martes, 17 de junio de 2014

Ponte en mi lugar

Me ocurre en ocasiones.
Enfrentado a las dificultades, las preocupaciones, las tareas pendientes, su cantidad y complejidad me desbordan y me dejo vencer por la debilidad.
Busco un atajo, una forma cobarde de eludir la realidad, evitando encontrar la forma de hacer lo que realmente debería estar haciendo, coronando la secuencia con la explicación a otros de las circunstancias particulares que justifican que haya hecho algo que no debiera, o que no haya llegado a hacer aquello a lo que me había comprometido.
Y en esa búsqueda egoísta de transformar mis motivos (los de verdad, los que ni siquiera me atrevo a descubrir porque intuyo su naturaleza) en razones (empleando argumentos que sólo sirven de excusa), siempre llego a la misma conclusión, orientada a conseguir la complicidad de mi confidente:


“Ponte en mi lugar”

"¡¡¡Ahora mismo!!!"

Imagino que parecerá que estoy hablando de la empatía, una idea que albergaba algo grande en su interior, pero que ha sido vaciada de contenido, utilizándose de forma indiscriminada y confusa, tratando de perpetuar lo mismo que, aparentemente, intenta combatir.

Se ha convertido en un arma que nos arrojamos a la cara, mientras exigimos comprensión para nuestras razones, en lugar de ofrecer a los demás compasión, afecto y apoyo.

MatisyahuOne day



Si nos olvidáramos del orgullo, ese diablillo mutante que se esconde en nuestro interior y nos hace engreídos y soberbios, entenderíamos que no podemos resultar simpáticos a todo el mundo (lo que, por otra parte, convertiría el mundo en un lugar insoportable, alejado de la diversión implícita en la diversidad de los que conformamos el entorno social en el que nos vemos obligados a relacionarnos).

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Ni siquiera sus satánicas majestades alcanzaron su distinción por pretender empatizar con él; simplemente, afirmaban su simpatía (y un cierto desconcierto por su naturaleza y la estrategia que emplea en sus taimados juegos).

The Rolling Stones: Sympathy for the devil



He estado en tantos lugares, que no me veo con ánimo para recordarlos todos.


jueves, 12 de junio de 2014

Mu–danza

No importa demasiado cómo empieces. Ni el tiempo que te lleve. Ni cuántos sois en la familia o los años que llevéis residiendo en ese lugar al que os habéis acostumbrado a llamar casa.

Ni cómo seas de organizado.

"Hasta la basura de mi casa está limpia"

Lo cierto es que, cuando acabes, no tendrás ganas de decir ni “mu”, ni de ponerte a danzar.


lunes, 9 de junio de 2014

Tres reglas ocultas que emplea el marketing (con verdadero éxito)

"Las mentiras del marketing masivo"

1 — Todo el mundo cree lo que dice la etiqueta
Creemos, además, que se facilita información para ayudarnos a tomar una decisión de forma más razonada, mejor para nuestros intereses, olvidando que, quienes las escriben siguen, exclusivamente, los intereses de las corporaciones para las que trabajan.

2 — Orientados hacia el progreso
Los productos que se fabrican ahora son mejores que nunca. En su elaboración se aplican los más novedosos avances científicos, los más recientes descubrimientos. Todo fluye hacia un sistema mucho más refinado, sofisticado al máximo, que llena de satisfacción a todos los consumidores.
Se trata de un artificio conceptual, en el que se emplean determinados términos que gozan de aceptación popular y que, vaciados de contenido, sirven para cualquier producto. En el marketing de productos alimentarios, algunos de ellos se emplean a discreción: fresco, natural, casero, artesano, tradicional.
Sospechosamente, los productos que más han desarrollado una labor de investigación científica en la mejora de sus procesos de producción, han alcanzado un consenso para aceptar que los valores clásicos encierran propiedades beneficiosas.
Y que, mirando con ojo, la innovación es peligrosa (aunque vende).

3 — El arma secreta la descubre Kate Cooper, en este vídeo.



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Tu interés en conocer las estratagemas que utilizan los genios del marketing, hará que ya sepas qué debes hacer la próxima vez que tengas que llenar la despensa.

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También puedes jugar a descubrir los trucos del vídeo.
Sirve para subir nota.

viernes, 6 de junio de 2014

Falsetto

Una forma de cantar que algunos solistas masculinos utilizaban para afectar, de qué manera, su registro vocal.

Tuvo especial aceptación entre los cantantes de música negra, con esa facilidad que mostraban para aullar sus penas a todo aquel que quisiera escucharlas.

"Howling" Foto: Julie Falk

Aquí se inicia una serie.

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Barry Gibb (Bee Gees) — Tragedy



PrinceKiss



Eddie HolmanHey there lonely girl



Eugene Record (The Chi–Lites) — Have you seen her



Brian Wilson (The Beach Boys) — Surfer girl



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Son los cinco primeros. Si echas alguno en falta, deja tu propuesta en forma de comentario.


jueves, 5 de junio de 2014

Dave Brubeck Quartet - Take Five

Gafapastismo musical, con 50 años de antigüedad (y plena vigencia).

Paul Desmond (saxo alto), Joe Morello (batería), Gene Wright (contrabajo) y Dave Brubeck (piano).

martes, 3 de junio de 2014

Cambio de cromos. 20 detalles en los que (todavía) no habías reparado

Maldita sea mi estampa. El día después de la noticia más comentada del año tengo que cumplir un trámite que había programado con antelación: un pequeño viaje fugaz en coche para resolver un asunto menor, aunque inaplazable.

La consecuencia: tres horas de viaje, escuchando la radio, asistiendo perplejo a la enorme facilidad que tenemos, todos los españoles, para opinar sobre cualquier asunto, dándonoslas de enterados al tiempo que pretendemos sentar cátedra sobre lo que sea, con una facilidad y un descaro increíble.

No importa que ni el propio Gobierno sea capaz de dibujar todavía cómo va a ser la hoja de ruta por la que discurrirá el proceso sucesorio. Pese a que mi tardanza en escribir habrá hecho que, a estas alturas, ya se sepa el contenido de la L. O. que regulará el interregno, ello no quita que, entonces, durante las tres horas que llevan de las nueve al mediodía, todo quisque sabía con certeza cómo debería ser.

Con el apriorismo característico de estos lares, se apiñaban en torno a dos polos de un mismo eje: los que ensalzan los méritos de la Institución, la Transición, la Monarquía, la Corona; esos en los que asombra su capacidad para llenarse la boca con palabras que se entienden como si fueran todas mayúsculas, recordando enormemente la sentencia más memorable del Sr. Lobo. Y, desde el polo opuesto, salen a la calle, envalentonados, los que añorando la República, piden un Referéndum que legitime sus aspiraciones, olvidando que a la monarquía se la debe derrocar, con un método conocido por todos (explicado con vehemencia por Miguel Rellán a Omero Antonutti, en “El maestro de esgrima”, la película que Pedro Olea dirigió en 1992 sobre el libro homónimo de Arturo Pérez–Reverte), del mismo modo que el muro de Berlín fue en su día demolido y no se esperó a que cayera de puro viejo.

En fin. Un suplicio de viaje, asistiendo a la revisión y reforzamiento de tópicos manidos y gastados por el uso, refrescados en raras ocasiones por el repaso del ingenio que facilitan las conciencias individuales, seres distópicos que planteaban con gracejo español las consecuencias de un hecho como el ocurrido.

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Se plantea la dificultad de mostrarse original.


"Llenaré esta imagen de marquitas"

Yo me resignaré a analizar el espacio, la puesta en escena, obsesionado como estoy por los detalles.

Las 20 cosas de las que no te habías percatado.


1 – Vade. Sobre este cartapacio firmaré mi renuncia.
2 – El último número del Jueves, con tapas falsas de la Constitución.
3 – Me obligaron a quitar todo lo que tenía esparcido sobre la mesa. En la carpeta amarilla (confieso) hay un Interviú (de diciembre de 1975).
4 – El Presente, el Futuro (y mi Nieta).
5 – Con Papá. ¡Qué napias gastaba el tío!
6 – Teléfono. Tengo memorizados los siguientes números en marcación rápida: (1 Spottorno 2 Felipe 3 Mariano 4 Bieitio 5 Corinna 6 Norma 7 Bárbara 8 Pedro J. –buscar remplazo– 9 Colubi 10 Sofía)
7 – Cuenco para caramelos. Últimamente aprovecho para echar esputos.
8 – Mola mazo. Haces una pregunta y te devuelve una respuesta. Es la bola del ocho.
9 – Un par de lagartos que se persiguen. No sé quién me obsequió la pareja. A veces, fantaseo e imagino cómo uno captura al otro y me evado y dejo pasar el rato.
10 – Unas tijeras. ¿Seré masón?
11 – Un cuchillo. Me dicen que puedo usarlo de abrecartas. ¡Ya! Si todas vienen abiertas. En ocasiones, si se despistan en alguna visita, sin que se den cuenta me voy con la correspondencia que dejan a Mi alcance, sólo por el placer de meter el dedo y abrir el sobre sin mostrar la más mínima delicadeza.
12 – Pedazo lupa. Pesa un güevo. No puedo con ella. Mogollón de aumentos. De joven me miraba en el espejo, usándola.
13 – No tengo la menor idea de qué se trata. Una especie de bola.
14 – Sistema de sonido envolvente. Encendido (se ve la lucecita roja). Sonando Raffaella. Una inspiración. Con la botonera, puedo cambiar de canción.
15 – Paña. Si estoy nostálgico, me descamiso y canto.
16 – Gueropa. Con el cuello jodido, me cuesta llevar el ritmo. Cuando quería barrer con todo, me enfervorizaba y me ponía a tono. Hoy me desanima un poquito.
17 – Nada. Una manchita. Que no se note. Me aburría y quise poner la fecha en que Rua, Rey de los hunos, une a los hunos en uno.
18 – Mis grandes placeres: (a) Sesión megamix de vídeos y caídas tontas de gente llana y campechana.
19 – (b) papel de liar.
20 – (c) risas que me manda Mohamed, con el mismo ordinal que el hereu.

No se nota, pero debajo de la mesa estoy bailando con los pies, antes de que entre Rajoy.

“Firmo, con un poco de desgana.
Cambiamos las banderas de sitio.
Se ve la cola de uno de los lagartos”
“Le doy el papel al barbas, que tira, pero se lo hago pasar mal aguantando un poco.
Se ve, a Mi derecha, Mi periódico de cabecera.
Una foto de Torcuato (qué de bromas le gastaba con su nombre).
Libros de pega.
Mariconadas del chino y de los Kinder que los nietos me traían y no supe tirar.”
“El barbas se quiere pirar.
Le cojo las dos manos y hago como que me tambaleo.
¡Qué guapo estaba, vestido de guardamarina, brazos cruzados, mentón elevado!
Abajo, a la derecha, la foto con Adolfo, apoyándome en él, porque me trastabillaba.
Y barquitos por todos lados”

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Estoy contrito.
Se va un personaje de aparición recurrente en este espacio. Un recurso fácil.
Y creo que, estando al borde del abismo, le ayudé a dar un paso al frente.
En la nochebuena del año pasado, coincidiendo con los prolegómenos de su (entonces no lo sabíamos) postrera alocución anual, le animé a pensar en sí mismo y escribir una carta a sus colegas.
Y se le concedió.
En su mensaje, afirmaba literalmente:

“Cuando el pasado enero cumplí setenta y seis años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo”.

Ese día, en el que cumplió años, el cinco de enero, víspera de Reyes, el día que escribió la carta a sus colegas y en las que sólo pedía una cosa; ése fue el día en que decidió abdicar.
Jo.
Estoy contrito.

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Está a punto de irse.
Pero no pudimos decir:
“A Rey muerto, Rey puesto”.

PD – Nadie lo puedo ver mejor que los Monty Python.

viernes, 30 de mayo de 2014

Mente positiva

Os presento a mi amigo.
Se llama Max.
Impecable presencia.
Aire resuelto.
Discreta elegancia.
Gesto firme y una leve altanería.
Sonrisa franca y animosa.
Decisión para cortar por lo sano.
Sin ataduras.

No parece conocer problemas.

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Aunque eso es ahora mismo.

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Hace sólo un ratito…





Una calle flanqueada por casas idénticas, diferenciadas exclusivamente por el atrevido color con que algunas de sus fachadas han sido decoradas, es atravesada fugazmente por un coche translúcido.

  
En este escenario se desarrollarán los vertiginosos próximos 20 segundos.



En una de las casas, la pintada de color pardo para ser preciso, asoma a la puerta un títere: se muestra osado atreviéndose a llevar una chaqueta magenta dos tallas más pequeñas de lo aconsejable, acompañada por un cuello almidonado que acentúa su porte, claramente abatido, con los pies apuntando hacia dentro y los hombros caídos, pese a las cuatro cuerdas que se aprecian pero no evitan la acción gravitatoria ejercida sobre quien aparenta ser más ligero que una pluma (rematado con un cabello rubicundo).


Repentinamente, toma conciencia de su situación, percatándose de que actúa como una marioneta, manipulado por alguien ajeno a él mismo, situado por encima suyo (conforme a la taxonomía establecida por Mané Bernardo y Sarah Bianchi). Una situación que le incomoda y que provoca que adquiera consciencia de que “hoy es un buen día para volver a ser tú mismo”.


Como si se tratara de un prestidigitador, no se sabe de dónde, aparecen unas tijeras en su mano izquierda, que emplea para cortar lazos con el titiritero que le maneja, desaprovechando la oportunidad de mutilar las cortinas de crochet que decoran puerta y ventanas (acto que tonificaría el aire mustio que su cara transmite).


Al instante, se le ilumina el semblante, literalmente. En realidad, se trata de un efecto óptico externo a él. No importa: Max se yergue, los párpados dejan de mostrarse entornados y su rostro adquiere el aspecto que se identifica con el emoticono del cierra paréntesis.


Ese insignificante gesto (cortar con lo establecido) le permite armarse del valor suficiente para aventurarse por la balaustrada de la escalera, sin preocuparse ni de cerrar la puerta (se cierra sola). La felicidad le embarga (mucho más llevadero que si lo hiciera el fisco).


Fffiiiiiiiiiiiiiuuuuuuussssssshhhhhhhhhhhhhhh. Un deslizamiento y…


…se encuentra en condiciones de emular a Gene Kelly.


Nada le importa: puede jugarse el físico, ofreciendo golosinas con forma de corazón, mostrando su falta de juicio y su despreocupación porque la madre del infante le vaya a considerar peligroso, imaginando que pudiera tratarse del tipo de las chuches.


Hay en el gesto, de facto, un leve alzamiento de cejas y un mohín que sugiere las oscuras intenciones del mozo, en particular su necesidad de aprobación y, muy en concreto, de complacencia. La perspectiva óptica ojo de buey favorece esta visión intrusiva, desde luego. Y es, también, una muestra de su insensatez alimentaria, dándole piruletas a un bebé.


¡Qué más da! El pipiolo es feliz. Puede seguir con su trote matinal, dar palmas y sentirse extasiado por haber vuelto a ser él mismo. De forma natural.


En la imagen superior se resumen todas las claves del anuncio. Esteve, el laboratorio que comercializa Tritptomax, utiliza mensajes encriptados para transmitir la idea de que se trata de un remedio espontáneo.
Con ingredientes* de ORIGEN NATURAL
*El triptófano y el magnesio son ingredientes de origen natural.
Estos argumentos circulares, explicaciones que no explican nada, meras tautologías, sirven para provocar un efecto tranquilizador, esencial en un producto destinado a un público proclive a caer fácilmente en el desánimo que desencadenan las preocupaciones. Así que, tratándose de un Complemento alimenticio, que favorece el desarrollo de una Mente Positiva, nada puede haber mejor que se trate de un producto con ingredientes de origen natural.


Para rematar la faena se recurre a la falacia cientifista, mostrando la imagen de un cerebro irradiante, en el que emergen como setas una sucesión de puntitos que se intuyen como episodios de dicha suprema.
Se subraya el efecto de uno de los componentes (El magnesio contribuye a una función psicológica normal). Eso garantiza tranquilidad de forma inminente.


Los problemas de Max se han evaporado. Mente positiva.

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Max supone un resumen del estado actual de la cuestión acerca del mundo, las relaciones personales y los estados de ánimo. Esboza un fiel dibujo (animado).

Una sociedad compleja, vertiginosa, fragmentada, desatenta, hiperactiva, bipolar y cambiante —una verdadera locura— acepta colectivamente una posición pasiva para la solución de los propios problemas que debe afrontar. Resulta mucho más sencillo buscar intermediarios que ponerse a la tarea.

Y, hartos de leer libros de autoayuda, Max considera más apropiado leer prospectos.

Una pequeña ayuda.

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La publicidad esquiva la realidad de los productos que trata de vender, haciéndolos atractivos para su público potencial, sin tener demasiados escrúpulos a la hora de presentarlos de una forma favorable a los intereses de quien intenta comercializarlos.
Es evidente.
Tratar de arrojar un poco de luz, puede resultar conveniente.

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Lo primero es buscar una descripción alternativa a la propuesta en el spot y en la página en la que te animan a triptonizarte (actualizando el consejo final del Super Ratón).

Sería absurdo que su slogan fuera tan diáfano como el que me sugiere Max:

Comprimidos para deprimidos

Pese a que sea de eso de lo que se trata: unas pastillas que te dopan y que hacen que veas las cosas de color de rosa.

Se empeñan en explicar que no consiste en un fármaco, ni un medicamento y que es, simplemente, un producto natural.
Intentan convencernos de que se trata de un complemento alimenticio.

Nada de eso tiene sentido: se comercializa en farmacias, para su administración se deben seguir las indicaciones de médico y farmacéutico y, por más que busque, no puedo imaginar un bosque en el que encontrara a discreción arbustos cuyos frutos violáceos estuvieran compuestas de triptófano, el aminoácido favorito del Dr. Gaona.


Este sujeto barbado no es un tipo cualquiera. Miembro del Grupo de Expertos del Triptófano de ESTEVE (que puede incluir entre 1 y n+1 sujetos, siendo n un número variable e indeterminado), realiza sus comprobaciones desde su despacho en NY. Allí, alterna miradas al microscopio, con ojeadas por su visor de aumentos, pudiendo vigilar de reojo la silueta de la Estatua de la Libertad que se aprecia de fondo.

En su blog, el Dr. Gaona, José Miguel para los amigos, da respuestas diversas:


Mira que es majo.


Y modesto.

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Dejamos al Dr. Gaona tratando de adivinar si Woody Allen vuelve a estar dentro de una mujer y nos acercamos al blog del triptófano (existen blogs para todas las necesidades).


Susi no nota mejoría, pero demuestra una fe y una voluntad increíble.


Lulu plantea preguntas demasiado complejas. Quizá vaya siendo hora de cerrar el blog.

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Y este artículo, que se está eternizando.

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Antes de acabar, debo mostrar mi deuda con Bernardo Dual, mi amigo compostelano, que me mostró el camino para identificar la canción, lo mejor de todo este manejo. Una composición del tándem formado por Joel Evans (música) y Adryan Russ (letras), incluida en su disco de 2011 Changing my tune, una verdadera delicia jazz. Para la canción que aparece en el spot, “There’s never been a day like this”, contaron con The Marquee All Stars Band y la voz solista de Dante Marchi.

Nunca ha habido un día como éste.

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En todo caso, admitiendo la conveniencia de tratar de afrontar, con buen talante, los reveses que la vida nos presenta, empecinarse en mostrar una sonrisa bobalicona, artificial, tratando de mostrarse siempre positivo, encierra una trampa peligrosa que Barbara Ehrenreich desmontó hábilmente en Sonríe o muere.

Quizá resulte más sencillo viéndose recriminado ad æternum por Louis van Gaal.


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Positivamente: nos estamos volviendo gilipollas.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...