Sus
primeros pasos en el mundo de la música discurren paralelos a Sam Cooke.
Participó
en una grabación de un grupo góspel, The
Highway Q.C.’s, en el que también estaba Sam.
Y
cuando Cooke abandonó el góspel para dedicarse a la música popular, tras su
tremendo éxito con “You Send Me”
(1957), Taylor le reemplazó como voz solista al frente de The Soul Stirrers.
Más
tarde, en 1961, Sam funda su sello SAR
y se acuerda de su compinche, que publica un single. La muerte de Sam Cooke lleva al cierre del sello y Taylor
tiene que cambiar de aires.
Recala
en STAX y, tras la muerte de Otis Redding, se convierte en uno de
los principales relevos en el sello. Esta canción es responsable del auge del
que, ya para siempre, será conocido como “el
filósofo del Soul”, a saber por qué.
*****
Hey,
escúchame un momento
Todos
vosotros, colegas, reuniros a mi alrededor
Y
dejadme que os dé un buen consejo
Lo
que os voy a preguntar ahora
Será
mejor que lo penséis dos veces
Mientras
estás por ahí, engañando a tu mujer
Hay
algo en lo que seguro que no has pensado
Dime:
¿Quién está haciendo el amor con tu vieja
Mientras
tú estás por ahí haciendo el amor con otra?
Una
canción predilecta, en mi Top Ten de canciones de southern soul, el más emocional de los estilos musicales que
conozca.
Editada
en 1968 por el sello angelino Kent,
como uno de los cuatro singles que
lanzó para esa etiqueta.
Años
más tarde, Kent sería comprado por Ace
Records, la discográfica inglesa, que la reservó para editar las mejores y
más documentadas recopilaciones de música soul. Uno de esos CDs juntó a nuestro
protagonista de hoy con Z.Z. Hill
(que había grabado para la original Kent en los mismos años), titulado Southern
Soul Brothers. Así le conocí yo.
Cinco
años antes de esta canción, Clay había compuesto otra para Little Johnny Taylor (no el Johnnie Taylor de STAX),
que llegaría al #1 en listas de música negra, un tema próximo al blues, otro clásico imprescindible.
Marvin Gaye lo había hecho todo: batería en sesiones de grabación para el sello Motown, crooner, ídolo de jovencitas, polo masculino en duetos mixtos,
cantante de éxito y compositor concienciado.
Tras
el triunfo de sus memorables discos de 1971, “What’s going on” y 1973, “Let’s
get it on”, su vida se encuentra en una encrucijada. Es demandado por
miembros de su banda, se inicia el proceso de divorcio con su primera esposa, Anna Gordy (hermana de Berry, fundador del sello) y,
literalmente, su vida y obra se someten a juicio.
Está
a punto de ingresar en prisión, por impagos en los gastos de manutención de su
hijo. Su promotor organiza una gira por Europa, donde no había estado desde
1964. Una de sus actuaciones, el 3 de octubre de 1976, sirve como base para su álbum
doble “Live at the London Palladium”,
en el que se incluye “Got to give it up”,
la canción de la discordia, un largo tema de casi 12 minutos que, editado en single, es uno de los petardos del año
1977. Reemplazó en el #1 en listas USA a “Dreams”
(Fleetwood Mac) y sería sustituido
por “Gonna fly now” (Bill Conti, tema principal de “Rocky”).
Fue,
en todo caso, un ejemplo de la dificultad que en aquellos años tenían los
artistas para encaminar sus trayectorias. Marvin Gaye no quería hacer música disco, como se le insistía desde su
sello discográfico. Al final, dejó un mensaje en el título de su canción, algo
así como “Tengo que renunciar”.
Como
Aretha Franklin, o Diana Ross, o muchos otros artistas soul se mostraba reacio a dejarse absorber
por el torbellino de la música disco,
pero era un fenómeno imparable. “Thank
God it’s Friday” o “Saturday
night fever” están a punto de convertirse en mainstream. Donna Summer o Bee
Gees reventarán las pistas y dejarán un nuevo espacio a los músicos negros
que se quieran adaptar (todos).
Una
precursora, Diana fue de las primeras en claudicar. En 1975 grabó “Love hangover”, la canción que el
productor, Hal Davis, había pensado
que podía cantar Marvin. Ella luego mejoraría con “Upside down”.
Al
animarse Gaye, se inspira en Johnnie
Taylor (“Disco Lady”) y, de
hecho, su canción se titulaba inicialmente “Dancing
Lady”. En la grabación final se incluyen determinados efectos, como una
conversación en la que se le oye decir: “Say
Don! Hey man, I
didn´t know you was in here!”. Se trataba de Don
Cornelius, el anfitrión del enorme “Soul
Train”, donde improvisaría una nueva versión de la canción.
La
canción influye a muchos otros artistas negros que iniciaban el mismo tránsito
(del soul al disco). The
Jacksons son deudores en “Shake
your body (Down to the ground)” (escrita por Michael y Randy). Michael en solitario, con producción de Quincy Jones, alcanzaría su primer éxito
indiscutible con “Don’t stop ‘til you get
enough”.
En
fin, que con todo en contra (divorcio, sentencias judiciales, cambio de gustos
musicales), Marvin agacha la cabeza, un poco más todavía. Graba ese disco en
directo. Al año siguiente, 1978, cumpliendo una nueva sentencia, debe entregar
a su exesposa los royalties de su
siguiente trabajo. Gaye, todo estilo, firma un disco impecable y lo titula “Here, my dear” (“Aquí está, cariño). Llena el disco con referencias personales.
Unos
años más tarde, en un confuso incidente con su padre, éste coge su pistola y lo
mata de un tiro.
Pero
ésa es otra historia…
*****
La
nuestra, la que ahora nos ocupa, es trazar la línea (admitiendo que pueda no ser
tan borrosa), que lleva desde Marvin Gaye a Pharrell Williams y Robin Thicke.