viernes, 29 de julio de 2011

Agua

Foto: malias
Cuando yo era pequeño, como vivíamos en Asturias —y aquí el agua es muy buena y abundante—, en casa todos bebíamos del grifo. Se guardaban un par de jarras en la nevera para que estuviera fría y todo arreglado. Cuando llegaba el verano, pasábamos tres meses en Navia, y solucionábamos las continuas diarreas provocadas por la deficiente calidad del agua, consumiendo masivamente citrocil, el único medicamento de mi infancia del que recuerdo su nombre, aparte de la omnipresente aspirina. Algunos recordarán la fuente en la que la gente cogía el agua directamente del cañu —hay quien sigue aún haciéndolo—. Entre nosotros diré que entonces surgió en mí una consideración sospechosa hacia las personas que bebían agua embotellada. El escándalo de Solares no hizo más que afirmarlo. Años más tarde, Coca-cola quiso entrar en el mercado del agua y lanzó la marca Bonaqua. A raíz de la polémica desatada por utilizar agua extraída directamente del grifo, sólo para España, sacó una nueva etiqueta: Aquabona, con un lanzamiento publicitario nuevamente envuelto en polémica. En New York, una empresa, Tap’d NY, alcanzó mucho éxito vendiendo agua del grifo purificada. Parece ser que los New Yorkers consiguen reafirmarse como tales consumiendo un agua pública de alta calidad, pero la principal ventaja para gente que se pasa el día en la calle, es que es notablemente más barata que otras marcas. Entendiendo la perspectiva de las películas ambientadas en la gran manzana —para los que no hemos podido ir todavía— comprendemos por qué todos llevan contenedor (mochila, bols@, bandolera) y botellín de agua. En las oficinas se encuentran, cada vez más, esas garrafas invertidas que actúan como dispensadores de agua. Y muchos compran también garrafas para sus domicilios.

En fin, que el agua embotellada nos rodea a todos.


Antes de eso, hace muchos años, en un viaje de trabajo y mientras esperaba en la barra de un bar a mi compañera, atendía para entretenerme a una conversación que mantenían tres chicos sobre sus preferencias en marcas de agua. Todavía no conocía yo el concepto del maridaje en el vino y ellos, con soltura, lo aplicaban al agua.

    Pues yo para tomar un gin-tonic prefiero “tal”.
    Pero para acompañar una carne es mejor “cual”.

Y así siguieron un rato. Entonces caí en la cuenta de que estábamos en Tenerife y comprendí: en Canarias sólo beben agua embotellada, lo que les permitía distinguirlas.


El siguiente hito en mi relación con el agua bebida viene de una historia relatada múltiples veces en casa. Una cena de trabajo. Ella y sus compañeros se reían después de haber finalizado un proyecto. Era una conversación salpicada de ironía y dobles sentidos. La cara seria para decir algo gracioso y el semblante sonriente para meter una puya —la típica conversación entre asturianos—. En eso llegó el camarero a tomar la comanda:

    Y para beber, ¿qué agua prefieren?
    ¿Hay para elegir?
    Sí, tenemos por ejemplo Lanjarón, que es muy buena para la circulación.
    Pues a mí me trae de Bezoya —repuso uno presto.


Bezoya ha lanzado una nueva campaña publicitaria, dejando de lado las propiedades organolépticas de su producto. Han cambiado la ley de Murphy para transformarla en tres nuevas leyes: la de Marta, la de Ana y la de Raquel. Nos olvidamos de las dos primeras y nos quedamos con nuestra nueva inspiradora: Raquel.


Su ley es: Si algo puede salir bien, saldrá bien. Llamadme obsesivo, pero voy a analizar, con detenimiento, el anuncio.

Chica jovencita, buen aspecto, tipo estupendo. Trabaja en una empresa sembrada de buenrollismo que casi da miedo. Yo no recuerdo haber visto ningún sitio parecido. Vamos con calma:
0:04 — Raquel coge su bolso y su botellín de agua y se pira. Es la única que lo hace, los demás se quedan tranquilamente en sus lugares de trabajo. Tampoco parece que Raquel vaya muy apurada a hacer una gestión, simplemente parece que su jornada ha terminado: en cualquier caso el estrés se ha evaporado en la bezoyicina (oficina tipo Bezoya, tengo que explicároslo todo).


0:08 — Raquel pasa por delante de la oficina del catálogo de Ikea. Los archivadores A-Z bien ordenaditos y clasificados por colores (azul agua y negro elegante con unas notas de blanco espuma de mar). Un par de cajas con tapa realzan el toque sueco. Dos compañeros de Raquel — informalmente vestidos: la corbata no se lleva en la bezoyicina— trabajan amistosamente en una mesa en la que sólo se ve —ni pantalla de ordenador, ni bandejas in-out— un bezoyín (botellín de Bezoya, ya sabes).


0:09 — Raquel deja atrás a otros dos compañeros que no se coscan porque ella se pire antes: ella le muestra un papel y él (también sin corbata, of course) parece que asiente lleno de bezoyismo (buenrollismo especial Bezoya, claro).


0:12 — Oh!!! Raquel se encuentra un inconveniente.


0:13 — En la bezoyicina son tan eficientes que ya han preparado un bezoyicartel anunciando una avería en el ascensor. Da la sensación de que está incluso plastificado (en la bezoyicina no dejan las cosas a medias).


0:14 — Raquel se da cuenta de lo lista que es: en un plis ya se ha hecho su plan B.


0:15 — Baja por la escalera con balaustrada en la que se cruza con una nueva pareja —la bezoyicina tiene una clara inspiración en el FBI: todos van en parejas, salvo nuestra independiente protagonista—. El plano no permite confirmar la segura ausencia de corbata en el cuello del chico.


0:16 — Raquel está a punto de alcanzar a otra pareja —ésta formada sólo por chicas— en un plano que nos deja ver la vidriera de la escalera.


0:17 — Las chicas han sido abducidas y Raquel da un saltito grácil y ya está en la calle —a través de la puerta abierta se ve a una pareja que pasea al paso y otra que conversa junto a una vespa: ecologismo concienciado y sostenible, bezoyismo en estado puro—.


Fin del anuncio y Raquel sonriente cual gato de Cheshire.

Bien, vamos por partes: ¿quién ha sido el creativo que se le ha ocurrido poner en dificultades a Raquel y pedirle que haga el tremendo esfuerzo de tener que, mientras se marcha antes de la oficina, ponerse a bajar un tramo de escaleras para llegar a la calle? ¿Estaba loco o qué?



Gracias a David por el soporte y a todos los demás (él incluido) por soportarme

jueves, 28 de julio de 2011

El tiempo

Foto: Pablo Sifre

Hoy he mirado la previsión meteorológica y tengo la sensación de que va a acertar. Uno de esos días en los que, contemplando cómo está el patio, seguro que, más que un parte, será un pleno.

Riesgo de precipitaciones

En todo el territorio nacional. Seguro que sí.

miércoles, 27 de julio de 2011

Gestión competencial de la Formación

Las competencias constituyen un concepto de carácter transversal utilizado en todos los ámbitos de la gestión de Recursos Humanos. Con criterio general se deberá entender que hablamos del repertorio de estrategias que una persona pone en funcionamiento para su desempeño profesional.

Tradicionalmente se clasifican en dos tipos:

ü      Conocimientos. El “saber”.

ü      Habilidades. El “saber hacer”.

Cuando el desempeño profesional no es el deseado, se deberá proceder a la adecuación competencial. Resultará necesario provocar un cambio en la persona que permita ajustar su repertorio de competencias a las nuevas circunstancias. Se plantean dos posibilidades:

ü      El cambio surge como un desarrollo interior. La persona descubre sus carencias (déficits competenciales) y provoca su crecimiento personal, tomando la iniciativa y convirtiéndose en su propio agente de cambio

ü      Como apoyo externo para facilitar la adecuación del repertorio de competencias y permitir el desarrollo personal, las organizaciones cuentan con una herramienta flexible, eficaz y de alta rentabilidad: la Formación. Tiene un propósito intencionado (no casual) y un origen externo a la persona. Su objetivo es provocar cambios y su finalidad alcanzar resultados. Busca fomentar la competencia de los trabajadores y la mejora de su desempeño profesional y, como consecuencia, la competitividad de las organizaciones.

La Formación se articula en torno a acciones formativas, de dos modalidades diferentes, mutuamente excluyentes: presencial y a distancia.

La característica esencial que diferencia a ambos tipos de modalidades formativas es la simultaneidad, determinando el potencial metodológico intrínseco a cada una de ellas:

ü      Modalidad presencial (Simultánea). Facilita la interacción entre los participantes en la acción formativa (formador y formandos). La presencia física, no virtual, en un espacio compartido, permite la interactuación entre ellos, pudiéndose convertir en una experiencia verdaderamente relacional, posibilitando la atención a otros sentidos, más allá de la vista o el oído. Además, la aportación de todos los participantes enriquece el desarrollo de las sesiones formativas, permitiendo que sean siempre experiencias únicas, novedosas e irrepetibles.

ü      Modalidad a distancia (no simultánea). Permite desarrollos múltiples.  Posibilita la adaptación de los ritmos y, especialmente, de los itinerarios formativos, a las distintas identidades de cada uno de los participantes. La explotación de metodologías no lineales convierte a la formación a distancia en una modalidad de mayor flexibilidad. La experiencia formativa se materializa por el avance que va determinando, de manera personalizada, el propio formando.

La planificación de la Formación y el diseño de las acciones formativas que se realicen debe atender a muchos condicionantes. Uno de ellos debe ser, –no el único, pero de importancia capital–, el reconocimiento del potencial asociado intrínsecamente a cada una de las modalides formativas. Si la Formación se plantea para subsanar déficits competenciales, la elección de la modalidad formativa debe contemplar el tipo de competencia a que se destina.

1.      Adquisición de conocimientos. La modalidad a distancia permite la personalización de la Formación recibida, reconociendo los diferentes ritmos de trabajo y de aprendizaje y posibilitando itinerarios formativos adaptados a las realidades y necesidades individuales.

2.      Desarrollo de habilidades. La modalidad presencial facilita la interacción entre los participantes y convierte cada sesión formativa en una verdadera realidad social. Protagonizan de forma activa experiencias que les permiten comprobar la eficacia de su actuación. Todos los participantes se enriquecen y aprovechan las aportaciones de todos.

El tipo de modalidad formativa que caracterice a una organización, muestra su grado de madurez y la capacitación profesional de las personas que la conforman.

lunes, 25 de julio de 2011

Apropiación indebida

La mayoría tiene mala opinión de los políticos. Todas las encuestas confirman lo que cualquiera que tenga orejas puede comprobar a diario. Vayas donde vayas, hagas lo que hagas, oyes cómo se les pone —merecidamente— a caldo.

Se les critica porque no trabajan, por sus exorbitantes sueldos y sus oprobiosas prebendas. Se quejan de su desconexión de la realidad, de que viven en un mundo aparte —por encima—, alejados de las preocupaciones del resto de los mortales. Nos quejamos de su intrusismo pertinaz, sometidos a su excesivo celo y a su desmedido afán de meterse donde no les llaman —y no deberían poder hacer— para indicarnos, y obligarnos, cómo debemos regular nuestras vidas, aplastando así nuestra libertad e independencia. Afirmamos que son todos —sin diferencias apreciables entre ellos— unos chorizos.


Éste no es un blog político y este artículo no se convertirá en una excepción. EspoLEadO por recordar comportamientos que tuve el disgusto de presenciar, me planteo cómo es posible criticar a unos por las mismas cosas que otros pueden ver en mí. Es proverbial percibir la paja ajena y no la viga propia, pero, en ocasiones, las críticas mutan en esperpénticas. ¿Algún lector ha visto en otros —no digo naturalmente en sí mismos— cometer chorizadas, asimilables en su escala, a las criticadas en los políticos? Quiero decir: yo he visto a algún compañero de trabajo incluir en el pedido de material de la oficina los artículos que le pedían a su hijo en el colegio. He visto reiteradamente utilizar los recursos de la empresa —teléfono, ordenador, coche, …— para fines particulares. He visto robar ceniceros, copas, cuadros, cuberterías a plazos y casi cualquier cosa de las que uno puede ver en un bar o restaurante. He visto llevarse a manos llenas catálogos, folletos, dípticos, trípticos, revistas, periódicos, para, a veces, tirarlos al suelo nada más salir del establecimiento.

Cuando diversos ayuntamientos colocaron dispensadores de bolsas para recoger las caquitas perrunas, descubrieron que se vaciaban el mismo día que los rellenaban, por lo que desistieron en la iniciativa. He visto en supermercados —cuando todavía eran gratis— coger bolsas a puñados sin recato ni mesura ninguna.

Efectivamente, los políticos son todos unos chorizos.

sábado, 23 de julio de 2011

Adictos al móvil

Foto: Josh Liba

¿Por qué los niños tienen móviles? Porque sus padres se lo permiten (se los facilitan).

¿Para que quieren los padres que sus hijos tengan móviles? Para estar disponibles (localizables).

¿Qué consiguen los niños con los móviles? Estar conectados (estar en la onda, ser molones, hacer lo que está de moda, hacer lo que hacen los demás).

¿Qué hacen con los móviles?

  1. Ocio improductivo
  2. Aislamiento auditivo
  3. SMS – Hablar con ausentes —diferidamente—
  4. Llamadas perdidas (Búsqueda de tangibilidad etérea)
  5. Consultas – Inmediatez irreflexiva
  6. Charlas – Parloteo intrascendente

RESULTADO
Socialización deficitaria
Aislamiento existencial
Superficialidad instantánea


Así que, en un retruécano imposible, los padres que facilitaron móviles a sus hijos para tenerlos disponibles —a su alcance—, encontraron de repente que les habían facilitado el camino —la vía, el instrumento— de su aislamiento y cautiverio. Hoy, expertos de pacotilla, sabios de tertulia, opinan con frescura sobre los adictos al móvil. ¡Ja!

sábado, 16 de julio de 2011

Volver

Abres un paréntesis que sabes que necesariamente debes cerrar. Lo llamas vacaciones, descanso, asueto, pausa; el nombre no importa. Lo cierto es que, hayas hecho lo que hayas hecho, tras cerrar el paréntesis vuelves a hacer lo que quiera que antes hacías. Hay quienes aprovechan esos momentos para replantearse las cosas: su vida. Hay quien aprovecha para hacer cosas que no puede hacer en otros momentos. También hay quien aprovecha para recargar las pilas. Algunos dicen que es cuando aprovechan para vivir, que hacen lo que quieren hacer, lo que les gustaría hacer siempre.

Me gusta volver. Aprovechar el viajede vuelta para recordar lo que hice en el tiempo que estuve fuera. Dicen que recordar es volver a vivir. En la vuelta revives los recientes recuerdos, disfrutas del paisaje y de lo que encuentras en el camino y preparas el reencuentro con lo que vas a volver a hacer.

Gracias a los amigos que nos abrieron sus casas y su barco (José María, Leticia, Leti, Joe, María Rosa, Pitu, Carmen y Jacobo). Mañana en el viaje de vuelta me acordaré de vosotros. 

viernes, 8 de julio de 2011

Puertas abiertas

AVISO:
Este artículo está dirigido a padres. Si no lo eres, déjalo ahora, es posible que no tenga interés para ti

Ser padres es un regalo y una responsabilidad. Al recibir a nuestros hijos, asumimos con ellos un firme compromiso que los convierte en el proyecto más importante que podemos tener entre nuestras manos. Juntos, padre y madre, deben definir los límites de ese proyecto, sus líneas maestras, la forma de llevarlo a cabo y las tareas de las que cada uno debe ocuparse, de forma solitaria o solidaria, diariamente.

AVISO:
Si consideras que la responsabilidad de la educación de tus hijos recae exclusivamente en el otro progenitor, déjalo ahora, es posible que el artículo no tenga interés para ti

No importa lo que hagan en otras casas. No importa lo que otros papás y otras mamás comenten en los momentos en que charláis sobre lo difícil que es tratar con los hijos, atender sus problemas y preocupaciones, estar todo el día pendiente de ellos. No importa lo que oyes en la tele o en la radio, lo que lees en el periódico. No importa lo que digan en el colegio, ni los profesores, ni el resto de padres. No importa lo que digan los libros, los manuales, los expertos, la gente que se supone que sabe. Lo que importa, lo que verdaderamente importa es lo que pensáis los padres, aquello que forma la base del acuerdo, vuestras ideas comunes, de lo que debería ser la educación de vuestros hijos.

AVISO:
Si consideras que el principal actor en la educación de tus hijos recae básicamente en sus profesores y que los padres sois estrellas invitadas al proceso educativo, déjalo ahora, es posible que el artículo no tenga interés para ti

Hola, ¿todavía queda alguien? Espero no haber eliminado de un plumazo a todos los que se hubieran asomado a este artículo. En cualquier caso, los que todavía permanecéis atentos, estáis suficientemente avisados. Y por si fuera poco, un par de avisos más.

AVISO:
A continuación se realizarán comentarios que pueden herir su sensibilidad

AVISO:
No intente hacer esto en su casa


Bueno, ya puedo estar más tranquilo. Sigamos. Vamos a relajarnos escuchando un poco de música.


También he buscado la letra. En la segunda estrofa, justo antes de repetir por segunda vez el estribillo, Gloria Estefan canta:

Como a través de la selva, se van abriendo caminos
así también en la vida, se va labrando el destino

Foto: criggchef

¿Qué haces con tus hijos? ¿Les pones puertas? ¿Se las abres o se las cierras? Gloria lo tiene clarísimo: la canción se titula abriendo puertas, el estribillo se completa con cerrando heridas. Pero tú, ¿qué haces con los tuyos?

Como ya quedamos pocos y la mayoría sois de confianza, os contaré lo que hacemos en casa. Queremos que las puertas estén abiertas. Eso significa dos cosas:

ü      Queremos que nuestra familia y nuestros amigos entren. Queremos compartir lo nuestro —nuestro hogar— con la gente que nos importa.

ü      Queremos que nuestros hijos salgan. Que no estén encerrados, que se relacionen con otros, que aprendan a compartir y confiar. Queremos que vivan sus propias experiencias y que aprendan con ellas, no que repitan lo que nosotros aprendimos. Queremos que se caigan y que sean ellos solos los que sepan levantarse. Queremos que sean capaces de marcarse sus propios límites, no que a gritos les tengamos que decir lo que tienen que hacer. Queremos que sepan vivir sin depender de nadie, pero que nos necesiten a nosotros y a otros para poder vivir.


Foto: wzefri

Y una confidencia final: en casa tampoco tenemos pestillos:

Foto: lanier67

jueves, 7 de julio de 2011

Dirigido a:

En la literatura gerencial —como en casi todas las disciplinas— las modas terminan imponiéndose. Por ejemplo, yo estaría ahora mismo demostrando estar al margen de las tendencias en auge, al hablar de “gerencial”, cuando en realidad debería estar hablando de “management” (los anglicismos por neologismos son efectivos siempre). Últimamente vengo siguiendo el desarrollo de una tendencia que me resulta ciertamente preocupante. Me explicaré: en mi perfil en este blog he elegido encuadrarme —sin pretender encasillarme— en un ámbito profesional que supuestamente me define: he optado por la categoría de Recursos Humanos.

Esta denominación “clásica” ha ido paulatinamente transformándose para conducir a la actual, de máxima vigencia: “Gestión del talento”. Ésta es, a su vez, una derivación de su predecesora, que ya empieza a presenciar su propio declive: “Gestión de personas”. Se supone que esta última mutación intentaba personalizar el trato en las relaciones dentro de las organizaciones —de ahí la conversión de humanos en personas—. Sin embargo, el paso se quedó corto: lo que verdaderamente se pretendía era capitalizar el activo fundamental que aportan las personas a las organizaciones y ése no es otro que su talento. La clave también estaba en aprovecharlo en beneficio de la organización: cómo gestionarlo.

Y aquí viene mi problema: encuentro ese término rodeándome por todas partes: siento en mí una especie de acoso —libros de gestión del tiempo, estrategias de gestión integral, gestión de recursos, gestión de organizaciones, gestión de personas, gestión del talento, gestión de gestiones, gestión gestáltica: ¡vaya la que se está gestando!—. Y yo así no me encuentro cómodo. Llevo unos días, casi sin dormir, pensando en por qué elegir gestión, teniendo a mano el más elegante dirección.

Más términos he seguido encontrando: gestión económica y presupuestaria, gestión de residuos, gestión cultural, gestión de proyectos. En una de éstas, buscando, he encontrado el anuncio de un Master que imparte la Universitat de València que responde a la siguiente denominación: “Master DAP. Executive Master in Project Management”. La verdad es que suena chulo. Vamos a ver de qué va. Dejo la palabra a Cristina Morena, Directora del Secretariado de Relaciones Institucionales:

Estimad@ visitante.

El Project Management, como usted sabe, es una metodología para planificar, organizar y gestionar las actividades y recursos para conseguir las metas de un proyecto. Esto solo se consigue formando adecuadamente personas y profesionales comprometidos y competentes, capaces de convertirse en un referente real para aquellos profesionales con los que comparte su actividad diaria, en aquél en quien confiar, en un Director de Proyectos, en un Project Manager.

Sin embargo, en el Master en Dirección y Gestión de Proyectos de la Universidad de Valencia, no pretendemos únicamente formar Altos Ejecutivos o Project Manager, pretendemos formar profesionales que, siguiendo las mejores prácticas en Project Management, sean capaces de generar riqueza en sus empresas e instituciones, en sus organizaciones y Países y, como consecuencia directa, en su entorno personal y familiar, ya que cuando se genera riqueza, se está en condiciones de participar de esa riqueza.

El Project Manager es aquel profesional que, dentro de una empresa o institución, destaca entre los demás por ser capaz de llevar la empresa en su cabeza, por entender su complejidad, realidad y proyección futura, esto lo consigue mediante una eficaz combinación de ciencia y arte que le convierten en alguien extraordinariamente eficaz, enormemente rentable y muy difícilmente sustituible.

Ahora retomo yo. Este master, impartido en la modalidad semipresencial u online, representa el tipo de Formación que ofrece ahora la Universidad en España. 12 meses de duración y una matrícula de 4.950 €. Morena ha puesto un montón de negritas; yo resaltaré otras cosas que me han llamado la atención:

ü      ¿Qué es un Project Manager? Un Director de Proyectos, aquél en quien confiar (para explicarlo, hay que traducirlo).

ü      Pretenden formar profesionales que generen riqueza para su entorno personal y familiar (tendrán allanado el camino para cuando quieran pasar a la función pública).

ü      Serán capaces de llevar la empresa en su cabeza (¿oculta en un moño?) y, combinando ciencia y arte (una especie de Merlín el encantador actualizado) convertirse en alguien difícilmente sustituible (a mí el master me está empezando a parecer barato).


Creo que se me empezaba a ir la pinza. Trataré de encontrar una nueva estrategia. Voy a hacer dos columnas y escribir, en una, cosas que suenen mejor con gestor o gestión —si cambio el orden, me sale la cacofonía con gestión— y en la otra, las que suenen mejor con dirección o director. A ver qué pasa.



¿Qué cosas se pueden dirigir y cuáles gestionar?

GESTOR
DIRECTOR
Residuos urbanos [gestión de residuos urbanos]
Película [dirigir una película]
Papeles [Gestor]
Hablar con alguien importante [Director]
[en proyectos] Fiscalizar
[en proyectos] Grandes decisiones
Tratar con empleados [Gestor]
Tratar con clientes [Director]
[en Ministerios] Gestor
[en Ministerios] Dirección General
Gestión del estrés, de problemas
Dirección vital
[en Navegación] Gestionar un bote
[en Navegación] Dirigir un barco


Cosas de poca importancia
El meollo del asunto


La sensación que me queda es que parece que asignamos la gestión a asuntos de menor importancia —en ocasiones determinados por otros— y, sin embargo, reservamos la dirección para asuntos de más calado, profundos, de acentuada trascendencia. Parece conveniente, actuando en consecuencia, otorgar a las personas el valor añadido —más si cabe si forman parte del mismo equipo, si son co-laboradores— que hace que merezcan ser dirigidas, en lugar de gestionadas.


[En el ámbito nada estimulante de la administración política, se viene reclamando con reciente intensidad, la reconversión de la “casta política” en gestores. Analíticamente parece que se quiere reclamar, en los políticos, una postura aséptica, carente de compromiso ideológico, que se reduzca a —como si fueran contables— hacer lo que se les mande. Es otro síntoma más de la pobreza conceptual que encierra el mundo de la política, los creadores de opinión, y sus seguidores.]


Afirmo ahora la necesidad de entender que las cosas verdaderamente importantes se dirigen a: —y emplear tiempo en identificar a sus destinatarios—.

miércoles, 6 de julio de 2011

Daniel H. Pink - La sorprendente verdad sobre qué nos motiva

Un libro de lectura estimulante: fundamentado, bien redactado y claramente estructurado. Recoge los resultados que los investigadores han ido extrayendo en diferentes campos de la ciencia.

Describe y organiza los impulsos que evolutivamente han ido guiando nuestro comportamiento, agrupándolos de la siguiente forma:

- Biológico. Busca atender a nuestras necesidades primarias.

- Extrínseco. Se apoya en recompensas y castigos externos. Surge en la Revolución Industrial. Sus herramientas fundamentales son el palo y la zanahoria.

- Intrínseco. Motivación por el logro o el desempeño. Es el más adecuado para tareas de tipo heurístico (en las que no se sigue un algoritmo para resolverlas, sino que dependen de la capacidad de encontrar soluciones nuevas). Lo llama “drive”.


El libro trata de explicar por qué no son efectivos los programas de incentivación basados en el esquema del palo —una respuesta inadecuada provoca un castigo— y la zanahoria —premiar una respuesta correcta—. Es verdad que ambas herramientas está tan afirmadas y consolidadas en el imaginario colectivo que, a veces, cuesta ponerlas en duda. Pink lo hace y con notable éxito. Incorpora muchas ideas para ayudar a derribar mitos falsamente fundados y construir nuevos comportamientos apoyándolos en bases más sólidas. Los resultados serán notablemente mejores.

Un libro fundamental.