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miércoles, 11 de enero de 2023

KIRBY — Loved by You


KIRBY
— “Loved by You”

[single] (2016)

Memphis, Tennessee (USA)

Enlace

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Kirby Lauryen Dockery, o KIRBY cuando canta, es una compositora que aprendió el oficio en la STAX Music Academy de su ciudad natal.

Quizá no te suene de mucho, pero STAX era el sello más importante del soul en los años ‘60s y primeros ‘70s, el que facturaba la música más negra e identitaria, que tras su alianza con Atlantic encumbró a colosos (Otis Redding, Aretha Franklin, Wilson Pickett) y que dejó una huella imborrable en este negocio.

Y. habiendo estudiado allí, KIRBY está dotada de un talento apabullante.

Su primer intento en solitario es esta delicia, que descubrí por verdadero azar.

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Bendice mi alma

He estado sola demasiado tiempo

Cuando no tienes compañía

No eres nadie en absoluto

Cariño, todas estas noches

He luchado contra mi orgullo

Asustado de que alguien como tú

No pudiera ver más allá de mis defectos

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La canción aparecía en la serie de TV “The Bear”, la historia de un cocinero de éxito que debe enfrentarse a la muerte de su hermano y a las consecuencias sobrevenidas, que recomiendo con verdadero entusiasmo.

Formación y perseverancia integran cualquier receta exitosa

jueves, 25 de febrero de 2016

Alberto Royo — “Contra la nueva educación”

Conozco a Alberto Royo, al que sigo con interés en su blog personal, Profesor Atticus.

Allí libra una batalla, de forma amena y entusiasta.

Por eso, cuando anunció la publicación de su libro “Contra la nueva educación. Por una enseñanza basada en el conocimiento”, tenía ganas de leerlo, para diseccionarlo y, si fuera pertinente, realizar algunas anotaciones o comentarios.

Edita Plataforma Editorial.

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Umberto Eco, fallecido el pasado 19 de febrero, antes de ser novelista (“El nombre de la rosa”, 1980 o “El péndulo de Foucault”, 1988) era doctor en Filosofía y Letras, crítico literario y experto en semiótica y comunicación. Su ensayo “Apocalípticos e integrados”, publicado en italiano en 1964 y traducido al año siguiente en edición de Lumen, explica las posturas que, ya entonces, tomaban los teóricos de la comunicación frente a la expansión de los mass-media; ambas posiciones pueden entenderse como polos dialécticos, yendo de favorables (integrados) a desfavorables (apocalípticos), aplicables a cualquier proceso crítico.

Además, en 1977 publicó una obra esencial para cualquier estudiante de Humanidades, disponible en la edición de Gedisa, titulada “Cómo se hace una tesis”.

De allí se extrae esta síntesis:

"Hacer una tesis implica: (1) localizar un tema concreto; (2) recopilar documentos sobre dicho tema; (3) poner en orden dichos documentos; (4) volver a examinar el tema partiendo de cero a la luz de los documentos recogidos; (5) dar una forma orgánica a todas las reflexiones precedentes; (6) hacerlo de modo que quien la lea comprenda lo que se quería decir y pueda, si así lo desea, acudir a los mismos documentos para reconsiderar el tema por su cuenta".

Mi amigo JL, con el que hablaba hace nada, me recordaba la elegancia de la terminología académica, cuando me explicaba que habían estado con su hijo, que tenía que defender su tesis.
Se trataba de una doctoral, pero la idea puede extenderse a otros ámbitos.

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Leo a Gustavo Bueno, profesor mío (condición que, otorgada por un alumno, no se extingue nunca), interesado como estoy por la actualidad política. Reviso “El mito de la izquierda” (Ediciones B, 2003) y, encuentro una de esas joyas que sus libros ofrecen en abundancia.

“Entendemos por ideología, como es habitual, un sistema de ideas socializadas cuya pretensión de verdad es mantenida en la medida en que representan o canalizan los intereses de un grupo social ‘en tanto éste se opone a otros grupos sociales’ [...]. Toda filosofía es una ideología, porque una concepción del mundo sólo puede estar formulada desde alguna parte; pero no toda ideología es filosofía. Las ideologías filosóficas deben mantener por lo menos la forma dialéctica, es decir, el reconocimiento, reexposición y crítica de las ideologías opuestas”.

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En 1890, Oscar Wilde publicó un ensayo, editado por Rey Lear (“La importancia de discutirlo todo”), del que extraigo tres perlas:

"Es la crítica la que, al no reconocer ninguna posición como definitiva y al rechazar los dogmas superficiales de cualquier secta o escuela, crea ese sereno ánimo filosófico que ama la verdad por la verdad, y no mengua su amor por saberla inalcanzable".

“¡Ah! No digas que estás de acuerdo conmigo. Cuando alguien se muestra de acuerdo conmigo tengo la sensación de estar por fuerza equivocado”.

“Nuestro sistema educativo pone toda la carga en la memoria, lastrándola con un montón de datos inconexos, y se esfuerza laboriosamente en impartir unos conocimientos laboriosamente adquiridos. Enseñamos a la gente a recordar, pero no la enseñamos a evolucionar. Nunca se nos ha ocurrido desarrollar esas cualidades intelectuales de comprensión y discernimiento, mucho más sutiles”.

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Y ya no puedo dilatarlo más, debo recordar que estoy afrontando el libro de Royo.

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Una buena forma de empezar es por el final.

El libro tiene uno magnífico.
Una verdadera declaración de intenciones, que me hubiera gustado firmar:

“A pesar de todos los pesares, tenemos que mantener una esperanza combativa, un entusiasmo racional y una actitud de vigilancia permanente y activa. Lo merece este oficio. Lo merecen nuestros alumnos y nuestros hijos. No construimos. No fabricamos. No generamos riqueza monetaria ni bienes materiales. No perseguimos la utilidad, la rentabilidad o el beneficio económico. Hacemos algo mucho más valioso: formamos personas”. (pp. 203 – 204)

Un planteamiento humanista de la educación (o de la formación, o de cualquier otra actividad en la que nos impliquemos) es imprescindible.

“Lo que hacemos es importante. Y todos, en algún momento, hemos sentido la satisfacción de comprobar que hemos ayudado a alguien, que hemos contribuido a que un alumno tome una buena decisión”. (p. 202)

El educador (profesor, maestro, formador; a veces los términos son intercambiables) no puede perder de vista para qué realiza su labor.
Es una tarea continuada, que deja huella, pese a que en ocasiones no llegue a ver los frutos.
En cierta medida, es desinteresada.
Y, siempre, a largo plazo.

“Uno enseña [...], influye [...], da ejemplo [...], con la intención de poner su granito de arena en relación con cada uno de los alumnos que pasan por sus manos, con el noble propósito de colaborar en el desarrollo de sus capacidades hasta lo máximo de lo que puedan y quieran dar, de sembrar en ellos la curiosidad por aprender y disfrutar de lo que uno aprende”. (p. 201)

Royo cree que puede contribuir, además de en su labor docente, defendiendo un modelo de educación consolidado en la experiencia, evitando las innovaciones innecesarias o carentes de una mínima cautela.

“Pretendo defender con argumentos y con innegable entusiasmo un modelo de instrucción pública serio, ilustrado, basado en el conocimiento y la exigencia, que ejerza su función de palanca de mejora social para las personas y se aleje de supercherías y propuestas excéntricas mejor o peor intencionadas”. (p. 25)

En su estrategia —el título así lo delata— ha preferido cargar contra aquellos a los que considera desacertados, por su metodología, su retórica, o sus objetivos.

“A cada ocurrencia educativa estrafalaria que conozco, a cada nueva manifestación del “reverso tenebroso”, salto raudo, movido por una especie de resorte que me impide asumir sin presentar batalla ante tanta propuesta grotesca”. (p. 84)

En su itinerario encuentra proyectos que trata de desarmar en el libro.
Son muchos. Y a ellos se dedica con empeño.
No queda muy claro cuál es el método seleccionado para elegir adversarios.
Transmite la sensación de que se los encuentra, porque ha coincidido con ellos, por leer una entrevista en el periódico o escuchar una charla radiofónica.
No parece que haya habido una búsqueda de aquellos autores de referencia, que resulten pertinentes y a los que se deba presentar batalla.
Como el manchego, se enfrenta a los molinos que va encontrando en su discurrir.
En todo caso, son muchos. Adjunto una relación alfabética de los autores a los que trata de desmontar.
Conozco a varios; a alguno de ellos, en persona.
Tienen un rango de solvencia dispar: algunos son unos “singermornings” (cantamañanas, en terminología royiana): pese a resultar peligrosos, no precisaban tanto detalle. Sus palabras hablan por ellos y les desenmascaran al instante. Según mi particular criterio, no merecían tanto esfuerzo.
Otros son interesantes; aportan ideas valiosas pese a que puedan (o deban) ser reformuladas. Ahora omito mencionar en quiénes pienso, dejando abierta la posibilidad de presentar argumentos, si se precisan.
Y algunos no pertenecen al ámbito educativo, pese a que hayan opinado, como podrían haberlo hecho sobre cualquier otro asunto. No merecía la pena detenerse en ellos. Tengo en la cabeza a Punset y Coelho.
En todo caso, la lista de aquellos contra los que arremete, es:

Acaso, María / Alberca, Fernando / Aren, Belén / Barajas, Sebastián / Bona, César / Coelho, Paulo / Daniels, Kristin / Figel’, Ján / García Pérez, José Blas / García-Rincón de Castro, César / Laporte, Joan-Ramon / Marina, José Antonio / Pedró, Francesc / Pérez-Orive Carceller, José Félix / Prensky, Marc / Punset, Eduard / R. / Rallo, Juan Ramón / Rodríguez, Germán / Rodríguez Hernández, Antonio / Robinson, Ken / Sáenz de Miera, Ana / Sánchez Bayo, Alberto / Server, Richard

Es cierto que presenta su crítica con gracia y saña.
No pasa nada.
Yo he hecho algo parecido alguna vez.

“No creo que haya en mis opiniones caricatura alguna, pues es imposible caricaturizar lo que ya de por sí es paródico [...]. Intento distinguir siempre a los pedagogos serios de los iluminados”. (p. 197)

Pero quizá resulta pobre comparar la lista de los que critica (“los iluminados”) con la de aquellos que elogia (“los serios”).

Enkvist, Inger / Fontanieu, Jérémie / Innerarity, Daniel / Luri, Gregorio / Moradiellos, Enrique / Moreno Castillo, Ricardo

Puede que sea el momento de concentrarse en la tarea; de presentar su(s) tesis; de explicar en qué consiste el modelo que defiende, relegado en la portada del libro a formar parte de la faja, dando forma a una especie de subtítulo, adecuado a la maquetación de la editorial.

“Convendría entonces no andarnos por las ramas. Todos estamos de acuerdo en que la educación es importante. Lo estamos también en que una sociedad con una adecuada educación pública tendrá mayor capacidad de progreso que la que no disponga de ella [...]. Entonces, ¿dónde está el problema? Quizás en la manera en que unos y otros entendemos que es posible conseguir el ideal de una sociedad instruida, formada humana y académicamente, crítica y con valores, en lo que entendemos que es principal para su consecución y en lo que entendemos que es accesorio, en la importancia que concedemos, por ejemplo, a la transmisión de conocimientos y en la que damos a otros objetivos más abstractos o más vistosos. Y ahí la pedagogía no termina de cumplir con su misión (que no es otra que la de ayudar a los profesores a conquistar esa meta) al enrocarse en una concepción fantasiosa de la enseñanza, como si la racionalidad fuera incompatible con la búsqueda de las estrategias didácticas más eficaces”. (p. 175)

Espero que Royo, profesor con experiencia (experto, pues), explique aquello de lo que sabe; que exponga sus conocimientos.

“Lo que me cuesta más comprender es cómo podemos profundizar en un tema si no es el profesor (el que sabe) el que se lo explica al alumno (el que no sabe)”. (p. 161)

¡Qué ganas!

“Debería propiciarse el aprendizaje de recursos y metodologías definidas, pero al mismo tiempo abiertas a ser adaptadas e incorporadas a las estrategias de cada profesor y siempre directamente relacionadas con su disciplina académica. Y todo ello sin olvidar que la metodología que a un docente le funciona no tiene  por qué ser eficaz para otro, como tampoco dos alumnos responden igual ante la misma estrategia didáctica.
[…] A veces nosotros mismos, los profesores que renegamos de la pedagogía, pecamos de poco hábiles, y nos situamos en la trinchera en lugar de desarrollar nuestro razonamiento, justificando que una cosa es la pedagogía (la didáctica) y otra muy distinta la pedagogía oficial, la del ‘establishment’ educativo”. (pp. 172 – 173)

¡Sí! Que nos explique su metodología didáctica. Si quiere pasar por encima de contenidos teóricos, que, al menos, llegue al fondo de su forma de trabajar, de la aplicación práctica de su desempeño cotidiano.
Que comparta con el lector la forma de afrontar la interacción con sus discentes.

“Clase de Música. 3º de ESO. Siglo XVIII. Estatus social del músico durante el Antiguo Régimen. Haydn en la Corte de los Esterházy:
En primer lugar, leemos algunas de las cláusulas del contrato de 1767 firmado por Franz Joseph Haydn al entrar a trabajar como maestro de capilla en la Corte de los Esterházy en 1761, entre los que podemos destacar la obligación de componer sólo para el príncipe, preguntarle cada día si deseaba o no audición, cuidar de los instrumentos y las partituras, no salir de Palacio sin permiso, resolver conflictos entre los músicos a su cargo o vestir con librea, distintivo que los nobles hacían llevar a sus criados.
En segundo lugar, los alumnos llevan a cabo una valoración personal del texto, explicando qué y por qué les ha llamado la atención, relacionándolo con la situación del músico en la actualidad, o con las obligaciones contractuales de otros profesionales y tratando de trabajar la reflexión crítica.
A continuación se celebra un debate a partir de las distintas intervenciones para generar un intercambio de pareceres sobre las diferencias entre la condición social del músico durante el siglo XVIII y la que tiene en el día de hoy.
Sigue al debate un resumen de las diferentes consideraciones y la explicación final del profesor.
Como actividad voluntaria, se propone la búsqueda de información sobre distintos tipos de contratos recientes (discográfico o de actuación musical, por ejemplo) y una reflexión individual al respecto.
Conclusión: resulta que llevo tiempo practicando la tertulia dialógica. Pero yo lo llamaba de otra forma: dar clase”. (pp. 157 – 158)

No es tan importante la forma de llamar a las cosas. Por eso resulta sorprendente el empeño de algunos en incorporar neologismos, los nuevos collares con los que llamar a los mismos perros de toda la vida. Pero, quizá, no tenga tanto sentido rechazar los términos nuevos, como traducirlos al lenguaje convencional, para hacerlos entendibles.
Recuerdo a Bueno: la dialéctica requiere el reconocimiento y reelaboración de los argumentos contrarios, para formular una crítica.
Ese esfuerzo nunca es baldío.

“Más de una vez me he preguntado [...] si merece la pena invertir tiempo y esfuerzo en armar razonamientos para rebatir la vacuidad argumental del contrario”. (p. 196)

Quizá, siguiendo a Eco, sea importante tratar de reformular los planteamientos atendiendo a los argumentos, favorables o contrarios, que se hayan recogido. Incorporar ideas ajenas que permitan defender la(s) tesis propia(s).
La forma de presentar los argumentos es importante. En algunos momentos es esencial. “Verba volant, scripta manent”.
La liturgia del trabajo académico (de la escritura de un ensayo, si se quiere) es diferente a la exposición verbal.

“No basta con que el docente se limite a hablar de lo que sabe sin importar la manera en que lo haga, no se trata sólo de lo que exprese, sino de cómo lo exprese”. (p. 67)

La crítica es complicada. No reconoce posiciones definitivas. Wilde lo expresó con claridad.
Es complicada de aceptar, porque puede atentar contra las ideas y creencias personales; es sencillo llegar a entenderla en un plano personal, porque la línea que separa acciones e intenciones es estrecha y difusa.
Pero, siendo difícil de aceptar, es muy compleja de realizar. Para afirmar su consistencia debe huir de generalizaciones y prejuicios
Presentar puntualizaciones no implica que uno sea un apocalíptico, en la línea marcada por Eco; es una búsqueda de la verdad, de una pequeña parte al menos.

“Cualquier persona tolerante admite puntos de vista diferentes al propio [pero] debo replicar todas y cada una de [las respuestas] con el único propósito de que quien lea estas réplicas compruebe que hay otra forma de entender la enseñanza diametralmente opuesta”. (p. 103)

La estrecha relación entre maestro y discípulo se actualiza en ámbitos distintos de los talleres en que surgió, en la que un artesano enseñaba su oficio al aprendiz. Si el contexto es distinto y la persona que debe aprender necesita desarrollar habilidades (sociales), y no sólo adquirir conocimientos, el coaching (o el mentoring) puede resultar útil —por más que se prefiera el uso del término tutelaje, incorporado al lenguaje ordinario—.
La dramatización, con o sin asignación de papeles, es una forma excelente de poner en marcha habilidades sociales, de forma descontextualizada, medible y observable, que permite el entrenamiento mediante la repetición y que conduce a la interiorización de hábitos. El role playing no es una metodología chic; es una metodología eficaz.
Nada puede ser aprendido si no se experimenta. Ningún alumno de guitarra podrá aprender a tocarla si no la tiene en sus manos y, después de conocer, se pone a trastear con ella. El aprendizaje experiencial es indispensable. Insisto: nadie aprenderá las operaciones o relaciones que le resulte indispensable dominar, escuchando a otro disertar sobre ellas, o mirando a otro hacer lo que debería aprender a hacer por sí mismo.
La única forma de conocer los avances es recibiendo información ajena. La tutoría es una forma de feedback, como lo son las calificaciones o cualquier tipo de interacción entre docente y discente. Es ineludible.

[Hablando sobre el coaching] “...a partir de metodologías ‘chic’ como el ‘role playing’, el “aprendizaje experiencial” y el ‘feedback’”. (p. 81)

No pretendo mostrarme insensible; más bien, resulta al contrario.
Estoy sensibilizado con la educación.
Como ciudadano, como padre, como protagonista en la construcción social.

“Esto es lo que los visionarios de turno están intentando vender a las administraciones educativas: que aquellos que somos críticos es porque ni sentimos ni padecemos”. (p. 118)

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El libro, apasionado y divertido, peca de inconsistencia [RAE: Consistencia: “Trabazón, coherencia entre [...] los elementos de un conjunto”] en la tesis principal que defiende, al colocar el conocimiento en la base de la enseñanza, pero sin aclarar cómo actúa.
En el discurrir del libro, el conocimiento se transmite (p. 32), se construye (p. 38), se alcanza (p. 41) o se adquiere (p. 48).

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Al ocuparse de desarmar los argumentos de tantos sujetos que, en su mayoría, no son más que chisgarabís, Alberto emplea una estrategia que centra el foco en un lugar inapropiado.

Ilustración: Juan Ramón Carneros


Y lo digo con el mayor de los respetos, porque sé que Alberto podría detenerse en elaborar una metodología didáctica que, desde su experiencia docente, mostrara su utilidad para conseguir el noble propósito al que se dedica, el de formar personas.

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He reservado para el final tres verdaderos hallazgos:

“Entonces, ¿por qué no practicar mejor la música, la lectura, la escritura, el cálculo... que son, además, habilidades que adquirimos sólo mediante el aprendizaje y no son, por tanto, innatas?”. (p. 95)

“Todo docente expresa emociones mientras enseña (emociones que no encontraremos en las nuevas tecnologías)”. (p. 118)

“La pasión y la extravagancia son conceptos distintos”. (p. 110)

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Espero que esta reseña se interprete desde las intenciones con que fue escrita.
Gracias.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Educación o Formación. Las zarandajas de un nombre

Nos enzarzamos en discusiones.

— ¿Qué es educación?
— ¿Cómo debe ser?
— ¿Qué es formación?
— ¿Acaso no es lo mismo?

No nos preocupa que el nombre cambie su esencia.
Lo relevante es qué se entiende con una determinada denominación.
Por eso nos detenemos en la definir las cosas importantes.

No son discusiones bizantinas; lo son, en todo caso, nominativas.

Indican un camino a recorrer.

"Niño" - Montecruz

Éxodo: “Hacia la tierra prometida”

———   Educación   ———

Los padres asumimos por voluntad propia la responsabilidad de educar a nuestros hijos, desde el momento de su concepción.

Tres ámbitos decisivos son competencia preferente, si no exclusiva, de los padres:

— Las costumbres. Los modales. Usos culturales y tradiciones.
— Relaciones con otros. Integración en el entorno familiar y social.
— La práctica continuada. Interiorización de hábitos. El ejemplo.

La lista no atiende a su importancia, sino a su orden de aparición.

En la labor educativa, los padres necesitan ayuda, por lo que delegan ciertas funciones en co-educadores especializados que contribuyen en sus áreas específicas de conocimiento. Son sus maestros, profesores, monitores, entrenadores, tutores, ...

Conviene recordar que, pese a que determinadas tareas puedan delegarse, la responsabilidad se comparte.

Existe una educación sistémica, establecida en determinados círculos (familia, escuela, actividades extracurriculares), y otra educación, no sistemática, que se produce porque los hijos viven en un mundo real, en el que sus amigos o su entorno ejercen una influencia creciente conforme pasa el tiempo.

A medida que crecen, los hijos deben aceptar el papel que sus padres ejercen, como primeros educadores y como responsables principales en los ámbitos descritos.

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Ayudar a crecer.
Favorecer la autonomía e impulsar la búsqueda de la independencia.
Preparar para lo imprevisible.
Pasar de lo general a lo específico.
Orientar hacia una adaptación del aprendizaje.

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La educación es un proceso ineludible, en el que interviene toda la sociedad, y de la que toda la sociedad es beneficiaria.
A pesar de ello, no tiene un carácter finalista.

"Comer" - Montecruz

Planteamientos reduccionistas cercan el ámbito de la educación y lo localizan en la escuela. La falta de idoneidad de este acercamiento se comprende cuando el más corriente de los ciudadanos, John Doe, es capaz de considerar cuándo un muchacho es un maleducado, careciendo de conocimientos para saber qué es la aritmética, la gramática o la trigonometría.

———   Formación   ———

Es específica.
Atiende a un objetivo concreto: la adecuación al puesto de trabajo.
Se despliega en planos que se superponen: conocimientos y habilidades (instrumentales y relacionales). Más detalles en el enlace.

Es el único campo en el que se pueda hablar, con propiedad, de empleabilidad.

Por añadidura, es imprescindible que la Formación resulte útil.
Un requisito inevitable pasa por su profesionalización:

— Los profesores tienen que ser profesionales.
— La Formación debe conducir a cualificaciones de profesionalidad.

"Curso" - Montecruz

La vida es un viaje sin trayecto definido.
Todo recorrido supone la transformación de quien viaja.

“Polvo eres y en polvo te convertirás”

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El Pentateuco Educativo es un proyecto abierto.

Big-bang. Contó con un teaser, a modo de presentación del plan de actuación.
(No se considera parte del proyecto, stricto sensu)

Génesis. En el episodio piloto se conoció al protagonista.
Éxodo. Actúa de prólogo. Determina algunos límites y señala un destino.
Levítico. Manual para elegidos. Elitismo. Cohesión interna.
Números. Babilonia en lugar de Salomón. La minuciosidad.
Deuteronomio. Conclusiones que anuncian una despedida.

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Para quien crea que el plan lo anuncia todo, recuerdo que el ingrediente secreto de esta receta no ha aparecido mencionado todavía.

Pero, al final del camino, como el padre de Po hizo con Po, descubriré ante todos cuál es el ingrediente secreto.
Que, por otra parte, llevaba años oculto.

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Como despedida, ha venido a acompañarme uno de los músicos más cool de la escena musical británica. Él es Paul Weller, antiguo devorador de mermelada y fundador junto al teclista Mick Talbot, del Consejo más lleno de estilo que dieron nunca los ‘80s.

Interpretarán, con las intervenciones estelares de DC Lee cuando se sienta cómoda, cinco temas que explicarán la verdadera historia del Éxodo, y que permitirán a la audiencia renovar su gusto y sus deseos de asistir a la siguiente temporada de este Pentateuco Educativo, removedor de conciencias.


———   (Continuará...)   ———

miércoles, 7 de octubre de 2015

Planos de Formación (Ponencia)

Ana López-Cancio, presidenta de la Asociación Nacional de Centros con Certificados de Profesionalidad (ANCCP) tuvo la amabilidad de invitarme a participar en la Jornada Técnica que tuvo lugar en Oviedo, el pasado 25 de septiembre, bajo la denominación “Los  Certificados de Profesionalidad, un Recurso para la Formación Dual”.

Participé en una mesa redonda, moderada por Pedro Sánchez Vilches (ANCCP), precedido por las brillantes exposiciones de Isabel García Peromingo (CEOE) y Guiomar Álvarez Reyes (FADE).

Pedro Sánchez Vilches (ANCCP), Isabel García Peromingo (CEOE), Alberto Secades y Guiomar Álvarez Reyes (FADE)

Mi ponencia se titulaba “Planos de Formación”. Se adjuntan capturas de pantalla y notas de la presentación con las que organicé mi exposición. Se incorporan también una colección de referencias que tienen sentido en el contexto de la argumentación expuesta.

Presentación y notas.


Jornada Técnica
Organiza: Asociación Nacional de Centros con Certificados de Profesionalidad (ANCCP)

Oviedo, 25 de septiembre de 2015

Psicólogo, Empresario, Formador
Agradecimientos: ANCCP, presidenta (Ana López-Cancio), Junta Directiva, Asociados, Ponentes, a todos los presentes.
Compromiso adquirido (voluntariamente) en la Asamblea del año anterior (CEOE).
Planteamiento de un Marco Conceptual.


Inversión: Tiempo, dinero, esfuerzo, preocupaciones. Personas involucradas.
[Sentido] – Implica una combinación de dirección y propósito.
Un mundo obsesionado por resolver Qué, Quién, Cuándo, Dónde, Cómo, pierde de vista Por Qué y desconoce Para Qué afronta proyectos.
Idealismo – La fuerza de las ideas. Una pluma y una espada.
Construir un mundo mejor, en el que las personas puedan desplegar todo su potencial, a plena satisfacción.
En sus actividades cotidianas. En su trabajo.
La Tierra se nos ha quedado pequeña. No somos el centro del Universo.
Pero debemos estar en el centro de los PROYECTOS que afrontamos.
En nuestra vida (personal/familiar, laboral, social).


Proceso: “Conjunto de estados sucesivos que constituyen un hecho complejo”. 
Sistematizado: “Sistema es un conjunto ordenado de normas o procedimientos”. 
Intencional: “Determinación de la voluntad en orden a alcanzar un fin”.
Cambio:        La Formación no sirve si no ha producido ningún cambio.
Si no ha permitido alcanzar los resultados PREVISTOS.
Deslindar Formación y Educación. Atienden a criterios distintos.
La Educación busca el desarrollo de personas completas.
La Formación atiende a aspectos laborales.
La empleabilidad es un criterio relevante en Formación.
Recuperación del orgullo profesional. Oficios y Profesiones.
Certificación Profesional.
“De lo mío” (aquello en lo que se trabaja y no aquello que se ha estudiado).
Aprendizaje: “Acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa”.
Beneficios: (para los Trabajadores, las Empresas y el conjunto de la sociedad).
Cambio: Adecuación de competencias.


Planos: Estados sucesivos en que se organiza la Formación.
Elementos: Unidades que configuran cada plano.
Metodología didáctica característica.
Competencias: Destrezas que se adquieren o desarrollan. Lo que se aprende.

PLANO TEÓRICO: Imprescindible. Básico. Sobre ese plano se construyen los otros.
Elementos: Nociones. Contenidos. Lo que se debe saber.
[MC quiere ser cocinero. Conocer los procesos (cocer, hervir, freír, asar, marinar, …), las materias primas, el bagaje profesional. Hacer una tortilla francesa. Apagar el fuego].
Metodología: Estudio. Es inevitable. No existen atajos. Se pueden buscar soportes más agradables [clases magistrales, formación a distancia, online, itinerarios personalizados, juegos, interacción, …] pero el trabajo duro, exigente, solitario; el ESFUERZO, debe ser aportado por el Formando [sujeto del cambio; el Formador es el agente de cambio]. No hay pastillas, píldoras. El conocimiento no se transmite; se adquiere. Proceso activo. Protagonista. Calidad de contenidos.
Competencias: Cuando se produce el aprendizaje, el formando adquiere Conocimientos.

PLANO PRÁCTICO: No consiste en explicar ejercicios de matemáticas y luego pedir que realicen cuentas. No son realidades separadas. No se trata de poner en práctica los conocimientos adquiridos.
Elementos: El trabajador interactúa en un mundo real, físico. Objetos, útiles, utensilios, herramientas. Realiza operaciones (operario). La mano. El objeto como extensión del cuerpo.
Metodología: Entrenamiento. Practicar y volver a practicar. [Luis, portero de hockey sobre patines: palo, bola, protecciones, etc.]. Desarrollar pericia. Interiorizar (automatizar) el manejo, de forma NO consciente. Componente manual. Desarrollo de destreza. Vinculación con el instrumento por medio de la tutela de un maestro (talleres, tutelaje, mentoring, coaching). El maestro (Yoda, Kárate Kid) obliga al discípulo a trabajar duro (“dar cera, pulir cera”). Iniciación en la maestría.
Competencias: Habilidad (manual) instrumental. Definir herramientas: “Instrumento, por lo común de hierro o acero, con que trabajan los artesanos”. NO son virtuales. Los dispositivos (pantallas) implican una falta de disposición REAL.
Quizá debamos darnos cuenta que las herramientas “virtuales” han dejado virtualmente de ser “herramientas” (no sólo por etéreas, intangibles, incorpóreas, NO de hierro ni de ningún material), sino porque impiden la interacción humana para realizar cualquier operación.

PLANO APLICADO: Lo aprendido en los planos inferiores (conocimientos, uso de instrumentos) sólo tiene sentido si se emplea. Aplicar en un puesto de trabajo, en un entorno concreto, específico.
Somos lo que recordamos. Somos lo que hacemos. Somos competentes si sabemos hacer, y hacemos, aquello que debemos hacer.
Elementos: Relaciones que debemos desarrollar en nuestro trabajo. Nadie está aislado. [Yago quiere trabajar en una panadería. Entrenar. Practicar. Aprender.]
Metodología: Entrenamiento en habilidades sociales. Aprender a relacionarse de forma provechosa. Cada contexto delimita sus propios procedimientos.
Competencias: Habilidades sociales. Gusto por tratar con los demás. Entender la importancia y la necesidad de los vínculos sociales. Responsabilidad social. “Gracias, perdón, por favor”. Remangarse.


Lo que se aprende, las competencias, se distinguen de forma clásica, en:
Conocimientos
Habilidades (Manuales/Instrumentales) (Sociales/Relacionales).
Quien aplica las competencias específicas requeridas para su Puesto de Trabajo (Oficio o Profesión), en el contexto organizativo en que deba actuar, mostrará ser COMPETENTE en el desempeño de su Trabajo.
“Saber”, “Saber Hacer”, “Saber Ser”.
Cada plano se apoya en el anterior, pero depura el nivel de requisitos precisos.


Se propone un Modelo Humanista de Formación, identificado por las características singulares relacionadas:
El Trabajador dispone de los conocimientos precisos. Ha desarrollado las habilidades requeridas. Se encuentra vinculado al contexto en que debe desenvolverse. Identifica el Propósito para el que actúa.
Se fomenta la preparación para lo inesperado. Se buscan respuestas valiosas; se incentiva la creatividad. Se busca la iniciativa. Se asigna responsabilidad y se exige el cumplimiento de normas y procedimientos.
Un trabajador muestra su excelencia de manera habitual y, también, en circunstancias excepcionales. Tomar decisiones correctas, sin seguir instrucciones de forma permanente.
Una persona autónoma busca resolver por sí misma, en la medida de lo posible, las contingencias que se presentan, acudiendo a:

1 – Normas o procedimientos que regulen una situación específica.
2 – Búsqueda de situaciones análogas.
3 – Experiencia previa.
4 – Sentido común.

*****

Un futuro ¿próximo?



“WALL·E: Batallón de limpieza” (2008) es una película de animación, dirigida por Andrew Stanton, producida por Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios.

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Despedida y agradecimientos

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REFERENCIAS

Viktor Frankl — “El hombre en busca de sentido” (1946)

"Quien tiene una razón para vivir, acabará por encontrar el cómo".

Protágoras — (485 – 411 a.C.)

“El hombre es la medida de todas las cosas”

Robert Louis Stevenson — “En defensa de los ociosos” (1877)

“Con el paso del tiempo, llegamos a amar cosas que antes aborrecíamos y a aborrecer cosas que antes amábamos [...]. Sostener las mismas opiniones a los cuarenta años que a los veinte es haber permanecido en un estupor durante dos décadas, y no es algo propio de un profeta, sino de un zoquete incapaz de aprender, al que los castigos recibidos no han servido de nada”.

John Ruskin — “La lámpara de la memoria” (1849)

“Existe una gran diferencia entre ser capitanes o gobernadores del trabajo y agenciarse sus beneficios. Del hecho de que seas el general de un ejército no se desprende que para ti deba ser todo el botín o la tierra que aquél consiga [...]; tampoco que dilapides el conjunto de los beneficios derivados del trabajo de una nación por el hecho de que seas el rey. Por el contrario, el buen monarca destaca invariablemente por apuntar en la dirección opuesta, por quedarse para sí la menor cantidad posible de lo producido por el trabajo de la nación. No hay prueba más infalible de la auténtica valía de un rey que ésa”.

Henry D. Thoreau — “Desobediencia civil” (1849)

“Este mundo es un lugar de ajetreo. ¡Qué incesante bullicio! [...] No hay domingos. Sería maravilloso ver a la humanidad descansando por una vez. No hay más que trabajo, trabajo, trabajo. No es fácil conseguir un simple cuaderno para escribir ideas. [...] Yo creo que no hay nada, ni tan siquiera el crimen, más opuesto a la poesía, a la filosofía, a la vida misma, que este incesante trabajar”.

Michel de Montaigne — “Ensayos” (1595)

“Yo propongo fantasías informes e indecisas, como hacen quienes publican cuestiones dudosas para debatirlas en las escuelas: no con objeto de establecer la verdad sino para buscarla. Y las someto a juicio de aquellos a quienes atañe regir no sólo mis acciones y mis escritos sino también mis pensamientos. Tan aceptable y útil me resultará la condena como la aprobación”.

Marino Pérez Álvarez — “Volviendo a la normalidad” (2014)

“No todo lo que tiene que ser aprendido puede ser enseñado”.

Francis Bacon (1561 – 1626)

"Los ingeniosos aceptan los libros, los simples los admiran y los sabios los utilizan; pero ni unos ni otros enseñan su uso; porque la sabiduría que se obtiene mediante la observación no se encuentra en los libros, sino que se halla por encima de ellos".

Aristóteles — (384 – 322 a.C.)

"La mano parece ser no un solo órgano, sino varios; es como un instrumento en lugar de otros instrumentos. A quien puede, pues, adquirir el mayor número de técnicas, la naturaleza le ha otorgado el instrumento más útil con mucho: la mano. Pero los que dicen que el hombre no está bien constituido, sino que es el más imperfecto de los animales (pues afirman que está descalzo, desnudo y no tiene armas para el ataque) no tienen razón. Los otros animales tienen un único medio de defensa, y no les es posible cambiarlo por otro, sino que es preciso que duerman y lo hagan todo, por así decirlo, calzados, y no pueden quitarse nunca la armadura que llevan alrededor del cuerpo, ni cambiar el arma que les tocó en suerte. Al hombre, en cambio, le correspondió tener muchos medios de defensa, y le es posible cambiarlos y aún tener el arma que quiera y cuando quiera. La mano, entonces, se convierte en garra, pinza, cuerno y también lanza, espada y cualquier otra arma y herramienta, pues es todo esto por poder coger y sostenerlo todo".

Gregorio Luri — “Mejor educados” (2014)

"La excelencia de una persona se pone de manifiesto cuando tiene el hábito de situar sus aspiraciones más allá de la mediocridad y no se conforma con los resultados que estén por debajo de estas aspiraciones".

Nicholas Carr — “Atrapados: Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas” (2014)

"La automatización debilita el vínculo entre la herramienta y el usuario, no porque los sistemas controlados por ordenador sean complejos, sino porque exigen muy poco de nosotros. Esconden su funcionamiento en un código secreto. Resisten cualquier implicación del operador más allá del mínimo indispensable. Desalientan el cultivo de habilidades en su uso. La automatización termina teniendo un efecto anestésico. Ya no sentimos nuestras herramientas como parte de nosotros".

Marvin Harris — “¿Por qué nada funciona?” (1980)

"Las tareas sencillas, monótonas, rutinarias y repetitivas que se realizan en las oficinas, las escuelas o los hospitales producen el mismo efecto en la psicología del trabajador que las tareas sencillas, monótonas, rutinarias y repetitivas que se llevan a cabo en las fábricas. En ambos casos, los trabajadores se alienan, se aburren y se desinteresan del resultado, ya se trate de un producto manufacturado o de un servicio".

Viktor Frankl — “El hombre en busca de sentido” (1946)

"El hombre ha sufrido otra pérdida nuclear: las tradiciones. Las tradiciones cumplían la misión de contrapeso de su conducta, y ahora se diluyen en la sociedad moderna a pasos agigantados. Carece, pues, de instintos que le impulsen a determinadas conductas, y ya no conserva las tradiciones que le indicaban los comportamientos socialmente aceptados; en ocasiones ignora hasta lo que le gustaría hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo), o hace lo que otras personas quieren que haga (totalitarismo)".

George Horace Lorimer — “Cartas de un comerciante a su hijo” (1902 - 1904)

“En este mundo no es posible hacer nada verdaderamente grande a menos que sepas cómo tratar a las personas; y no es posible tratar a las personas si no se simpatiza con ellas. Y la simpatía nace de la humildad. No me refiero a la humildad que se arrastra por las calles por unas monedas y se inclina en los despachos por unos miles, sino a la humildad que encuentra uno cuando va a cazar en los bosques la verdad acerca de sí mismo. Se trata de la clase de humildad que hace que uno se enorgullezca de haber tenido una oportunidad de trabajar en este mundo, y le hace desear ser un comerciante honrado, o un buen médico, o un abogado decente, antes que ser rico. Te hace comprender que aunque la vida te ofrezca muchas oportunidades, también está llena de responsabilidades hacia los demás”.

Samuel Johnson — “El patriota y otros ensayos” (1751)

“Todo ser humano tiene la obligación y el deber de esforzarse para contribuir con su trabajo al bienestar y al conocimiento de las futuras generaciones. Tal vez sean pocos los que puedan aportar grandes logros, pero el hecho de hacer algo, por poco que sea, es cosa que todos podemos hacer. Y no olvidemos que todo esfuerzo sincero, aunque no logre alcanzar el éxito perseguido, tendrá finalmente su recompensa”.

Martha C. Nussbaum — “Sin fines de lucro” (2010)

“Si no insistimos en la importancia fundamental de las artes y las humanidades, éstas desaparecerán, porque no sirven para ganar dinero. Sólo sirven para algo mucho más valioso: para formar un mundo en el que valga la pena vivir, con personas capaces de ver a los otros seres humanos como entidades en sí mismas, merecedoras de respeto y empatía, que tienen sus propios pensamientos y sentimientos”.

Hannah Arendt — “La condición humana” (1958)

"El conjunto de la sociedad moderna se ha organizado como una sociedad trabajadora, en la que trabajar por una paga, y gastar después esa paga, es la manera en la que la gente se define a sí misma y mide su valor. La mayoría de las actividades más elevadas y significativas veneradas en el pasado han sido marginadas u olvidadas, y sólo quedan individuos que valoran lo que hacen en términos de obra y no en términos de ganarse la vida. Que la tecnología satisfaciese el permanente deseo humano de ser liberado del esfuerzo y los problemas del trabajo es este momento sería perverso. Nos arrojaría más profundamente al purgatorio del malestar [...]. Con lo que nos confronta la automatización es con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo; es decir, sin la única actividad que les queda. Nada, seguramente, podría ser peor".

Nuccio Ordine — “La utilidad de lo inútil” (2013)

“Identificar al ser humano con su mera profesión constituye un error gravísimo: en cualquier hombre hay algo esencial que va mucho más allá del 'oficio' que ejerce”.

Iván Illich — “La sociedad desescolarizada” (1971)

“Los profesores de habilidades se hacen escasos por la creencia en el valor de los títulos. La certificación es una manera de manipular el mercado y es concebible sólo para una mente escolarizada. La mayoría de los profesores de artes y oficios son menos diestros, tiene menor inventiva y son menos comunicativos que los mejores artesanos y maestros”.

John Barth — “El plantador de Tabaco” (1960) (método de Henry Burlingame)

“Existen tres motivos usuales para aprender las cosas: necesidad, ambición y curiosidad”

Nicholas Carr — “Atrapados: Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas” (2014)

"Antes de que Frederick Winslow Taylor presentara su sistema de gestión científica, el trabajador individual, basándose en su formación, conocimientos y experiencia, adoptaba sus propias decisiones acerca de cómo hacía su trabajo. Escribía su propio guión. Después de Taylor, el obrero empezó a seguir un guión escrito por otra persona. Del operario de una máquina no se esperaba que entendiera cómo se escribía ese guión ni el razonamiento subyacente; de él simplemente se esperaba obediencia. Se liquidó el desorden que acompaña a la autonomía individual; y la fábrica en su conjunto se hizo más eficiente; y su producción, más previsible. La industria prosperó. Lo que se perdió junto con el desorden fue la iniciativa personal, la creatividad, el capricho. La artesanía consciente se tornó rutina inconsciente".


Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...