El
tercer disco de esta cantautora (segundo bajo su denominación artística) es una
pieza de singular belleza, íntima, muy disfrutable en soledad. Mejora si
dispones de unos buenos cascos.
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Han
sido un par de semanas raras, se me estropeó el coche
Llamé
a mi madre para pedirle consejo y le dije: “Parece que a nadie le importa”
Conocí
a un promotor, llegó tarde, habló en bucle, sin disculpas
Doy
mi tiempo como un autógrafo y siempre me quedo sin tinta
Músico
sureño, Cobb creció rodeado de un montón de influencias y géneros que, por
separado, se conocen como soul, country, folk, blues, góspel o rock y que, de manera conjunta, definen la americana.
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Sentados
en el porche un domingo por la tarde
Un
amigo que conozco de hace años me acompañaba
Pensamos
que, puesto que hace buen tiempo
Podríamos
disfrutar de las vistas de Nashville
Sin
trajes ni corbatas
Hablamos
de todo y de nada
Desde
la salud del abuelo hasta casarse con buenas chicas
Una
de las piedras filosofales del soul de
los primeros ‘70s, este disco esencial, grabado en Muscle Shoals, Alabama,
contó con el mejor cuarteto instrumental disponible en el momento: Jimmy Johnson, David Hood, Barry Beckett
y Roger Hawkins.
Combinados
con la voz singular (Mavis) de la familia Staples, el resultado es
sobresaliente.
El
cofundador, junto a su hermano Cody,
de North Mississippi Allstars ha
demostrado siempre ser un músico inquieto, explorador de raíces y de gustos
poliédricos. Todo ello puede constatarse en el recorrido del grupo (9 LPs desde
su debut en 2000), su adscripción a la segunda formación de The Black Crowes (entre 2007 y 2015,
colaborando en tres discos) y el mantenimiento de una carrera en solitario en
la que su última entrega (el pasado 17 de noviembre) es una muestra pasmosa de
sentido, grabando algunas canciones favoritas junto a sus hijas (Lucia, Isla
Belle y Mary Lindsay) para que, en sus ausencias, ellas las pudieran cantar en
el coche con su madre.