lunes, 7 de noviembre de 2011

10,000


Foto: Magdalene Sun
Gracias

Debatir

Intercambio de opiniones.

Ingenuamente, uno desearía que, en su trasfondo, se encontrara el ánimo constructivo de, conjuntamente, encontrar soluciones compartidas a un problema común.

Foto: emdot
Cuando dos o más personas tratan un asunto, pueden abordarlo de formas diferentes y la manera de encarar la conversación condiciona los frutos, que de ella, se pueden esperar.

Afrontar un asunto de forma prejuiciosa, presuponiendo los argumentos del otro, predispone al enfrentamiento.

Atender a los argumentos, y estar dispuesto a comprenderlos, facilita el entendimiento.


Cuando dos personas, o más, emplean sus recursos en la alternancia del discurso previamente preparado, las conversaciones terminan siendo improductivas.

De la disposición de los participantes a sacar provecho de los argumentos de todos, surgirá una discusión útil. Lo demás no son más que debates estériles —discutir por discutir—; una forma ampliamente extendida de perder el tiempo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Vistas desde la Catedral

El pasado lunes, 31 de octubre, aprovechando el puente de todos los Santos, decidimos aceptar la amable invitación que Fran venía haciendo a nuestros hijos para completar la visita a la Catedral de Oviedo. Las dos primeras etapas, correspondientes al interior de la Catedral y, en segundo lugar, la Cámara Santa y el Claustro, son visitas accesibles al público, a pesar de que nos sentimos afortunados por contar en ambas con el mejor guía para realizarlas, Fran, perfecto conocedor de la Historia de la Catedral y entusiasta trasmisor de sus conocimientos.

Pero este lunes la visita era reservada para algunos escogidos: mis dos hijos mayores lo fueron, por la generosidad de Fran y Don Benito, y por los méritos contraídos por su labor de ayuda, como monaguillos, en la misa dominical de las doce del mediodía.

Así que nos presentamos a las 9:30 para asistir a la maravillosa misa capitular, que se celebra de lunes a sábado en la capilla de Santa Bárbara y, tras participar en ella, acceder a la Torre de la Catedral donde Yago y Luis realizaron el siguiente reportaje fotográfico.


Empezando. Se vislumbra la escalera interior

Reloj de la Caja de Ahorros, la Jirafa, Banco Bilbao, Capilla de la Balesquida

Gárgolas

Engranajes del reloj

El reloj desde dentro

Aguja

Plaza de la Catedral
Demostración gráfica de que no subí

Sierra del Aramo

Torre y reloj del Ayuntamiento

Seminario Metropolitano

Izquierda: Torre de los Carmelitas / Centro: Torre de Telefónica
Detrás: Calatrava / Delante: Campo de San Francisco

La Jirafa, San Juan el Real, Centro Asturiano y el Naranco

Patio del Palacio Arzobispal, Corrada del Obispo
Residencia de los artistas gráficos

Aguja II


Claustro de la Catedral, Escuela de Música, Corrada del Obispo
Segunda Torre. Etapa prerrománica y recrecido románico

Planta de la Catedral: nave principal y transepto
Santa María La Real de La Corte, Museo Arequelógico (recrecido)
Facultad de Psicología, Cocina Económica
Fábrica de armas, Palacio de los Deportes, Nuevo HUCA

Gárgola indecorosa (gracias a la hoja de parra...)

Monasterio de las Pelayas y acceso exterior a la Capilla del Rey Casto


Jardín interior del Monasterio de las Pelayas

Fábrica de armas, Palacio de los Deportes, Nuevo HUCA

Caracol

Bígaro

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Marino Pérez Álvarez: El mito del cerebro creador

Marino es psicólogo y Catedrático en la Universidad de Oviedo, en el área de conocimiento “Personalidad, evaluación y tratamientos psicológicos”. Tiene una prolongada dedicación a la docencia que ha manifestado en su dilatada trayectoria como profesor y, para deleite de sus seguidores, ha sintetizado en sus singulares libros, dotados de un sello personal que se concreta en lo acertado del objetivo que se plantea y en el surtido de recursos, metodológicos y argumentales, que siempre despliega.

Vengo, por tanto, animado y respetuoso, a enfrentarme a una compleja tarea: reseñar el libro de un autor, estimado en lo personal, respetado en lo profesional y, en definitiva, forjador del espíritu de muchos estudiantes, futuros psicólogos, entre otros el propio reseñador, describiéndome aquí, sin que espero suponga una losa para él, como discípulo suyo.


El libro “El mito del cerebro creador” se presenta, como suele conseguir siempre Marino, de forma oportuna, relevante y necesaria:

ü      Oportuna, porque, como el mismo autor señala, asistimos a una tendencia, el cerebrocentrismo, consistente en reducir las actividades humanas a procesos fisicoquímicos en los que el cerebro desempeña un papel central, desplazando a la conducta y la cultura de las explicaciones “pseudo” –científicas.

ü      Relevante, porque presenta argumentos que clarifican lo que, al fin y a la postre, puede considerarse que corresponde a una moda, un mito y una ideología.

ü      Necesario, porque aporta elementos para reformular o reconfigurar el espacio que debieran mantener las ciencias sociales y, en cualquier caso, la persona, relegada en la literatura actual a un segundo plano, sometida al relumbrón que se le ha (con)cedido al cerebro como motor y explicación de los asuntos humanos.


Es un libro recomendable, pero que debo acotar, para que, quienes piensen acercarse a su lectura, estén avisados:

ü      Es una obra académica, lo que implica que está vertebrada por las virtudes y los defectos de ese tipo de libros: las referencias están citadas, el manejo de documentación es exhaustivo, la utilización de fuentes originales es indispensable.

ü      Está dotado de rigor. Se manejan los argumentos con la solvencia de una base conceptual profundamente asentada.

ü      Tiene un carácter, en cuanto al conocimiento, no finalista. Busca la gestión del conocimiento como un medio, no como un fin en sí mismo. Eso implica, entre otras cosas que no es un libro para no iniciados: el saber es acumulativo y este libro no es el más adecuado para empezar de cero.

ü      Está plagado de ironía. El discurso de Marino utiliza siempre la ironía como recurso, lo que aporta un valor añadido a su lectura.

Superadas, o mejor todavía, aprovechadas las características del libro, su carácter lo transforma en imprescindible; una especie de salvaguarda erudita ante el cerebrocentrismo infantiloide que nos inunda.


Dejo a continuación una referencia bibliográfica —espero que completa— de obras anteriores del mismo autor.

1990 — Médicos, pacientes y placebos. El factor psicológico en la curación. Pentalfa
1992 — Ciudad, individuo y psicología. Freud, detective privado. Siglo XXI
1993 — La superstición en la ciudad. Siglo XXI
1996 — La psicoterapia desde el punto de vista conductista. Biblioteca nueva
1996 — Tratamientos psicológicos. Universitas
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces I. Adultos. Pirámide
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces II. Psicología de la salud. Pirámide
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces III. Infancia y adolescencia. Pirámide
2003 — Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Universitas
2004 — Contingencia y drama. La psicología según el conductismo. Minerva
2007 — La invención de trastornos mentales. ¿Escuchando al fármaco o al paciente? Alianza (con Héctor González Pardo)
2009 — Manual de psicología de la salud. Pirámide (con Isaac Amigo Vázquez y Concepción Fernández Rodríguez)
2011 — El mito del cerebro creador. Cuerpo conducta y cultura. Alianza

martes, 1 de noviembre de 2011

Estudiar

Todos queremos que los jóvenes estudien: sus padres, sus educadores y, también, el conjunto de la sociedad. ¿Quieren ellos lo mismo?

Foto: .lucy
Ya he defendido en otros artículos que, centrándose exclusivamente en el entorno académico y en los conocimientos adquiridos, se desenfoca el problema del futuro de la juventud; probablemente habría que prestar atención a otros ámbitos —singularmente, el deporte y su expresión artística— y destacar la relevancia de las habilidades sociales como demostración de la capacitación profesional y relacional de las personas.

Sin embargo, ello no obsta para reconocer la trascendencia del estudio y su especial influencia en la determinación del destino que les espera. Resulta evidente que deben escapar de la ignominia que supondría para ellos ser unos indocumentados o unos iletrados. Su única salvación es, pues, documentarse y acercarse a —profundizar en— las letras.

Determinante resultará para ellos aprender a aprender, un proceso que, sintéticamente, debe incluir la siguiente forma de trabajar conceptualmente:

ü      Comprender

ü      Memorizar

ü      Utilizar (relacionar y desarrollar la capacidad de establecer nuevas relaciones)

Foto: Pragmagraphr
El saber es acumulativo. Estudiar conduce a conocer los logros de nuestros predecesores: toda la Historia de la Humanidad no puede olvidarse, ni tampoco acumularse, sino que debe ejercitarse —en recuerdo de los que nos antecedieron, en nuestro propio beneficio y como legado a los que nos sucederán—.


En este cúmulo de información en que los jóvenes tendrán que (sobre)vivir, deberán ser capaces de manejarla sabiamente: seleccionar lo útil, desechar lo improcedente y utilizar el juicio personal para forjar fundamentadamente sus propias vidas.

Foto: radioher
Resulta pertinente y necesario reivindicar el poder de la lectura y la reflexión como bases de la creatividad y sustento para la definición de la propia identidad.

Reconocer que el éxito no sólo procede de lo académico: explorar las posibilidades que permite el mundo y explotarlas al máximo en el campo que cada uno haya decidido más adecuado para protagonizar su realidad personal.


Ser capaz de establecer relaciones constructivas con su entorno (personas, situaciones y cosas).


Para aprender a aprender, primero hay que aprender a estudiar. Es necesario que los jóvenes desarrollen un método sistemático de trabajo que, empiece antes de las clases y termine después de los exámenes. Consistirá en técnicas que, vía su repetición, se interiorizarán para convertirse en hábitos.

Deberá trabajarse con los jóvenes desde una triple perspectiva (reservándose para ellos la parte más dura del trabajo: su ejecución permanente):

ü      Social — modelo educativo

ü      Familiar — hábitos

ü      Escolar — técnicas


Desarrollar tareas, en el entorno escolar, que faciliten la adquisición de técnicas de estudio. Los educadores, conocedores de las características de sus alumnos y expertos en el desarrollo de metodologías didácticas, orientarán a los jóvenes en la práctica diaria repetida del método sistemático más adecuado para favorecer el aprendizaje.

En el ambiente familiar, los padres cuidarán de que los hijos entiendan las ventajas de fragmentar el trabajo, desarrollar tareas diarias y cotidianas que, a la larga, terminen caracterizando a la persona adulta y se hayan fraguado en la etapa de crecimiento. Los hábitos así adquiridos y desarrollados serán consistentes en el tiempo y no requerirán esfuerzo para su desempeño real.

El entorno social deberá propiciar un modelo de educación comprometido por todos sus estamentos. Se deberá lograr un pleno acuerdo basado en los principios esenciales del esfuerzo, la individualidad y la responsabilidad colectiva.


En la base del deseo de aprender se deberá encontrar el afán de saber. Los jóvenes que busquen la felicidad por medio del esfuerzo, deberán asimilar —mejor pronto que tarde— el gusto por la sabiduría; ese momento en el que quieres seguir ampliando tus conocimientos —y desarrollando tus habilidades— sin que nadie te lo pida, sino respondiendo a una exigencia personal. Se convertirá en tu principal motivación.

Ése será el camino que, en cuatro pasos, conduzca a la excelencia.

Foto: j.o.h.n. walker


En el origen de este artículo se encuentran conversaciones mantenidas con Juan Carlos Calzón, Rubén Aristayeta y Luis Alberca, a quienes presento mi agradecimiento públicamente.

Como apoyo para el método sistemático de estudio, he consultado, utilizado y recomiendo ahora el libro “Aprender a estudiar. ¿Por qué estudio y no apruebo” (Pirámide, 2007) de Concepción Fernández e Isaac Amigo.

Resumen octubre 2011

Foto: alykat
Hola:

Un nuevo mes queda atrás y, con su marcha, te envío como siempre resumen de la actividad del blog. Han sido 13 artículos, algunos extensos, pero también los hubo concentrados. Estuve alternando el tono: desde el academicismo más clásico a la ironía. No sé que te parece, pero me gusta moverme en el terreno de la sorpresa. Sé que si el blog empezara a convertirse en predecible, dejaría de atraerme de la forma que lo hace.

Agradezco las aportaciones de todos. Tengo unos seguidores verdaderamente entusiastas, encabezados por algunos activistas que me provocan y me ponen a prueba. Ése es el principal aliciente de este espacio abierto y público: generar intercambio de opiniones y alentar la inquietud de quien se asome. En algunos artículos reservo parte del material para los debates que se generan en los comentarios. Este mes se han incorporado seguidores de mucho interés y alto nivel de actividad. No mencionaré aquí ningún nombre, para no dejar a nadie en el olvido, y también porque publicaré este escrito como artículo, de manera pública.

Gracias a todos y os dejo a continuación la lista de artículos del mes:

Liderazgo (31/10/11) [Desarrollo personal, Formación, Habilidades sociales]

Las nueces (30/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Formación]

Jà vérais vu (29/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Oviedo]

Los librepensadores (23/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Alineados (20/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Juicio (19/10/11) [Creatividad, Desarrollo personal, Habilidades sociales]

Las ideas (19/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Multitarea (18/10/11) [Creatividad, Desarrollo personal, Habilidades sociales]


Las cerezas (11/10/11) [Costumbrismo social, Desarrollo personal, Habilidades sociales]

La actualidad (10/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Voto accesible (8/10/11) [Costumbrismo social]

Taxi (1/10/11) [Atención al cliente]

Resumen septiembre 2011 (1/10/11) [Resumen mes]

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...