Supongo que quizá no sea necesario precisar que el descenso fue cómo para mí (como pasivo espectador); no para Candide Thovex (su intrépido protagonista).
También es cierto que él lo disfrutó infinitamente más que yo.
Tengo
la completa seguridad de que muchos de los que ahora se apuntan al carro del
emprendimiento lo hacen por no poder encontrar trabajo por cuenta ajena y, obligados,
a la fuerza, tratan de buscar una ocupación que, tras sablear a familiares y
conocidos, les permita encontrar una forma de llenar su tiempo, más allá de
estar enganchados a la pantalla portátil del móvil.
Y
que cuando la cosa remonte, que lo hará,
volverán a buscar el acomodo natural para sus posaderas, entreteniéndose
ociosos mirando una pantallita, buscando que los riesgos los asuma otro,
escaqueándose del trabajo duro y el compromiso.
"Como la biblio de la Facu, pero más cool (y con menos gente)" Foto: madrideducacion.es
Si
no fuera por los móviles, la emprenderían a hostias, así que deberemos dejarlos
tranquilos (aunque se perderán parte del disfrute de una vida real).
[NOTA:
Es posible que tu móvil no sea compatible con el formato de este vídeo y nunca
llegues a ser capaz de verlo. Sería una lástima. Inténtalo. Esotra forma de ver el mundo.]
Desde
la ventana, un fotógrafo se interesa en observar el comportamiento de los que
pasan por allí. Es Anthony Sherin, y deja un bellísimo y
poético corto: Solo de
piano.
La
poesía siempre está ahí, para quien quiera verla.