La
descubrí gracias a un comentario de Bernardo
de Andrés y un fin de semana que tuve oportunidad me zampé los tres episodios
que estaban, entonces, disponibles.
Así
que, mientras terminaban de completar los diez que forman la serie, me pasé al
libro que devoré en tres días (no soy tan ávido lector como Reese Witherspoon, productora de la
serie tras quedarse atrapada por la novela que, si la creemos, se leyó del
tirón).
Y
es que todo viene del libro de Taylor
Jenkins Reid, publicado en USA en 2019 (Daisy Jones & The Six) y en
España en 2021 por Blackie
Books, traducido como Todos quieren a Daisy Jones).
La
trama, un trasunto de la verdadera historia de Fleetwood Mac, Stevie Nicks
y Lindsey Buckingham, es un raisanfol (ascenso y caída), describiendo
los titubeantes primeros pasos de la banda en Pittsburgh, y de Daisy en Sunset
Strip, Topanga y Laurel Canyon y los locales de moda (Troubadour, Whiskey a Go Go,
...) en Los Angeles, hasta juntarse en un estudio de grabación y la
consiguiente gira de promoción que les lleva a ser el grupo más famoso del
mundo, concluyendo en las circunstancias que determinaron que todo saltara por
los aires en el concierto en Chicago que supuso la fulminante separación de la
banda.
Lo
más sorprendente del armazón del libro es que se construye con entrevistas a
los protagonistas en las que desgranan sus impresiones personales sobre lo sucedido
y, como ocurre en la realidad, las visiones particulares no siempre son
coincidentes, pese a ser complementarias.
El
libro es fascinante.
*****
La
serie tiene un interesante reparto en el que destacan Riley Keough (Daisy Jones,
cantante solista y compositora del grupo, interpretada por la hija de Lisa Marie Presley, nieta por tanto de Elvis; está estupenda), Sam Claflin (Billy Dunne, cantante solista y compositor), Tom Wright (Teddy Price, prestigioso
productor que toma las riendas de la dirección artística de la banda).
Y
la banda sonora de la serie cuenta con actuaciones brillantes, como la que
elijo, incluida en el disco complementario del grupo, Aurora.
Shannon Locke, Matt Gourley, Daniel Michicoff, Wade Ryan
*****
Disco
de debut de esta banda que pone en marcha un folk, muy tranquilo, casi soft
rock, y que incluye una canción que ya habían preparado en el confinamiento.
Thomas Baumhoff, Kai Blankenberg, Tom Blankenberg, Lorenz
Naumann, Daniel Klingen, Lars Schmidt
*****
Voces
armónicas vibrantes y en constante cambio sobre la vida tal como es: cálida,
conmovedora, sorprendente, disonante, rebosante de amor y también frágil a
veces.
Rock
universitario con niños en los asientos de atrás, el quinto álbum de esta banda
resulta ser el más positivo; la coincidencia de seis chicos que saben que se
tendrán de por vida (y ya llevan treinta años juntos).
No
hay kitsch, no hay romance de
plástico, ni drama superfluo. Simplemente la vida real convertida en música.
Nuestra
vida.
Nuestra
propia banda sonora.
[Traducido y adaptado de
su página web]
*****
El
día después de haber pospuesto la segunda de las semifinales, porque me dejé
enfrascar en la disputa de quién había hecho peor, Rock o Smith, trato de
resarcirme rescatando una de esas canciones que sólo conocen los seguidores de Bernardo de Andrés en Mi
tocadiscos dual.
*****
El
mayor premio fue para Jim
Y
su novia Evelyn
Compraron
una casa adosada
En
la parte trasera de la estación
¿Por
qué siempre fallo al ganar?
Cuando
la toqué, ella gritó “pecado”
Dijo
que se iría a Berlín Occidental
Para
apuntarse ella misma
En
una escuela de educación católica
¿Por
qué siempre fallo al ganar?
Ella
dijo:
“Tú
crees en el amor verdadero, ¿cierto?”
Dije:
“Bueno, no”
“Respuesta
equivocada”, dijo ella
Y
rápidamente salí de la habitación
Así
que bajé a la parada de autobús a esperarla
Ella
no llegó y el autobús se había ido hacía mucho
Llevé
mi coche a la siguiente gasolinera
El
hombre del mostrador dijo: “No hay gasolina”
Así
que volví a casa y vi la TV para olvidar el lío en que estoy metido
Caleb Johnson
(voz), Josh Sawyer (guitarra), Brennan Dugan (bajo)
*****
Llevo
tanta música en un USB pinchado en el coche que, muchas veces, cuando me sale
una canción, no tengo ni idea de quién se trata, su historia, o cómo fue que
llegó hasta mí.
Hoy
iba conduciendo y me salió ésta. Llegado a casa, hago mis comprobaciones y está
incluida en un disco del que el egregio Bernardo
de Andrés, quién si no, tomó una para su recopilatorio
de música americana de 2019.
Una
balada clásica, con unos coros femeninos que la dotan de un aire a mitad de
camino del soul; un estilo de canción
que me gusta mucho.
*****
Busco
algo de información de Caleb y encuentro que es, nada menos, el vencedor de la
décimo tercera edición de American Idol,
lo que no empaña su mérito sino que, a mi juicio, lo ensalza. Ha sabido salirse
de la órbita en que le habían ubicado, obligado a publicar un precipitado Testify
(2014) nada más ganar el concurso, muy disonante de sus gustos y apetencias
personales.
Así
que demuestra que tuvo la determinación de esperar cinco años y hacer algo en
su línea, este trabajo que ahora reivindico.
Todo
eso le supuso un alejamiento de los focos, pero puede que sea mejor estar en la
sombra que quedar deslumbrado.
El
debut de esta mujer, nacida en Sheffield pero afincada en Londres, llegó a nis oídos
a finales del año pasado, vía los resúmenes de Bernardo de Andrés, en este caso para Arcadia
Negra (la filial especializada en black
music).
Una
gozada disco, con un estilo muy depurado (caso notable por su evidente
juventud) y asentados sus cimientos en el soul
y el R&B.
*****
En
la descripción de YouTube, Kate afirma que “es
mi canción favorita del disco [...]. Es un intento de llegar a aquellos que
están luchando para hacerles saber que no están solos. Los dos últimos años han
sido una gran tensión para nuestra salud mental colectiva. Aquellos de nosotros
que nos sentíamos emocionalmente aislados desaparecimos en nuestros caparazones
cuando nos encerramos [...]. La música permite una conexión tácita. No
necesitas conocer al artista para saber que te conoce por dentro cuando unas
letras llegan a su destino [...]. ¿Por qué no te tomas un momento para entrar
en contacto con alguien, simplemente enviándole una canción para hacerle saber
que estás pensando en esa persona y que sea el primer paso para que os pongáis a
hablar?
Había
pensado dejarlo, porque es una idea recurrente.
Pero
estoy revisando las listas de lo mejor de algunos amigos (como sustento para
hacer la mía) y me doy cuenta de lo muchísimo que me gusta la música y
encontrar lugares que comparten cosas que me flipan y, siendo cada vez menos,
son cada vez más valorados.
Así
que no me voy.
(((aunque
no sepa cómo hacer para continuar)))
*****
Uno
de mis proveedores habituales (el principal) es Bernardo de Andrés.
En
Arcadia Negra (dedicada a la black music), ha preparado su lista, llena
de conejos.
Y
tirando del hilo del reciente El Alimento, llego al trabajo anterior de Erick Iglesias Rodríguez, el genio que
se hace llamar Cimapunk, un cubano
que mezcla afro, latin y funk para
conseguir un combinado rítmico imbatible.
Y
me topo así con Noel McKay, un creador de canciones al que, antes que yo, había descubierto Guy Clark,
mientras tocaba canciones junto a su hermano Hollin en un dúo al que habían llamado, no me preguntes por qué, McKay Brothers.
*****
Los
cincuenta lugares más solitarios de la nación son algunos de los lugares en los
que he estado
Sólo
se ganaron ese status porque me entristecí más cuando estuve en ellos y pasé un
tiempo sin ti
Lugares
exóticos, bueno, he conocido algunos. Son aquellos en los que estuve solo,
cuando me rompiste el corazón y me fui de vacaciones
Son
los cincuenta lugares más solitarios de la nación
He
estado en todos esos sitios y lloré en cada uno de ellos, pero me alegro de
haber contemplado cada hermosa vista
Y,
supongo, sería de mala educación si me olvidara de incluir esta ciudad en la
que estoy parado esta noche
Y
como soy tan necio, me detengo a localizar todos y cada uno de los sitios que
nombra Noel, que son (alguno) más que el número de bufandas que luce en el vídeo.
Nacida
y criada en New Orleans, Acantha se mudó a New York, para tener más
oportunidades, lo que consiguió en Harlem, donde, durante tres años, participó
en grabaciones de artistas mayores, como Chaka
Khan, Prince, o Roy Ayers.
Y
se trasladó a Londres, donde se ha ido haciendo un nombre, en espera de poder
publicar su primer LP. De momento ha entregado un espléndido EP (5 canciones)
que dan muestra de su enorme potencial.
Una
canción escrita mientras vivía en New York, en un momento en el que su relación
se estaba desmoronando y pasaba por un momento difícil, pero la ayuda de Jimmy Bralower consiguió que tomara
forma en el estudio que él tenía en su sótano. En un principio sonaba más lenta
y melancólica, pero tras un periodo de reflexión reescribió la letra y la
canción evolucionó naturalmente a esta versión más funky. Según afirma Acantha, “el
tiempo es un gran maestro. Me enseñó que, a veces, romper con alguien puede ser
una bendición disfrazada, así que decidí darle al tema una pizca de energía
positiva”.
Y
vaya si mola.
*****
Descubierta
en Arcadia
Negra, el blog especializado en música negra, todo un must, hermano pequeño de Mi Tocadiscos Dual, del incombustible Bernardo de Andrés.
Un
tipo de 24 años, nacido Mason Brooks Kelly, imbuido del espíritu de la capital
de su Estado, Atlanta, decide que le interesa más la música antigua y el alma
de los negros que se dedicaban a ciertos menesteres, cantar y tocar, y, sin centrarse
demasiado en si sus intenciones eran elevadas (soul) o terrenales (blues), se
sumerge en una recuperación rutilante de aquellas pasiones, de aquellas
músicas, de aquellas épocas y entrega un disco fabuloso (es ya el segundo) lo
que constituye un hecho notable del que soy conocedor porque mi amigo Bernardo De Andrés alimenta un blog, Arcadia
Negra, donde estos milagros son algo así como cotidianos.
*****
Hace
mucho tiempo estuve enamorado de una chica
Creo
que llevé ese amor un poco demasiado lejos
Puedes
ver las quemaduras de cigarrillos en la pared
Y
todas las botellas vacías en el pasillo
Si
las cosas se ponen difíciles, sabes a quien llamar, ¿verdad cariño?
Y
puedo ver la forma en que se ve en tus ojos
Un
alma tan perdida con tus tontas mentiras
Estoy
tan sorprendido de que tengas que preguntar...
A
veces tienes que dejar a tu amante
Si
quieres aprender a amar otra vez
Pequeñas
moscas negras vuelan por toda la cocina
Alas
rotas y malas decisiones
Bueno,
aquí estoy otra noche más
Son
las dos de la mañana y todavía puedo oírlos pelear
Subo
las escaleras iluminadas por la vieja luz del porche
Que se trate de un disco de debut en solitario no significa que Allison sea una novata; es más bien
al contrario: trataré de adentrarme ahora en su prolífica (y llena de méritos)
trayectoria profesional y sé que me costará, porque me gustaría ir un poco más
lejos de una mera relación de nombres y fechas.
Soy también consciente de que el entramado de la raigambre es
colosal.
Su primer single es una
delicia y traza un itinerario en el que se perfilan muchas de las inquietudes
de esta canadiense. Ella misma sostiene que, desde el nacimiento de su hija Ida Maeva...
“he llegado a comprender que mi camino como artista es construir
empatía y profundizar en las verdades, sentimientos y experiencias que más me
asustan, para ser una pequeña parte en el proyecto de dejar el mundo mejor de cómo
lo encontré. El silencio es mortal”.
Todos somos los héroes de nuestras propias historias y, a veces,
de las de los demás.
Sí. Soy un jinete de medianoche
Volador nocturno de buena fe
También soy un ángel de la mañana
La promesa que te traerá el amanecer
Soy la melodía y el espacio
Entre cada nota que canta la golondrina
Soy catorce buitres dando vueltas
Soy esa cosa que se arrastra y muere
Soy el humo por encima de los árboles, buen Dios
El fuego y la rama que arde, Señor
Tal vez estabas durmiendo, Señor
Pero María ya no llora, no
Soy la luz enferma del ojo del huracán
Soy una violenta canción de cuna
Soy seis luciérnagas, una farola
Soy una sofocante noche de verano
Soy cada uno de sus pasos en la escalera
Soy su sombra en el marco de la puerta
Soy el ruido de una polilla nocturna
Soy la cerveza rancia en su aliento
Su alma está atrapada en esa habitación
Pero me arrastré de regreso al vientre de mi madre
Pero la trayectoria de Allison Russell empezó antes.
Trataré de hacer un esbozo.
Indicaré los grupos de los que fue, o ha sido, partícipe; el resto
de componentes y otras formaciones de sus compañeros de andanzas (anteriores,
simultáneas o posteriores).
Se señala en morado el disco del que se extrae el tema elegido,
dando prioridad a que sea (el más) reciente.
Po’ Girl(2003-2010)
Miembros:
Allison Russell
(2003-presente)
Trish Klein (2003-2007). También en The Be Good Tanyas
Benny Sidelinger
(2004-presente). También en The
Shiftless Rounders
Awna Teixeira (2007-presente). También en
Barley Wik
En 2000, en una jam sesión,
coincidieron Allison y Trish Klein. Se
lo pasaron tan bien que decidieron que tenían que formar un grupo que les diera
la oportunidad de preparar material propio. Estaban interesadas en descubrir
los orígenes africanos de la música folk.
Ciertos rasgos se hicieron definitorios desde el inicio de su
trayectoria: Allison es una instrumentista dotada, sus ritmos se apoyan en la
percusión, emplea elementos domésticos, enfatiza la improvisación y dota de un
carácter integrador a sus interpretaciones.
Ha ido madurando y modulando su estilo, aunque su evolución parte
de una sólida base.
Allison Russell / Awna Teixeira / Benny Sidelinger
*****
Un momento muy delicado para Alli. Su padre salió de la cárcel
después de tres años. Ella escribió una canción muy personal, “No Shame”, para
explicar que él había abusado de ella y que no se avergonzaría en decirlo
públicamente, porque no debía dejarse arredrar por el miedo.
Y cambios en la formación. Trish
se centra en The Be Good Tanyas, Diona se enreda en E.S.L. y Awna se integra en la formación.
Aunque sean los mismos, el disco, no me preguntes la razón, se
acreditó a Sofia.
Gus Cannon fue un músico capital en
las jug bands —grupos que empleaban
instrumentos caseros para hacer música, en particular jarras pero también
tablas de lavar, cucharas, huesos o peines— muy populares en los años ‘20s y
‘30s del siglo pasado.
John Sebastian (fundador de The Lovin’ Spoonful) se interesó
siempre por este tipo de música. En 1999 publicó un disco con The J. Band titulado “Chasin’ Gus’ Ghost”, un compendio de la
influencia de la música de Cannon.
Todd Kwait dirigió un documental en
2007 que recapitulaba sobre la figura de Cannon. Lo tituló igual, “Chasin’ Gus’ Ghost”.
Entre los grupos que intervienen estaban Sankofa
Strings, formado por el percusionista Sule Greg Wilson y los miembros de Carolina Chocolate Drops Dom Flemons y Rhiannon Giddens. Kwait se quedó tan
impresionado con ellos que les ofreció grabar un disco, pero la oportunidad
tuvo que esperar. Cuando se concretó, acortaron el nombre y, dado que Rhiannon
acaba de ser madre de su primer hijo y no podía estar en el estudio, fue
sustituida por las cantantes canadienses Ndidi Onukwulu y Allison. Cada uno de
los temas del disco otorga protagonismo a uno de los miembros de la banda. John
Sebastian está presente; una forma espléndida de comprender las conexiones
entre la música afroamericana de principios del siglo pasado y las corrientes
actuales de la música con raíces, que beben del jazz, el folk, el góspel o el
blues.
Mientras Alli estaba en Po’
Girl y JT con The Clouds,
empezaron a girar juntos a ambos lados de la frontera: si actuaban en Canada,
ellos eran los teloneros; si lo hacían en USA la Pobre Chica era la que abría el espectáculo.
Y muchas veces se mezclaban para tocar canciones juntos.
En realidad todos son multiinstrumentistas y están sobrados de
talento.
Pero, como nos ocurre a todos, el roce hace el cariño y JT y Alli
se fueron liando cada vez más; se casaron; tuvieron una hija; ahora comparten
vida y ocupaciones.
*****
Esta canción está incluida en su 4º y más reciente LP, pero llevan
con ella desde por lo menos un par de años antes; ésa es una muestra de que ni
siquiera es bueno dejar la improvisación al azar.
Luther
Dickinson
(guitarra en The Black Crows desde
2007 hasta la separación de la banda, en los dos discos de The Word, y fundador con su hermano Cody de North Mississippi
Allstars) quiso darse el gustazo de elegir vocalistas (femeninas) para un
disco que les otorgara protagonismo. Además de Allison y JT versionándose a sí
mismos, el disco cuenta con un elenco de postín: Sharde Thomas, Amy LaVere,
Amy Helm y The Como Mamas —un trío de abuelas que practican góspel y
homenajean a su lugar de origen (Como, Mississippi), pero que tienen una
horrible sonoridad en español si lo lees con un cierto despiste—.
*****
Una pregunta de mi amiga Julia Ruiz por una canción que había puesto
en la radio.
Una consulta a Bernardo de Andrés.
Y mi enfermiza curiosidad
fueron los detonantes para la presentación de esta novedad.
En la que no se incluye la exquisita versión de “By Your Side”, de Sade.