos hablar sobre los buenos tiempos
Y
escuché el viento de verano que sopla a través de los árboles
Hubo
un tiempo en que cada mañana era una esperanza y una maravilla
Y
cada día había planes para sacudirse el mundo
Y
cada noche crepitaba como un trueno
Voy
a ir a sentarme en el Astrodome
Solos
tú y yo y esos recuerdos azules y desvanecidos
Que se trate de un disco de debut en solitario no significa que Allison sea una novata; es más bien
al contrario: trataré de adentrarme ahora en su prolífica (y llena de méritos)
trayectoria profesional y sé que me costará, porque me gustaría ir un poco más
lejos de una mera relación de nombres y fechas.
Soy también consciente de que el entramado de la raigambre es
colosal.
Su primer single es una
delicia y traza un itinerario en el que se perfilan muchas de las inquietudes
de esta canadiense. Ella misma sostiene que, desde el nacimiento de su hija Ida Maeva...
“he llegado a comprender que mi camino como artista es construir
empatía y profundizar en las verdades, sentimientos y experiencias que más me
asustan, para ser una pequeña parte en el proyecto de dejar el mundo mejor de cómo
lo encontré. El silencio es mortal”.
Todos somos los héroes de nuestras propias historias y, a veces,
de las de los demás.
Sí. Soy un jinete de medianoche
Volador nocturno de buena fe
También soy un ángel de la mañana
La promesa que te traerá el amanecer
Soy la melodía y el espacio
Entre cada nota que canta la golondrina
Soy catorce buitres dando vueltas
Soy esa cosa que se arrastra y muere
Soy el humo por encima de los árboles, buen Dios
El fuego y la rama que arde, Señor
Tal vez estabas durmiendo, Señor
Pero María ya no llora, no
Soy la luz enferma del ojo del huracán
Soy una violenta canción de cuna
Soy seis luciérnagas, una farola
Soy una sofocante noche de verano
Soy cada uno de sus pasos en la escalera
Soy su sombra en el marco de la puerta
Soy el ruido de una polilla nocturna
Soy la cerveza rancia en su aliento
Su alma está atrapada en esa habitación
Pero me arrastré de regreso al vientre de mi madre
Pero la trayectoria de Allison Russell empezó antes.
Trataré de hacer un esbozo.
Indicaré los grupos de los que fue, o ha sido, partícipe; el resto
de componentes y otras formaciones de sus compañeros de andanzas (anteriores,
simultáneas o posteriores).
Se señala en morado el disco del que se extrae el tema elegido,
dando prioridad a que sea (el más) reciente.
Po’ Girl(2003-2010)
Miembros:
Allison Russell
(2003-presente)
Trish Klein (2003-2007). También en The Be Good Tanyas
Benny Sidelinger
(2004-presente). También en The
Shiftless Rounders
Awna Teixeira (2007-presente). También en
Barley Wik
En 2000, en una jam sesión,
coincidieron Allison y Trish Klein. Se
lo pasaron tan bien que decidieron que tenían que formar un grupo que les diera
la oportunidad de preparar material propio. Estaban interesadas en descubrir
los orígenes africanos de la música folk.
Ciertos rasgos se hicieron definitorios desde el inicio de su
trayectoria: Allison es una instrumentista dotada, sus ritmos se apoyan en la
percusión, emplea elementos domésticos, enfatiza la improvisación y dota de un
carácter integrador a sus interpretaciones.
Ha ido madurando y modulando su estilo, aunque su evolución parte
de una sólida base.
Allison Russell / Awna Teixeira / Benny Sidelinger
*****
Un momento muy delicado para Alli. Su padre salió de la cárcel
después de tres años. Ella escribió una canción muy personal, “No Shame”, para
explicar que él había abusado de ella y que no se avergonzaría en decirlo
públicamente, porque no debía dejarse arredrar por el miedo.
Y cambios en la formación. Trish
se centra en The Be Good Tanyas, Diona se enreda en E.S.L. y Awna se integra en la formación.
Aunque sean los mismos, el disco, no me preguntes la razón, se
acreditó a Sofia.
Gus Cannon fue un músico capital en
las jug bands —grupos que empleaban
instrumentos caseros para hacer música, en particular jarras pero también
tablas de lavar, cucharas, huesos o peines— muy populares en los años ‘20s y
‘30s del siglo pasado.
John Sebastian (fundador de The Lovin’ Spoonful) se interesó
siempre por este tipo de música. En 1999 publicó un disco con The J. Band titulado “Chasin’ Gus’ Ghost”, un compendio de la
influencia de la música de Cannon.
Todd Kwait dirigió un documental en
2007 que recapitulaba sobre la figura de Cannon. Lo tituló igual, “Chasin’ Gus’ Ghost”.
Entre los grupos que intervienen estaban Sankofa
Strings, formado por el percusionista Sule Greg Wilson y los miembros de Carolina Chocolate Drops Dom Flemons y Rhiannon Giddens. Kwait se quedó tan
impresionado con ellos que les ofreció grabar un disco, pero la oportunidad
tuvo que esperar. Cuando se concretó, acortaron el nombre y, dado que Rhiannon
acaba de ser madre de su primer hijo y no podía estar en el estudio, fue
sustituida por las cantantes canadienses Ndidi Onukwulu y Allison. Cada uno de
los temas del disco otorga protagonismo a uno de los miembros de la banda. John
Sebastian está presente; una forma espléndida de comprender las conexiones
entre la música afroamericana de principios del siglo pasado y las corrientes
actuales de la música con raíces, que beben del jazz, el folk, el góspel o el
blues.
Mientras Alli estaba en Po’
Girl y JT con The Clouds,
empezaron a girar juntos a ambos lados de la frontera: si actuaban en Canada,
ellos eran los teloneros; si lo hacían en USA la Pobre Chica era la que abría el espectáculo.
Y muchas veces se mezclaban para tocar canciones juntos.
En realidad todos son multiinstrumentistas y están sobrados de
talento.
Pero, como nos ocurre a todos, el roce hace el cariño y JT y Alli
se fueron liando cada vez más; se casaron; tuvieron una hija; ahora comparten
vida y ocupaciones.
*****
Esta canción está incluida en su 4º y más reciente LP, pero llevan
con ella desde por lo menos un par de años antes; ésa es una muestra de que ni
siquiera es bueno dejar la improvisación al azar.
Luther
Dickinson
(guitarra en The Black Crows desde
2007 hasta la separación de la banda, en los dos discos de The Word, y fundador con su hermano Cody de North Mississippi
Allstars) quiso darse el gustazo de elegir vocalistas (femeninas) para un
disco que les otorgara protagonismo. Además de Allison y JT versionándose a sí
mismos, el disco cuenta con un elenco de postín: Sharde Thomas, Amy LaVere,
Amy Helm y The Como Mamas —un trío de abuelas que practican góspel y
homenajean a su lugar de origen (Como, Mississippi), pero que tienen una
horrible sonoridad en español si lo lees con un cierto despiste—.
*****
Una pregunta de mi amiga Julia Ruiz por una canción que había puesto
en la radio.
Una consulta a Bernardo de Andrés.
Y mi enfermiza curiosidad
fueron los detonantes para la presentación de esta novedad.
En la que no se incluye la exquisita versión de “By Your Side”, de Sade.