Esta
semana se plantea un duelo desigual en City
WARS®.
Una
gran ciudad del norte industrial (Chicago; la tercera ciudad más poblada en
USA) se enfrenta a una mediana ciudad sureña (Macon; la capital mundial del
cerezo).
Una
de las piedras filosofales del soul de
los primeros ‘70s, este disco esencial, grabado en Muscle Shoals, Alabama,
contó con el mejor cuarteto instrumental disponible en el momento: Jimmy Johnson, David Hood, Barry Beckett
y Roger Hawkins.
Combinados
con la voz singular (Mavis) de la familia Staples, el resultado es
sobresaliente.
El
cofundador, junto a su hermano Cody,
de North Mississippi Allstars ha
demostrado siempre ser un músico inquieto, explorador de raíces y de gustos
poliédricos. Todo ello puede constatarse en el recorrido del grupo (9 LPs desde
su debut en 2000), su adscripción a la segunda formación de The Black Crowes (entre 2007 y 2015,
colaborando en tres discos) y el mantenimiento de una carrera en solitario en
la que su última entrega (el pasado 17 de noviembre) es una muestra pasmosa de
sentido, grabando algunas canciones favoritas junto a sus hijas (Lucia, Isla
Belle y Mary Lindsay) para que, en sus ausencias, ellas las pudieran cantar en
el coche con su madre.
El
mayor éxito de esta banda, una historia en la que Jim Peterik (guitarrista, voz solista y compositor de la canción)
muestra su hartazgo por tener que hacer de chófer para una chica que luego no
le hace caso.
La
noticia del fallecimiento, ayer, tras una larga enfermedad, de Anna Mae
Bullock, más conocida como Tina Turner, o The
Queen of Rock ‘n’ Roll, conmocionó a todos los seguidores de la música
popular.
Una
trayectoria en la que, tras su regreso, el más espectacular del mundo del
entretenimiento, adquirió las características de una diva, protagonizó
películas y recobró el reconocimiento que es posible que le faltara en su carrera
junto a su marido, pero lo hizo de forma holgada.
Como
pareja, Ike & Tina llegaron a protagonizar las actuaciones más torrenciales
del circuito, sólo comparables a las de James
Brown.
Su
versión del clásico de la Creedence
Clearwater Revival, les valió un Grammy y queda como ejemplo manifiesto de
su poderío escénico.
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Ya
sabes, creo que de vez en cuando
Te
gustaría escuchar algo nuestro
Agradable
y fácil
Pero
hay una cosa que debo decir
Verás:
nunca hacemos nada
Agradable
y fácil
Siempre
lo hacemos agradable y rudo
Así
que vamos a tomar el inicio de esta canción
Y
la haremos fácil
Luego
haremos un final áspero
Así
es como hacemos ‘Proud Mary’
Y
estamos rodando, rodando, rodando en el río
Escucha
la historia
Dejé
un buen trabajo en la ciudad
Trabajando
para mi hombre cada noche y cada día
Y
nunca perdí un minuto de sueño
Preocupada
sobre la forma en que las cosas podrían haber ido
El
9º LP de LaFarge está condicionado por el proceso de gestación, obligado por el
confinamiento que, a él, le pilló en Austin, donde se estaba preparando para la
promoción de su anterior trabajo, Rock Bottom Rhapsody.
Así
que aprovechó las circunstancias y se puso a componer nuevo material.
Buscó
inspiración en lugares distantes (África, Hispanoamérica, Caribe).
Y
quiso que, a diferencia de su melancólico predecesor, poder mostrar en este momento los
beneficios de salir de la oscuridad y encaminarse hacia la luz.
Estuvo
a punto de que el disco se llamara “Siesta
Love”, porque se centra en la idea de ser la banda sonora perfecta de una
tarde de verano; el tipo de música que quieres escuchar mientras te tomas un
combinado con tu pareja.
Ese
plan.
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Tengo
el paraíso en la punta de mis dedos
Y
no pienso dejar que se vaya
Pusiste
un resorte en mi paso
Y
ahora tengo una nueva forma de caminar
También
una nueva forma de hablar
Y
una nueva canción en mi cabeza
Por
ti
No
sé muchas cosas
Pero
sé que alivias mis problemas
Debe
ser eso lo que hace que seas tan buena para mí
Nick Usalis, Lexi Goddard, Chris Coleslaw, Eliza Weber, Josh Condon
*****
El
disco de debut de este quinteto se publicó el 30 de julio, con un par de años
de retraso, por motivos que no se precisa detallar.
Hacen
un country pasado por un tamiz
psicodélico; una senda para la que Gram
Parsons ya había dejado indicaciones.
Y
funciona bien en este mundo moderno en el que, sí, sigue habiendo reuniones de
Alcohólicos Anónimos en las que nunca nadie podría decir que no se agradezca un
blues, aderezadas por la efectiva
combinación de voces de Lexi y Chris, mientras Nick se empeña con la steel guitar.
Así
dicho no parece una propuesta demasiado original, porque hacer una recopilación
de cosas (discos, libros, películas, loquesea)
que cumplan cincuenta años es algo que se le ocurre a cualquiera. De hecho
intuyo que el año que viene habrá un aluvión de propuestas centradas en 1972.
Lo
malo es que todas esas listas vienen a ser recurrentes.
Lo
bueno es que Juanjo se salta la frontera de lo mainstream para adentrarse en el terreno de lo desconocido.
Y
hay un montón de sugerencias apabullantes en la primera de las entregas. Me excuso
de imaginar que deparará la segunda parte, porque espero (paciente) a descubrir
cosas nuevas.
Ya
he dejado pasar cincuenta años, así que unos días más no importan demasiado...
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La
muestra que selecciono es fascinante: la música es un compendio de Gospel y Funk, una mezcla tan arrebatadora que, hoy, sigue resultando moderna.
Y
la historia de su protagonista, Thomas Lee Barrett, Jr. merece dejar escritas
algunas líneas.
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En
lo biográfico: nació el 13 de enero de 1944 en Jamaica, New York, hijo de un
músico góspel que se mudó a Chicago para ayudar a su hermana a dirigir el coro
de la Iglesia.
Y, al igual que el hijo de un zapatero aprende a arreglar zapatos y se dedica a ello
toda su vida, Tomas Lee se convirtió en pastor (o reverendo, según el momento)
y organizó y dirigió un coro de jóvenes que se reunía los martes y llegaba a
una cuarentena de miembros. Por allí se acercaban Maurice White y Philip
Bailey (de Earth, Wind & Fire),
o Donny Hathaway.
La
congregación estaba en gracia.
Era
un buen momento para el góspel. Edwin Hawkins ya había arrasado en 1969
con “Oh Happy Day”, una
adaptación de un antiguo himno.
Barrett
se animó a grabar un disco con su coro. Le echó una mano Phil Upchurch, legendario guitarrista, entre otros músicos de
Chicago.
En
1989 un juez del condado de Cook ordenó que entregara su título de pastor,
acusado de haber estafado más de dos millones de dólares a sus feligreses
empleando un esquema piramidal. En 1998 se le obligó a entregar 1.2 millones de
dólares para evitar la cárcel, lo que hizo con presteza. Poco después, ese
mismo año, se le rendirían honores por su contribución cívica a la ciudad de
Chicago y se pondría su nombre a un parque cercano a la Iglesia del Monte Sión,
donde Barrett ejerció su ministerio y formó un coro que grabó un disco que
constituye un legado espléndido para comprender la relevancia de la música en algunas
comunidades negras.
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Último
apunte: las imágenes del enlace en YouTube están extraídas de la película “Killer of Sheep”, dirigida en 1978 por Charles Burnett, sobre la vida en el
distrito de Watts, en Los Angeles, una suerte de neorrealismo italiano en un suburbio
negro.
Todos
escondemos una historia, porque nuestra vida es más plural y más llena de
intereses que esos resúmenes que (otros) hacen de un plumazo.
Y
esta espléndida mujer (diva del cine de terror), tuvo una carrera tan definida
que se reservó su talento como compositora y cantante, que refulgió cuando se
le pidió (Robert Altman, en 1975 en “Nashville”, donde compuso e interpretó
dos canciones).
Pero
dado que el cine de terror le esperaba para encasillarla de manera rotunda,
ella siguió escribiendo y tocando y grabando en ocasiones algunos temas que fue
dejando escondidos en un cajón.
Murió
en agosto de 2013 y su cuarto y último marido, Stephen
Eckelberry, fue encontrando piezas sueltas y se
empeñó en compartir sus tesoros personales con el resto del mundo, entendiendo
que es la deuda que tienen que pagar aquellos que están dotados de talento.
Todo
se cumplió en este 2021, año propicio para salir del encierro y comprobar lo
fascinante del legado de quince canciones del quinquenio entre 1971 y 1976,
rematado con un par de entregas de su colaboración con Cass McCombs, la última de las cuales, “Jalea Real” encierra elementos intrigantes.
Antes
de la colaboración precedente, Karen aparece haciendo voces y aporta presencia
en el vídeo que ilustra la canción que abre el LP, 4º de un artista al que, lo
confieso ahora, soy consciente de no haber prestado la necesaria atención.
El
7º trabajo de Cass (doble LP) se publicó tras el fallecimiento de Karen e
incluye un homenaje emotivo: dando rienda suelta a su expresividad vocal, tan
cautivadora.
Y
viendo imágenes de sus películas, una completa delicia.
La
canción que abre el 5º disco de Bird surgió cuando, sentado en un parque, contempló a un niño salir despedido de un
columpio y todo lo que el chico era capaz de decir era: ¡Oh, No!
Esa
misma sensación que nos atrapa en ocasiones a los mayores, cuando tampoco
sabemos muy bien qué otra cosa hacer.
Cuando
surgió la idea de iniciar la Batalla de
los Estados® era difícil intuir su deriva, al igual que sucede
con cualquier proyecto que perdura y que, para hacerlo, debe evolucionar y
cambiar para seguir siendo el mismo.
“Nunca te bañas dos veces
en el mismo río” es una
metáfora apropiada.
Y
no hay otro río en USA como el Mississippi, que vertebra a la nación en dos
(Este y Oeste) en la única seña que todos los americanos reconocen como
identitaria.
Como
todos los grandes ríos, el Mississippi une y alimenta a los territorios que
baña. Fue determinante en el diseño económico y demográfico del país, como vía para
el transporte de mercancías hacia el sur (que facilitó el auge de las
industrias del norte) y de personas hacia el norte, que trataban de escapar de
la pobreza y, también, de la esclavitud.
En
este duelo se ven las caras dos Estados de la vertiente atlántica del río:
Illinois (en el norte; Chicago es la tercera ciudad más poblada en USA y fue un
centro musical de primera magnitud) y el sureño Mississippi, cuna de excelentes
artistas.