Mostrando entradas con la etiqueta Ciudad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciudad. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de mayo de 2012

Siempre quise tener un coche rojo


—    Papá, ¿te gusta conducir?
—    Sí. Por eso nunca cojo el coche en ciudad.

"Atasco" Foto: Olga Díez (Caliope)

Muchos creen posible un futuro idílico, con menos coches.

La mayoría imagina que son los otros los que habrán dejado de usarlo, porque ellos siguen viéndose usándolo todos los días.

“Las alternativas —transporte público, moto, bicicleta, caminar—, no son para mí. Pero creo que los demás deberían usarlas”.


Usar el coche como forma de transporte diario es irracional. Ya sé que quienes lo hacen tienen una respuesta razonada, pero eso no evita su irracionalidad.


En el uso del coche se encuentra la esencia del pensamiento antisocial: todos tenemos soluciones que encontramos válidas para los demás, pero que nos cuesta aplicar en nosotros.

En algunos casos, determinados individuos manifiestan comportamientos que transcienden la consideración de antisocial, para convertirse directamente en psicopáticos, lo que les debería incapacitar para hacerlo.

Conducir es un privilegio, no un derecho.

Para acceder a su posibilidad, deben cumplirse unos trámites y —además de conocer el código de circulación, demostrar una cierta pericia y mantener una mínima capacidad sensorial— debería de realizarse un examen psicológico que descartara —de antemano— la posibilidad de obtener la licencia a quien poseyera determinados rasgos de forma incipiente —o manifiesta—.

La inhabilitación, también, debería ser aplicada más a menudo.


Conducir es una actividad extremadamente compleja en la que intervienen demasiados factores. En los externos (resto de conductores, condiciones climáticas y de la carretera), no podemos intervenir.

En los propios, debemos evitar las rutinas. Cuando realizamos algo de forma repetida, tendemos a incorporarlo a una rutina. Eso hace que dejemos de prestarle atención. En el coche, la falta de atención es el principal peligro.

¿Cómo hago para que, el mismo recorrido diario, no se convierta en rutinario?

1 — Cambiar, aunque sea de forma mínima, el trayecto. Mantener dos opciones que se alternan.

2 — No fijarse, nunca, en los horarios.

3 — No establecer claves, en el exterior, que avisen si se va tarde o a tiempo.

4 — Tratar de introducir variantes en quién conduce.


Usar el coche, a diario, es una opción.

Pero hay otras.

A veces damos las respuestas por adelantado. Sin pensar.

¿Podrías dejar de utilizar el coche todos los días?

miércoles, 2 de mayo de 2012

La ciudad deshumanizada

Una de las cosas más estimulantes de escribir en un blog es que me permite abrir hilos de ideas y pensamientos que desconozco dónde me van a llevar.

Los comentarios de los seguidores —y las conexiones que establezco—, me llevan a lugares que no hubiera podido imaginar en soledad. Me gusta la sensación de verte atrapado en un torbellino que, como sucede con todos, resulta complicado de gobernar.

La incertidumbre provoca reacciones imprevistas y, algunas de ellas, deben atraparse al vuelo, porque son, por su naturaleza y origen, extremadamente efímeras.


Esto me acaba de pasar. A raíz del artículo “Yo compro en comercio local”, he hablado con muchos amigos, he leído algunos artículos y he podido escuchar muchos comentarios. Una idea se podía entrever como nexo común: las ciudades se están deshumanizando.

"Inhóspito" Foto: Jonathan Kos-Read

Y, al hacerlo, se dota a los objetos de características que nunca les podrán pertenecer. La humanidad es una condición exclusivamente humana.

Lo que parece una obviedad, implica una consecuencia que, muchas veces, pasa desapercibida: los que nos deshumanizamos somos los humanos.


Esa es nuestra principal responsabilidad: dotar de mayor humanidad a nuestro entorno.

(Y no esperar que los edificios, por sí solos, la adquieran).

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...